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La pirámide capitalista original fue creada en Cleveland, EEUU, en 1911, por un sindicato de trabajadores. A la que aparece ante tus ojos yo sólo le he añadido algunos de los medios de comunicación actuales, imitadores de Goebbels. Varias de las grandes mentiras de los imperialistas-capitalistas y sus mass medias:
Primera gran mentira: Exagerar los asesinatos del stalinismo para dar golpes de estado con el cuento de evitar males mayores e incluso asesinar con el mismo cuento Segunda gran mentira- Ganaron la guerra fría a varios lisiados de guerras y los muy necios se creen supermán. Millones de aneciados superficiales, de analfabetos políticos y alienadores periodistas también creen ver a superman en estos supermanes de hojalata made in USA Tercera gran mentira para negar lo evidente mientras se ejerce a diario |
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Pirámide capitalista. Haz clic en la imagen si deseas verla al completo Ver mural de la pirámide original al completo |

| La explotación capitalista es evidente cuando a una mujer se le paga menos por igual trabajo; es decir, se la explota más que al varón. También es evidente la siguiente: compro un robot por 10000 dólares y le saco a su trabajo 15000; 5000 proceden de su explotación. Imaginemos que los obreros son máquinas. Su explotación consistiría justo en el beneficio obtenido tras pagar los gastos de uso de cada una de ellas y los requeridos para adquirirlas. Más fácil de entender para algunos: contratas a un obrero por 10000 dólares anuales y te produce 15000, 5000 que le has explotado Leer más |
| Cómo se explota a los jornaleros, braceros |
| El principio fundamental de la no violencia se basa en abstenerse de la explotación en todas sus formas. Gandhi |
| Si deseas poner la encuesta en tu blog o web, encontrarás el código en este enlace. |
| Capitalismo: cada empresa una dictadura o dictablanda que ordeña a las vacas: obreros, pequeños campesinos, artesanos, etc, con el cuento del riesgo, no muy distinto a los usados por los esclavistas siglos atrás. Si cada empresa es una dictadura o una dictablanda, el capitalismo será ambas aunque convoque elecciones de accionistas a diario.. El contenido lo es todo y no el nombre ni las autocalificaciones a su favor mientras demonizan a cualquier sociedad sin explotación que se intente construir |
| Laissez Faire, bonitas palabras para un timo |
| Atentado en 1976 contra el vuelo 455 de cubana de aviación. 73 muertos |
| Los más de 7000 artículos del blog |
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| Artículo donde el diario El Mundo confunde sus deseos con la realidad o a sus lectores? |
| Cuando se comparte dinero... queda la mitad del dinero. Cuando se comparte comida.... queda la mitad de la comida; Cuando se comparte conocimiento ....queda el doble. Telesur |
| Las Venas Abiertas de América Latina |
| ¿Quién te lava el cerebro? ¡Descúbrelo! |
| El Che Guevara en los juicios de Nuremberg |
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| ¿Por qué Hugo Chávez es Líder en Venezuela? |
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Mentir sobre el cambio climático
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| Lo más parecido al socialismo somos los organismos pluricelulares más evolucionados. Varios ejemplos de la gran obra realizada durante millones de años por ese “socialismo”: Corazón, pulmones, venas, músculos y huesos equivalen a sectores publicos al servicio de los millones de células que te constituyen y nos constituyen. Entra con un clic en cualquiera de las cuatro imágenes |
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Capitalismo patronista, otra forma de esclavitud: Poco importa la proclamación del trabajo, porque con el nombre de proletariado el esclavo perdura. El que carece de propiedad en nuestras sociedades individualistas, vive obligado a someter su libertad y su fuerza productora al que mejor le pague. El salario es el precio de la servidumbre. Se contrata actualmente en el mercado público al jornalero poco más o menos como se contrataba antes al esclavo. Si la demanda sobrepuja a la oferta, el obrero puede hacerse pagar regularmente el alquiler de la fuerza. Si la demanda es inferior a la oferta, el precío del alquiler baja y queda a unos cuantos la libertad de despedazarse en la disputa por el apetecido mendrugo. Los más deben resignarse a perecer de hambre. Tal es el resultado efectivo de las conquistas democráticas. . Ricardo Mella Cea. Escrito en 1904 |
