A partir de la construcción de las grandes obras que tenían como propósito la desecación de los lagos, la cuenca de México quedó integrada artificialmente a la cuenca del río Moctezuma, que forma parte de la región hidrológica del río Pánuco. La explotación de los recursos hídricos con propósitos de consumo humano e industrial provocaron la desaparición de los manantiales de las zonas aledañas. Durante el siglo XIX, desaparecieron los manantiales de Chapultepec. En el siglo XX, muchos de los manantiales de Xochimilco y Atlapulco fueron canalizados para abastecer de agua al centro de la ciudad hasta su agotamiento. Desde de la década de 1980, los canales de Xochimilco, Tláhuac y Míxquic son alimentados con aguas tratadas de la planta del cerro de la Estrella.
El agua de los ríos que aún bajan al Distrito Federal es conducida al lago de Texcoco o al Gran Canal del Desagüe para ser drenada hacia el golfo de México, a través del sistema Tula-Moctezuma-Pánuco. Los únicos cursos de agua que sobreviven en la entidad federativa nacen en la sierra de las Cruces o en el Ajusco, y son de poco caudal. Muchos de ellos corren entre barrancas que han sido ocupadas por asentamientos humanos, lo que pone en peligro tanto a los habitantes como a los ecosistemas asociados al río. El más largo de estos ríos es el Magdalena, que corre por el área protegida de Los Dínamos, antes de ser entubada y desembocar en el río Churubusco.
| Principales elevaciones del Distrito Federal | |
| Volcán Ajusco | |
| Nombre | msnm |
| Volcán Ajusco | 3.930 |
| Volcán Tláloc | 3.690 |
| Volcán Pelado | 3.620 |
| Volcán Cuauhtzin | 3.510 |
| Volcán Chichinauhtzin | 3.490 |
Según el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), el territorio del Distrito Federal se localiza en la provincia geológica de Lagos y Volcanes del Anáhuac. El límite norte del Distrito Federal está dado por la sierra de Guadalupe del que forma parte el cerro del Tepeyac. Hacia el centro oriente del Distrito Federal se localiza la sierra de Santa Catarina, una cadena de volcanes apagados cuyo punto más alto es el volcán de Guadalupe o El Borrego, que se eleva 2780 metros sobre el nivel del mar. En algunas descripciones de la geografía capitalina se suele incluir al cerro de la Estrella como parte de la sierra de Santa Catarina.
En el poniente de la ciudad se levanta el cerro de Chapultepec. Es un pequeño monte que marca el inicio de las serranías que recorren desde el oeste hasta el sureste el Distrito Federal, y separan al valle de México de los valles de Toluca y de Morelos. La sierra de las Cruces es parte de ese sistema, de ella bajan la mayor parte de los ríos que aún surcan el Distrito Federal.
Al oriente de la sierra de las cruces se encuentra el volcán Ajusco, que es la cumbre más elevada del Distrito Federal, y da su nombre a la serranía que cierra la cuenca de México por el sur. Está cadena montañosa pertenece al Eje Neovolcánico y también recibe el nombre de Sierra de Ajusco-Chichinauhtzin. Entre otros, forman parte de ella los volcanes Xitle, Chichinauhtzin, Tláloc y Teuhtli. La serranía del Ajusco aloja varios valles de tierra fría en los que sus pobladores practican la agricultura de trigo, avena y maíz. De ellos los más importantes es la meseta donde se asienta Parres, en Tlalpan; y el valle de Milpa Alta, que sube desde Tecómitl hasta San Pedro Atocpan, entre las faldas de los volcanes Teuhtli y Tláloc.
Por su altura sobre el nivel del mar, el Distrito Federal ocupa climas que van desde el templado hasta el frió húmedo y tundra alpina en las partes más altas de las sierras del sur. La temporada húmeda en el Distrito Federal abarca de mayo a noviembre, si bien la pluviosidad es mayor entre los meses de junio y agosto.La ultima nevada sobre la ciudad de México ocurrió el 12 de enero de 1967 en la que nevó en toda la ciudad de México completa. El patrón de las lluvias indica que son más abundantes mientras mayor sea la altitud de un sitio. Por ello, las partes bajas cercanas al vaso del lago de Texcoco suelen ser más secas que las cumbres del Ajusco. De igual manera, la altitud condiciona la temperatura y los ecosistemas en el Distrito Federal. La zona que comprende el norte de Iztapalapa, los territorios de Iztacalco y Venustiano Carranza y el oriente de Gustavo A. Madero es la región más seca y templada. En contraste, las cumbres de Chichinauhtzin y el Ajusco están cubiertas de bosques de pino y encino, donde aún es posible encontrar algunas especies animales salvajes como el teporingo (endémico de las regiones volcánicas del centro de México), serpientes de cascabel y aves de diferentes especies.
