lunes, 27 de octubre de 2008

Buenos Aires

Ciudad de Buenos Aires
Buenos Aires
Bandera de Buenos Aires Escudo de Buenos Aires
Bandera Escudo
País Bandera de Argentina Argentina
Ubicación 34°36′13.40″S 58°22′54″O / -34.6037222, -58.3816734°36′13.40″S 58°22′54″O / -34.6037222, -58.38167
• Altitud 25[1] msnm
Superficie 202.04[1] km²
Fundación 1ra: 3 de febrero de 1536 (por Pedro de Mendoza) 2da: 11 de junio de 1580 por Juan de Garay.
Población 2 995 397 hab. (INDEC, 2001)
• Densidad 14 825,7 hab./km²
• Crec.intercensal 1.0[2]  %
• Pobl.metropolitana 12 885 824 hab.
Gentilicio Porteño/a
Código postal C1000 - C14??
Pref. telefónico 011
Jefe de Gobierno (2007) Mauricio Macri
Presupuesto Recursos: 11 790 000 000
Gastos: 13 103 591 570[3] (año 2008)
Sitio web http://www.buenosaires.gov.ar
Aglomerado urbano Gran Buenos Aires

La ciudad de Buenos Aires es la capital de la República Argentina.[4] La Reforma de la Constitución Argentina de 1994 le permitió contar con un gobierno elegido por sus habitantes y una Constitución propia que fue sancionada en 1996. Esta Constitución estableció en su artículo 2° que la Ciudad de Buenos Aires se denomina de este modo o como Ciudad Autónoma de Buenos Aires.[5]

Se extiende sobre un terreno llano a la orilla derecha del Río de la Plata de 19,4 km de norte a sur y 17,9 km de este a oeste. Junto con su área metropolitana (Gran Buenos Aires) es la segunda ciudad más grande de Sudamérica y uno de los mayores centros urbanos del mundo.

La ciudad es además el centro cultural más importante de la Argentina y uno de los principales de América Latina. La oferta cultural se encuentra representada en la gran cantidad de museos, teatros y bibliotecas. También se destaca la actividad académica, ya que algunas de las universidades argentinas más importantes tienen su sede en Buenos Aires. Debe destacarse que la ciudad fue elegida por la UNESCO como Ciudad del Diseño en el 2005.[6]

Contenido

Historia

Desde su fundación hasta 1810

Dibujo de Buenos Aires, poco después de su primera fundación.

Fue fundada el 3 de febrero de 1536 por el español Pedro de Mendoza, bajo el nombre de Nuestra Señora del Buen Ayre. La ciudad, arrasada por los indios en 1541 fue abandonada y vuelta a fundar el 11 de junio de 1580 por Juan de Garay con el nombre de Ciudad de La Santísima Trinidad y Puerto de Santa María del Buen Ayre. El motivo de esta fundación queda explicado por las palabras de Juan de Matienzo, oidor de la Audiencia de Charcas, quien en 1566 mencionó la necesidad de abrir una puerta a la tierra, es decir, darle una salida al Atlántico a todo el territorio que existía desde Potosí hacia el sur.

Originariamente era la capital de una gobernación que dependía del Virreinato del Perú. Durante unos dos siglos los porteños sufrirían todo tipo de necesidades: el poblado más austral de América estaba alejado de todo centro comercial importante, no existían ninguno de los elementos necesarios para sobrevivir dignamente y no podían fabricarlos en la ciudad. España privilegiaba los puertos sobre el Pacífico y por lo tanto marginaba a Buenos Aires, que sólo recibía dos navíos de registro por año, y hubo lustros en los que no llegó ninguno. Esto llevó a que los habitantes (apenas unos 500 en 610) buscaran burlar la ley y vivir del contrabando, que venía fundamentalmente desde Brasil. Este contrabando era pagado con la única fuente de riqueza que existió hasta principios del siglo XVII, que era la venta del cuero que se obtenía de la matanza de rebaños (vaquerías) de bovinos sin dueños que vagaban por los campos. El resto, carne, sebo, etc, se tiraba.[7]

