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La pirámide capitalista original fue creada en Cleveland, EEUU, en 1911, por un sindicato de trabajadores. A la que aparece ante tus ojos yo sólo le he añadido algunos de los medios de comunicación actuales, imitadores de Goebbels. Varias de las grandes mentiras de los imperialistas-capitalistas y sus mass medias:
Primera gran mentira: Exagerar los asesinatos del stalinismo para dar golpes de estado con el cuento de evitar males mayores e incluso asesinar con el mismo cuento Segunda gran mentira- Ganaron la guerra fría a varios lisiados de guerras y los muy necios se creen supermán. Millones de aneciados superficiales, de analfabetos políticos y alienadores periodistas también creen ver a superman en estos supermanes de hojalata made in USA Tercera gran mentira para negar lo evidente mientras se ejerce a diario |
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Pirámide capitalista. Haz clic en la imagen si deseas verla al completo Ver mural de la pirámide original al completo |

| La explotación capitalista es evidente cuando a una mujer se le paga menos por igual trabajo; es decir, se la explota más que al varón. También es evidente la siguiente: compro un robot por 10000 dólares y le saco a su trabajo 15000; 5000 proceden de su explotación. Imaginemos que los obreros son máquinas. Su explotación consistiría justo en el beneficio obtenido tras pagar los gastos de uso de cada una de ellas y los requeridos para adquirirlas. Más fácil de entender para algunos: contratas a un obrero por 10000 dólares anuales y te produce 15000, 5000 que le has explotado Leer más |
| Cómo se explota a los jornaleros, braceros |
| El principio fundamental de la no violencia se basa en abstenerse de la explotación en todas sus formas. Gandhi |
| Si deseas poner la encuesta en tu blog o web, encontrarás el código en este enlace. |
| Capitalismo: cada empresa una dictadura o dictablanda que ordeña a las vacas: obreros, pequeños campesinos, artesanos, etc, con el cuento del riesgo, no muy distinto a los usados por los esclavistas siglos atrás. Si cada empresa es una dictadura o una dictablanda, el capitalismo será ambas aunque convoque elecciones de accionistas a diario.. El contenido lo es todo y no el nombre ni las autocalificaciones a su favor mientras demonizan a cualquier sociedad sin explotación que se intente construir |
| Laissez Faire, bonitas palabras para un timo |
| Atentado en 1976 contra el vuelo 455 de cubana de aviación. 73 muertos |
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Mentir sobre el cambio climático
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| Lo más parecido al socialismo somos los organismos pluricelulares más evolucionados. Varios ejemplos de la gran obra realizada durante millones de años por ese “socialismo”: Corazón, pulmones, venas, músculos y huesos equivalen a sectores publicos al servicio de los millones de células que te constituyen y nos constituyen. Entra con un clic en cualquiera de las cuatro imágenes |
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Capitalismo patronista, otra forma de esclavitud: Poco importa la proclamación del trabajo, porque con el nombre de proletariado el esclavo perdura. El que carece de propiedad en nuestras sociedades individualistas, vive obligado a someter su libertad y su fuerza productora al que mejor le pague. El salario es el precio de la servidumbre. Se contrata actualmente en el mercado público al jornalero poco más o menos como se contrataba antes al esclavo. Si la demanda sobrepuja a la oferta, el obrero puede hacerse pagar regularmente el alquiler de la fuerza. Si la demanda es inferior a la oferta, el precío del alquiler baja y queda a unos cuantos la libertad de despedazarse en la disputa por el apetecido mendrugo. Los más deben resignarse a perecer de hambre. Tal es el resultado efectivo de las conquistas democráticas. . Ricardo Mella Cea. Escrito en 1904 |
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El Líbelo Negro del comunismo A la pregunta: ¿Y dónde están las fosas comunes de los inocentes ejecutados, que se suponen millones? tampoco escucharán ninguna respuesta convincente Después de la propaganda antiestalinista de la Perestroika, lo lógico hubiera sido que hubiesen salido a la luz los lugares secretos de enterramientos masivos de millones de víctimas, donde poder levantar obeliscos y memoriales. Pero no hay ni huella de nada de eso. P Krasnov. Leer artículo completo |
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El imperialismo de EE UU surgió de la guerra con una enorme capacidad industrial, agrícola y financiera al mismo tiempo que todos sus competidores potenciales estaban postrados económicamente. Esto era especialmente cierto en el caso de la Unión Soviética. Horowitz cita una notable descripción aparecida en The Observer escrita por el experto ruso Edward Crankshaw: Viajar tan lentamente por tren sobre las recién abiertas vías férreas desde Moscú hacia la nueva frontera en Brest Litovsk en los días posteriores a la guerra, era una experiencia terrible. En cientos, en miles de millas, no había objeto en pie o viviente a la vista.. Cada pueblo estaba arrasado, cada ciudad. No había graneros; no había maquinaria. No había estaciones ni torres de elevación de agua. No había un solo poste de telégrafo en todo ese vasto campo y las amplias fajas de bosques habían sido cortadas por los guerrilleros a lo largo de la línea como protección Leer artículo fuente, de Ernst Mandel A partir de los anteriores hechos históricos, los ideólogos capitalistas han construido una de las mayores mentiras de la historia; su afirmación de que el socialismo fracasó.: La gran mentira del capitalismo: fracasó el socialismo |
