martes, 25 de noviembre de 2008

Pericles
495 a. C.- 429 a. C.

Estatua erigida a Pericles en Atenas, Grecia.
Apodo El Olímpico
Lugar de nacimiento Atenas, Grecia
Lugar de defunción Atenas, Grecia
Lealtad Ciudad de Atenas
Años de servicio 461 a. C. - 429 a. C.
Rango Strategos

Pericles (495 a. C.- 429 a. C.) (en gr. Περικλης, “rodeado de gloria&rdquoGuiño, fue un importante e influyente político y orador ateniense en los momentos de la edad de oro de la ciudad (en concreto, entre las guerras Médicas y las del Peloponeso). Descendía por línea materna de la familia de los Alcmeónidas. Fue el principal estratega de Grecia. Gran dirigente, un hombre honesto y virtuoso. Llamado el Olímpico, por su imponente voz, aunque algunos autores afirman que este sobrenombre le vino de un bulto que al parecer tenía en la parte superior de la cabeza, accidente de su parto, que se asemejaba al famoso monte.

Pericles tuvo tanta influencia en la sociedad ateniense que Tucídides, un historiador coetáneo, lo denominó como “el primer ciudadano de Atenas”. Pericles convirtió a la Confederación de Delos en el Imperio ateniense, y dirigió a sus compatriotas durante los primeros dos años de la Guerra del Peloponeso. El periodo en el que Pericles gobernó Atenas a veces es conocido como el “Siglo de Pericles”, aunque ese periodo a veces puede abarcar fechas tan recientes como de las Guerras Médicas o tan tardías como el siglo siguiente.

Pericles promocionó las artes y la literatura. Por esta razón Atenas tiene la reputación de haber sido el centro educacional y cultural de la Antigua Grecia. Comenzó un ambicioso proyecto que llevó a la construcción de la mayoría de las estructuras supervivientes en la Acrópolis de Atenas, incluyendo el Partenón, así como de otros monumentos como los Propileos. Su programa embelleció la ciudad y sirvió para exhibir su gloria, a la vez que dio empleo a muchos ciudadanos.[1] Además, Pericles defendió hasta tal punto la democracia griega que algunos de sus críticos le consideran populista.[2]

Rival de Cimón en 459 a. C. y jefe del partido democrático. Después de la muerte de Cimón, condenó a Tucídides (el político, no el historiador) al ostracismo. Fundó en sólidas bases la potencia naval y colonial de Atenas, sometió la isla de Eubea en 446 a. C., la de Samos en 440 a. C. e hizo tomar parte a Atenas en la Guerra del Peloponeso.

Discípulo de Anaxágoras de Clazómenes y de Zenón de Elea, fue amigo de Fidias y atrajo a Atenas al arquitecto Hipodamo de Mileto, al filósofo Protágoras, y al historiador Heródoto. En su época brillaron Sófocles y Eurípides, máximas figuras del teatro griego y destacó el círculo de Aspasia.

Contenido

[editar] Primeros años

Cronograma de la vida de Pericles (c.495 a. C.–429 a. C.)

Pericles nació alrededor del 495 a. C., en la demarcación de Cholargos, justo al norte de Atenas. Era hijo del político Jantipo, quien, si bien había sido condenado al ostracismo durante los años 485 ó 484 a. C., volvió a Atenas para dirigir el contingente ateniense en la victoria griega de la Batalla de Micala sólo cinco años después. La madre de Pericles, Agarista, era parte de la poderosa familia de los Alcmeónidas, y sus conexiones familiares jugaron un papel crucial en el comienzo de la carrera política de Jantipo. Agarista era bisnieta del tirano de Sición, Clístenes, y sobrina del reformista ateniense Clístenes, otro alcmeónida.[3]

