Mi?rcoles, 06 de agosto de 2008

El poema de Gilgamesh

Tablilla I
(I)
Aquel que vio todo [hasta los confine]s de la tierra, [Que todas las cosa]s
experimentó, [conside]ró todo. [...] juntamente [...], [...] de sabiduría, que
todas las cosas.[..]. (5) Lo [o]culto vio, [desveló] lo velado. Informó antes del
Diluvio, Llevó a cabo un largo viaje, cansado y [derren]gado. Todo su afán
grabó en una estela de piedra. De la terraplenada Uruk el muro construyó,
Del reverenciado Eannal, el santuario puro.
¡Contempla su muralla exterior, cuya cornisa es como el cobre! ¡Mira la
muralla interior, que nada iguala! ¡Advierte su umbral, que de antiguo viene!
Acércate a Eanna, la morada de Istar, Que ni un rey futuro, ni un hombre,
puede igualar. Levántate y anda por los muros de Uruk, Inspecciona la
terraza de la base, examina sus ladrillos:
¿No es obra de ladrillo quemado? ¿No echaron sus cimientos los Siete
[Sabios]?
Falta el resto de la columna. Un fragmento hitita [cf. J. Friedrich, ZA,
XXXIX (1929), 2-5] corresponde en parte a la porción inicial
deteriorada de nuestra columna 1l y, por ende, parece contener algo del
material del final de la I columna. De tal fragmento se desprende que
varios dioses intervienen en la formación de Gilgamesh, al que dotaron
de talla sobrehumana. Finalmente, Gilgamesh llega a Uruk.

(II)
Dos tercios de él son dios, [un tercio de él es humano]. La forma de su
cuerpo[...] (3-7) (líneas mutiladas o ausentes) (8) [...] como un buey salvaje
altivo [...]; El empuje de sus armas no tiene par. Mediante el tambor se
reúnen [sus] compañeros. Los nobles de Uruk están som[bríos] en [sus
cáma]ras:
«Gilgamesh no deja el hijo a [su] padre; [Día] y [noche] es desenfrenada su
arro[gancia]. [¿Es éste Gilga]mes, [el pastor de la amurallada] Uruk? ¿Es éste
[nuestro] pastor, [osado, majestuoso, sabio]?
[Gilgamesh] no deja [la doncella a su madre], ¡La hija de guerrero, [la esposa
del noble]! Los [dioses escucharon] sus quejas. Los dioses del cielo del señor
de Uruk [ellos... ]:
«¿No parió [Aruru] este fuerte buey salvaje? [El empuje de sus armas] en
verdad no tiene par. Mediante el tambor se reúnen sus [compañeros].
Gilgamesh no deja el hijo a su padre; Día y noche [es desenfrenada su
arrogancia].
¿Es éste el pastor de [la amurallada] Uruk? ¿Es éste su [...] pastor, Osado,
majestuoso (y) sabio?...
Gilgamesh no deja la doncella a [su madre], ¡La hija del guerrero, la esposa
del noble!»
Cuando [Anu] hubo escuchado sus quejas, A la gran Aruru llamaron: «Tú,
Aruru, creaste [el hombre]; Crea ahora su doble; Con su corazón tempestuoso
haz que compita. ¡Luchen entre sí, para que Uruk conozca la paz!»
Cuando Aruru oyó esto, Un doble de Anu en su interior concibió. Aruru se
lavó las manos, Cogió arcilla y la arrojó a la estepa. [En la este]pa creó al
valiente Enkidu, Vástago de..., esencia de Ninurta. [Hirsu]to de pelo es todo
su cuerpo, Posee cabello de cabeza como una mujer. Los rizos de su pelo
brotan como Nisabal.
No conoce gentes ni tierra: Vestido va como Sumuqan. Con las gacelas pasta
en las hierbas, Con las bestias salvajes se apretuja en las aguadas, Con las
criaturas pululantes su corazón se deleita en el agua.

(Ahora bien) un cazador, un trampero, Se le encaró en el abrevadero [Un]
día, un segundo y un tercero Se le encaró en el abrevadero Cuando el cazador
le vio, su faz se inmovilizó.
El y sus animales entraron en su casa, [Transido de] miedo, quieto, sin un
sonido, (Mientras) su corazón [se turbaba], nublado su rostro. Pues el pesar
había [penetrado] en su vientre; Su cara era como la [de un viejero] llegado
de lejos.
(III)
El cazador abrió [su boca] para hablar, Diciendo a [su padre]:
«Padre mío, hay [un] hombre que [ha venido de las colinas], Es el más
poder[oso de la tierra]; vigor tiene. [¡Como la esencia] de Anu, tan tremendo
es su vigor! [Siempre] recorre las colinas, [Siempre] con las bestias [se nutre
de hierba]. [Siempre planta] los pies en la aguada. [¡Tan espantado estoy,
que] no oso acercarme a él! [Cegó] las hoyas que yo había excavado,
[Destrozó] mis trampas que yo había [puesto], Las bestias y las criaturas del
llano [Hizo escapar de mis manos]. [¡No permite que] me dedique a la caza!»
[Su padre abrió la boca para hablar], Diciendo al cazador:
«[Hijo mío], en Uruk [vive] Gilgamesh. [Nadie hay más fuerte] que él.
[¡Como la esencia de Anu, tan tre]mendo es su vigor! [Ve, pues; hacia Uruk
dirige] tu faz, [Refiérele] el poder del hombre. [Haz que te entregue una
ramera]. Lléva(la) [contigo]; (20) [Prevalecerá sobre él] a causa de [un
mayor] poder. [Cuando abreve los animales en] la aguada, [Se quitará] el
ves[tido, mostrando desnuda] su madurez. [En cuanto vea] a ella, a ella se
acercará. ¡Le rechazarán las bestias [que crecieron] en su estepa!»
[Oyendo] el consejo de su padre, El cazador avanzó [hacia Gilgamesh].
Emprendió el camino, en Uruk puso [el pie]:
«[... ] Gilga[mes... ], Hay un hombre [que ha venido de las colinas], (30) El
más poder[oso de la tierra; vigor tiene]. Como la esencia de Anu, tan
tremendo es [su vigor]. [Siempre] recorre las colinas, Siempre con las bestias
[se nutre de hierba]. Siempre [planta] los pies en la aguada. ¡Tan espantado
estoy que no oso acercarme a [él]! Cegó las hoyas que [yo] había excavado,
Destrozó mis trampas [que yo había puesto], Las bestias y las criaturas [del
llano] Hizo escapar de mis manos. ¡No permite que me dedique a la caza!»
(40) Gilgamesh le dijo, [a]l cazador:
«Ve, cazador mío; lleva contigo una ramera. Cuando abreve los animales en
la aguada, Se quitará el vestido, mostrando desnuda su madurez. En cuanto la
vea, a ella se acercará. ¡Le rechazarán las bestias que crecieron en su estepa!»