| Para ser un 70% de agua, como sucede con el primate bípedo lector, es indispensable la previa existencia del agua. Lo que nos constituye es anterior a nosotros. Por consiguiente, Dios no puede ser un ser vivo consciente creador de todo. Para que él exista es necesario que existan previamente la energía o la materia X de la que estaría hecho. Sólo hay un creador: materia y energía en evolución. Darwin y Walace fueron sus descubridores a nivel de los seres vivos. Los panteístas, a nivel de la materia y la energía. Los seres vivos conscientes o inconscientes somos hijos de ambas. |
| El principio fundamental de la igualdad y el socialismo es la democracia; de lo contrario, la vida social se regiría por la ley del más fuerte o más astuto. Se podría hablar de socialismo pero existiría sólo en el nombre y no en el contenido. Blasapisguncuevas |
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Una critica desde la izquierda rusa. Superar a Chomsky Y mira por donde, que al poco tiempo abre Gorbachov los archivos y se aclaran las auténticas dimensiones de las “atrocidades bolcheviques”, y queda en evidencia que la creación inmortal de Solzhenitsyn no es ninguna “literatura del hecho”, sino más bien literatura fantástica, y, por tanto, acientífica. Leer más |
| Transformación del dinero en capital |
| Albert Einstein: Por qué el socialismo. Entrevista publicada en 1949 |
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| Efectos agente naranja. Vídeo, 16 segundos que te impactarán |
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Autores Marxistas, Anarquistas, etc Escritos de León Trotsky |

Fue del tesoro de la alianza de dónde Pericles sustrajo los fondos necesarios para llevar a cabo su ambicioso plan de construcción, centrado en la "Acrópolis de Pericles", que incluía los Propileos, el Partenón y la estatua de oro de Atenea, esculpida por Fidias, amigo de Pericles.[56] En el año 449 a. C. Pericles propuso un decreto que permitía el uso de 9.000 talentos para financiar la reconstrucción masiva de los templos atenienses.[43] Angelos Vlachos, un académico griego, apunta que la utilización del tesoro de la alianza, iniciada y ejecutada por Pericles, es una de las más grandes apropiaciones indebidas de la historia. Esta apropiación financió, sin embargo, algunas de las más maravillosas creaciones artísticas del mundo antiguo.[57]
La Guerra contra Samos fue el último evento militar significativo antes de la Guerra del Peloponeso. Después del ostracismo de Tucídides, Pericles se encontró en una situación en la que era reelegido anualmente para el puesto de Strategos (general), único cargo que llegó a ocupar oficialmente. Sin embargo, su influencia política era tal que le convertía en el gobernante de hecho del Estado. En el año 440 a. C. la Isla de Samos se encontraba en guerra con Mileto por el control de Priene, una antigua ciudad de Jonia en el pie de las colinas de Mycale. Mileto estaba perdiendo la guerra, y acudió a Atenas para que les ayudasen en su conflicto con Samos.[58] Cuando Atenas ordenó a ambas partes a detener las hostilidades y someter el caso al arbitraje de Atenas, Samos se negó.[59] En respuesta, Pericles hizo promulgar un decreto enviando una expedición a Samos, "alegando ante su gente que, si bien había sido conminados a detener su guerra contra Mileto, no estaban cumpliendo". En una batalla naval la flota ateniense dirigida por Pericles y otros nueve generales derrotó a la fuerzas de Samos e impuso en la isla una administración de su agrado.[59] Cuando Samos se levantó contra el gobierno ateniense, Pericles obligó a los rebeldes a rendirse tras un duro asedio de ocho meses que acabó provocando un descontento bastante importante de los marinos atenienses.[60] Pericles entonces terminó con una revuelta en Bizancio y, cuando volvió a Atenas, pronunció un discurso fúnebre en honor a los soldados que habían muerto en la expedición.[61]
Entre los años 438 y 436 a. C. Pericles dirigió a la flota ateniense en el Ponto y estableció relaciones amistosas con las ciudades griegas de la región.[62] Pericles también se centró en proyectos internos, tales como la fortificación de Atenas (construyendo la muralla interna alrededor del año 440 a. C.), y en la creación de nuevas colonias, como Andros, Naxos y Turios (444 a. C.), así como Anfípolis (437 a. C. - 436 a. C.).[63]
Pericles y sus allegados no fueron inmunes a los ataques de las facciones rivales, puesto que la preemeniencia en la democracia ateniense no era equivalente a un mando absoluto.[64] Justo antes de que estallara la Guerra del Peloponeso, Pericles y dos de sus socios más cercanos, Fidias y su compañera, Aspasia de Mileto, se enfrentaron a una serie de ataques personales y judiciales.