En 1680 los portugueses, separados hace poco de España, llegaron con una expedición a Colonia del Sacramento, en la costa opuesta del Río de La Plata, pretendiendo establecerse en ese territorio, hasta entonces de aquel país. El gobernador de Buenos Aires, José de Garro, después de enviarle un ultimátum, rechazado por los portugueses, para que se retiraran, reunió a los habitantes y con su apoyo organizó un ataque, ayudado por los aborígenes guaraníes y tres mil hombres venidos de las ciudades más cercanas. El resultado fue una contundente victoria, que le permitió a Buenos Aires adquirir un mayor prestigio.[7]

La industria del cuero fue progresando, y hacia mediados del siglo XVIII existía una industria local importante. Por otra parte, dado que en Buenos Aires sólo se podía progresar por lo que uno era o tenía, el valor social no lo daban los apellidos o la cercanía con la aristocracia, si no por el éxito que uno hubiera logrado por mérito propio. Esto la diferenciaba del modo de ser de otras ciudades vecinas.[7]

En 1776 fue nombrada capital del Virreinato del Río de la Plata. Las causas principales de esta decisión fueron: la necesidad de frenar el avance extranjero en la zona, intentar terminar con el contrabando,[8] y el lugar por el que tenía más fácil acceso España desde el Atlántico. Comienza así un período de gran prosperidad, pues la ciudad fue beneficiada por la Corona española con un tipo de comercio más abierto, flexible y liberal, dado por el Reglamento de Libre Comercio. De esta manera podía introducir mercaderías de cualquier región, y conectarse con con otros puertos, sin pedir permiso a las autoridades reales. De esta manera cortó no sólo con su dependencia política de Lima, si no también con la comercial. La ciudad vivió un exponencial progreso entre 1780 y 1800, recibiendo además una fuerte inmigración, fundamentalmente de españoles, y en menor medida de franceses e italianos.[7]

Vista del Cabildo en 1817.

La ciudad se pobló fundamentalmete de comerciantes y unos cuantos estancieros. Tenía en comparación con las demás ciudades vecinas, en especial Córdoba, pocos prejuicios aristocráticos, o de castas.[7]

Desde su creación hasta 1807 la ciudad sufrió varias invasiones, en 1582, un corsario inglés intentó un desembarco en la isla Martín García pero fue rechazado. En 1587, el inglés Tom Candish, intentó apoderarse de la ciudad, sin lograrlo. En 1658 se produce el tercer intento, ordenado por Luis XIV, rey de Francia, pero el Maestro de campo, don Pedro de Baigorri Ruiz, a la sazón gobernador de Buenos Aires, logró defender con éxito el puerto. El cuarto intento estuvo a cargo del aventurero Mr. de Pintis, pero el vencindario lo rechazó. En 1699 se produce la quinta invasión a cargo de una banda de piratas daneses que fue rápidamente rechazada. Durante el gobierno de Bruno Mauricio de Zabala, el francés Étienne Moreau desembarcó en la costa oriental del Río de La Plata, donde las tropas españolas lo rechazaron y mataron.

En 1806 comenzó lo que se conoce con el nombre de invasiones inglesas, cuyo origen debe buscarse en las guerras napoleónicas: desde los inicios de la Conquista de América, Inglaterra se había interesado en las riquezas de la región y España estaba en un principio aliada a Francia, y por lo tanto era su enemigo. El 27 de junio el mayor general inglés William Carr Beresford se apoderó de Buenos Aires, casi sin resistencia, pues no existía un ejército fuerte y organizado. Tomó el gobierno pero fue derrotado el 12 de agosto de 1806 por un ejército proveniente de Montevideo comandado por el francés Jacques de Liniers.