Fuente: http://smn.cna.gob.mx/ Estación Meteorológica 00009009 Col. Agrícola Oriental.
El avance de la mancha urbana ha puesto en peligro a todos los ecosistemas que existieron en el valle de México. Los primeros en padecer la depredación del género humano fueron los lagos. Asociados a ellos existieron arboledas de ahuejotes, una especie endémica de los lagos de México. También eran además el hogar de numerosas especies acuáticas, como el axolote o las garzas, que fueron perseguidas hasta su desaparición del valle de México.
De las montañas desaparecieron todas las especies mayores de mamíferos, especialmente los venados y algunos géneros de cánidos que fueron cazados para comercializar la carne o para defender el ganado. En las laderas y cuevas de los cerros se refugian especies más pequeñas, como los murciélagos, varios géneros de roedores y serpientes ponzoñosas y otras inofensivas.
Hacia la década de 1980, la situación ambiental de la Ciudad de México estaba al borde del desastre ecológico. El crecimiento de la actividad industrial hizo de la atmósfera de la otrora región más transparente del aire (según Alfonso Reyes[11] ) una de las más contaminadas del planeta. El problema del abasto de agua se hizo más evidente, puesto que la ciudad no cuenta con fuentes propias y suficientes del líquido, y la demanda de la población y la industria superaban la oferta.
Entre las primeras medidas que se tomaron para aliviar un poco la situación estuvo la introducción de un sistema de medición de la calidad del aire (conocido como IMECA). Los resultados de la medición señalaban que la polución del aire podría acarrear problemas graves de salud a los habitantes de la capital. Por ello se tomaron medidas complementarias destinadas unas a la reducción de contaminantes atmosféricos, y otras a la recuperación ecológica del Distrito Federal. Por ejemplo, se implementó el programa Hoy no circula, para que las personas dejaran de usar sus automóviles una vez a la semana (dos, en los días que hubiese contingencia ambiental).
Como complemento de lo anterior, se recuperaron algunas regiones no urbanizadas del Distrito Federal. En 1986, más de la mitad del territorio capitalino fue declarado Área de Reserva Ecológica por el presidente Miguel de la Madrid Hurtado. En años posteriores se emitió igual declaración para otras zonas del D. F. A pesar de todo ello, la presión de la urbe mantiene en peligro las zonas protegidas del Distrito Federal.
Como sede de los poderes de la Unión, la Ciudad de México como Distrito Federal, tiene un estatuto distinto al de los estados de México. Se le considera un territorio que no pertenece a ningún estado en particular sino a todos por igual, es decir, a toda la federación (de ahí su denominación). Por lo anterior, entre 1927 y 1997 el presidente de la República ejercía la administración de la entidad a través del Departamento del Distrito Federal, que era encabezado por un regente.
En 1993, el estatus del Distrito Federal fue modificado con la aprobación del Estatuto de Gobierno del Distrito Federal,[12] que reconoció a los capitalinos el derecho a la elección de sus representantes a una Asamblea de Representantes. Este órgano funcionó entre 1991 y 1997, cuando fue reemplazada por la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF). En 1997, fecha en la que entró en funciones la primera legislatura de la ALDF, los capitalinos también pudieron elegir por sufragio universal al Jefe de Gobierno del Distrito Federal. No obstante, bajo el esquema de territorio de la federación, todavía tiene facultades limitadas y sus decisiones están sujetas al veto presidencial o del Congreso de la Unión.
En lo que respecta al Congreso de la Unión, el Distrito Federal es representado en igualdad de condiciones que cualquier otro estado —cosa que no ocurre en el caso de otras capitales federales como el Distrito de Columbia en los Estados Unidos—. En el Senado el Distrito Federal es representado por 3 senadores, dos electos por mayoría relativa y uno asignado a la primera minoría; y en la Cámara de Diputados por el número de distritos acorde a su tamaño poblacional. En 2006, el Distrito Federal eligió 30 diputados.