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El Líbelo Negro del comunismo A la pregunta: ¿Y dónde están las fosas comunes de los inocentes ejecutados, que se suponen millones? tampoco escucharán ninguna respuesta convincente Después de la propaganda antiestalinista de la Perestroika, lo lógico hubiera sido que hubiesen salido a la luz los lugares secretos de enterramientos masivos de millones de víctimas, donde poder levantar obeliscos y memoriales. Pero no hay ni huella de nada de eso. P Krasnov. Leer artículo completo |
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El imperialismo de EE UU surgió de la guerra con una enorme capacidad industrial, agrícola y financiera al mismo tiempo que todos sus competidores potenciales estaban postrados económicamente. Esto era especialmente cierto en el caso de la Unión Soviética. Horowitz cita una notable descripción aparecida en The Observer escrita por el experto ruso Edward Crankshaw: Viajar tan lentamente por tren sobre las recién abiertas vías férreas desde Moscú hacia la nueva frontera en Brest Litovsk en los días posteriores a la guerra, era una experiencia terrible. En cientos, en miles de millas, no había objeto en pie o viviente a la vista.. Cada pueblo estaba arrasado, cada ciudad. No había graneros; no había maquinaria. No había estaciones ni torres de elevación de agua. No había un solo poste de telégrafo en todo ese vasto campo y las amplias fajas de bosques habían sido cortadas por los guerrilleros a lo largo de la línea como protección Leer artículo fuente, de Ernst Mandel A partir de los anteriores hechos históricos, los ideólogos capitalistas han construido una de las mayores mentiras de la historia; su afirmación de que el socialismo fracasó.: La gran mentira del capitalismo: fracasó el socialismo |
| Para ser un 70% de agua, como sucede con el primate bípedo lector, es indispensable la previa existencia del agua. Lo que nos constituye es anterior a nosotros. Por consiguiente, Dios no puede ser un ser vivo consciente creador de todo. Para que él exista es necesario que existan previamente la energía o la materia X de la que estaría hecho. Sólo hay un creador: materia y energía en evolución. Darwin y Walace fueron sus descubridores a nivel de los seres vivos. Los panteístas, a nivel de la materia y la energía. Los seres vivos conscientes o inconscientes somos hijos de ambas. |
| El principio fundamental de la igualdad y el socialismo es la democracia; de lo contrario, la vida social se regiría por la ley del más fuerte o más astuto. Se podría hablar de socialismo pero existiría sólo en el nombre y no en el contenido. Blasapisguncuevas |
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Una critica desde la izquierda rusa. Superar a Chomsky Y mira por donde, que al poco tiempo abre Gorbachov los archivos y se aclaran las auténticas dimensiones de las “atrocidades bolcheviques”, y queda en evidencia que la creación inmortal de Solzhenitsyn no es ninguna “literatura del hecho”, sino más bien literatura fantástica, y, por tanto, acientífica. Leer más |
| Transformación del dinero en capital |
| Albert Einstein: Por qué el socialismo. Entrevista publicada en 1949 |
| Evolución Hacia una Sociedad sin Explotación |
| Efectos agente naranja. Vídeo, 16 segundos que te impactarán |
| Los tres personajes que oprimen a la humanidad |
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Autores Marxistas, Anarquistas, etc Escritos de León Trotsky |

Carlos I el Grande, llamado Carlomagno (en francés: Charlemagne, en alemán: Karl der Grosse y en latín: Carolus Magnus; 2 de abril de 742[1] – 28 de enero de 814), fue rey de los francos (768—814), rey nominal de los lombardos (774–814) y Emperador de Occidente (800–814).
