jueves, 27 de noviembre de 2008

En el año 63 se presentaron las primeras crisis económicas. La guerra contra Partia y la dificultad del transporte de grano amenazaron con aumentar el precio del mismo.[77] Para hacer frente a las dificultades económicas, Nerón hizo una donación al tesoro[77] y destinó una parte del mismo para pagar el grano. Posteriormente decidió firmar la paz con sus enemigos partos.[78] En el año 64, un nuevo desastre asoló al Imperio cuando la propia ciudad de Roma se vio envuelta en llamas.[61] Tras el devastador incendio, Nerón destinó todo el dinero posible a la reconstrucción de la ciudad[79] y para ello tuvo que incrementar fuertemente los impuestos a los ricos ciudadanos de las provincias.[80]

Durante su reinado se llevaron a cabo una serie de importantes proyectos de construcción. Para prevenir el paludismo, Nerón recogió los escombros resultantes tras el incendio.[79] Además, también erigió la Domus Aurea[81] y trató de excavar un canal navegable a través del Istmo de Corinto.[82] Todos estos y otros proyectos vaciaron prácticamente el Tesoro.[83]

[editar] Rebeliones

En comparación con sus sucesores, Roma se mantuvo relativamente pacífica bajo el reinado de Nerón. La guerra contra Partia fue la única gran guerra acaecida durante su gobierno, y a su término se le elogió por ser una victoria tanto política como militar.[84] Sin embargo, y al igual que muchos emperadores, Nerón tuvo que enfrentarse a una serie de rebeliones internas y luchas por el poder durante su reinado.

[editar] Rebelión Británica

Véase también: Boudica

En el año 60, mientras el gobernador de la provincia de Britania,[85] Cayo Suetonio Paulino estaba ocupado tomando la Isla de Mona, las tribus del sureste, encabezadas por la Reina Boudica se rebelaron contra Roma.[86] Boudica y sus tropas destruyeron tres ciudades antes de que el ejército de Suetonio Paulino pudiera regresar y sofocar la rebelión en la Batalla de Watling Street acontecida en el año 61.[87] Temiendo que Suetonio Paulinuo incitaría aún más a la revuelta, Nerón sustituyó al victorioso gobernador por el más conciliador Publio Petronio Turpiliano.[88]

Busto de Nerón, Moscú.

[editar] Conspiración de Pisón

Véase también: Cayo Calpurnio Pisón

En el año 65, Cayo Calpurnio Pisón, un senador romano, organizó una conspiración para derrocar a Nerón con la ayuda de Subrio Flavio, un tribuno pretoriano y Sulpicio Ásper, un centurión.[89] Según Tácito, la intención de los conspiradores era "liberar al Estado " del tiránico gobierno de Nerón y restaurar la República.[90] El liberto Milico descubrió el complot e informó al secretario del emperador, Epafrodito.[91] A consecuencia de esto, la conspiración fracasó y sus componentes fueron ejecutados, incluyendo Marco Aneo Lucano, poeta y amigo del emperador.[92] Séneca se suicidó tras reconocer haber hablado del complot con los conspiradores.[93]

[editar] Revuelta Judía

Artículo principal: Primera Guerra Judeo-Romana

En el año 66 estalló una revuelta en Judea derivada de la creciente tensión religiosa entre griegos y judíos.[94] En el año 67, Nerón envió a Tito Flavio Vespasiano a sofocar la rebelión,[95] cosa que hizo satisfactoriamente en el año 70, dos años después de la muerte del propio Nerón.[96] Durante el conflicto los romanos destruyeron la ciudad de Jerusalén y destrozaron su Templo.[97]

[editar] La rebelión de Víndex

Véase también: Cayo Julio Vindex

A finales del 67 o principios del 68, Cayo Julio Vindex, gobernador de la Gallia Lugdunensis, se rebeló contra la política fiscal de Nerón.[98] El emperador envió a Lucio Verginio Rufo, gobernador de Germania Superior a sofocar la revuelta.[99] Víndex, con el objetivo de recabar aliados, solicitó apoyo a Galba, gobernador de Hispania Tarraconense[100] pero Verginio Rufo terminó derrotando a Víndex y este se suicidó.[99] Galba por su parte había sido declarado enemigo público.[100]