En 1807 una segunda expedición inglesa al mando de John Whitelocke tomó la plaza fuerte de Montevideo y permaneció en este enclave por varios meses. El 5 de julio de 1807, Whitelocke intentó ocupar Buenos Aires, pero sus habitantes y las milicias urbanas, ahora organizadas--y una vez más con ayuda de Liniers--derrotaron a los ingleses.

La resistencia del pueblo y su participación activa en la defensa y la reconquista aumentó el poder y la popularidad de los líderes criollos, al tiempo que incrementaba la influencia y el fervor de los grupos independentistas. Buenos Aires ganó en poder militar (conformado principalmente por criollos) y prestigio moral. Paralelamente, quedó en evidencia la insuficiencia de la metrópoli en cuanto a enviar tropas que pudiesen defender a sus colonias, ahora deseadas con rapacísima avidez por otras potencias emergentes. Todo esto, y la llegada de ideas liberales y fundamentalmente la ocupación de España por el ejército napoleónico, permitió la creación de movimientos emancipadores, que desataron en 1810 la Revolución de Mayo y la creación del primer gobierno patrio.

Como consecuencia de esto se produjo la deposición del poder de los españoles por parte de los criollos. La ciudad, de unos 40.000 habitantes, se transformó en un importante puerto consumidor de productos manufacturados que provenían principalmente de Gran Bretaña y se produjo el desmembramiento del Virreinato del Río de la Plata. Buenos Aires se constituyo en un primer momento en centro hegemónico, pero debió imponerse a las oligarquías provinciales, que tenían sus propios proyectos económicos.

Hasta la celebración del primer centenario

Jura de la Constitución de Buenos Aires, en 1854.
El puerto de la Boca alrededor de 1880.

El gobierno que sucedió al virrey, la Primera Junta, consideró que tenía todos los poderes de aquel. Lo mismo entendieron todos los gobiernos que le sucedieron (Junta Grande, Primer y Segundo Triunvirato, y Directorios). La Primera Junta pretendió además designar a los gobernadores-intendentes, enviar ejércitos, etc. Y lo más importante: recaudar los derechos de aduana. Esto hizo que el resto del virreinato, sintiera que la revolución sólo había sustituido el poder central del virrey por el de Buenos Aires, sin obtener ninguna ventaja. Así se produjeron desmembramientos, como el de la Banda Oriental, Paraguay, el Alto Perú, etc. El sentimiento federal creció, encarnándose fundamentalmente en José Gervasio Artigas.

En 1815 se produjo la primer rebeldía del interior contra el gobierno central al ser designado Carlos María de Alvear como Director Supremo. Éste fue depuesto tres meses después, lo que obligó a insuflar un nuevo motivo de fervor por la Revolución. Así surgió la necesidad de declarar, en el Congreso de Tucumán de 1816, lo que ya era un hecho: la independencia del virreinato con respecto a España. Aquel Congreso se trasladó luego a Buenos Aires, y elaboró la constitución de 1819, que no funcionó y fue desechada por los federales. Al año siguiente las fuerzas federales derrotaron al Directorio y se creó la Provincia de Buenos Aires, siendo su primer gobernador Manuel de Sarratea quien firmó con los vencedores, comandados por López y Ramírez, el Tratado del Pilar. Luego de un período de inestabilidad, Martín Rodríguez fue designado gobernador y sus ministros, entre los que se destacaba Bernardino Rivadavia, iniciaron un período de orden y reformas: se creó el Registro nacional, se fundó la Administración de Vacuna y el Archivo General de Buenos Aires y se inauguró la Bolsa Mercantil. En el aspecto cultural se destacó la inauguración de la Universidad de Buenos Aires y se creó la Sociedad de Ciencias Físicas y Matemáticas.