Fundó el llamado Imperio Carolingio, que se transformaría en el llamado Sacro Imperio Romano Germánico en 962, con la ascensión a la dignidad imperial de Otón I.
| Carlomagno (Carlos I el Grande) | |||||||||||
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| Rey de los francos, rey de los lombardos y Emperador | |||||||||||
Carlomagno entre los Papas Gelasio I y Gregorio I del sacramentario de Carlos el Calvo (ca. 870) |
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| Emperador carolingio | |||||||||||
| Reinado | 25 de diciembre de 800 – 28 de enero de 814 | ||||||||||
| Sucesor | Ludovico Pío | ||||||||||
| Rey de los francos | |||||||||||
| Reinado | 9 de octubre de 768 – 28 de enero de 814 | ||||||||||
| Predecesor | Pipino el Breve | ||||||||||
| Sucesor | Ludovico Pío | ||||||||||
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| Nacimiento | 2 de abril de 742 | ||||||||||
| Fallecimiento | 28 de enero de 814 | ||||||||||
| Aquisgrán | |||||||||||
| Entierro | Catedral de Aquisgrán | ||||||||||
| Cónyuge/s | Himiltrude Désirée de Lombardía Hildegarda de Vintzgau Fastrade de Franconia Luitgarda de Sajonia |
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| Descendencia | Pipino el Jorobado (c.770–c.811) Adelaida (¿?–774) Rotrudis (v.775–810) Pipino de Italia (777–810) Ludovico Pío (778–840) Lotario (778–779) Berta (c.779–823) Gisela (781–ap.814) Hildegarda (782–783) Hiltrude (o Rotrudis, Rotilde) (v.787–¿?) Ediltrudis (con Gerwinde) Drogon (801–855) y Hugo (v.802–844) (con Regina) Teodorico (807–c.818) (con Adelinda) |
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| Dinastía | Carolingios | ||||||||||
| Padre | Pipino el Breve | ||||||||||
| Madre | Bertrade de Laon | ||||||||||
Contenido |
El sitio exacto de su nacimiento se desconoce, pero es muy probable que fuera en algún lugar de Renania tal vez en Aquisgrán.[2] Rey de los francos (742–814), hijo natural de Pipino el Breve y Bertrada de Laon, su madre, a quien Pipino el Breve hizo luego su esposa oficial legitimando así a Carlomagno, lo educó muy a su manera en la práctica de la misericordia cristiana.
Como rey de los francos, emprendió una política de integración y expansión territorial, que lo enfrentó a germanos, bizantinos y musulmanes. El día de Navidad del año 800, el papa León III reconoció el poder del rey de los francos, coronándole emperador, y a su hijo Carlos el Joven como rey de los francos.
En política exterior, Carlomagno emprendió una serie de agresivas campañas militares destinadas a expandir sus fronteras. De esta manera sometió a los lombardos, haciéndolos desaparecer de la Historia. En España, peleó contra los árabes e incluso intentó apoderarse de Zaragoza en 778, capital de la Marca Superior de Al-Ándalus, pero fracasó, tuvo que retirarse y su retaguardia fue atacada por vascones en Roncesvalles —donde perdió una pequeña parte de sus tropas pero justamente las que eran francas e incluían a varios paladines, por lo que fue un verdadero desastre que la mayoría de los cronistas francos de la época callaron— y debió conformarse con crear, años después, gracias al genio militar de Guillermo de Tolosa, la Marca Hispánica en el norte de Cataluña, Aragón y Navarra, llevando así la frontera sur hasta el Ebro. En Alemania, sometió a los sajones —tras enfrentarse a una difícil guerra de guerrillas que duró tres décadas en la que demostró su temple, persistencia y astucia política— y guerreó hasta en Hungría, donde su paladín Eric de Friuli aniquiló a los ávaros para siempre y tomó para Carlomagno el inmenso tesoro que habían acumulado durante dos siglos de correrías y saqueos.