Fidias, que había estado al cargo de todos los proyectos de construcción fue acusado en primer lugar de la apropiación indebida de oro destinado a la estatua de Atenea y más tarde de ofensa moral. Esta última se basaba en que al crear la batalla de las Amazonas en el escudo de Atenea, dibujó una figura que se parecía a él mismo en la forma de un viejo hombre calvo, y también insertó a alguien que se parecía a Pericles luchando con una Amazona.[65] Los enemigos de Pericles también encontraron un testigo (posiblemente falso) en su contra, llamado Menon.
Aspasia, que era conocida por su gran capacidad como conversadora y consejera, fue acusada de corromper a las mujeres de Atenas con el fin de satisfacer las perversiones de Pericles.[66] [67] Aspasia era probablemente una hetaera que llevaba un burdel,[68] [69] aunque esto es algo que los estudiosos modernos discuten.[70] [71] Estas acusaciones probablemente no fueron más que demandas sin fundamento, pero la experiencia en sí supuso un trago muy amargo para el líder ateniense. Aunque Aspasia fue absuelta gracias a uno de los escasos arranques emocionales de Pericles, su amigo Fidias murió en prisión y otro amigo suyo, Anaxágoras, fue atacado por la Ekklesia por sus creencias religiosas.
Además de estas persecuciones iniciales, la Ekklesia atacó a Pericles mismo, demandando una justificación por su ostensible derroche y mala administración de dinero público.[67] Según relata Plutarco, Pericles estaba tan asustado por el juicio que no permitió a los atenienses hacer concesiones a los lacedemonios.[67] Beloch también opina que Pericles trajo deliberadamente la guerra para proteger su posición política.[72] Con ello, al comienzo de la Guerra del Peloponeso, Atenas se encontró en la difícil situación de tener que confiar su futuro a un líder cuya preeminencia se acaba de haber visto amenazada por primera vez en más de una década.[8]
Las causas de la Guerra del Peloponeso se han debatido en profundidad, aunque gran parte de los historiadores antiguos culpan de ella a Pericles y Atenas. Plutarco parece creer que Pericles y los atenienses incitaron a la guerra, luchando por imponer sus tácticas con una cierta arrogancia y un amor por la confrontación. Tucídides también apunta la misma idea, y aunque en general se le contempla como un admirador de Pericles, el historiador en este punto ha sido criticado por su parcialidad a favor de Esparta.
Valerio Máximo cita una curiosa anécdota según la cual un triste y meditabundo Pericles recibió la visita de su sobrino Alcibíades. Éste le preguntó qué le perturbaba, a lo que Pericles contestó que, habiéndole encargado la ciudad edificar los Propíleos de la Acrópolis, había gastado tal cantidad de dinero que no sabía como rendir cuentas de su gestión. Entonces le dijo Alcibíades:
Así pues, Pericles, colmado de honores pero eventualmente irresoluto, siguiendo el consejo de su joven y temerario sobrino, implicó a los atenienses en una guerra contra sus vecinos, de modo que no tuvieran ocasión de pedirle cuentas (431 a. C.).
