CARTA ABIERTA
Presidente George W. Bush
La Casa Blanca
1600 Pennsylvania Avenue, NW
Washington, DC 20500
Caracas, 8 de mayo de 2008
Sr. George Bush:
He querido escribirle esta sin
intenciones de que Ud la lea, seguramente estas líneas navegarán en el
inmenso mar del Internet y, sólo con eso yo estaré tranquilo. Esta es
la carta de un joven revolucionario de la Gran Patria, de Venezuela.
Prometo no extenderme, sólo me dedicaré a replicar sus recientes
declaraciones.
En un discurso pronunciado el día 7 de mayo del año en curso Ud afirmo
que Venezuela «ha convertido su territorio en un santuario para
unidades de las FARC» cosa que escandaliza la conciencia de cualquier
revolucionario ó simplemente de cualquier persona amante de la
justicia, la libertad y la igualdad, valores éstos que siempre han
caracterizado al soberano pueblo venezolano. Igualmente agregó que su
país se enfrenta en el continente con un país como Venezuela que es
hostil con los EE.UU. y con los intereses americanos.
Ante estas graves declaraciones no podía quedarme callado, por encima
de mi creencia política está mi amor a la Patria. Pero ese amor me ha
conducido a creer, más seguro que todas las certidumbres, en el
Socialismo que todos los días inventamos en Venezuela de la mano del
Comandante Hugo Chávez Frías, Máximo Líder de la Revolución
Bolivariana. Quien ama a Venezuela sabe que el camino que nos conduce a
la grandeza moral, a la soberanía, al desarrollo es el camino
socialista, el que se inspira en el ideal bolivariano que hace casi
doscientos años no pudo ser viable por la anarquía y la ambición
personal.
Yo como venezolano me siento muy orgulloso que estemos profundamente
unidos a la heroica Cuba, a Irán, a Nicaragua, a China, a Rusia y, más
orgulloso al ver que la unidad latinoamericana empieza a ser más que
una utopía, es una realidad que no tiene vuelta atrás.
Es cierto, presidente Bush, que Venezuela es hostil a los intereses del
gobierno norteamericano y eso es irreversible. Esperamos cien años
desde que brotó el petróleo en nuestro suelo a que algún gobierno se
hiciera hostil y no permitiera que Ustedes vinieran a saquear todas
esas riquezas. Ojala contáramos con mayores medios para ser aún más
incompatibles con los intereses americanos. Ya se cansaron estos
pueblos, nunca más volveremos a ser “patio trasero” o despensa
energética de su nación que ha conseguido todas las riquezas actuales
gracias a la sangre de muchos pueblos que han sido bombardeados por su
ejército terrorista. Eso no lo puede negar, los Estados Unidos han
conseguido mantener su hegemonía con las matanzas más sangrientas que
la raza humana recuerde o que la generación futura verá.
Siempre he pensado que la destrucción de las Indias que inmortalizó a
Fray Bartolomé de las Casas no terminó, al contrario, luego del nefasto
colonialismo español nos enfrentamos a uno más violento, el
colonialismo norteamericano. Sí, pudo haber acabado la destrucción de
las Indias, pero la destrucción que se le propició al pueblo
latinoamericano durante el siglo XX y parte de este nuevo siglo XXI fue
mucho peor, porque dejó grandes males, porque bañó de cordones de
miseria a nuestros cerros, a nuestros campos e hizo de este lugar
glorioso un mina saqueada por los más vulgares delincuentes.
La pobreza extrema que hoy nos abruma es culpa del “capitalismo
salvaje” que ustedes ejercieron contra nosotros, de la corrupción
pública y privada; la pobreza extrema y la violencia que siguen
vigentes y los tentáculos de la delincuencia y del Crimen Organizado
fueron sembrados por los gobiernos de su país, esos que nunca repararon
en el dolor de nuestra gente. Usted mismo pretendió que América latina
continuara el camino hacia el abismo con los TLC y, quiso provocar
hecatombes sociales en países que desde principio de siglo hemos dado
signos de liberación y de victoria. Sin ir muy lejos, aquí en Venezuela
no ha podido lograr nada, aunque lo logró en abril del 2002 pero el
pueblo salió a la calle y le dio propició una aplastante derrota.
No puede señalar que hemos hecho de nuestro país un santuario para la
guerrilla y el terrorismo, eso es absurdo. Mejor digamos que Usted ha
facilitado la libertad a terroristas como Posada Carriles, que su
gobierno lleva a cabo la feroz invasión a Irak donde su condición
terrorista quedó manifestada, presidente Bush. Mientras nuestra
economía lleva un índice sostenido de crecimiento, en los Estados
Unidos la recesión económica es un escándalo y síntoma de una gran
tragedia nacional; no se le olvide que todavía allá sobreviven millones
de personas con menos de un dólar diario. Hoy el sueño americano es la
pesadilla más dantesca para cualquier inmigrante.