Según Heródoto y Plutarco, Agarista soñó, algunas noches antes del nacimiento de Pericles, que daba a luz un león.[4] [5] Una interpretación de esta anécdota es que el león es el símbolo tradicional de la grandeza, aunque la historia también puede estar haciendo alusión al tamaño inusual del cráneo de Pericles, que se convirtió en el objetivo habitual de los comediantes contemporáneos,[5] [6] llegando a recibir el apelativo de "cabeza de pera". Si bien Plutarco asegura que esta deformación era el motivo por el que Pericles siempre era representado con casco, éste no era exactamente el motivo, sino que el casco era el símbolo de su rango oficial como estratego (general).[7]

Pericles pertenecía a la tribu local de Acamantis (Ἀκαμαντὶς φυλὴ) y sus primeros años fueron silenciosos. Un joven introvertido que huía de apariciones en público y prefería dedicar su tiempo a los estudios.[8]

"Nuestra política no copia las leyes de los países vecinos, sino que somos la imagen que otros imitan. Se llama democracia, porque no sólo unos pocos sino unos muchos pueden gobernar. Si observamos las leyes, aportan justicia por igual a todos en sus disputas privadas; por el nivel social, el avance en la vida pública depende de la reputación y la capacidad, no estando permitido que las consideraciones de clase interfieran con el mérito. Tampoco la pobreza interfiere, puesto que si un hombre puede servir al estado, no se le rechaza por la oscuridad de su condición."
Discurso fúnebre de Pericles tal y como lo recogió Tucídides, (II, 37).

La nobleza de su familia y su nivel económico le permitió proseguir su inclinación hacia los estudios. Aprendió música de los maestros de su tiempo (Damón o Pitocleides podrían haber sido sus profesores)[9] [10] y se considera que fue el primer político en atribuir una gran importancia a la filosofía.[8] Disfrutó de la compañía de los filósofos Protágoras, Zenón de Elea y Anaxágoras. Anaxágoras particularmente llegó a convertirse en un buen amigo y le influenció enormemente.[9] [11] La forma de pensar de Pericles, así como el carisma que tenía en su retórica podrían haber sido en parte una consecuencia del énfasis filosófico en la calma emocional al enfrentarse a los problemas, y del escepticismo sobre el fenómeno divino.[3] Su calma y autocontrol proverbial también se contemplan como parte de la influencia de Anaxágoras.[12]

[editar] Carrera política hasta 431 a. C.

[editar] Entrada en política

En la primavera de 472 a. C., Pericles presentó la obra de teatro Los persas de Esquilo en las Dionisias como lo que entonces se conocía por liturgia (una obra privada financiada por un particular con la finalidad servir al bien público). Con ello demostraba que en ese momento era uno de los hombres más ricos de Atenas.[3] Simon Hornblower ha argumentado que la elección de esta obra y no otra, que presenta una imagen nostálgica de la famosa victoria de Temístocles en la Batalla de Salamina, muestra que el joven político estaba apoyando a Temístocles frente a su oponente político, Cimón, cuya facción había salido victoriosa y había enviado a Temístocles al ostracismo poco después.[13]

Plutarco dice que Pericles se mantuvo como el primero entre los atenienses durante cuarenta años.[14] Si esto fue así, entonces Pericles debió haber tomado una posición de liderazgo hacia la década de 460 a. C. Durante estos años luchó por mantener su privacidad y trató de presentarse como modelo para sus conciudadanos. Por ejemplo, a menudo rehuía los banquetes, tratando de ser frugal. [15]

En el año 463 a. C. Pericles dirigía la acusación contra Cimón, el líder de la facción conservadora, que había sido acusado de negligencia en la defensa de los intereses de Atenas en Macedonia.[16] Aunque Cimón fue absuelto, esta confrontación demostró que el principal oponente político de Pericles era vulnerable.[17]

[editar] El ostracismo de Cimón

Una estatua moderna de Pericles en la avenida de Pericles del barrio de Cholargos, en Atenas.