[editar] El ascenso de Galba

Véase también: Galba

Nerón había recuperado el control militar del Imperio, cuestión que fue utilizada en su contra por sus enemigos en Roma. En junio del 68, el Senado votó que Galba fuera proclamado como emperador[101] y declaró enemigo público a Nerón.[102] La Guardia Pretoriana había sido sobornada y su prefecto, ambicionaba convertirse en emperador[103] por lo que capturó a Nerón y le obligó a suicidarse.[102]

La muerte de Nerón sin dejar herederos, en vez de traer estabilidad al Imperio, desató un ciclo de guerras civiles conocido como el Año de los cuatro emperadores.[104] Los sucesores de Nerón combatieron entre sí por el poder y fueron sucediéndose hasta que Vespasiano fue proclamado emperador, comenzando la que sería la dinastía Flavia.

[editar] El gran incendio de Roma

Artículo principal: Gran incendio de Roma

Durante la noche del 19 de julio de 64, estalló en Roma un incendió que devastó la ciudad. El fuego se inició en el sureste del Circo Máximo, donde se localizaban unos puestos que vendían productos inflamables.[105]

Según Tácito, el fuego se extendió rápidamente y duró cinco días.[106] Se destruyeron por completo catorce distritos de la ciudad y otros siete quedaron muy dañados.[106] El único historiador que vivió durante esa época y que describe el incendio es Plinio el Viejo,[107] mientras que los demás historiadores de la época Flavio Josefo, Dión Crisóstomo, Plutarco y Epicteto, no mencionan el acontecimiento en sus obras.

No está realmente claro cuál fue la causa del incendio, si fue un accidente o fue premeditado.[105] Suetonio y Dión Casio defienden la teoría de que fue el propio Nerón quien lo causó con el objetivo de reconstruir la ciudad a su gusto.[108] Tácito menciona que los cristianos se declararon culpables del delito, aunque no se sabe si esta confesión fue inducida bajo tortura.[109] A pesar de todo, los incendios accidentales fueron comunes en la Antigua Roma.[110] Bajo los reinados de Vitelio (69)[104] y de Tito Flavio Sabino Vespasiano (80),[111] estallaron otros dos más.

El antiguo Foro Romano.

Según Suetonio y Dión Casio, mientras Roma ardía, Nerón estaba cantando el Iliupersis.[112] Sin embargo, según Tácito, Nerón estaba en Antium durante el incendio[113] y, al tener noticias del mismo, viajó rápidamente a Roma para encargarse del desastre, utilizando su propio tesoro para entregar ayuda material.[113] Tras la catástrofe, abrió las puertas de su palacio a las personas que habían perdido su hogar y abrió un fondo para pagar alimentos que serían entregados entre los supervivientes.[113] A raíz del incendio, Nerón desarrolló un nuevo plan urbanístico[114] dentro del cual proyectó la construcción de un nuevo palacio, conocido como la Domus Aurea, en unos terrenos que el fuego había despejado.[115] Para conseguir los fondos necesarios para la construcción del suntuoso complejo, Nerón aumentó los impuestos de las provincias imperiales.[116]

Tácito relata que tras el incendio, la población buscó un chivo expiatorio para desatar su ira, y empezaron a circular rumores de que Nerón era el responsable.[109] Para alejar de sí las culpas, Nerón acusó a los cristianos[109] y ordenó que a algunos se les arrojara a los perros mientras que otros fueron quemados vivos y crucificados.[109]

Tácito lo describe así:

