S?bado, 29 de diciembre de 2007
Propiedad privada de los medios de producción, añadamos también a los de comercialización. Para unos la panacea, para otros el mal de males. Analicémosla con minuciosidad: como organización industrial y agrícola, ésta nace para ganar dinero, pero en realidad su desarrollo consiste en producir para que otros consuman. Por consiguiente, no pueden producir aquello que se les antoje, sino aquello que demanda la sociedad. Esa razón es más que suficiente para quedar sometida al imperio de la ley, como lo estamos los individuos, cualquier otro tipo de propiedad, toda institución. En fin, nada de plena libertad, pues se puede caer en el libertinaje. Nada de ganancias excesivas e impuestos bajos. La empresa que más gane deberá contribuir en mayor medida a la hacienda pública, como ocurre con las personas. Sus cuentas deben estar abiertas al escrutinio de las autoridades políticas y económicas. Si les molesta que produzcan para el autoconsumo y no para el público. A los individuos normales también les pueden molestar algunas leyes y, sin embargo, no les queda más remedio que acatarlas o sufrir castigo por violarlas. En fin, las empresas privadas no deben asesinar a otras, comérselas, arrojar los residuos al medio ambiente y a los seres vivos.. Tampoco deben humillar a los obreros con salarios de miseria, jornadas de trabajo excesivas y condiciones laborales insalubles, ni explotar a los consumidores con precios abusivos y productos peligrosos para la salud o de pésima calidad.

En fin, ni demonio ni ángel cuando se trabaja para el bien común.

Vendrá el quejica y dirá, Todo eso está muy bien pero lo cierto es que las ganancias son para el capitalista. Pues bien, premiemos, en parte, que arriesgan dinero y bienestar, cobrémosle un impuesto adecuado para usar en el bienestar general, otra parte debe usarse para el mantenimiento y mejora de los medios de producción, de las condiciones medioambientales y asunto resuelto con más inteligencia que esa estupidez de prohibir la propiedad privada de los medios de producción. En la URSS estaba prohibida y eso no evitó que algunos dirigentes corruptos tuviesen mil ovejas en mil rebaños.A una por rebaño.Los capitalistas podrán hablar de excesivo intervencionismo, pero bienvenido sea en bien de la sociedad. También se podría estudiar la prohibición de las concentraciones empresariales para garantizar que no crecen en detrimento de otras del mismo sector y de su competencia,. sean autogestionadas, cooperativas, privadas, estatales.
Las ambiciones de crecimiento de una empresa puede ser imperialista y no deben permitirse en una sociedad democrática, Imperialismo, aquí, significa que desean crecer a costa de otras empresas e intereses, acaparando mayores recursos y ganancias que en realidad no necesiten. También debe estudiarse si tal cosa pude deberse a una mayor entrega en el trabajo, a un mejor trato a los clientes y que no siempre sería justo que se les limitase en su crecimiento , puesto que también tendrían un mayor número de trabajadores y mayor número de consumidores cuyas necesidades satisfacer. En fin, compite honradamente, deportivamente, pero no te comas al contrincante: sería malo para la sociedad aunque no lo fuese para el ganador.




Evolución hacia una sociedad socialista Por Blasapisguncuevas.

Tags: propiedad, producción, explotación, imperio, ocio, empresas, vacaciones

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