Alrededor de los años 462 y 461 a. C., los líderes del partido democrático decidieron que ya era la hora de intentar tomar el control del Areópago, un Consejo tradicional controlado por la aristocracia ateniense, que en tiempos pasados había llegado a ser uno de los cuerpos más poderosos del estado.[18] El líder del partido y mentor de Pericles, Efialtes de Atenas, propuso una brusca reducción del poder del Aerópago. La Ekklesia, (la asamblea ateniense) aceptó la proposición de Efialtes sin demasiada oposición.[19] Esta reforma señaló el comienzo de una nueva era de "democracia radical".[18] El partido democrático fue gradualmente volviéndose el partido dominante en la política ateniense, y Pericles se mostraba dispuesto a seguir una política populista para mantener a la gente de su lado. De acuerdo con Aristóteles, la postura de Pericles se puede explicar por el hecho de que su principal oponente político, Cimón, era rico y generoso, y era capaz de asegurarse el apoyo público mediante la utilización de su fortuna personal.[16] El historiador Loren J. Samons II argumenta, sin embargo, que Pericles tenía suficientes recursos para poder haber hecho lo mismo si hubiera querido.[20]

En el año 461 a. C., Pericles consiguió eliminar a su gran oponente mediante la utilización del ostracismo. La acusación para ello fue que Cimón había traicionado a la ciudad por haber actuado como un amigo de Esparta, una acusación que era muy frecuente enervar frente a los políticos de la facción conservadora.[21]

Incluso después del ostracismo de Cimón, Pericles continuó llevando a cabo y promocionando una política populista con gran carga social.[19] Primero propuso un decreto que permitía a los pobres acudir a ver las obras de teatro sin tener que pagar, siendo el estado el que cubriría el coste de su admisión. Mediante otros decretos redujo los requisitos de propiedad necesarios para formar parte del arcontazgo e introdujo el pago de unas generosas cantidades de dinero para aquellos ciudadanos que sirviesen como jurados en la Heliaia (la corte suprema de Atenas).[22] Sin embargo, la medida que más controversia creó fue la ley del año 451 a. C., que limitaba la ciudadanía ateniense a aquellos que fuesen nacidos de ciudadanos atenienses por ambos lados.[23]

"Sin embargo, la admiración de las eras actuales y de las que nos sucedan recaerá sobre nosotros, dado que no hemos dejado nuestro poder sin testigos, y lo hemos mostrado mediante numerosas pruebas; y más allá de necesitar a Homero para nuestro panegírico, o de alguno cuyos versos pudieran lucir durante un momento para dar la impresión de que se derretirían al contacto con los hechos, hemos obligado a todos los mares y tierras a ser la carretera de nuestro atrevimiento, y en todas partes, ya sea para bien o para mal, hemos dejado monumentos imperecederos a nuestras espaldas."
Discurso fúnebre de Pericles tal y como lo recogió Tucídides (II, 41)

Tales medidas impulsaron a los críticos de Pericles, que le veían como el responsable de la degeneración gradual de la democracia ateniense. Constantine Paparrigopoulus, uno de los más importantes historiadores griegos modernos, argumenta que Pericles buscaba la expansión y estabilización de todas las instituciones democráticas.[24] Por ello, impulsó una legislación que garantizaba a las clases más bajas el acceso al sistema político y a los oficios públicos, de los cuales habían sido apartados anteriormente debido a sus medios limitados o a su humilde condición.[25] De acuerdo con Samos, Pericles creía que era necesario levantar la Demos, en la que veía la fuente del poder ateniense y un elemento crucial en el dominio militar de Atenas.[26] La flota, sin duda la espina dorsal del poder de Atenas desde los días de Temístocles, estaba compuesta casi en su totalidad por miembros de las clases inferiores).[27]