Al final de su gobierno existe el peor balance de la historia
norteamericana: su lucha contra la pobreza se convirtió en terrorismo,
probablemente la injusticia fue más extendida en estos años, su
gobierno impidió oportunidades y niega posibilidades de paz, Usted no
ha cesado en su hambre de guerra. Los Estados Unidos se han convertido
en fuente de violencia y de conflictos para la comunidad internacional.
En cambio, aquí en América Latina (con algunas excepciones) el clamor
de los pueblos ha sido estremecedor, hemos empezado una nueva historia,
libre de hegemonías, libre de trasnacionales, libre de injerencias,
libres de la CIA –aunque aún ella siga muy cerca de nosotros-. El
proceso histórico que comenzamos hace un tiempo ya, ha arrojado
realidades muy positivas: el derecho al desarrollo social, económico,
energético, cultural y político que nos fue arrebatado en el pasado hoy
volvió a nosotros para nunca más irse; ya el Estado no es fuente
originaria de los derechos inalienables de los pueblos, ni creador ni
árbitro absoluto de esos derechos, ahora el mismo pueblo es en sí mismo
la fuente de sus propios derechos. Hemos logrado en muchos países,
especialmente en Venezuela, la soberanía de nuestros recursos
naturales. Bolivia, recientemente atacada por ustedes, es ejemplo de
esta liberación, así como también es ejemplo de heroísmo popular al
vencer el movimiento secesionista que su gobierno aupó en Santa Cruz.
Pero no basta de hablar de logros obtenidos, es preciso que hablemos de
deberes y sobre todo los que tienen carácter histórico. El mayor de
ellos es provocar el fin del imperialismo norteamericano. No tanto por
los males que hemos sufrido, no, sino por los males que podrían advenir
si permitimos que continúe la hegemonía. Todos es muy claro, fíjese que
el Sr., Barack Obama resultó ser uno más de la jauría imperial y pasó a
jugar en contra de su propio pueblo para dejar muy atrás las esperanzas
de un verdadero cambio en la política norteamericana.
El sueño, convertido en pesadilla para Usted y para intereses
norteamericanos, que se traza el socialismo venezolano está concebido
no solo para nuestra nación sino para toda la Gran Patria: el sueño
socialista de este siglo es un mundo donde cada mujer y cada hombre
tengan satisfechas sus necesidades básicas, sin que su bienestar y su
desarrollo implique el sacrificio de la felicidad de las mayorías. Y
puede estar seguro que, cuando su alma repose en el más profundo de los
infiernos, ya habremos logrado todos nuestros sueños. Entonces
Venezuela y América latina estarán comunicando
sus preciosos secretos a los sabios que ignoran cuán superior es la
suma de las riquezas que le ha prodigado la naturaleza. Ya verá, Sr. Bush que Venezuela se establecerá sobre el trono de la libertad, empuñado el cetro de la justicia, coronada por la gloria, y consiguiendo toda la mayor suma de felicidad posible a su pueblo.
No puedo pedirle a Dios que le perdone, ya la historia antes de
escribirse lo condenó a usted. De antemano usted fue condenado y
castigado por la historia al repudio de todas las generaciones futuras.
Lo que sí puedo exigir es que cese ya sus miserables palabras contra
Venezuela, ahórreselas para cuando descienda a los infiernos. Siéntase
tranquilo de saber que los millones de muertos que hoy se recargan a su
conciencia serán vengados: todos estamos convencidos que la mejor
venganza está muy cerca y es la de la victoria de los pueblos. Estamos
en revolución, y esta generación dará por terminado el más cruento
imperialismo, este siglo verá la autodestrucción de la hegemonía
yankee.
El grito apocalíptico de Hegel es una realidad hoy: « ¡Las masas avanzan!». Y avanzan para ser libres, para ser felices, avanzan las masas para vencer.
Ya para terminar esta carta permítame asegurarle que, la caída del
sueño revolucionario que hoy vivimos «podría llevar a la humanidad
hacia una derrota, y cuya primera victima sería el hombre mismo».
Me despido con las palabras que Paulo Coelho escribió en una carta dirigida a Usted en el año 2003:
“Gracias, gran líder George W.
Bush: Gracias por haber conseguido lo que pocos han conseguido en este
siglo: unir a millones de personas en todos los continentes luchando
por la misma idea –aun cuando esta idea sea opuesta a la suya. Gracias
por hacernos sentir nuevamente que, aunque nuestras palabras no sean
oídas, por lo menos son pronunciadas, y esto nos dará más fuerza en el
futuro. Gracias por ignorarnos, por marginar a todos aquellos que
tomaron una actitud contra su decisión, pues el futuro de la Tierra es
de los excluidos. Gracias porque, sin usted, no habríamos conocido
nuestra capacidad de movilización. Quizá no sirva para nada en el
presente, pero seguramente será útil más adelante. Gracias porque no
nos escuchaste y por no tomarnos en serio. Pero sepa que nosotros le
escuchamos y no olvidaremos sus palabras.”
PATRIA, SOCIALISMO O MUERTE. VENCEREMOS
Robert Reyes
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