Bernardino Rivadavia

A fines de 1824 se reunió un congreso para redactar una constitución, entre los elegidos había unitarios y federales. Pero a los pocos meses estalló la Guerra del Brasil, lo obligó a formar un ejército urgentemente, y se pensó que también se tenía que formar un Poder Ejecutivo Nacional para unificar el mando militar. De modo que, sin empezar siquiera a discutir una constitución que le diera marco legal al cargo, el 6 de febrero de 1826 se sancionó la ley de presidencia, creando un Poder Ejecutivo Nacional Permanente, con el título de «Presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata». Se nombró a Rivadavia como el primer presidente en febrero de 1826, lo que no fue bien recibido en las provincias. Los hacendados, alarmados por las consecuencias que podía tener la capitalización, dejaron de apoyar a Rivadavia, y este quedo políticamente aislado. Luego de 3 meses la constitución fue aprobada pero todas las provincias la rechazaron.

Mientras tanto, en 1825, desembarcó en la costa oriental la expedición libertadora de Juan Antonio Lavalleja y sus Treinta y Tres Orientales y en poco más de dos meses encerraron a los brasileños en Montevideo y le pusieron sitio. Luego reunieron un congreso que declaró que la Banda Oriental se reincorporaba a la Argentina. El Congreso Nacional aceptó la reincorporación de la Banda Oriental. Rivadavia decidió entonces deshacerse de la guerra con Brasil ya que un bloqueo naval impuesto por aquel afectaba el comercio, base de la recaudación de rentas del estado. A pesar de la contundente victoria sobre Brasil, se firmó un tratado deshonroso, ya que reconocía la soberanía del Imperio sobre la Banda Oriental y se comprometía a pagarle al enemigo una indemnización. Aunque ante las críticas Rivadavia rechazó el convenio igualmente sufrió el costo político del pacto, que se convertiría en una de las razones de su futura renuncia.

Durante lo que se conoció como la «época de Rivadavia» la ciencia y la cultura prosperaron de manera significativa en el país. Su impulso reformista dio a la vida intelectual una dinámica desconocida hasta entonces, creando un clima propicio que fructificó en diversos campos a través de la obra personal de muchos individuos. Su renuncia provocó el exilio de la mayor parte de los protagonistas comprometidos con el régimen caído, lo que empobrecería notoriamente el quehacer intelectual de tendencia europeizante, principalmente en Buenos Aires.

Rivadavia presentó al Congreso un proyecto de capitalización de Buenos Aires, la ciudad y gran parte de la campaña circundante se proclamaba capital del Estado. El proyecto originó fuertes resistencias: el federalismo porteño se opuso, en defensa de las instituciones de las provincias garantizadas por la ley fundamental, en especial el puerto y la aduana, principal fuente de recursos de la provincia. No obstante, la ley fue sancionada en 1826. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Las Heras, cesó en su cargo por decreto del Poder Ejecutivo. La Junta de Representantes fue disuelta, y se nacionalizaron el ejército de la provincia, las tierras públicas, la aduana y todas las propiedades provinciales. Además de ganarse la enemistad de las provincias del interior gracias a la Constitución de 1826 y todas las medidas centralistas que tomó; la guerra con el Brasil había agotado los recursos. El régimen presidencial concluyó al renunciar Rivadavia t exiliarse en Inglaterra. El país regresó a su anterior situación, es decir, cada provincia se gobernaba por sus propias instituciones pero confiaban en Buenos Aires el manejo de las Relaciones Exteriores.

De manera que se abrió un período de fuerte cuestionamiento a los supuestos que hasta entonces habían fundamentado las relaciones entre Buenos Aires y el resto del país. Los acontecimientos políticos se sucedieron en forma vertiginosa: en 1830 Juan Manuel de Rosas llegó al poder después de derrotar al partido unitario. Después de dejarlo en 1832 volvió al poco tiempo encabezando una coalición formada por la mayor parte de la elite de la ciudad y por grupos populares y derrotando al ejército unitario.