Cimón, por el otro lado, parece que ya había dejado de creer que existiera espacio para la evolución democrática. Estaba seguro de que la democracia había llegado a su punto álgido y que las reformas de Pericles llevaban a la instauración del populismo, degenerando el sistema establecido. Según Paparrigopoulos, la historia acabó dando la razón a Cimón, puesto que Atenas, a partir de la muerte de Pericles, se hundió en un abismo de turbulencia política y demagogia. Paparrigopoulos mantiene que cayó sobre la ciudad una regresión sin precedentes, y que su gloria fue muriendo como resultado de las políticas populistas de Pericles.[24] Según otro historiador, Justin Daniel King, la democracia radical benefició al pueblo individualmente, pero hirió al estado.[28] Otros autores, como Donald Kagan defienden que las medidas democráticas de Pericles llevadas a efecto supusieron la base de una fuerza política inexpugnable.[29] Después de todo, Cimón acabó aceptando la nueva democracia, y no se opuso a la ley de ciudadanía tras su retorno del exilio en el año 451 a. C.[30]

[editar] Dirigiendo Atenas

El asesinato de Efialtes en el año 461 a. C. preparó el camino para que Pericles consolidara su autoridad. A falta de una oposición fuerte tras la expulsión de Cimón, el indiscutible líder del partido democrático se convirtió en el indiscutible gobernante de Atenas. Se mantuvo en el poder casi de forma ininterrumpida hasta su muerte en el año 429 a. C.

[editar] Primera Guerra del Peloponeso

Busto de Pericles, obra de Cresilas, Museo Altes, Berlín.
Artículo principal: Primera Guerra del Peloponeso

Pericles llevó a cabo sus primeras expediciones militares durante la Primera Guerra del Peloponeso, que fue provocada en parte por la alianza ateniense con Megara y Argos, y subsiguiente reacción de Esparta. En el año 454 a. C. atacó Sición y Acarnania.[31] Luego intentó sin éxito tomar Oeniadea, en el golfo de Corinto, antes de regresar a Atenas.[32] En 451 a. C., Cimón se dice que volvió del exilio y que negoció una tregua de cinco años con Esparta tras una propuesta de Pericles, lo cual indica un cambio en la estrategia política de Pericles.[33] Pericles pudo haberse dado cuenta de la importancia de la contribución de Cimón durante los conflictos contra los peloponesios y los persas. Anthony J. Podlecki argumenta, sin embargo, que ese cambio de postura de Pericles fue un invento de los historiadores antiguos para fortalecer una visión tendenciosa de su carácter.[34]

Plutarco subraya que Cimón consiguió un acuerdo para compartir el poder con sus oponentes, según el cual Pericles se encargaría de los asuntos internos y Cimón sería el líder del ejército de Atenas que se encontraba en campaña.[35] Si realmente fue así, este acuerdo habría supuesto una concesión por parte de Pericles en el hecho de que no era un gran estratega. Kagan opina que Cimón se adaptó a las nuevas condiciones y llevó a cabo un matrimonio político entre los liberales de Pericles y los conservadores.[30]

A mediados de la década de 450 a. C. los atenienses lanzaron un ataque fallido para ayudar a la revuelta egipcia contra Persia, que llevó a un prolongado asedio de una fortaleza persa situada en el delta del Nilo. La campaña culminó con un desastre a gran escala: las fuerzas de asedio fueron derrotadas y destruidas.[36] En 451-450 a. C. los atenienses mandaron tropas a Chipre. Cimón derrotó a los persas en la Batalla de Salamina, pero murió de enfermedad en el año 449 a. C. Se dice que Pericles comenzó ambas expediciones en Egipto y Chipre,[37] aunque algunos investigadores, como por ejemplo Karl Julius Beloch, argumentan que el envío de una flota de tal magnitud está más de acuerdo con el espíritu de la política de Cimón.[38]

