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Vincent Navarro nos hace una completa radiografia de Estados Unidos y de como el pais defensor de la "libertad" y la "democracia" se caracteriza muy poco por la coincidencia entre las politicas de su gobierno y la opinion de sus ciudadanos.
La "democracia" norteamericana se ha convertido en una corporativizacion del estado, donde las decisiones son tomadas al estilo de consejeria multinacional en vez de a traves de la expresion y la representacion de los deseos y propuestas ciudadanas.
Un camino que, por imitacion, esta siguiendo la Union Europea que, de momento, ya ha convertido el Consejo Europeo en un minigobierno sin relacion alguna con los ciudadanos y que actua en un plano superior que tiene que ver mas con los intereses economicos de los gobiernos y empresas que con el voto popular.
En resumen, y esto no lo dice Navarro sino yo, los capitalistas cada vez mas desenmascarados van mostrandose tal y como son, unos fascistas
DE LO QUE NO SE INFORMA EN ESPAÑA SOBRE EEUU, POR VINCENT NAVARRO
El sesgo conservador de los mayores medios de información y persuasión del país se muestra en la cobertura sesgada e insuficiente (cuando no meramente incompetente) de la realidad estadounidense. Tales medios dan una visión idealizada de aquel país, sin percatarse de los enormes cambios que están ocurriendo en él, en respuesta al gran deterioro de la calidad de las instituciones políticas representativas, consecuencia de la enorme influencia política que el poder económico y financiero están teniendo. El maridaje de la clase empresarial con la clase política (que a nivel popular se define como “Washington&rdquo
explica la enorme hostilidad de las clases populares hacia Washington, como muestra de que todos los candidatos en las últimas elecciones a la presidencia de EEUU tuvieron que presentarse como “anti-Washington”. Esta enorme influencia se realiza a costa de la capacidad de decisión de la población sobre sus instituciones representativas. Una imagen errónea y extendida en los medios de mayor difusión en España es que el escaso desarrollo del estado del bienestar en EEUU –donde no existe un sistema nacional de salud que garantice el derecho de acceso a los servicios sanitarios- se debe a la actitud del americano medio en contra de la intervención del Estado en su vida cotidiana. Un ejemplo de ello son los artículos de Antonio Caño, corresponsal de EL PAÍS, que explica las enormes dificultades que atraviesa la reforma sanitaria en el Congreso de EEUU por “la voluntad de la media de los ciudadanos de EEUU” (16.12.09), a los que definió en otro artículo como “congénitamente adversos al Estado” (01.11.09). Estas afirmaciones, muy representativas de la cobertura mediática que se hace de EEUU, por parte de los mayores medios de información de España, idealizan el escasamente democrático sistema político de aquel país, representando al Congreso de EEUU como la voz del ciudadano medio (ver mi artículo “La reforma sanitaria de Obama”. PÚBLICO 17.12.09).
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Hay muchos libros capaces de diagnosticar una enfermedad, pero muy pocos que se propongan curarla. Henry Miller era un especímen raro, un bardo anacrónico en plena modernidad, un profeta que se reía hasta de sí mismo. Su lenguaje profético, entre el delirio místico-religioso y la rapsodia surrealista, entre una hiperbólica exaltación de la pasión sexual y una prosa Rimbaudiana, trataba de provocar e incomodar a la conciencia de una modernidad demasiado autosatisfecha de sus logros.
Frente a la calculada racionalidad moderna, Miller se erige a sí mismo como un contador de cuentos, de delirantes historias cotidianas, prescindiendo de una estructura de principio-nudo-desenlace; se dice que en la etapa final de su vida, Valle Inclán construyó el resto de su obra acudiendo a sus recuerdos, cuando uno lee atentamente a Miller, no puede evitar esa misma intuición. La prosa de Miller, columpiándose entre la verborrea Rimbaudiana, el surrealismo, la reflexión filosófica, el existencialismo desbocado y el hiper-realismo más descarnado, tanto en la descripción de los ambientes como en el diálogo entre personajes, es una prosa autobiográfica. Miller hace una atípica pero certera sociología de la vida cotidiana en los States.