Durante el largo proceso que llevó a la creación del Estado Nacional Argentino, Buenos Aires fue elegida lugar de residencia del Gobierno Nacional, aunque éste carecía de autoridad administrativa sobre la ciudad, que formaba parte de la provincia de Buenos Aires. La necesidad del gobierno nacional de federalizarla, sumada al movimiento de tropas ordenado por el gobernador de la provincia, Carlos Tejedor, produjo en 1880 una serie de enfrentamientos que terminarían con la derrota de la provincia de Buenos Aires y la federalización de la ciudad. Posteriormente, la Provincia de Buenos Aires cedió los partidos de Flores y Belgrano, los cuales fueron anexados al territorio de la Capital Federal. A cambio de ello, la Provincia de Buenos Aires recibió una compensación económica.

En 1882 el Congreso Nacional creó las figuras del intendente y el Concejo Deliberante de la Ciudad. El intendente no era elegido por voto popular, sino que era designado por el Presidente de la Nación en conformidad con el Senado. El primero en ejercer el nuevo cargo fue Torcuato de Alvear, designado en 1883 por Julio A. Roca.

Hacia fines del siglo XIX y principios del siglo XX la ciudad sufrió una transformación importante; la prosperidad económica que atravesaba el país sumada a las preparaciones para el I Centenario que se celebraría en 1910 permitieron que la infraestructura urbana se desarrollara. Esto incluyó no sólo la construcción de nuevos edificios, plazas y monumentos, sino también un mejoramiento general en los servicios públicos que le permitió contar en 1913 con el primer subterráneo de Iberoamérica.

Hasta la actualidad

Durante el siglo XX experimentó un gran crecimiento demográfico que la situó entre las mayores ciudades del Mundo, no solo a nivel demográfico, sino también artístico, cultural y económico.

Tras la Reforma de la Constitución Argentina de 1994 la ciudad pudo contar con su propia Constitución y con un gobierno autónomo de elección directa. El 30 de junio de 1996 se celebraron las elecciones que designarían al Jefe de Gobierno de la Ciudad, así como a los legisladores que sancionarían la Constitución de la Ciudad. En las elecciones del Poder Ejecutivo resultó ganadora la fórmula de la Alianza para la Justicia, el Trabajo y la Educación de Fernando de la Rúa, convirtiéndose de esta forma en el primer Jefe de Gobierno. Tras dos meses de deliberaciones, la Convención Constituyente finalmente sancionó el 1 de octubre de 1996 la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires.

En 2003 fue promulgada la Unión Civil,[9] tanto para las parejas homosexuales como para las heterosexuales, convirtiéndose en la primera ciudad en América Latina en oficializar dichas uniones.

Toponimia y denominaciones

En la primera fundación Pedro de Mendoza llamó al sitio Real de Nuestra Señora Santa María del Buen Aire para cumplir la promesa que hiciera a la Patrona de los Navegantes que se hallaba en la Cofradía de los Mareantes de Triana y de la que él era miembro. En efecto, “Buen Aire” es la castellanización del nombre de la Virgen de Bonaria, es decir, de la Virgen de la Candelaria a quien los padres mercedarios habían levantado un santuario para los navegantes en Cagliari, Cerdeña, y que era venerada también por los navegantes de Cádiz, España.

Por muchos años se le atribuyó el nombre a Sancho del Campo, de quien Ruy Díaz de Guzmán en su obra La Argentina recogió la frase: ¡Qué buenos aires son los de este suelo!, que pronunció al bajar. Sin embargo Guzmán era de recoger leyendas y fabular. En 1892 Eduardo Madero realizó exhaustivas investigaciones en los archivos españoles y concluyó que el nombre estaba íntimamente relacionado con la devoción de los marinos sevillanos por Nuestra Señora de los Buenos Aires.