El Distrito Federal fue creado en 1824 con el territorio correspondiente a un círculo cuyo centro era el Zócalo y tenía un radio de veinte leguas. En 1898 fueron fijados los límites entre los estados vecinos y el Distrito Federal. A partir de entonces, el perímetro capitalino no ha sufrido grandes modificaciones, salvo pequeños cambios en el lindero oriental, realizados no sin el disgusto de algunas comunidades de la zona, que pasaron a formar parte del Estado de México.
El territorio capitalino se divide en 16 delegaciones. Cada una es encabezada por un jefe delegacional desde el año 2000, elegido por sufragio universal. A diferencia de los municipios, las delegaciones no tienen cabildos. En su lugar, la Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal contempla la conformación de Comités Ciudadanos por unidades territoriales.[13]
Cada delegación está integrada por pueblos, barrios y colonias. Pueblos y barrios son denominaciones que corresponden a unidades vecinales de gran antigüedad, algunos de ellos datan de la época prehispánica. Las colonias nacieron a partir de la expansión de la zona urbana de la ciudad de México en los terrenos aledaños.
La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos dispone que la ciudad de México es el Distrito Federal, el asiento de los poderes de la Federación. Sin embargo, también dispone que la residencia de los mismos puede trasladarse a cualquier otra parte del país, si así lo dispone el Congreso de la Unión. En tal caso, la Ciudad de México se convertiría en el Estado del Valle de México, en igualdad de condiciones con respecto a los otros estados de la Unión y con los nuevos límites territoriales que el Congreso le asigne.
Sin embargo, desde la década de los ochentas han florecido pequeños movimientos que pugnan por la erección del Distrito Federal en el estado treinta y dos de la Unión mexicana. Estos movimientos han sido retomados por los partidos políticos, especialmente los de izquierda. Por ejemplo, el Partido Popular Socialista en 1986 presentó una de las primeras propuestas para convertir al Distrito Federal en el estado del Anáhuac, en el año de 1986, apenas al año siguiente de la desastrosa actuación del gobierno federal en el contexto del terremoto de 1985.[14] Aunque la propuesta no fue aprobada, fue el hito que marcó el inicio de la reforma política que permite a los habitantes del Distrito Federal elegir los jefes de gobierno de la entidad y sus demarcaciones territoriales. Hay que señalar que la pugna por la erección del estado del Anáhuac no ha cesado, por lo menos en el discurso,[15] y que en algunas ocasiones es incorporada en las propuestas de los legisladores de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal y los representantes de la Ciudad de México en el Congreso de la Unión.
| Delegaciones del Distrito Federal | |||
| Delegación | Población (2005) | Superficie (km²![]() |
|
| Distrito Federal | 1.479,00 | ||
| Alvaro Obregón | 706.567 | 96,17 | |
| Azcapotzalco | 425.298 | 33,66 | |
| Benito Juárez | 355.017 | 26,63 | |
| Coyoacán | 628.063 | 54,40 | |
| Cuajimalpa | 173.625 | 74,58 | |
| Cuauhtémoc | 521.348 | 32,40 | |
| Gustavo A. Madero | 1.193.161 | 94,07 | |
| Iztacalco | 395.025 | 23,30 | |
| Iztapalapa | 1.820.888 | 117,00 | |
| Magdalena Contreras | 228.927 | 74,58 | |
| Miguel Hidalgo | 353.534 | 46,99 | |
| Milpa Alta | 115.895 | 228,41 | |
| Tláhuac | 344.106 | 85,34 | |
| Tlalpan | 607.545 | 340,07 | |
| Venustiano Carranza | 447.459 | 33,40 | |
| Xochimilco | 404.458 | 118,00 | |
El Distrito Federal ha sido, durante buena parte de la historia del México independiente, su principal centro económico. En el siglo XIX, las municipalidades periféricas de la entidad poseían una economía basada en la agricultura y el comercio de los bienes producidos por está actividad y otras manufacturas complementarias. Tanto los productos agropecuarios como los obrajes eran bienes de consumo cuyo principal punto de comercio era la Ciudad de México. Ésta, por su carácter de capital nacional, se especializaba en la prestación de servicios asociados a la administración pública. Algunos de sus habitantes también eran trabajadores agrícolas, pero casi todos ellos estaban concentrados en los sectores de servicios y la incipiente industria.