Pericles estaba convencido de que la guerra con Esparta, que no podía afrontar la preeminencia ateniense, sería inevitable, e incluso hasta cierto punto bienvenida.[73] Por ello no vaciló en enviar tropas a Kórzula a reforzar a la flota que ahí se encontraba en guerra contra Corinto.[74] En el año 433 a. C. las flotas enemigas se enfrentaron en la Batalla de Síbota y un año más tarde los atenienses lucharon contra los colonos corintos en la Batalla de Potidea, lo cual contribuyó en gran medida al odio de Corintia contra Atenas. Durante ese mismo periodo, Pericles propuso el decreto de Megara, que se parecía en gran medida a un embargo económico moderno. Los mercaderes de Megara quedaban excluidos del mercado de Atenas y de utilizar los puertos de su imperio. Esta prohibición estranguló la economía de Megara y amenazó la frágil paz entre Atenas y Esparta, aliada de Megara. De acuerdo con George Cawkwell, con este decreto Pericles rompió la Paz de los Treinta Años "aunque, quizás, con la apariencia de una excusa".[75] La justificación ateniense fue que Megara había cultivado la tierra sagrada consagrada a la diosa Deméter, y que había dado refugio a esclavos escapados, un comportamiento que los atenienses consideraban impío.[76]
Después de consultar con sus aliados, Esparta envió una comitiva a Atenas para exigir una serie de concesiones, tales como la expulsión inmediata de la familia Alcmeónida, incluyendo a Pericles, y la derogación del decreto de Megara, amenazando con la guerra si no se atendiese a sus demandas. El obvio propósito de estas condiciones eran instigar una confrontación entre Pericles y el pueblo de Atenas. Esto acabó ocurriendo unos pocos años más tarde,[77] pero en este caso los atenienses siguieron sin dudarlo las instrucciones de Pericles. En el primer discurso legendario que Tucídides relata, Pericles aconseja a los atenienses a no plegarse ante las demandas espartanas, puesto que ellos eran militarmente más fuertes.[78] Pericles no estaba preparado para hacer concesiones unilaterales, creyendo que "si Atenas hacía concesiones en ese tema, entonces Esparta seguramente saldría con nuevas exigencias".[79] Consecuentemente, Pericles pidió a los Espartanos ofrecer un quid pro quo: En intercambio por la derogación del decreto de Megara, los atenienses exigían a Esparta abandonar su práctica de la expulsión periódica de los extranjeros de su territorio (xenelasia) y reconocer la autonomía de sus ciudades aliadas, exigencia que implicaba que la hegemonía espartana tampoco era tal.[80] Los términos fueron rechazados por los espartanos y, al no estar ninguna de las dos partes dispuestas a echarse atrás, los dos bandos se prepararon para la guerra. De acuerdo con los autores Athanasios G. Platias y Constantinos Koliopoulos, profesores de estudios estratégicos y política internacional, "en lugar de plegarse a exigencias coercitivas, Pericles eligió la guerra".[79] Otra consideración que podría haber influenciado a Pericles era la posibilidad de que las revueltas en el imperio comenzasen a estallar en el momento en que Atenas se mostrase débil.[81]
En el año 431 a. C., cuando la paz ya se encontraba en crisis, Arquídamo II, rey de Esparta, envió una segunda delegación a Atenas exigiendo a los atenienses a plegarse a las exigencias espartanas. Esta delegación no fue admitida en Atenas, puesto que Pericles ya había hecho promulgar una resolución según la cual ninguna delegación espartana sería admitida en la ciudad si los espartanos habían iniciado las hostilidades. La armada espartana se encontraba entonces guarnecida en Corinto y, viendo esto como una acción hostil, los atenienses rechazaron admitir a sus emisarios.[82] Tras este último intento, Arquídamo invadió Ática, pero no encontró ningún ateniense en la zona. Pericles, consciente de que la estrategia espartana sería invadir y saquear el territorio ateniense ya había organizado la evacuación de toda la población de la región dentro de las murallas de Atenas.[83]
No existe ningún documento que recoja exactamente cómo Pericles consiguió convencer a los habitantes de Ática para que se trasladasen a las ya bastante abarrotadas áreas urbanas. Para muchos, este desplazamiento significaba abandonar sus tierras, así como sus ancestrales templos y altares, y cambiar completamente su estilo de vida.[84] Por ello, si bien accedieron a desplazarse, muchos habitantes de las áreas rurales estaban muy descontentos con la decisión de Pericles.[85] Pericles también aseguró a sus compatriotas que si llegaba el caso de que el enemigo no saquease sus granjas, él ofrecería sus propiedades a la ciudad. Esta promesa surgió por su preocupación en que Arquídamo, que era amigo suyo, podría atravesar el estado sin asolar las tierras, ya sea como muestra de amistad o como movimiento político calculado en busca de separar a Pericles del pueblo.[86]