El 25 de diciembre del año 800, el Papa León III coronó en Roma a Carlomagno Emperador, bajo la fórmula Romanum gubernans Imperium. Esto motivó el inmediato enfriamiento de sus relaciones con el Imperio Bizantino. En cambio, el Califato Abasida, enemigo mortal del Imperio Bizantino, le dio su amistad y envió una embajada a Aquisgrán, la capital de Carlomagno. Sin embargo, gracias a que Bizancio estaba pasando por un período de extrema debilidad por las interminables luchas intestinas entre iconoclastas e iconódulas y los ataques de los búlgaros y el Califato de Bagdad, el emperador bizantino Miguel I Rangabé reconoció en 812 a Carlomagno como basileus (que los occidentales tradujeron como emperador), mientras que los bizantinos se reservaron el de basileus ton Romaion como verdaderos herederos de los romanos y por tanto en una situación superior a los occidentales.
Carlomagno estableció el condado como unidad administrativa básica del imperio, a cargo de un conde, y fundó varias marcas (llamados burgos), cada una de las cuales estaba al mando de un marqués. Al mismo tiempo creó un cuerpo de inspectores, los missi dominici, encargados de inspeccionar y en lo posible someter a obediencia a los nobles y las autoridades locales.
Carlomagno fue un adalid de la cultura, creando la Escuela Palatina en Aquisgrán y llamando para dirigirla a Alcuino de York, uno de los más importantes eruditos de su tiempo. Uno de los logros más importantes por sus consecuencias fue la creación de la letra carolingia, una tipología clara y uniforme que permitió que varios libros fueran copiados en los monasterios de una manera sistemática y que así se hayan preservado importantes obras que de otra forma se hubieran perdido.
El sistema funcionó bien en vida de Carlomagno, gracias a su prestigio y su mano de hierro, pero una vez fallecido, su sucesor, el débil Ludovico Pío, fue incapaz de contener la desintegración del Imperio, que se dividiría definitivamente por el Tratado de Verdún en el año 843.
| La coronación imperial de Carlomagno: Entonces, el venerable y bienhechor pontífice lo coronó con sus propias manos con la muy preciosa corona y todos los fieles romanos, viendo su protección y amor por la santa Iglesia romana y su Vicario, exclamaron unánimes en alta voz, inspirados por Dios y por San Pedro, portero del reino de los cielos: «¡Vida y victoria a Carlos, muy poderoso Augusto, coronado por Dios!». Esto se dijo tres veces ante la confessio del bienaventurado San Pedro, apóstol, invocando a gran numero de santos, y fue instituido emperador de los romanos por todos, Inmediatamente, el muy santo presidente y pontífice ungió con el aceite santo a Carlos, su hijo muy excelente, como rey en el día mismo de Navidad. |
| Liber Pontificalis, París. 1892, II, p. 7. |
Carlomagno continuó la política de su padre Pipino el Breve de alianza y defensa del Papado. En el caso de Carlomagno, a las razones políticas para ello se agregaba su auténtico convencimiento sobre las supuestas bondades de un Imperio cristiano en el cual el Emperador y el Papa colaboraban mutuamente. Todavía joven y algo inexperto en sus relaciones con el astuto Papa Adriano I, con su sucesor León III Carlomagno estableció la supremacía del Emperador sobre el Papa.
En el caso de Adriano I, Carlomagno lo sostuvo frente a los lombardos. Extasiado el Rey de los Francos con la contemplación de Roma y sus iglesias y reliquias, el habilísimo Adriano, haciendo uso del falso y famoso documento conocido como la Donación de Constantino, lo indujo a entregar en teoría al Papado dos tercios de Italia. No obstante, la entrega de todos los territorios supuestamente prometidos nunca se materializó y Adriano debió contentarse con una parte, la correspondiente a la Donación de Pipino que coincidiera con el nacimiento de los Estados Pontificios. Debe destacarse que las relaciones entre Carlomagno y Adriano I fueron siempre buenas y mutuamente provechosas pues se trataba de dos personalidades destacadas cuyos fines, en el fondo, eran complementarios y ellos supieron reconocerlo.