"Sin embargo, ni por industria humana, ni por larguezas del emperador, ni por sacrificios a los dioses, se lograba alejar la mala fama de que el incendio había sido mandado. Así pues, con el fin de extirpar el rumor, Nerón se inventó unos culpables, y ejecutó con refinadísimos tormentos a los que, aborrecidos por sus infamias, llamaba el vulgo cristianos. El autor de este nombre, Cristo, fue mandado ejecutar con el último suplicio por el procurador Poncio Pilatos durante el Imperio de Tiberio y reprimida, por de pronto, la perniciosa superstición, irrumpió de nuevo no solo por Judea, origen de este mal, sino por la urbe misma, a donde confluye y se celebra cuanto de atroz y vergonzoso hay por dondequiera. Así pues, se empezó por detener a los que confesaban su fe; luego por las indicaciones que estos dieron, toda una ingente muchedumbre (multitudo ingens) quedaron convictos, no tanto del crimen de incendio, cuanto de odio al género humano. Su ejecución fue acompañada de escarnios, y así unos, cubiertos de pieles de animales, eran desgarrados por los dientes de los perros; otros, clavados en cruces eran quemados al caer el día a guisa de luminarias nocturnas. Para este espectáculo, Nerón había cedido sus propios jardines y celebró unos juegos en el circo, mezclado en atuendo de auriga entre la plebe o guiando él mismo su coche. De ahí que, aún castigando a culpables y merecedores de los últimos suplicios, se les tenía lástima, pues se tenía la impresión de que no se los eliminaba por motivo de pública utilidad, sino para satisfacer la crueldad de uno solo."[109]

[editar] Apariciones Públicas

Nerón y el Ara Pacis.

Nerón era aficionado a la conducción de carros, al arpa y a la poesía.[117] El emperador compuso canciones que se interpretaron por todo el Imperio,[118] aunque en un principio solo las tocaba en audiencias privadas.[119]

En el año 64 Nerón empezó a cantar en público en la ciudad de Neápolis, buscando con ello aumentar su popularidad.[119] Cantó también en el Quinquenal Neronia en el año 65.[120] Algunos historiadores relatan que fueron el Senado, su círculo de amigos y el pueblo los que animaron a Nerón a cantar en público.[121] Sin embargo, los historiadores antiguos critican las acciones del emperador considerándolo denigrante para alguien de su posición.[122]

Nerón participó en los Juegos Olímpicos del año 67, a fin de mejorar las relaciones con Grecia y de mostrar el dominio romano al pueblo helénico y al orbe en general.[123] Como competidor, Nerón condujo un carro de diez caballos y casi murió al sufrir una caída.[124] También participó como actor y cantante[125] y, a pesar de no ser el mejor de los participantes,[124] ganó todas las coronas de hierba y las trajo a Roma donde las expuso en un desfile.[124] Las victorias de Nerón se atribuyen sin duda a su condición de emperador y al soborno de los jueces.[126]

[editar] Muerte

Galba, sucesor de Nerón.

A finales del 67 o principios del 68, Cayo Julio Vindex, gobernador de la Gallia Lugdunensis, se rebeló contra la política fiscal de Nerón.[127] El emperador envió a Lucio Verginio Rufo, gobernador de Germania Superior a sofocar la revuelta[99] y Víndex, con el objetivo de recabar aliados, pidió apoyo a Galba, gobernador de Hispania Tarraconense.[100] Verginio Rufo, sin embargo, derrotó a Víndex y este se suicidó,[99] mientras que Galba, por su parte, acabó siendo declarado enemigo público.[100]

Nerón había recuperado el control militar del Imperio, pero esto fue utilizado en su contra por sus enemigos en Roma. En junio de 68, el Senado votó que Galba fuera proclamado como emperador[128] y declaró enemigo público a Nerón.[102] utilizando para ello a la Guardia Pretoriana, que había sido sobornada, y a su prefecto, que ambicionaba convertirse en emperador.[103]

Según Suetonio, Nerón huyó de Roma a través de la Vía Salaria.[129] Sin embargo, a pesar de haber huido, Nerón se preparó para suicidarse[102] con ayuda de su secretario Epafrodito,[130] que lo apuñaló cuando un soldado romano se aproximaba.[102] Según Dión Casio, las últimas palabras de Nerón demostraron su amor a las artes.