En la segunda fundación, Juan de Garay le da al nuevo asentamiento el nombre de Ciudad de la Santísima Trinidad. La razón sería que la festividad más importante cercana a la fecha había sido la de la Trinidad o, según algunos historiadores, porque la nave ancló el día de dicha festividad. Pero para el puerto Garay conservó el nombre dado por Pedro de Mendoza, lo siguió llamando Puerto de Buenos Aires. Sin embargo los designios del vizcaíno no tuvieron éxito ya que a pesar de que jamás hubo disposición oficial alguna que cambiara su nombre, el uso inapelablemente consagró desde el primer momento el nombre de Buenos Aires para la ciudad.[10]

En la Argentina suelen referirse a la ciudad con distintas denominaciones además de Buenos Aires. El nombre de Capital Federal es uno de los más utilizados —sobre todo para diferenciarla de la provincia homónima—, en alusión a la condición de distrito independiente que adquirió con la ley de Federalización que promulgara Julio Argentino Roca. Muchas veces también se utiliza el término "Ciudad de Buenos Aires", o sencillamente "Buenos Aires", aunque este último se presta a confusión con la provincia lindante. El nombre de Ciudad Autónoma de Buenos Aires es uno de los títulos que oficialmente le dio la Constitución de la Ciudad sancionada en 1996. Informalmente suele denominársela Baires, apócope de la forma original, común dentro de la ciudad (especialmente entre los jóvenes) pero poco utilizado en el interior del país. Poéticamente también se le han atribuido numerosos nombres, como la Paris de Latinoamérica por su belleza arquitectónica y su carácter cultural, o Cabeza de Goliat según una novela de Ezequiel Martínez Estrada, por su tamaño e influencia desproporcionada sobre el resto del país y también la Reina del Plata.

Geografía

Imagen satelital del Río de la Plata, donde puede observarse la mancha urbana de Buenos Aires y el área metropolitana.

La Ciudad de Buenos Aires se encuentra en Sudamérica, a 34° 36' de latitud sur y 58° 26' de longitud oeste. La ciudad se encuentra en el margen del Río de la Plata, y su clima es templado.

Frente a sus costas se encuentra Colonia del Sacramento, y más lejos Montevideo, la capital de Uruguay, a sólo 45 min en avión ó 2.30 h en barco. A 2 h en avión se encuentra Santiago de Chile y un poco más lejos, a 1720 km (3 h de avión), se encuentra São Paulo, la otra gran metrópoli de América del Sur.

El río de la Plata y el Riachuelo son los límites naturales de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hacia el este y el sur. El resto del perímetro está rodeado por la colectora externa de la RN A001 “Avenida General Paz”, autopista de 24 km de extensión que circunvala la ciudad de norte a oeste; existe un pequeño tramo de no más de 2 km comprendido entre la Avenida Intendente Cantilo y el río de la Plata donde el límite con la provincia de Buenos Aires en parte es la línea imaginaria de la prolongación de la Av. General Paz y otro tramo el arroyo Raggio, este sector corresponde al límite entre el Parque de los Niños y el Paseo de la Costa. Esto se debe a que la Av. General Paz no finaliza en la costa del río sino en la Av. Intendente Cantilo. Esta avenida enlaza de manera rápida la ciudad con el resto del Gran Buenos Aires, una franja de alta concentración de habitantes y fuerte actividad comercial e industrial. Excepto su límite oriental con el río de La Plata, todos los otros límites indicados de la CABA (Ciudad Autónoma de Buenos Aires) separan su jurisdicción de la correspondiente a la provincia de Buenos Aires.

La ciudad se encuentra casi en su totalidad en la región pampeana, salvo algunas zonas como la Reserva Ecológica de Buenos Aires, la Ciudad Deportiva del Club Atlético Boca Juniors, el Aeroparque Jorge Newbery, o el barrio de Puerto Madero, que se hallan emergidas artificialmente mediante el relleno de las costas del Río de la Plata.

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Tags: Argentina, capital, habitantes, plata, siglo, ley, vivir

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