Se llama lengua o dialecto homérico al tipo de lengua griega utilizada en la Ilíada y la Odisea, adoptada en cierta medida en la tragedia y la lírica griega posterior. Es un dialecto griego artificial porque fue sólo usado para componer estas obras y no hay constancia de que hubiera sido realmente hablado.
Es una lengua típica de la epopeya, arcaica ya en el siglo VII a. C., y sobre en la fijación del texto en el siglo VI a. C. Antes de este momento, por cierto, algunos de estos arcaísmos fueron sustituidos, introduciendo aticismos en el texto .
Las razones de la utilización de esta lengua obedece a motivos sociales, ya que estas serían obras dirigidas en principio a un público aristocrático y culto, y a motivos de estilo, ya que el verso hexámetro dactílico con que se componían los poemas épicos era muy rígido y se necesitaban variantes de la misma palabra que cupieran en las diferentes partes del verso. A veces la métrica del hexámetro dactílico, permite encontrar la forma inicial tanto encontrar la forme inicial, como explicar ciertos giros. Por ejemplo, es le caso de la digamma (griego antieguo|Ϝ}} /http://es.wikipedia.org/w/), fonema desaparecido desde el primer milenio a. C., aunque utilizada por Homero en cuestiones de silabación,incluso si no era escrito o pronunciado. Así, en el verso 108 del Canto I de la Ilíada:
El empleo concurrente de dos genitivos, el arcaico en -οιο y el moderno en -ου, o icnluso dos dativos plurales (-οισι y -οι&sigmaf
muestran que el aeda podía alternar a su voluntad: «la lengua homérica era una mezcla de formas de épocas diversas, que nunca fueron empleadas juntas y cuya combinación resulta de una libertad puramente literaria» (Jacqueline de Romilly).
Más aún, la lengua homérica combina diferentes dialectos. Se pueden descartar los aticismos, transformaciones encontradas cuando se plasmó el texto. Quedaron dos grandes dialectos, el jónico y el eolio, cuyas particularidades son manifiestas para el lector: por ejemplo, el jónico utiliza un êta (&eta
allí donde el jónico-ático utiliza una alfa larga (griego antiguo|ᾱ
, de ahí los nombres «Athéné» o «Héré», en lugar de los clásicos «Athéna » y «Héra». Esta «coexistencia irreductible» de los dos dialectos, según la expresión de Pierre Chantraine, puede explicarse de diversas maneras:
De hecho, el dialecto homérico fue uan lengua que est une langue heterogénea que no existió más que para los poetas, que nunca fue realmente hablada, lo que acentúa la ruptura creada por la epopeya con la realidad cotidiana. Más tarde, mucho después de Homero, los autores griegos quisieron imitar los «homerismos» precisamente para «hacer literatura».
Varía del griego clásico en la morfología de las palabras, en varias formas de declinación y flexión del nombre y el verbo, y en el vocabulario. La lengua homérica tiene una base de dialecto jonio, formas del dialecto dorio y de otros, formas tanto arcaicas como más modernas, y otras nuevas.
Algunos ejemplos de usos dialectales:
.La épica tenía además sus propios usos de la lengua para expresarse:
La épica homérica era tan apreciada entre los griegos que fue la herramienta de enseñanza utilizada entre ellos. Además sus versos eran memorizados y repetidos constantemente aunque la gente fuera iletrada, por ello fueron muy conocidos en casi todas las etapas de la historia griega desde la composición de los poemas. La influencia que tuvieron, por su importancia, en otros géneros literarios contemporáneos o posteriores es fácilmente rastreable en la lírica y el teatro griegos.
La vinculación de la lírica a la épica es evidente en temas, influencia de vocabulario “épico” (“homerismos”, arcaísmos conservados por Homero, palabras muy técnicas sobre la guerra etc.), las fórmulas homéricas, los epítetos tradicionales, muchas escenas épicas (aumentadas, cambiadas o satirizadas para dar cuenta de la originalidad del poeta lírico).
Las composiciones de ambos géneros se cantaban ante un público, aunque con funciones diferentes: la épica narraba hechos heroicos del pasado al son de la lira con una lengua elevada y culta; la lírica criticaba, celebraba, veneraba etc. al son de la flauta o la lira.
En sus orígenes los versos épicos eran compuestos y cantados por los mismos autores. Con el tiempo se va separando el autor del ejecutante. En la épica queda un corpus cerrado interpretado por un rapsoda que se limita a ponerlo en ejecución. En la lírica también ocurre, aunque existen “poietés” líricos que componen y que insertan su nombre en las obras conscientes de su autoría, para que, sea quien sea quien interprete sus poemas, hable de él. El autor de épica podía componer lírica, aunque es una circunstancia especial (en la épica hay pasajes que bien podrían identificarse con monodias líricas mencionadas a la manera de la épica).
Las obras de ambos se recitaron en banquetes o fiestas. Se fijaron para ello los poemas por escrito.
Sin embargo el yambo es una parte de la lírica relativamente poco afectada por la épica. Cierto es que se recitaba ante público, pero por lo demás podríamos decir que el yambo es anti-épico. Los temas de la épica muchas veces aparecen totalmente parodiados, su lenguaje no es en absoluto alto, sino completamente contrario y el autor se manifiesta y da datos de sí mismo: el objetivo del yambo es escarniar a otra persona y contar historias realistas de personajes absolutamente antiheróicos.
En la Divina Comedia Dante lo situa en el infierno junto a los que no han sido bautizados. Este poeta aparece al lado de Horacio, Ovidio y Lucano.
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