| "Puesto que los héroes tienen toda la tierra para su tumba; y en tierras lejanas a la suya, en donde la columna con su epitafio lo declara, hay brillante en el pecho de los hombres un grabado no escrito sin una placa que lo preserve, excepto la del corazón." |
| Discurso fúnebre de Pericles tal y como la recogió Tucídides (II, 43) |
En cualquier caso, viendo como sus granjas fueron sometidas al saqueo, los atenienses se indignaron, y pronto comenzaron a dirigir su descontento contra su líder, a quien muchos consideraban como el causante de haber traído la guerra. Sin embargo, incluso sometido a tanta presión, Pericles no cedió a su exigencia de emprender acciones inmediatas contra el enemigo o de revisar la estrategia inicial. También evitó convocar a la Ekklesia, temiendo que el pueblo pudiera decidir de forma apresurada enfrentarse a los espartanos en campo abierto.[87] Como las reuniones de la asamblea se hacían a discreción de los presidentes de turno, los prytanies, Pericles no tenía un control formal sobre su agenda. Sin embargo, el respeto que tenían a Pericles era suficiente para persuadirles de hacer los que él quería.[88] Mientras que el ejército espartano permanecía en Ática, Pericles envió una flota de 100 naves a saquear las costas del Peloponeso y encargó a la caballería la protección de las granjas saqueadas próximas a las murallas de la ciudad.[89] Cuando el enemigo se retiró y finalizó el pillaje, Pericles propuso un decreto mediante el cual las autoridades de la ciudad deberían apartar 1.000 talentos y 100 naves para el caso de que Atenas fuera atacada por fuerzas navales. Según la provisión más drástica de dicho decreto, la simple proposición de un uso distinto del dinero o de las naces conllevaría la pena de muerte. Durante el otoño de ese año, Pericles dirigió las fuerzas atenienses que invadieron Megara y, unos meses más tarde (invierno de 431 - 430 a. C.) pronunció su monumental y emocional Discurso fúnebre, honrando a los atenienses que murieron por su ciudad.[90]
En 430 a. C., el ejército de Esparta saqueó Ática por segunda vez, pero Pericles no cedió y rechazó revisar su estrategia inicial.[91] Pericles no deseaba un enfrentamiento con el ejército espartano en una batalla a campo abierto, por lo que volvió a dirigir una expedición naval para saquear la costa del Peloponeso, esta vez llevándose 100 naves atenienses con él.[92] Según Plutarco, justo antes de partir las naves hubo un eclipse lunar que asustó a las tripulaciones, pero Pericles utilizó los conocimientos astronómicos que había adquirido de Anaxágoras para calmarles.[93] En el verano de ese mismo año se desencadenó una epidemia que diezmó a los atenienses.[94] Los detalles exactos de la enfermedad se desconocen y han sido objeto de extensos debates. En cualquier caso, la epidemia provocó un nuevo descontento general en la ciudad, y Pericles se vio obligado a defenderse en un discurso final muy emocional, del cual Tucídides nos relata una parte.[95] A este discurso se le considera una oración monumental, que demuestra las virtudes de Pericles y, al mismo tiempo, su amargura frente a la ingratitud de sus compatriotas.[8] Temporalmente logró con ello calmar el resentimiento popular y capear el temporal, pero sus enemigos internos salieron con una última apuesta para derrocarle: Lograron quitarle el generalato e imponerle una multa estimada de entre 15 y 50 talentos.[96] Las fuentes antiguas mencionan a Cleón, un político naciente de la escena política ateniense durante la guerra, como fiscal en el juicio de Pericles.[96]
En cualquier caso, en sólo un año, en 429 a. C., los atenienses no sólo perdonaron a Pericles sino que le reeligieron de nuevo como Strategos. Fue reinstaurado en el mando del ejército ateniense y dirigió todas sus operaciones militares de ese año, teniendo de nuevo bajo su control a las principales instituciones atenienses.[8] En ese año, sin embargo, Pericles fue testigo de la muerte en la epidemia de sus dos hijos legítimos nacidos de su primera esposa, Jantipo y Paralos, en el plazo de cuatro días. Con su moral bajo mínimos, rompió a llorar, y ni siquiera su compañera, Aspasia, pudo consolarle. Sin embargo, no permitió que su pesar se transluciera en su semblante, y siguió hablando ante el pueblo con su fogosa elocuencia. Su gran fortaleza de ánimo le valió el título de Olímpico.