George Orwell, en sus escritos sobre literatura y política (1940-1948), resalta las semejanzas entre Whitman y Miller: los dos son profetas de la aceptación , pero la aceptación de Whitman está muy lejos de la aceptación de Miller. Lo que Miller acepta son los guetos marginales de la trastienda de Norteamérica, la guerra, la mendicidad, el alcoholismo, el desarraigo, la desorientación, la violencia, el paro masivo y la desenfrenada velocidad de la sociedad moderna. La aceptación de Whitman, sin embargo, se sitúa en un contexto diferente, en una Norteamérica que aún no conocía las consecuencias sociales y ecológicas de un capitalismo que ahora, a principios de milenio, dejaron de ser elucubraciones proféticas o poético-literarias para ser irrefutables certezas, en el sentido científico-positivo de la palabra.
Según Orwell, la Norteamérica que vivió Whitman era una Norteamérica con cierto nivel de prosperidad económica y política, a pesar de la estratificación social por clases y la exclusión racial de la comunidad afroamericana. La Norteamérica de Miller es, con sus propias palabras, ese país que :
“… estaba enteramente podrido; era tan inhumano, tan asqueroso, tan irremediablemente corrompido y complicado, que haría falta un genio para darle un poco de sentido o ponerle orden, por no hablar de bondad o consideración humanas. Yo estaba contra el sistema laboral americano, que estaba podrido por ambos extremos. Era la quinta rueda del vagón y ninguno de los dos bandos me necesitaba a no ser para explotarme. De hecho, todo el mundo estaba explotado; el presidente y su cuadrilla por los poderes invisibles, y los empleados por los ejecutivos”.
Ante la velocidad y sinsentido de esto que insistimos en llamar modernidad, la solución de Miller es una receta contra el desarraigo, pero su solución escapa de cualquier sistema filosófico-político cerrado, escapa también de recetas confesionales institucionalizadas en clave de eterna salvación. No cabe duda de que bajo la prosa de Miller subyace toda una concepción del mundo, una concepción del mundo en la que la energía, la pulsión erótica y un optimista vitalismo cobran especial relevancia, no sólo en lo que se refiere a la creación artística y literaria, sino también en todos los dominios de la vida. La subjetividad de Miller es una radical subjetividad de la aceptación, y por eso puede herir a ciertas sensibilidades marxistas, que son subjetividades de la no aceptación perpetua del actual sistema capitalista, subjetividades que apelan a la acción y a la organización colectiva para buscar la salvación en la política. A Miller, sencillamente, la política le interesaba tres pepinos. Por lo menos en lo que se refiere a la búsqueda de un camino personal de salvación.
Miller quiere redimirse a sí mismo; es consciente de los males de la sociedad moderna, tanto como cualquier persona de sensibilidad marxista, pero su elección vital es la de una irónica y bufonesca contemplación de los defectos y locuras de las personas y de la sociedad humana. El mensaje de Miller es un mensaje para individuos, no para masas o colectivos -lo mismo recalcaba, por cierto, Herman Hesse, cuando comparaba su mensaje con el de Marx-: frente al caos social imperante, un individuo puede crear su propio orden, aunque sólo sea para guiarse a sí mismo, aunque sólo sea para escapar de la locura colectiva. Frente al caos de la sociedad moderna y el delirio colectivo, un individuo aislado aún puede ser dueño de su propio destino. Es más, debería serlo, y si no lo es es porque aún está preñado de los prejuicios que nosotros mismos nos vamos construyendo cotidianamente para huir de la responsabilidad de sabernos potencialmente dueños de nosotros mismos. Lo que Miller quiere es que cada uno de nosotros nos miremos a nosotros mismos, que no confundamos los convencionalismos y prejuicios sociales con nuestros propios deseos. Tan simple como difícil.