¡Qué artista muere conmigo!.[131]

A su muerte desapareció la Dinastía Julio-Claudia y el Imperio se sumió en una serie de guerras civiles conocidas como el Año de los cuatro emperadores.[104]

[editar] Tras la muerte

Según Suetonio y Dión Casio, el pueblo de Roma celebró la muerte de Nerón.[132] [133] Tácito, sin embargo, habla en sus escritos de un panorama político mucho más complicado según el cual la muerte de Nerón fue bien recibida entre los senadores, la nobleza y la clase alta[134] pero que, por el contrario, la clase baja, los esclavos y los asiduos del teatro, que habían sido los beneficiarios de los excesos del emperador, recibieron la noticia con gran rechazo.[134] El ejército, mientras tanto, estaba en la encrucijada entre el deber obediencia a Nerón como su emperador y los sobornos ofrecidos para derrocarlo.[103]

Filóstrato y Apolonio de Tiana mencionan la muerte de Nerón como un duro golpe para el pueblo en general, que la lloró con amargura debido a que "restableció y respetó las libertades con una sabiduría y moderación de las cuales su carácter carecía".[135] [136]

Los historiadores modernos defienden la teoría de que mientras el Senado y la clase alta recibieron con regocijo la noticia, el pueblo llano "fue fiel hasta el final". De esta manera, tanto Otón como Vitelio apelaron a su nostalgia para consolidar su posición en el poder.[137]

El nombre de Nerón fue eliminado de algunos monumentos.[138] Muchos relatos de Nerón fueron reelaborados para representar otras figuras, de la cuales, según Eric R. Varner han sobrevivido cincuenta.[139] El cambio de estas imágenes se explica mediante la aplicación de un Damnatio memoriae a Domiciano,[139] por tanto se podría explicar lo que se hizo con Nerón como una aplicación de este edicto a menor escala. Champlin duda que esta práctica fuera necesariamente negativa ya que muchos artistas siguieron pintando retratos de Nerón mucho después de su muerte.[140]

Busto de Nerón.

Todos los historiadores antiguos describen la guerra civil derivada de la muerte de Nerón, conocida como el Año de los cuatro emperadores como un inestable y turbulento periodo.[104] Según Tácito, esta inestabilidad se basó en la percepción de que ya no se podía confíar en la legitimidad dinástica imperial.[134] Galba inició su corto reinado con la ejecución de varios de los antiguos aliados de Nerón y, por tanto, posibles enemigos potenciales.[141] Uno de los más importantes fue Nimfidio Sabino, supuesto hijo del emperador Calígula.[142]

Cuando Otón derrocó a Galba, recabó el apoyo de gran parte del ejército debido a su parecido con el finado emperador.[143] Al parecer el pueblo se dirigía a Otón como lo hacía con el propio Nerón[144] y hasta el propio Otón utilizó Nerón como su apellido y volvió a erigir muchas de las estatuas del emperador.[144] Cuando Vitelio venció a Otón y usurpó el poder, comenzó su reinado con un gran funeral en su honor en el que se interpretaron canciones escritas por el propio Nerón.[145]

Tras el suicidio de Nerón en 68, en las provincias orientales se estableció la creencia generalizada de que en realidad no estaba muerto y que en cualquier momento podría volver.[146] Esta creencia se extendió de tal manera que se llegó a convertir en una auténtica leyenda popular.

Al menos tres impostores surgieron tras la muerte de Nerón: El primero surgió en 69, durante el reinado de Vitelio[147] y se parecía a él físicamente, cantaba y tocaba la lira. Tras la captación de varios acólitos fue capturado y ejecutado.[147] Durante el reinado de Tito Flavio Sabino Vespasiano (79 - 81) surgió otro impostor que fue también ejecutado.[148] Veinte años después del suicidio de Nerón surgió, durante el cruel reinado de Domiciano, apareció otro usurpador. Este tercer pretendiente fue apoyado por los partos[149] y el asunto se tornó tan tenso que casi estallaron las hostilidades entre las dos naciones.[104]

La leyenda de Nerón sobrevivió durante muchos años, tanto es así que Agustín de Hipona la nombra como una importante creencia popular (422).[150]

[editar] Historiografía

Plinio el Viejo

La veracidad de las historias supervivientes sobre el reinado de Nerón es dudosa, ya que no han sobrevivido fuentes bibliográficas contemporáneas al emperador. Las primeras historias existentes se muestran demasiado críticas o son una serie de alabanzas.[151] Además, la credibilidad de los relatos está también empañada por la presencia de sucesos fantásticos e inverosímiles, siendo muy numeroso el número de contradicciones que podemos encontrar entre los distintos autores.[152] No obstante, estas fuentes perdidas sirvieron de base para próximas generaciones de historiadores.[153]