Él mismo murió por causa de la epidemia en otoño de 429 a. C., y justo antes de su muerte, sus amigos se concentraron alrededor de su cama, enumerando sus virtudes durante la paz y subrayando sus nueve trofeos militares. Pericles, aunque moribundo, les escuchó y les interrumpió, señalando que habían olvidado su mayor y más importante título para ser admirado, "que ningún ateniense vivo jamás ha tenido que llevar luto por mi culpa".[97] Pericles vivió durante los primeros dos años y medio de la Guerra del Peloponeso y, de acuerdo a Tucídides, su muerte fue un desastre para Atenas, puesto que sus sucesores fueron inferiores a él. Prefirieron instigar los malos hábitos de la gente y siguieron una política inestable buscando la popularidad en lugar de servir a la utilidad pública.[98] Con estos comentarios tan amargos, Tucídides no sólo lamenta la pérdida de un hombre al que admiraba, sino que anuncia el comienzo del fin de la gloria y grandeza de Atenas.
Según un estudio publicado a principios del 2006, llevado a cabo por la Universidad de Atenas, la peste antes mencionada fue una fiebre tifoidea, pues el ADN extraído de unos dientes hallados en un entierro griego, en el cementerio de Cerámico, donde se hallaron 150 cuerpos, vasijas y ofrendas, es semejante al de la Salmonella entérica serotipo Typhi (organismo causante de esta fiebre).
Pericles, siguiendo la costumbre ateniense, se casó en primer lugar con uno de sus familiares más cercanos, con el que tuvo dos hijos: Jantipo y Paralo. Este matrimonio, sin embargo, no era un matrimonio feliz, y en algún momento del año 445 a. C. Pericles se divorció de su mujer y se la ofreció a otro marido, con el acuerdo favorable de sus parientes masculinos más cercanos.[99] El nombre de su primera esposa se desconoce; la única información de que se dispone es que era la esposa de Sipónico antes de estar casada con Pericles, y la madre de Callias, hijo de este primer matrimonio.[100]
| "Puesto que los hombres pueden aguantar oír como se elogia a otros sólo mientras que se pueden persuadir a sí mismos de su propia habilidad de igualar las acciones ensalzadas: cuando se supera este punto, la envidia aparece, y con ella la incredulidad." |
| Discurso fúnebre de Pericles tal y como la recogió Tucídides (II, 35) |
La mujer a la que realmente amó fue Aspasia de Mileto. Se convirtió en la amante de Pericles y comenzaron a vivir juntos igual que si estuviesen casados. Esta relación provocó muchas reacciones e incluso el propio hijo de Pericles, Jantipo, que tenía sus propias ambiciones políticas, no dudo en utilizarla para atacar a su padre.[101] En cualquier caso, estas críticas no doblegaron la actitud de Pericles, si bien tuvo que romper a llorar para proteger a su amada Aspasia cuando fue acusada de corromper a la sociedad de Atenas. Su gran tragedia personal fue la muerte por culpa de la epidemia de su hermana y de sus dos hijos legítimos, tragedia de la que nunca llegó a sobreponerse.
Justo antes de su muerte los atenienses permitieron un cambio en la ley de 451 a. C. que convertía a su hijo con Aspasia (de sangre ateniense sólo por parte de su padre), un ciudadano y un heredero legítimo,[102] una decisión sorprendente teniendo en cuenta que fue el propio Pericles quien propuso en un principio la ley que limitaba la ciudadanía a aquellos que naciesen tanto de padre como de madre ateniense.[103]
Pericles dejó su huella en una era e inspiró juicios de valor conflictivos sobre sus decisiones más significativas, lo cual es algo normal para una personalidad política de esta magnitud. El hecho de que fuera a la vez un importante político, general y orador hace que el objetivo de analizar sus acciones sea todavía más complejo.