Durante el siglo XIX, las principales actividades industriales en el Distrito Federal fueron las ramas textil y papelera. A finales de ese siglo, durante el gobierno porfirista se introdujeron telares mecánicos en fábricas como La Magdalena o La Fama,[16] en tanto que la producción papelera florecía en Peña Pobre y Loreto. La industria capitalina se transformó hasta bien entrado el siglo XX, cuando se promovió un modelo de sustitución de importaciones.[17] Entre las décadas de 1950 y 1980, el Distrito Federal llegó a producir hasta el 36% del PIB nominal nacional.[18] Sin embargo, desde entonces el Distrito Federal ha perdido importancia en el PIB nacional: al principio del siglo XXI, sólo representaba el 25% del total.
Igualmente, el Distrito Federal daba empleo al 45% de los trabajadores de la industria manufacturera en México en el año 1980, pero una década más tarde, la proporción había caído hasta 33%. De las quinientas empresas más importantes del país, en 1982 albergaba a 257 de ellas. Siete años más tarde sólo permanecían en la capital mexicana ciento cuarenta y cinco.[19] El retroceso de la actividad industrial en el Distrito Federal implicó, por una parte, el crecimiento en términos relativos de los ingresos aportados por el sector terciario (de servicios), y por otra parte, también se reflejó en el crecimiento de la economía informal en la ciudad. A pesar de todos esos retrocesos, después de la crisis de la economía mexicana de la década de 1980 y 1990, el Distrito Federal fue una de las pocas entidades federativas cuya participación en el PIB nacional mejoró. Pasó de 21% en 1988 a 23% en 1996. Además, el ingreso per cápita se incrementó, debido en parte a la contracción demográfica resultado del terremoto de 1985.[20] La Ciudad de México es uno de los centros financieros más grandes del Mundo. En 2004 produjo el 20,52% del producto interior bruto (PIB) nacional,[21] que equivale a casi 133.000 millones de dolares. El PIB per cápita de la ciudad también es el más alto de México, estimado en US$18.381.[22] Dicha cifra equivale a 2,5 veces el PIB per capital nacional, y es similar a la de países como Portugal, Estonia, Puerto Rico y Barbados.
De acuerdo con un estudio realizado por PricewaterhouseCoopers, la Ciudad de México y su area metropolitana ocupan el octavo sitio de las ciudades más ricas del mundo al tener un GDP de 331.000 millones de dólares que se duplicará, según el mismo estudio, para el 2020, colocándola en el séptimo sitio solo detrás de Tokio, Nueva York, Chicago, Los Angeles, Lóndres y París.[23]
Del producto interno bruto del Distrito Federal, en 2004 las actividades primarias (agricultura, ganadería, silvicultura y minería) apenas representaron el 0,2% del total, con 727 millones 428 mil pesos mexicanos de producción.[24] Estas actividades dieron empleo a 17.709 personas en el año 2005.[25]
A pesar de que la agricultura a nivel del Distrito Federal es una de las ramas con menor participación en el producto interno bruto capitalino, sigue practicándose en las delegaciones del sur de la entidad. Es especialmente importante en el caso de delegaciones como Xochimilco y Tláhuac —especializadas en el cultivo de plantas de ornato—, y Tlalpan, y Milpa Alta —donde existen importantes extensiones de tierra dedicadas al cultivo de verduras para consumo humano y forrajes para la ganadería—. Los principales productos agrícolas del Distrito Federal son los nopales (314.053,1 Tm en 2005, con valor de MXN 452.606.100), las flores de ornato (11.920.000,0 Tm con valor de MXN 90.795.000) y el brócoli (3.452.000,0 Tm con valor de MXN 79.396.030).[26]
En lo que respecta a la ganadería, debido a ciertas restricciones impuestas por las leyes ambientales en el Distrito Federal, los hatos ganaderos son más bien de traspatio. La única cuenca lechera en el territorio capitalino se localiza en la zona chinampera de Xochimilco, que justamente es la delegación con la mayor actividad ganadera. En 2005, en el Distrito Federal había 6.658 cabezas de ganado bovino, 30.172 porcinos, 10.465 ovinos y 222.658 aves de corral.[27] El valor total del ganado en la capital fue en ese mismo año de MXN 138.245.700, de los que más de las tres cuartas partes fueron aportadas por Xochimilco, Tlalpan y Tláhuac.[28]
En el Distrito Federal se explotan principalmente dos especies maderables: el pino y el oyamel, cuyo volumen total fue de 309 m³ en 2005.[29]
El Distrito Federal y su zona metropolitana han experimentado un proceso de descentralización de la actividad industrial de transformación a partir de los últimos años de la década de 1980. Este proceso fue estimulado por el gobierno federal en virtud de los peligrosos niveles de contaminación que se alcanzaron en esos años, así como a los problemas urbanos derivados de la alta concentración demográfica que tuvo en la expansión industrial capitalina uno de sus principales incentivos. La mayor parte de la industria se ha trasladado hacia ciudades cercanas como Toluca, Santiago de Querétaro y Puebla de Zaragoza. La descentralización industrial del Distrito Federal ha favorecido el crecimiento de está actividad en otros estados, especialmente los del norte, en donde a partir de la década de 1990 se establecieron nuevas empresas maquiladoras.
