El 16 de mayo de 2006, el esquiador aventurero Tormod Granheim esquió el “Norton Couloir” desde la cima hasta el Collado Norte, fue una heroica hazaña.
Mark Inglis doblemente amputado tras un intento de ascensión, reveló en una entrevista con la prensa el 23 de mayo de 2006 que varios grupos de escaladores habían abandonado a un escalador con problemas, David Sharp, el 15 de mayo mientras permanecía refugiado bajo una roca a unos 450 metros por debajo de la cima, sin intentar rescatarle. La revelación comenzó un debate sobre la ética de la escalada, especialmente en lo que se refiere al Everest. Los escaladores que no le prestaron ayuda declararon que los esfuerzos de rescates hubieran sido inútiles y que sólo hubieran causado más muertes teniendo en cuenta la cantidad de personas que hubieran sido necesarias para bajarle. Dicha controversia fue aireada por el Discovery Channel en su documental “Everest: más allá del límite”. Una decisión crucial que afectó al destino de Sharp se muestra en el documental. Cuando un escalador que retornaba de la ascensión encuentra a Sharp y avisa al campo base de que ha encontrado un escalador con problemas. No le es posible identificar a Sharp ya que este ha elegido ascender en solitario, sin apoyo de ningún tipo y no se ha identificado a ningún otro escalador. El responsable del campo base asume que Sharp es parte de un grupo, que ellos tienen la responsabilidad de su rescate y ordena al escalador que continúe su camino sin saber que Sharp no tiene ningún otro apoyo; asegurando por experiencia propia que es imposible rescatar a alguien a esa altitud. Según las condiciones de Sharp se van deteriorando durante el día las posibilidades de rescate van diminuyendo ya que sus piernas y pies están afectados de congelación lo que le impedía caminar. Otros escaladores en su descenso tienen falta de oxigeno y no pueden ofrecerle ayuda. Finalmente ya no queda tiempo para que algunos sherpas le rescaten
En medio del debate, el 26 de mayo el australiano Lincoln Hall fue encontrado vivo cuando ya se le había dado por muerto el día antes. Fue encontrado por un grupo de 4 escaladores quienes renunciaron a su intento de subida, permanecieron con Hall y descendieron con él y un grupo de sherpas enviados en su rescate. Posteriormente, Hall se recobró totalmente.
La Zona de la Muerte
Aunque las condiciones de cualquier zona considerada como "zona de la muerte" pueden aplicarse al monte Everest (altitud mayor a 8.000 msnm), la situación allí es incluso más difícil para los escaladores. Las temperaturas pueden descender a niveles muy bajos lo que conlleva la congelación de cualquier parte del cuerpo expuesta mínimamente al frío. Con una temperatura tan baja, la nieve está totalmente helada y es muy resbaladiza aumentando el riesgo de deslizamientos y caídas. La alta velocidad del viento es de 135 km/h, también, un peligro potencial para los montañistas. La presión atmosférica en la cima del Everest es alrededor de un tercio de la presión a nivel del mar y por tanto la cantidad de oxígeno respirable es igualmente de un tercio de lo habitual.[20]
El uso de botellas de oxígeno para la ascensión ha sido siempre muy controvertida. El mismo George Mallory lo describía como antideportivo, pero concluyó que sería imposible llegar a la cima sin su uso y, por tanto, lo utilizó. Cuando Tenzing y Hillary consiguieron llegar a la cima, utilizaron botellas de oxigeno. Durante los siguientes 25 años la utilización de oxígeno fue considerada normal para cualquier intento de ascensión. Reinhold Messner fue en 1978 el primer escalador en romper el ya tradicional uso de oxígeno junto a Peter Habeler. Ambos consiguieron la primera ascensión a la cima sin usarlo. Messner siempre ha negado algunas acusaciones de haber utilizado oxígeno, acusaciones que fueron acalladas cuando ascendió al Everest sin soporte ni ayuda y en solitario en 1980 por la ruta noroeste, técnicamente más difícil. En los años posteriores a las ascensiones de Messner, la discusión sobre el uso de oxigeno continuó.
El desastre del año 1996 intensifico el debate. En el libro de Jon Krakauer, En Aire Fino o Mal de altura de 1997 expresaba sus críticas personales al uso de botella de oxígeno. Krakauer escribió que el uso de oxígeno embotellado permitía intentar la ascensión a escaladores poco cualificados, lo que conllevaba situaciones difíciles e incluso más muertes. El desastre del 10 de mayo de 1996 fue, en parte causado por el gran número de escaladores (33 en un día) intentando subir, lo que causaba atascos en el Escalón de Hillary y retrasaba a los escaladores por lo que muchos de ellos alcanzaron la cima después de las 2 de la tarde, hora de regreso más tardía considerada habitualmente. Krakauer propuso la prohibición del oxígeno excepto para casos de emergencia, argumentando, igualmente, que ello evitaría la contaminación de la montaña (gran cantidad de botellas se acumulan en las laderas) y evitaría que intentaran la escalada los montañeros menos cualificados.
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