La relación entre el Papa y el Emperador contribuyó a acrecentar grandemente el prestigio del Papado. En efecto, esta relación fue clave para acelerar enormemente el lento proceso —duró siglos— que paulatinamente fue convirtiendo al Papa, de su rol original de Obispo de Roma casi en igualdad de condiciones con los obispos de otras diócesis importantes e incluso inferior —en la práctica— al Patriarca de Constantinopla, en cabeza de la Cristiandad. A este proceso también contribuyó mucho el debilitamiento de Bizancio que fue perdiendo sus posesiones e influencia en la península italiana.
A la muerte de Adriano I, su sucesor, León III, enfrentó una rebelión de las familias aristocráticas de Roma y fue depuesto. Apeló a Carlomagno, quien se personó en Roma con un ejército y presidió un sínodo que actuó como Juez del Papa, ya que sus detractores acusaban a León III de adulterio y de perjurio. El sínodo dio por bueno el juramento de León III de que era inocente de los cargos y lo absolvió, devolviéndole la tiara pontificia.
Lo importante de este hecho más allá de lo anecdótico es su simbología: Carlomagno actuó como juez del Papa. Con ello, estableció la supremacía del Emperador. No obstante, al recibir la corona del Imperio de manos del Pontífice —Eginardo consignó después que Carlomagno no hubiera concurrido ese día a la basílica de San Pedro de haber sabido lo que se proponía a hacer León III; es obvio que Carlomagno estaba de acuerdo con su coronación como Emperador pero tal vez hubiera objetado la fórmula de coronación y que fuera el Papa y no él mismo quien pusiera la corona sobre su cabeza— se generó un peligroso antecedente que más adelante tendría consecuencias catastróficas para la dignidad imperial, entregada como fue tiempo después a meros reyezuelos por una serie de débiles y corruptos papas, hasta que Otón I la rescató bajo el nombre de Sacro Imperio Romano Germánico de la ignominia en que había caído.
Carlomagno sentía verdadero interés por los temas religiosos y hasta se permitió intervenir y —más aún— decidir sobre ellos. Frente al movimiento iconoclasta que dividía a los teólogos, Carlomagno sostuvo la veneración de las imágenes. Pero cuando por un error de traducción Carlomagno interpretó que el Concilio de Nicea aprobaba la «adoración» de las imágenes, convocó a un concilio en Frankfurt (794), cuyas conclusiones condenaron la adoración de las imágenes, a resultas de lo cual Carlomagno hizo poner por escrito las conclusiones de su concilio en los Libros Carolingios. Allí, como consecuencia de la mala traducción de una palabra, Carlomagno hizo constar lo que él consideraba su obligación: «Habiendo recibido del Señor en el seno de la Iglesia, el gobierno de nuestro reino...».
También por aquel entonces Carlomagno intervino a favor de establecer que el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo, a cuyos efectos hizo celebrar un concilio en Aquisgrán en 809–810, el cual fue determinante en la introducción del Filioque en el Credo. A la larga esto llevará al posterior cisma con la Iglesia de Oriente la cual interpretó que el Filioque introducía dos causas en la Trinidad.
En conclusión, Carlomagno impuso su autoridad protectora sobre el Papado en una relación que en la práctica fue mutuamente beneficiosa. Pero tras su muerte, el Papado no aceptará ser dominado por emperadores que no tenían la fuerza y las virtudes de Carlomagno. Imperio y Papado, dejando a un lado su mutua colaboración, iniciarán —tímidamente al principio, abiertamente después— una lucha, con treguas intermedias, que consumirá las energías de ambos y culminará en el agotamiento del Imperio y el debilitamiento del poder temporal del Papado.
En sus últimos años, Carlomagno sufrió una cojera producto de una caída desde su caballo pero se sobrepuso a ella y la sobrellevó con dignidad.