Algunos historiadores de nombre conocido, como Fabio Rústico, Cluvio Rufo y Plinio el Viejo, escribieron condenando el reinado de Nerón en relatos que se han perdido.[154] También se escribieron algunas historias sobre él que datan de fechas anteriores a su ascenso al trono, aunque se desconoce su contenido.[155]

La mayor parte de lo que se conoce de Nerón fue escrito por Tácito, Suetonio y Dión Casio, todos de la clase senatorial o aristocrática. Tácito y Suetonio escribieron sus obras más de cincuenta años después de su muerte, mientras que Dión Casio lo hizo 150 años después. Estos historiadores se contradicen en una serie de eventos de la vida del emperador, como la muerte de Claudio, la muerte de Agripinila y el Gran Incendio de Roma de 64, aunque emiten una condena común al emperador.

Por otro lado, un buen número de fuentes distintas a las citadas añaden una visión limitada y variada sobre el emperador, aunque muy pocas son favorables. Algunos de ellos, sin embargo, le retratan como un emperador competente y popular entre el pueblo romano, especialmente en el Este.

Con la llegada al poder del emperador Constantino en el siglo IV y su edicto de tolerancia, la influencia cristiana creció en Roma, lo que a la larga contribuyó a reforzar la visión negativa de Nerón como perseguidor de los cristianos.

[editar] Dión Casio

Dión Casio (155 - 229) fue hijo de Casio Aproniano, senador romano. Pasó la mayor parte de su vida bajo el servicio público. Fue senador durante el reinado de Cómodo y gobernador de Esmirna tras la muerte de Septimio Severo. Sirvió como cónsul suffecto y como gobernador proconsular de África y Panonia.

Los Libros LXI-LXIII de su obra, la Historia Romana, describen el reinado de Nerón. Solo han sobrevivido unos pocos fragmentos sobre estos libros, y los que han sobrevivido han sido abreviados y alterados por Juan Xifilino, un monje bizantino del siglo XI.

[editar] Dión Crisóstomo

Dión Crisóstomo (40 - 120), historiador y filósofo griego, relata en su obra que el pueblo romano estaba feliz con el gobierno de Nerón, y que consideraban que habría de reinar indefinidamente. La plebe anheló su vuelta cuando murió y persiguió a los impostores del emperador que buscaban usurpar el trono.[156]

[editar] Epicteto

Epicteto (55 - 135) fue el esclavo del escribano de Nerón, Epafrodito. Realiza un par de comentarios negativos sobre el carácter de Nerón en su obra, aunque no analiza su gobierno. Describe a Nerón como un mimado, un iracundo y un infeliz.

[editar] Flavio Josefo

El historiador Flavio Josefo acusó a otros historiadores de vilipendiar a Nerón.

El historiador Flavio Josefo (37 - 100), a pesar de describir a Nerón como un tirano, es también el primero en mostrar la aversión hacia el emperador de otros historiadores, lo que hace dudosa la veracidad de sus historias. Así lo recoge Josefo:

"Omitiré una serie de discursos de los que han relatado la vida Nerón; algunos de los cuales debido a que, por sus favores personales han tergiversado la verdad a su favor, y los de otros que por venganza y por odio han mentido".[157]

[editar] Marco Aneo Lucano

Aunque es más un poeta que un historiador, Lucano (39 - 65) es uno de los historiadores cuyos relatos se muestran más favorables con Nerón. Describe la paz y la prosperidad que experimentó el Imperio bajo el reinado de Nerón, en contraste con las anteriores guerras y conflictos. Irónicamente, Lucano participó en la conspiración de Pisón y fue consecuentemente ejecutado.[158]

[editar] Filóstrato el Viejo

Filóstrato el Ateniense (172 - 250) habla de la vida de Nerón en Apolonio de Tiana (Libros IV-V). Aunque en general habla mal de Nerón, reconoce su popularidad en el Este.

[editar] Plinio el Viejo

La historia de Nerón por Plinio el Viejo (24 - 79) no ha sobrevivido. Sin embargo existen varias referencias en su gran obra Naturalis Historiæ, en la que describe al emperador como "enemigo de la humanidad". Plinio es por tanto uno de los historiadores que peor opinión tiene acerca de Nerón.[159]

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