Algunos de los historiadores contemporáneos, como por ejemplo Sarah Ruden, consideran que Pericles era un populista, un demagogo y un halcón,[104] mientras que otros admiran su liderazgo carismático. Según Plutarco, después de asumir el liderato de Atenas, "no era ya el mismo hombre que era antes, ni tampoco sometido al pueblo ni dispuesto a dejarse llevar por los deseos de la multitud".[105] Se dice que, cuando su oponente político, Tucídides, fue preguntado por el rey de Esparta, Arquídamo, quién era mejor luchador, si lo era él o Pericles, Tucídides respondió sin vacilar que Pericles, porque incluso cuando estaba derrotado era capaz de convencer a la audiencia de que había ganado.[8] En cuestión de carácter, Pericles estaba por encima de cualquier reproche en los ojos de los historiadores antiguos, puesto que "se mantuvo incorruptible, aunque no era indiferente a la idea de ganar dinero".[14]
Tucídides, un admirador de Pericles, mantiene que Atenas era "una democracia de nombre pero, de hecho, estaba gobernada por su primer ciudadano".[98] A pesar de este comentario, el historiador ilustra lo que percibe como el carisma de Pericles para dirigir, convencer y, en ocasiones, manipular. Aunque Tucídides menciona la multa a Pericles, no menciona las acusaciones contra el político, sino que se centra en la integridad del personaje.[98] Por otro lado, en uno de sus diálogos Platón rechaza la glorificación de Pericles y cita a Sócrates diciendo: "Hasta dónde yo sé, Pericles convirtió a los atenienses en gente perezosa, avariciosa y chismosas, al comenzar el sistema de pagos públicos.[106] Plutarco menciona otras críticas sobre el liderazgo de Pericles: "muchos otros dicen que la gente primero le siguió por las colocaciones de tierras públicas, los festivales y los pagos por servicios públicos, y por ello cayendo en malos hábitos, convirtiéndose en amantes del lujo por la influencia de sus medidas, en lugar de frugales y autosuficientes".[19]
Tucídides argumenta que Pericles "no era arrastrado por el pueblo, sino que era él quién los guiaba".[98] Su juicio no se discute (algunos críticos del siglo XX como Malcolm F. McGregor y John S. Morrison, proponen que podría haber sido una cara carismática actuando como abogado de las propuestas de sus consejeros, del propio pueblo.[107] [108] ). Según King, al incrementar el poder del pueblo, los atenienses se encontraron sin un buen líder autoritario. Durante la Guerra del Peloponeso, la dependencia de Pericles en el apoyo popular para gobernar resultó obvia.[28]
Durante más de 20 años Pericles dirigió numerosas expediciones, principalmente de carácter naval. Demostró ser muy cauteloso, y nunca se enzarzó por su propia iniciativa en alguna batalla que supusiese demasiada incertidumbre o peligro, y nunca accedió a los "vanos impulsos de los ciudadanos".[109] Basó su política militar en el principio de Temístocles de que la predominancia de Atenas depende de su poderío naval, y creía que los peloponesos eran un pueblo prácticamente invencible en tierra firme.[110] Pericles trató también de minimizar las ventajas de Esparta reconstruyendo las murallas de Atenas. De acuerdo a Josiah Ober, profesor de clásicos en la Universidad de Princeton, la estrategia de reconstruir las murallas alteró radicalmente el uso de la fuerza en las relaciones internacionales griegas.[111]
| "Estas glorias pueden incurrir en la censura de los lentos y poco ambiciosos; pero en el corazón de energía despertarán la emulación, y esos que deben permanecer sin ellas las recordarán envidiosos. El odio y la impopularidad han caído en este momento sobre todos los que han aspirado a dirigir a otros." |
| Tercer discurso fúnebre de Pericles tal y como la recogió Tucídides (II, 64) |
Durante la Guerra del Peloponeso, Pericles inició una "gran estrategia" defensiva cuyo objetivo era el desgaste del enemigo y la preservación del status quo.[112] De acuerdo a Platias y Koliopoulos, Atenas, en el papel de facción más fuerte, no necesitaba vencer a Esparta militarmente y "decidió evitar el plan espartano para vencer" evitando la confrontación directa (motivo por el cual urgió a los atenienses a no revocar el Decreto de Megara) y evitando tener que cubrir áreas demasiado extensas. Según Kagan, la insistencia en que no hubiera expediciones de diversión podría también haber surgido de la amarga experiencia en la campaña de Egipto, que había apoyado.[113] Su estrategia se dice que fue "inherentemente impopular", pero Pericles consiguió persuadir al público para seguirla.[114] Por esta razón Hans Delbrück dijo de él que había sido uno de los mayores políticos y líderes militares de la historia.[115] Aunque sus compatriotas se involucraron en varias acciones agresivas poco después de su muerte,[116] Platias y Koliopoulos argumentan que los atenienses se mantuvieron fieles a la estrategia fundamental de Pericles de tratar de preservar, no expandir, el imperio, y no la dejaron hasta la Expedición Siciliana.[114] Por su parte, Ben X. de Wet concluye que su estrategia habría tenido éxito si hubiese vivido más tiempo.[117]