Sin embargo, lo que resalta, por encima de todo, en la prosa de Miller, es su carnalidad, su sensualidad desbocada y, todo hay que decirlo, bastante vulgar en ocasiones. Hay un constante intento por romper con la puritana separación entre alma y cuerpo, esa separación que tanto condiciona también a la insubstancialidad de no poca de la creación artística de hoy en día, fagocitada por un estado de excepción mental global sin precedentes y por un clima de yoísmo y mercantilismo verdaderamente asfixiante:
“Cuanto más cultiva el hombre las artes, menos se empalma. Se produce un divorcio más y más sensible entre el espíritu y el bruto. Sólo el bruto se empalma bien, la jodienda es el lirismo del pueblo. Joder es aspirar a entrar en el otro… y el artista no sale jamás de sí mismo”
En fin, cada uno que juzgue según su criterio.
El individualismo de Miller no tiene nada que ver con el individualismo postmoderno; queda claro que Miller detesta el arte como ensimismamiento –lo cual no deja de ser paradójico, porque si hay alguien que se está mirando continuamente el ombligo es precisamente él-. La búsqueda de Miller es la búsqueda del hombre universal, pero no en el sentido que la ilustración daba a tal universalidad, que no era más que una falsa universalidad preñada de etnocentrismo occidental. El hombre universal que buscaba Miller era un hombre de carne y hueso, no una entelequia. Queda claro en esta líneas, preñadas de tono profético, tomando partido por los humillados y ofendidos de Dostoievsky, a quien admiraba profundamente :
“La tierra es un gran ser sensible, un planeta saturado por completo con el hombre, un planeta vivo que balbucea y tartamudea; no es la patria de la raza blanca, ni de la raza negra, ni de la raza amarilla, ni de la desaparecida raza azul, sino la patria del hombre; todos los hombres son iguales ante Dios y tendrán su oportunidad, sino ahora sí dentro de un millón de años. Nuestros hermanos morenos de Filipinas pueden volver a prosperar un día, también los indios asesinados de América del Norte y del Sur pueden revivir un día para cabalgar por las tierras donde ahora emergen ciudades vomitando fuego y pestilencia. ¿Quién dirá la última palabra? :¡el hombre! La tierra es suya porque él es la tierra, su fuego, su agua, su aire, su materia mineral y vegetal, su espíritu cósmico, imperecedero, el espíritu de todos los planetas.
La máxima de Rimbaud era que el arte debería cambiar la vida, las costumbres, el corazón de los hombres, su más íntima constitución psicológica y afectiva. La máxima de Marx era que la filosofía debería transformar el mundo. ¿Empezaremos por el hombre? ¿Empezaremos por la sociedad? ¿Y si, intentando transformar la sociedad dejamos al hombre a la deriva? ¿Y si, intentanto transformar al hombre, dejamos la sociedad tal y como está? ¿De qué sirve un mundo nuevo, un ordine nuovo, con hombres mediocres, abúlicos, intelectualmente perezosos y consumistas? ¿Qué puede hacer un hombre válido en una sociedad a la deriva? La apuesta de Miller fue claramente Rimbaudiana.
Cada uno es libre de escoger. Sin embargo, a mi modo de ver, quizás sea falsamente reduccionista, por no decir innecesario, separar la apelación a la conciencia humana individual de la apelación a la conciencia colectiva. No tiene sentido concebir a la persona como un átomo aislado de la sociedad, y menos lo tiene concebir una conciencia individual fuera de su contexto social e histórico. No hace falta ser o no ser marxista para intuir esto.
Sólo un hombre nuevo podría ser capaz de sacrificar sus intereses individuales inmediatos por un futuro colectivo incierto. Sólo las verdades del corazón podrían preparar el germen cultural para luchar por una sociedad más justa y humana en todos los ámbitos de la existencia. Mientras tanto, sin esperanza laica en el horizonte, bastante tenemos con luchar con la dictadura del consumo y el eterno presente.
Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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"Cuba no cambiará de un día para otro, pero la desaparición de Fidel significará que todas las rigideces doctrinales asociadas con su nombre (falta de libertad de prensa, restricciones migratorias, culto a la personalidad, persecución a los homosexuales) serán reconsideradas''. Newsweek llega incluso a especular que el propio Obama se condolerá públicamente por el pretendido deceso y, de inmediato, las huestes contrarrevolucionarias miamenses se apresurarán a preparar sus maletas. En tal sentido, la revista declara que: “para finales del año entrante la secretaria de Estado, Hillary Clinton, anunciaría un plan para normalizar las relaciones bilaterales de cara a 2013.” Parecen desconocer que está más que claro que la Revolución continuará más allá de un posible, naturalmente lógico e infortunado deceso futuro de Fidel. Su muerte, por supuesto, no significará el abandono de las banderas del socialismo en Cuba. Esto lo ignoran los agoreros de Newsweek, pero lo sostienen los principios de los cubanos. Para propalar la noticia, aparecida el 23 de noviembre de 2009, se acudió nada menos que al plumífero Wilfredo Cancio Isla y al libelo de la mafia miamense, The Miami Herald, despertando falsas esperanzas en los intolerantes mafiosos de Miami. También para complacer a los enemigos ideológicos de la izquierda latinoamericana, Newsweek asimismo presagia la realización de un nuevo intento golpista contra Hugo Chávez, lo que no parece ser descartable dada la agresividad norteamericana y de la contrarrevolución antibolivariana. Sin embargo, Venezuela está preparada y el pueblo sabrá responder cualquier maniobra contrarrevolucionaria que intente vulnerar las conquistas de la Revolución Bolivariana. Con una carga mediática, sazonada en el más nocivo veneno ideológico, Newsweek anuncia para Venezuela un oscuro panorama de crisis económica, política y social, descontento en las bases de apoyo del gobierno y confabulación de los estratos militares con la derecha para ejecutar un nuevo golpe de estado. No podía faltar, por supuesto, la adulonería de Newsweek con respecto a la administración de Obama, al vaticinar su victoria en Afganistán. Fue, sin lugar a dudas, un espaldarazo de la revista al mantenimiento de la aventura guerrerista en ese país, iniciada por el gobierno ultraderechista de George W. Bush. Irán, por supuesto, recibirá más castigos y sanciones auspiciadas por los sionistas israelíes y sus cómplices de EE.UU., según predice la revista. Newsweek, como pájaro agorero de la mala fe, no profetiza nada bueno para los buenos y promete, dudosamente, la aparición de mágicas soluciones para que Estados Unidos supere la profunda crisis que le afecta con algunas señales positivas, como son la disminución del desempleo por debajo del 9 por ciento, el repunte de la industria automovilística y un alza del índice industrial Dow hasta los 12,000 puntos. La muerte de Fidel como insana obsesión de brujos embaucadores No sólo Newsweek se ha dedicado a predecir rumores sobre una posible muerte de Fidel. Una caterva de brujos y falsos adivinadores se han enriquecido a costa de la ingenuidad de muchos y el odio irracional de los menos, al propalar rumores sobre el deceso del Comandante en Jefe. La CIA no ha dejado de planificar, organizar y propalar estos falsos rumores en más de una ocasión. Hace unos días, en noviembre de 2009, la muerte de Fidel era uno de los asuntos más buscados en Google. La especulación, las falsas teorías, la desesperación de sus detractores y enemigos ideológicos por verlo más vivo que nunca, más inteligentemente incisivo que antes en cada una de sus Reflexiones, su renuencia también a aparecer frecuentemente en público, han levantado todo tipo de especulaciones sin fundamento. Todo esto es el punto de partida de este fenómeno mediático