Según datos de la Secretaría de Desarrollo Económico del Distrito Federal (Sedeco-DF),[30] la entidad cuenta con cincuenta y cuatro zonas industriales, y de su superficie total, 2.578 Ha son destinadas para uso industrial. El PIB industrial capitalino representa el 16,32% del total de la producción industrial de México, y alcanzó un valor de MXN $50.768.867.000 en el año 2004. Esto representa una contracción en términos absolutos y proporcionales con respecto a los resultados de 1999, cuando la capital participaba con el 18% del producto industrial nacional, con valor de más de 55.000 millones de pesos mexicanos.[31]
En el año 2003, existían 27.727 unidades económicas[32] que fueron calificadas como industriales que dieron empleo a más de 547.000 capitalinos.[33] La demarcación con mayor número de estas unidades fue Iztapalapa, con 5.578 unidades económicas industriales.[34] En 2005, la industria química y de transformación del petróleo, la industria alimenticia y la producción de maquinaria y otros artículos metálicos fueron concentraron buena parte de la mano de obra del ramo industrial capitalino.[35]
La Central de Abasto, situada en el oriente de la ciudad, es el centro de distribución de productos alimenticios más importante de México. Desde allí son surtidos muchos otros mercados de la ciudad y de algunas entidades federativas; fue construida en el siglo XX, a inicios de la década de los años '80.
Además, existen numerosos mercados en la ciudad de México, casi uno en cada colonia, por lo que los hay de diferentes dimensiones. Algunas colonias tienen más de un mercado, especializados en alimentos, artesanías, enseres domésticos y otros productos.
Algunos de los más famosos son:
Los mercados ambulantes, conocidos como tianguis, son importantes a la economía y apoyo de las áreas, las colonias, a las que sirven periódicamente. Comúnmente se distinguen por sus toldos de color rosa.
Los comerciantes ambulantes están presentes en muchísimas áreas de la ciudad, y han estado presentes desde hace años. En muchos casos son emprendedores independientes. Este segmento del comercio en la capital es de suma importancia, puesto que es una gran cantidad de personas contribuyendo al movimiento de productos y de la economía interna diaria. La densidad de los mercaderes en las áreas metropolitanas varía dependiendo de muchos factores, que incluyen el producto que ofrecen, si tienen una ruta establecida o si tienen algún lugar preferido "fijo" donde comerciar, o si ofrecen sus productos o servicios solamente los fines de semana. Los productos que ofrecen pueden ser de temporada.
Algunos comerciantes ambulantes son iconos semi nostálgicos de la sociedad mexicana, como lo son el organillero y el merenguero. También están los negociantes que se transportan, y a su vez, transportan su producto en un carrito o en una bicicleta, quizá modificada; por ejemplo, el carrito de los camotes o el afilador de cuchillos y tijeras.
Pero también existen los ambulantes que se han apropiado de calles y vialidades principales y que han constituido al deterioro de la imagen urbana, ya que acarrean basura en toneladas diarias, venden productos apócrifos (piratas) y se adueñan de las banquetas impidiendo el paso de los peatones y vehículos, este tipo de ambulantaje (establecido) se encuentra principalmente en la zona norte del centro histórico colindante con el barrio de Tepito, el eje vial 1 Norte, el eje vial central, y calles del centro histórico hacia el oriente principalmente a la zona del mercado de la Merced y el eje vial 1 oriente, este comercio en los últimos años ha crecido sin control entre muchas otras zonas, y que por lo anterior significa una plataforma inadecuada para el desarrollo de la economía formal, legal y de desarrollo.
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