Para complicar aún más el relato de este periodo tan complejo, se añade la controversia sobre la Paz de Calias, que supuestamente terminó con las hostilidades entre griegos y persas. La misma existencia de este tratado está muy discutida, y los detalles de la negociación son también ambiguos.[39] Ernst Badian cree que la paz entre Atenas y Persia se ratificó por primera vez en el año 463 a. C. (haciendo que las intervenciones atenienses en Egipto y Chipre fuesen violaciones del tratado), y renegociado a la conclusión de la campaña en Chipre, tomando fuerza de nuevo entre los años 450 y 449 a. C., como resultado del cálculo estratégico de Pericles de que el conflicto con Persia estaba debilitando la posibilidad ateniense de esparcir su influencia en Grecia y el Egeo.[39] Kagan cree que Pericles usó a Calias, un cuñado de Cimón, como símbolo de unidad, y que le empleó en varias ocasiones para negociar acuerdos importantes.[40]

En primavera de 449 a. C., Pericles propuso el Decreto de Congreso, que llevó a una reunión ("Congreso") de todos los estados griegos para considerar la cuestión de reconstrucción de los templos destruidos por los persas. El Congreso no tuvo éxito por culpa de Esparta, pero las verdaderas intenciones de Pericles todavía no están claras.[41] Algunos historiadores piensan que quería promover una especie de confederación con la participación de todas las ciudades griegas, y otros que quería fomentar la preeminencia ateniense.[42] De acuerdo al historiador Terry Buckley, el objetivo del Decreto de Congreso era un nuevo mandato para la Liga de Delos y para la recaudación de phoros (impuestos).[43]

"Acordaos, también, de que si vuestro país tiene el nombre más grande de todo el mundo, es porque nunca se ha doblegado frente a un desastre; porque ha gastado más vida y esfuerzo en la guerra que cualquier otra ciudad, y ha ganado para sí misma un poder mayor que cualquier otro conocido, memoria de lo cual descenderá hasta la posteridad."
Tercer discurso de Pericles tal y como la recogió Tucídides (II, 64)

Durante la Segunda Guerra Sagrada Pericles dirigió a la armada ateniense contra Delfos y reinstauró a Fócida en sus derechos soberanos sobre el oráculo.[44] En 447 a. C. Pericles se involucró en la campaña por la cual se le admira más, la expulsión de los bárbaros de la península tracia de Gallípolli, con el fin de establecer colonos atenienses en la región.[3] [45] Para entonces, sin embargo, Atenas se encontraba seriamente amenazada por una serie de revueltas entre sus aliados (o, para ser más exactos, sus subordinados). En 447 a. C. los oligarcas de Tebas conspiraron contra la facción democrática. Los atenienses demandaron su rendición inmediata pero, tras la Batalla de Coronea de ese año, Pericles se vio obligado a admitir la pérdida de Beocia con el fin de recuperar a los prisioneros atenienses tomados en esa batalla.[8] Con Beocia en manos hostiles, Fócida y Lócrida eran incontrolables y poco a poco fueron cayendo en manos de los oligarcas enemigos.[46] En 446 a. C. se produjo un levantamiento aún más peligroso: Eubea y Megara se levantaron en armas. Pericles cruzó hasta Eubea con sus tropas, pero fue obligado a volver cuando un ejército espartano invadió Ática. Mediante sobornos y negociaciones, Pericles logró ahuyentar el peligro inminente, y los espartanos volvieron a su ciudad.[47] Cuando Pericles fue investigado más tarde por la utilización de dinero público no pudo justificarse suficientemente un gasto de 10 talentos, dado que los documentos oficiales sólo se referían a que ese dinero fue utilizado para "un muy serio propósito". En cualquier caso, el "serio propósito" (el soborno) era tan obvio que los auditores aprobaron el gasto sin nombrarlo oficialmente y sin ni siquiera investigarlo en profundidad.[48] Una vez que la amenaza espartana fue eliminada, Pericles cruzó de nuevo a Eubea para aplastar la revuelta. Infligió un severo castigo a los propietarios de tierras en la Cálcida, que perdieron sus propiedades. Los habitantes de Istiaia, por su parte, que habían masacrado a la tripulación de un trirreme ateniense, fueron desarraigados y sustituidos por 2.000 colonos de Atenas.[48] La crisis terminó oficialmente con la Paz de los Treinta Años (invierno de 446 a. C. - 445 a. C.), en la cual Atenas renunciaba a una buena parte de sus posesiones e intereses en el interior de Grecia que había ido adquiriendo desde 460 a. C., y tanto Atenas como Esparta acordaban no intentar conquistar ninguno de los estados aliados del otro.[46]