Las críticas contrarias a su estrategia, sin embargo, han sido tan numerosas como las que las han apoyado. Una crítica muy común es que Pericles siempre fue mejor político y orador que estratega.[118] Donald Kagan llamaba a su estrategia "una forma de pensamiento lleno de deseos que falló", mientras que Barry S. Strauss y Josiah Ober han llegado a decir que "como estratega era un desastre y merece una parte de la culpa por la gran derrota de Atenas".[119] [120] Kagan critica la estrategia en cuatro partes: primero, que rechazar pequeñas concesiones trajeron la guerra; segundo, que fue imprevisto por el enemigo y que por tanto no tenía credibilidad; tercero, que era demasiado débil para explotar cualquier oportunidad; y cuarto, que dependía de Pericles para su ejecución y que por ello estaba condenado a ser abandonado tras su muerte.[121] Kagan estima el gasto de Pericles en su estrategia militar en alrededor de 2.000 talentos anuales, y basándose en esta cifra concluye que sólo habría tenido dinero para mantener la guerra durante tres años. Afirma que como Pericles debía saber esta limitación debió planear probablemente una guerra mucho más corta.[122] Otros, como Donald W. Knight, concluyen que su estrategia era demasiado defensiva, y que no podía tener éxito.[123]
En el otro lado, Platias y Koliopoulos rechazan estas críticas y subrayan que "los atenienses perdieron la guerra sólo cuando revirtieron dramáticamente la gran estrategia de Pericles que explícitamente desaconsejaba más conquistas".[124] Es una conclusión muy común la de que aquellos que le sucedieron no tuvieron su habilidad y su carácter.[125]
Los modernos comentaristas de Tucídides todavía intentan resolver el problema de los discursos de Pericles, tratando de averiguar si las palabras pertenecen al personaje ateniense o al historiador. Dado que Pericles nunca escribió ni publicó sus discursos ningún historiador puede contestar a esta cuestión con seguridad. Tucídides recreó tres de sus discursos y, por ello, no se puede saber si añadió parte de sus propias nociones e ideas. Aunque Pericles era su fuente principal de inspiración, algunos historiadores han hecho hincapié en que el estilo idealista y apasionado de los discursos que Tucídides atribuye a Pericles está completamente en contra del propio estilo de escritura del historiador, frío y analítico. Esto podría, sin embargo, ser el resultado de la incorporación del género de retórica dentro del género de la historiografía, o, en otras palabras, Tucídides podría haber utilizado dos estilos distintos para dos propósitos distintos.
Kagan afirma que Pericles adoptó una forma elevada de oratoria, lejos de los trucos vulgares de los oradores para la muchedumbre y, según Diodoro de Sicilia, "sobresalió sobre todos sus compatriotas en capacidad oratoria".[126] [127] Según Plutarco, evitó utilizar mímica en sus discursos, al contrario que el apasionado Demóstenes, y siempre hablaba con calma y de forma tranquila.[128] El biógrafo apunta que, en cambio, que el poeta Ion de Chios informó de que el estilo de hablar de Pericles era "una forma presuntuosa y algo arrogante de dirigirse, y que en su arrogancia había una gran cantidad de desdén y falta de respeto por los demás".[128] Gorgias, en el diálogo de Platón del mismo nombre, utiliza a Pericles como ejemplo de oratoria poderosa.[129] En Menexeno, en cambio, Sócrates se burla de la fama oratoria de Pericles, diciendo irónicamente que puesto que el político fue educado por Aspasia, profesora de muchos oradores, debería ser superior en retórica que a alguien educado por Antífono.[130] También atribuye la autoría de la oración fúnebre a Aspasia y ataca la veneración que sus contemporáneos tenían a Pericles.[131]
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