En el Corán se describe que la vida matrimonial debe ser de la siguiente manera:
Muchas prácticas comprenden la categoría de adab islámico o de etiqueta. Esto incluye entre otros el saludo "salamu` alaykum "(" la paz sea a vosotros "), diciendo bismilah (" en el nombre de Dios"), antes de las comidas, y usan sólo la mano derecha para comer y beber, respecto al aseo la mano izquierda, como sonarse la nariz. Las prácticas de higiene islámicas principalmente en la categoría de aseo personal y de la salud, como la circuncisión de los varones descendientes. Los rituales islámicos de entierro incluyen el Salat al-Janazah ( "la oración funeral") ya que bañan y envuelven al cadáver en un manto blanco, posteriormente lo colocan en la tumba. Los musulmanes, como judíos, están restringidos en su dieta, y los alimentos prohibidos incluyen productos de cerdo, sangre, carroña, y el alcohol. Toda la carne debe proceder de animales herbívoros sacrificados en el nombre de Dios por un musulmán, judío, o cristiano, con la excepción del juego que uno tiene de caza o de pesca para uno mismo. La alimentación permisible para los musulmanes se conoce como alimentos halal.[90]
Para los seguidores del Islam, el puritanismo en la indumentaria, es considerado como una orden de Alá, según establece su libro sagrado, el Corán,[91] en el cual, Mahoma estableció que está permitido usar o no para los musulmanes, aquello que es recomendable y lo que no. Tanto para hombre como para la mujer la vestimenta no debe de ser transparente o ajustada, prohibiendo cualquier muestra de naturalidad corporal, anulando cualquier libertad en este campo. Está plenamente prohibido que el hombre vista como mujer y viceversa.[92]
Una de las consecuencias más polémicas de la moralidad de esta fe, es la consideración en el Islam del uso prescriptivo de una serie de prendas femeninas que resultan ofensivas y rechazadas en los territorios no islámicos.[93] [94]
Algunos defensores del Islam responden a estas acusación argumentando que el Islam mira a las mujeres como si fueran joyas. Afirman buscar su protección de los ojos lujuriosos y de los corazones perversos (argumentos que pueden resultar profundamente ofensivos para los habitantes de paises desarrollados y con una gran protección del derecho y la dignidad humana, sobretodo de la mujer).[95] Basándose en su moral religiosa, establecen taxativamente que si cualquier hombre desea a una mujer, no tiene otro recurso enfrente de él sino el matrimonio, por ello es el único lazo que hace lícita la unión del hombre con la mujer y permite todo aquello que antes era prohibido, ya que para el Islam el matrimonio es la única vía para que la mujer y el hombre puedan gozar uno del otro y para alcanzar los derechos que esta religión concede a la mujer.[96]
Un imán (en árabe, إمام
es, en términos generales, la persona que dirige la oración colectiva en el islam.
La palabra imām (adaptada al castellano como imán) en el islam significa más o menos literalmente "el que está delante"; por la etimología, equivale aproximadamente a presidente (prae sidente: el que se sienta delante), aunque nunca se traduce así.
Se suele pensar que los imanes son el equivalente musulmán de los curas o los rabinos. Sin embargo, no es así: el Islam carece de clero y un imán, en principio, puede ser cualquier persona que conozca bien el ritual del rezo. Se sitúa delante de los demás fieles en las mezquitas y sirve de guía para realizar el ritual de oración, aunque no es obligatorio seguirle. A menudo se afirma que cada musulmán puede ser su propio imán, con tal de que sepa rezar correctamente, y que el cargo de imán existe sólo mientras dura la oración.
Aunque técnicamente es así, en la práctica se da cierta profesionalización, hay personas que siguen estudios específicos para dedicarse a esta tarea. La elección de un imán recae en principio en la propia comunidad que le va a seguir, aunque con frecuencia los poderes estatales u otros intentan intervenir en el nombramiento de imanes para mantener las mezquitas bajo control, sobre todo desde que se asiste a un auge del islamismo. A pesar de todo, el sistema posee una gran descentralización comparado con el de las iglesias o el del judaísmo, ya que, desde un punto de vista estrictamente religioso (la política ya es otra cuestión), no existe ninguna instancia superior que deba ratificar la formación de una comunidad.