[editar] Batalla final con los conservadores

En el año 444 a. C. la facción democrática y la conservadora se enfrentaron en una nueva y feroz lucha. El nuevo y ambicioso líder conservador, Tucídides (no hay que confundirlo con el historiador del mismo nombre), acusó a Pericles de derrochar el dinero público, criticando la forma en que Pericles utilizaba el dinero en el plan de construcción que se estaba llevando a cabo. Tucídides consiguió en un principio poner a la Ekklesia de su parte, pero cuando Pericles tomo la palabra eclipsó completamente a los conservadores. Pericles respondió proponiendo, si era necesario, rembolsar a la ciudad todos los gastos con su propiedad privada, bajo la condición de que haría las inscripciones y dedicatorias a su propio nombre.[49] Su propuesta fue acogida con un gran aplauso y Tucídides se encontró con una derrota inesperada. En el año 442 a. C., los atenienses condenaron a Tucídides al ostracismo durante 10 años, y Pericles volvió a convertirse en el líder político sin rival de Atenas.[49]

[editar] El gobierno de Atenas sobre la alianza

Pericles quería estabilizar el dominio de Atenas sobre su alianza y con ello reforzar su preeminencia en Grecia. El proceso a través del cual la Liga de Delos se transformó en el Imperio Ateniense generalmente se considera que comenzó bastante antes del tiempo de Pericles,[50] dado que varios aliados en la liga eligieron pagar tributo a Atenas en lugar de aportar hombres para las naves de la flota. Sin embargo, esta transformación se aceleró y llegó a su conclusión mediante una serie de medidas puestas en práctica por Pericles.[51] Los pasos finales en esa traslación hacia el imperio pudieron haber sido disparadas por la derrota ateniense en Egipto, que amenazó el dominio de la ciudad en el Egeo y llevó a la revuelta de varios aliados, como Mileto o Eritrea.[52] Ya sea por verdadero temor por su seguridad tras la derrota en Egipto y por las revueltas, o como pretexto para ganar el control de la economía de la Liga, Atenas transfirió el tesoro de la Alianza de Delos a Atenas en los años 454 y 453 a. C.[53] Para los años 450-449 a. C. las revueltas en Mileto y Eritrea habían sido controladas y Atenas había restaurado su control sobre los aliados.[54] Alrededor de 447 a. C. Clearchus propuso el Decreto de Moneda, que imponía el peso y medida de la moneda de plata ateniense a todos sus aliados.[43] De acuerdo con una de las previsiones más drásticas del decreto, todos los excedentes de la operación de acuñación debía ir a un fondo especial, y todo aquel que propusiese utilizarlo de otro modo podía ser condenado a pena de muerte.[55]

Fue del tesoro de la alianza de dónde Pericles sustrajo los fondos necesarios para llevar a cabo su ambicioso plan de construcción, centrado en la "Acrópolis de Pericles", que incluía los Propileos, el Partenón y la estatua de oro de Atenea, esculpida por Fidias, amigo de Pericles.[56] En el año 449 a. C. Pericles propuso un decreto que permitía el uso de 9.000 talentos para financiar la reconstrucción masiva de los templos atenienses.[43] Angelos Vlachos, un académico griego, apunta que la utilización del tesoro de la alianza, iniciada

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