Fuese el cazador, llevando con él una ramera. Emprendieron el camino,
yendo rectos en su dirección. Al tercer día al sitio indicado llegaron. El
cazador y la ramera se sentaron en sus lugares.
(50) Un día, un segundo día, estuvieron sentados, junto a la aguada. Las
bestias salvajes llegaron a la aguada a beber.

Las criaturas pululantes llegaron, deleitándose su corazón en el agua. En
cuanto a él, Enkidu, nacido en las colinas - Con las gacelas pasta en las
hierbas, Con las bestias salvajes se abreva en la aguada, Con las criaturas
pululantes su corazón se deleita en el agua -
La moza le contempló, al salvaje, Al hombre bárbaro de las profundidades
del llano:
«¡Ahí está, oh moza! ¡Desciñe tus pechos, Desnuda tu seno para que posea tu
sazón! ¡No seas esquiva! ¡Acoge su ardor! En cuanto te vea, se acercará a ti.
Desecha tu vestido para que yazga sobre ti. ¡Muestra al salvaje la labor de
una mujer! Le rechazarán las bestias salvajes que crecen en su estepa,
Cuando su amor entre en ti».
La moza libertó sus pechos, desnudó su seno, Y él poseyó su madurez. No se
mostró esquiva al recibir su ardor. Desechó su vestido y él descansó en ella.
Mostró al salvaje el trato de una mujer, (20) Cuando su amor entró en ella.
Durante seis días y siete noches Enkidu se presenta, Cohabitando con la
moza. Después que (se) hubo saciado de sus encantos, Volvió el rostro hacia
sus bestias salvajes. Al verle, Enkidu, las gacelas huyeron, Las bestias
salvajes del llano se alejaron de su cuerpo. Sorprendióse Enkidu, su cuerpo
estaba rígido, Sus rodillas inmóviles - pues sus bestias salvajes habían huido.
Enkidu hubo de aflojar el paso - no era como antaño Pero entonces tiene
[sa]biduría, más [am]plia comprension. (30) Volvióse, sentándose a los pies
de la ramera. Mira a la cara de la ramera, Atento el oído, cuando la ramera
habla; [La ramera] le dice, a Enkidu:
«¡Tú eres [sabio], Enkidu, eres como un dios! ¿Por qué con las criaturas
silvestres vagas por el llano? ¡Ea!, deja que te lleve [a] la amurallada Uruk, Al
santo templo, morada de Anu e Istar, Donde vive Gilgamesh, perfecto en
fuerza, Y como un buey salvaje señorea sobre el pueblo».
(40) Mientras le habla, sus palabras encuentra favor, Su corazón se ilumina,
ansía un amigo. Enkidu le dice, a la ramera:

«¡Arriba, moza! Escóltame Al puro templo sagrado, morada de Anu e Istar,
Donde vive Gilgamesh, perfecto en fuerza, Y como un buey salvaje señorea
sobre el pueblo. Le retaré [y osada]mente me dirigiré a él,

Gritaré en Uruk: "¡Yo soy el poderoso! [Yo soy aquel] que puede alterar los
destinos, [(Aquel) que] nació en el llano es poderoso; vigor tiene"».
«[Levanta, pues, y vamos, para que vea] tu rostro. [Te mostraré Gilgamesh;
donde] está bien sé. Vamos, pues, oh Enkidu, a la amurallada [Uruk], Donde
la gente res[plande]ce en festiva indumentaria, (Donde) cada día es fiesta,
Donde [...] mozos.... (10) Y mo[z]as [...] de figura. Su sazón [...] henchida de
perfume. ¡Apartan a los grandes de sus lechos! A ti, oh Enkidu, que disfrutas
de la vida, Mostraré a Gilgamesh, el hombre jocundo.
Mírale, contempla su faz; Radiante está de virilidad, fuerza tiene. Todo su
cuerpo es suntuoso de madurez, Vigor más poderoso que tú tiene, Sin
descansar jamás de día o de noche. (20) ¡Oh Enkidu, renuncia a tu
presunción! Gilgamesh - a él estima Samas; Anu, Enlil y Ea dilataron su
sabiduría. Antes de que bajes de las colinas, Gilgamesh te verá en (sus)
sueños en Uruk:...»
Omitidas las restantes líneas de la versión asiria de la tablilla I, por
cuanto la babilónica antigua de la tablilla II comienza en este punto.


Continuará cuando pueda o recuerde.


Tags: gilgamesh, leyenda, dioses, sabiduría, diluvio, viaje, estela

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