Entre los chiíes, el término imán, aparte de referirse al guía de una comunidad, es el título que ostentaban los jefes supremos de toda la comunidad chií (el equivalente al califa sunní), cargo hereditario cuyo último representante, Muhammad al Mahdi, según la tradición, "desapareció" en el año 873 de la Era Común y vive desde entonces oculto (el mahdi o imán oculto), rigiendo desde la sombra los destinos de la comunidad (creencia sostenida por la mayor parte de los chiíes, denominados imamíes).
Lista de los más renombrados Imanes chiíes:
Hay diferentes puntos de vista de acuerdo a la enseñanza del Corán respecto a otras religiones, hay grupos no musulmanes que enfatizan la siguiente azora que indica:
En cambio los musulmanes consideran que juzgar al Islam en partes; es como un lector que al leer se tapa un ojo y no quiere leer con el otro, ya que hay textos que reprenden este acto,[97] además en el Corán, en la vida de Mahoma y en la historia del Islam, también hay ejemplos para la misericordia con los no musulmanes.
El Islam afirma que todos los profetas han sido musulmanes y que ninguno de ellos afirmó que su religión haya sido el judaísmo o el cristianismo, por lo tanto creen que Abraham no era judío ni cristiano,[98] así mismo aseguran que Moisés y Jesús predicaron el Islam.
De la misma manera el Corán indica en la azora:
Los musulmanes han respetado a los judíos y a los cristianos como "gente del libro", pero aseguran que han abandonado el monoteísmo y corrompido las sagradas escrituras. El Islam tolera a judíos y cristianos, pues les está permitido vivir y practicar su religión en territorios musulmanes aunque tienen que pagar un impuesto especial, la "Yizia", sustitutiva del azaque. El uso de la fuerza para convertir al incrédulo al Islam está prohibido.
La apostasía esta penada (con la muerte) bajo la ley islámica según se indica en la Sura XVI, 106
Sin embargo los no musulmanes sufren persecución en determinados países islámicos, y asi lo muestran determinados informes del Human Rights Watch. Por ejemplo, los Ahmadis en Arabia Saudi [3] o en Indonesia [4]; judios, cristianos, protestantes y baha'is en Iran [5]; cristianos en Egipto [6], cristianos y animistas en Sudan [7]; etc.
Arabia antes de Mahoma estaba escasamente poblada por habitantes de habla árabe. Algunos eran beduinos, pastores nómadas organizados por tribus. Algunos eran agricultores, que vivían en oasis en el norte, o en las areas más fértiles y densas en el sur (en lo que se conoce ahora como Yemen y Omán). En ese tiempo, la mayoría de los árabes eran seguidores de las religiones politeístas, aunque unas pocas tribus seguían el judaísmo, el cristianismo (incluido el nestorianismo) o zoroastrianismo. La ciudad de la Meca era un centro religioso para algunos politeístas árabes norteños, ya que contenía el muro sagrado del Zamzam y un pequeño templo, la Kaaba.
La historia del Islam comienza en la Arabia en el siglo VII con la predicación del profeta Mahoma, seguida de la violenta conquista de los mayores estados de la época: el imperio persa sasánida, buena parte del Imperio Romano y el reino visigodo.
Omar fue sucedido por Uthman ibn Affan, otro de los primeros seguidores de Mahoma. Bajo Uthman, el Nuevo califato cayó en una Guerra civil a la que se le llamó la Fitna, o desorden. Muchos de los familiares y primeros seguidores de Mahoma estaban descontentos con Uthman, porque sentían que estaba favoreciendo indebidamente a sus parientes y actuando menos como un líder religioso y más parecido a un rey. Soldados rebeldes mataron a Uthman y ofrecieron el liderazgo a Ali ibn Abi Talib, el primo y yerno de Mahoma. Muchos musulmanes (en particular quienes tenían sus propios candidatos al califato), rechazaron aceptar a Ali como líder, por lo que éste pasó su breve califato luchando contra las facciones disidentes y los parientes de Uthman, los Omeya. Ali murió a manos de un asesino jariyí y los Omeyas reclamaron el califato. Ellos lograron retener el liderazgo de la mayoría de los musulmanes por varias generaciones, pero salvo por un breve período, nunca volvieron a gobernar sobre un imperio islámico no dividido. La fe islámica divergió también, separándose en las principales de la actualidad los Suní y los Chií. En la historia del Islam existen diversas dinastías que se disputaron los califatos o el liderazgo del Islam y muchos estados islámicos que ofrecían una mínima o ninguna obediencia al califa.