relacionado con su persona. Tanto Perez Hilton, un cuestionado bloguero que se lucra al denigrar a figuras públicas, quien anunció la muerte de Fidel en el 2007, como el poco certero Brujo Mayor de México, quien predijo igualmente la fatídica noticia, muchos han sido los especuladores traicionados por sus dudosas predicciones. También otros se han encargado de aprovecharse de la obsesión mediática en torno a Fidel introduciendo en Internet varios virus informáticos sumamente dañinos. El 22 de enero de 2007 la Asociación de Internautas anunció la propagación de un virus del tipo troyano downloader en que se decía: “Fidel Castro dead" (Fidel Castro ha muerto), contando con un fichero adjunto ejecutable en el correo y con extensiones como video.exe; full video.exe; read more.exe, full text.exe y full clip.exe. El gran papelazo en torno a una presumible muerte de Fidel lo realizaron los propios servicios de inteligencia de Estados Unidos cuando el 2 de junio de 2008 circuló un informe de los servicios de inteligencia estadounidenses, quienes daban ya por cadáver al Comandante en jefe y preveían un ambiente de estabilidad en el país ante el suceso. Según el director de Inteligencia Nacional, Michael McConnell, en un informe presentado ante el Senado estadounidense, declaró: “Consideramos que la situación política seguirá estable, al menos en los meses iniciales, tras la muerte de Fidel Castro”. El 13 de agosto de 2008, la ciudad de Madrid vio con asombro a un puñado de histéricos anticubanos desfilar por sus calles convocados por la organización contrarrevolucionaria Plataforma ‘Cuba Democracia ¡Ya!, para celebrar, según ellos, el “último cumpleaños del dictador Fidel Castro”. Por supuesto, en 2009, Fidel celebró junto a su pueblo su onomástico, cada vez más recuperado y lúcido. Un tiempo después, el 15 de enero de 2009, otro libelo de la mafia miamense, El Diario de las Américas, circuló el anuncio de una presumible muerte de Fidel luego que no apareciera en público con posterioridad a su encuentro con el presidente chino, Hu Jintao, a mediados de noviembre de 2008. Como era de esperar, incluso la propia Policía de Miami Dade empezó a analizar la contingencia para las actividades festivas que desataría la euforia irracional y recalcitrante de los mafiosos de Miami. Para salir al paso a las tontas especulaciones de los falsos agoreros y de sus irracionales detractores y enemigos, fue el propio Fidel quien declaró el 24 de enero del 2009, en una de sus Reflexiones, que se encontraba bien de salud y reconoció la posibilidad de su muerte algún día, incluso antes de que termine el período presidencial de Obama. Hoy Fidel trabaja y orienta, haciendo valer su legítimo prestigio ante los pueblos del mundo y su voz se ha convertido en una defensora de los derechos de la humanidad por su supervivencia. Por su parte, sus más intolerantes enemigos sueñan con una idealizada época post Castro, tal como se puso de manifiesto en una carta del 24 de marzo de este año enviada al presidente Obama por la crema y nata de la ultraderecha norteamericana dentro del Congreso norteamericana, cuyo texto dice: “A continuación por favor vea el texto de una carta que envié hace unos días conjuntamente con mis colegas Debbie Wasserman Schultz, Ileana Ros-Lehtinen, Kendrick Meek, Mario Díaz-Balart, Albio Sires, Robert Andrews, y Frank Pallone, todos miembros del Comité Parlamentario Pro-Democracia en Cuba del Congreso de Estados Unidos, al Presidente Obama sobre la política de Estados Unidos hacia la tiranía cubana: (&hellip