No obstante, el imperio de los califas abbasíes y el de los turcos selyuquíes se contaban entre los más poderosos de su época. Después de la desastrosa derrota de los bizantinos en la batalla de Manzikert en 1071, la Europa cristiana llevó a cabo diversas Cruzadas. Tras la Primera Cruzada, los occidentales lograron capturar y gobernar por algún tiempo Jerusalén. Saladino, sin embargo, restableció la unidad islámica en el Oriente Próximo y derrotó a los chiíes fatimíes.
Entre los siglos XIV y el XVII, uno de los más poderosos imperios fue el Imperio de Malí, cuya capital era Tombuctú. Sin embargo, esta cultura estuvo profundamente pautada por la árabe (incluso en el idioma), no siendo realmente original.
En el sigo XVIII, hubo tres grandes imperios musulmanes: el otomano en Turquía, en Oriente Próximo y el Mediterráneo; el safaví en Irán, y el mogol en la India. En el siglo XIX, estos imperios habían caído bajo la dominación del poder político y económico de Europa. Después de la Primera Guerra Mundial, el remanente del imperio otomano fue dividido en protectorados o esferas de influencia europeas. El Islam y el poder político del Islam han experimentado un resurgimiento en el siglo XX, en buena medida gracias al petróleo. Sin embargo, las relaciones entre Occidente y cierto número de Estados de mayoría musulmana siguen siendo precarias cuando no tensas.
Luego de las pérdidas posteriores a la primera guerra mundial, los restos del Imperio Otomano son esparcidos con los protectorados europeos. Desde entonces la mayoría de las sociedades musulmanas se han convertido en naciones independientes y nuevos temas como la riqueza petrolera y las relaciones con el Estado de Israel han adquirido prominencia.
El dinar es la unidad monetaria de diversos estados del mundo, la mayoría de los cuales de lengua árabe o que antiguamente habían formado parte del Imperio Otomano, ya que históricamente fue usado en tierras musulmanas. La palabra "dinar" (دينار en árabe y en persa) tiene el mismo origen que el dinero, ya que deriva del denario romano.
Era una antigua moneda musulmana de oro que se empezó a acuñar a finales del siglo VII en Al-Andalus y que tenía un peso que, según las épocas, oscilaba entre los los 3,85 g y 4,25 g. En sus inicios imitaba los modelos bizantinos, pero pronto adquirió carácter propio y definido, hasta el punto que fue imitado fuera de los territorios califales.
Estados que usan actualmente el dinar como moneda:
El dirham o dirhem (en árabe: درهم
era una antigua moneda de plata utilizada en varios puntos del mundo islámico que valía la décima parte del dinar de oro. El nombre dirham procede del griego dracma (δραχμή
. Las monedas actualmente en circulación con este nombre son:
Si bien el más famoso movimiento del Islam en tiempos recientes ha sido el fundamentalismo islámico, existen diversas corrientes liberales que ven como alternativa el alinear al Islam con los tiempos contemporáneos.
Este movimiento no está dirigido a cuestionar los fundamentos del Islam, sino que trata de aclarar malas interpretaciones o abrir paso a la renovación del Islam como un centro moderno de pensamiento y libertad.
Según el World Factbook de la CIA, en el año 2005 el Islam era la segunda religión con más seguidores en el mundo, un 19,9% de la población mundial. Es asimismo la religión que está creciendo más rápidamente,[99] hecho atribuible principalmente al mayor crecimiento demográfico en los países musulmanes, así como a las conversiones al Islam como religión monoteísta.
La población musulmana se estima que excede los 1.200 millones de personas. Solamente el 18% de los musulmanes son étnicamente árabes; otro 20% se encuentra en la región del sur del Sahara en África, y el 30% en el subcontinente indio (sumando los fieles de Pakistán, Bangladesh y la India). El país con la población de musulmanes más grande del mundo es Indonesia, con casi 200 millones de fieles. También hay importantes grupos musulmanes en China, Europa, Asia Central y Rusia.
En Europa, Austria fue el primer país en reconocer el Islam como una de sus religiones oficiales, mientras que Francia es el país europeo con mayor población de musulmanes: 6 millones, que representan un 10% de su población total.
Se dice que esclavos que llegaron a América con los conquistadores españoles introdujeron el Islam en esta región, se establecieron en países como Brasil, Venezuela, Panamá y Colombia.[100]
En España hay alrededor de un millón de musulmanes,[101] mientras que la comunidad más grande de musulmanes en latinoámerica se encuentra en Brasil, mientras que en Argentina está localizado el Centro Islámico Rey Fahd que es el más grande de Sudamerica.
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