“Demasiados en la comunidad internacional están buscando ayudar a la diarquía cubana en su meta de obtener concesiones unilaterales de Estados Unidos para su intento de imponer una sucesión absolutista tras la muerte de Fidel Castro. Es críticamente importante que la comunidad internacional reciba un claro mensaje de que la Administración Obama se mantiene firme y claramente a favor de una genuina transición democrática en Cuba, y que no le concederá a la tiranía cubana ninguna concesión unilateral. Su Administración debe urgirles a todos nuestros amigos en la comunidad internacional que se unan a Estados Unidos en exigir la convocatoria de elecciones libres, multipartidistas para Cuba.” Una de las signatarias de esta carta a Obama, Ileana Ros Lehtinen, afirmó a los realizadores del documental inglés 638 Ways to Kill Castro (638 maneras de matar a Castro), sin el menor escrúpulo, “Apruebo la posibilidad de ver a alguien asesinar a Fidel Castro.” Otra voz diferente y legítima, la de la famosa escritora estadounidense y ganadora del Premio Pulitzer 1983, Alice Walker dijo, por el contrario, una gran verdad sobre Fidel, concreta y sencilla, pero indiscutible, el pasado 1 de agosto de 2009: “No han podido matarlo y eso les ha molestado. No han podido matar a ese hombre que ha persistido en ser quien es, durante años, frente al país más poderoso de la Tierra. Es algo asombroso”. La mano asesina de la CIA contra Fidel Castro Alicia Walker tiene toda la razón. A pesar de que la propia CIA especuló el 15 de diciembre de 2006 que a Fidel le quedaban pocos meses de vida, según dijo con aires de pitoniso a The Washington Post, nada menos que John Negroponte, uno de quienes se ha involucrado en varios planes para privarle de la vida de forma violenta, contando con sus acólitos terroristas de la mafia de Miami. Tal como señaló en una oportunidad el periódico The Guardian, la CIA y sus asalariados de origen cubano han atentado contra Fidel en 638 ocasiones, padeciendo el bochorno de nunca haber tenido un plan exitoso al respecto, a pesar de que cada plan de asesinato le rompía el coco a los mejores especialistas de la Agencia por su absurda y atrevida imaginación. Lo cierto es que no hubo una sola de las administraciones norteamericanas que no diera luz verde a los planes magnicidas de la CIA y de los terroristas de origen cubano contra Fidel. Las cifras así lo demuestran: 38 planes con Eisenhower, 42 con Kennedy, 72 con Johnson, 184 con Nixon, 64 con Carter, 197 con Reagan, 16 con Bush y 21 con Clinton. En los casos de George W. Bush y Obama, aún falta por sacar a la luz pública la trama macabra de los planes de magnicidio fabricados en Langley o en cualquier siniestra oficina que sirve de sede a las gentes de la Fundación Nacional Cubano Americana, al Consejo por la Libertad de Cuba, a Alpha 66, a los Comandos F4 e, incluso, en las lujosas oficinas de Ileana Ros Lehtinen o de los hermanos Díaz Balart. Aunque parezca que la CIA ha dejado atrás sus viejos e inútiles sueños de asesinar a Fidel, recogidos en la Operación ZRRIFLE y muchos de los cerebros del Equipo de Servicios Técnicos de la CIA hayan muerto ya, sus jefes más importantes, así como sus añejados enemigos ideológicos, aún sueñan con su muerte. Se lamentan a regañadientes al recordar cada fracaso y la frustración de haber estado en 164 ocasiones cerca de lograr su fatídico propósito. Pero Fidel, a pesar suyo, sigue vivo. Hoy los enemigos de la Revolución Cubana albergan por su deceso natural. Pero Fidel, combativo siempre, dará mucha pelea hasta a la propia muerte.Tags: Fidel Castro, Brobonlandenses, muerte de, elecciones, Miami, libertad
No podemos dejar de mostrar nuestra molestia luego de que el portal web de YVKE Mundial eliminara de sus archivos cuatro canciones de La Cantera, entre ellas una de Solimar, gentilmente suministradas en julio por Handel Mendoza "Pinky" (la nota estaba aquí, como hace constar la caché de Google y la propia página web Aporrea). Esperamos que esto haya sido simplemente un error técnico, y no otra más de las pésimas decisiones políticas tomadas por la actual gestión de dicha emisora.
Puedes descargar las canciones en Aporrea,org
Tags: Solimar Cadenas, MP3
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