A fines de 813 sufrió fiebres. A pesar de ello se empeñó en salir de caza en contra de los consejos de sus médicos. A su regreso, su salud estaba más deteriorada, la fiebre se incrementó y él —como acostumbraba en estos casos— se autoprescribió un ayuno. Murió de pleuresía en Aquisgrán el 28 de enero de 814, siendo enterrado en la Catedral de esa ciudad.
Gracias a su biógrafo Eginardo, tenemos un gran caudal de datos sobre las características personales del Emperador. Carlomagno fue famoso por su personalidad extrovertida y su buen humor. Un hombre carismático, con gran facilidad para imponer su autoridad y control. Medía más de seis pies (según una medición de su esqueleto en el siglo XVIII, aprox. 1,93 m), robusto y con tendencia a la obesidad, algo que se fue acentuando en la vejez. De cabeza redonda, pelo blanco y abundante, cuello grueso y corto, nariz muy alargada, barbilla afeitada y frondoso bigote al estilo de los reyes francos. Padecía insomnio; era extremadamente locuaz, aunque su voz débil resultaba incongruente en alguien tan corpulento. Ávido en el comer pero moderado en la bebida, no toleraba la embriaguez. Despreciaba los vestidos de seda, y siempre vestía con la mayor sencillez, aunque en sus últimos años accedió a vestir la clámide apropiada a su dignidad imperial, en parte para disimular la cojera que le produjo una caída de su caballo. Amaba el deporte, así como nadar, motivo por el cual convirtió la estación termal de Aquisgrán en su residencia predilecta y la convirtió en su capital. Era, además, un excelente jinete, entusiasta de la caza.
A pesar de que después llegó a ser uno de los grandes gobernantes europeos y hábil político y organizador, su padre Pipino no se interesó por su educación, sino por su entrenamiento militar y conocimiento político práctico. Debido a ello, Carlomagno no sabía leer ni escribir ni tampoco aritmética, por lo cual desde niño fue apodado «el Palurdo». Aunque era prácticamente iletrado, las personas ilustradas le merecían gran respeto, y se hacía leer libros, principalmente la Biblia e historias de la Antigüedad (Suetonio y Tito Livio). Con el correr de los años aprendió a leer y adquirió una considerable cultura, pero nunca fue capaz de escribir correctamente. Su lengua materna fue el franco, pero hablaba también el latín y entendía un poco de griego.
Consciente de que la ignorancia reinante en su corte era un obstáculo importante para la administración de sus dominios, fundó en Aquisgrán la primera escuela del Reino franco, con la intención de encender una pequeña luz de saber sobre la oscuridad que se cernía sobre la Europa de aquellos tiempos. Para ello importó profesores desde Inglaterra, especialmente a Alcuino de York.
Fue además el promotor del llamado renacimiento carolingio, un movimiento intelectual y literario surgido en la corte imperial e impulsado por sabios, como el ya nombrado Alcuino de York, Eginardo, Pablo el Diácono, Pablo de Pisa y Teodulfo, que promovió una profunda renovación cultural en el Occidente europeo. Su figura entrará en la literatura y la leyenda en toda Europa, en los cantares de gesta y también los romances, teniendo su manifestación más destacada en la Canción de Roldán.
Carlomagno fue uno de los mayores líderes políticos y organizadores de la Edad Media. En lo militar, si bien fue un guerrero poderoso, valiente e incansable que no temía marchar al frente de sus tropas, no destacó particularmente como estratega pero sí tuvo la inteligencia de delegar a menudo el mando en paladines como Guillermo de Tolosa, Erico y su propio hijo Carlos. También se mostró extraordinariamente previsor como lo demuestra su intento —aunque inútil por la falta de tradición marítima de los Francos— de crear una flota para defenderse de los incipientes ataques de los nórdicos. Como rey, revivió el espíritu político y cultural que había desaparecido con la caída del Imperio Romano de Occidente.
La fama de Carlomagno y los caballeros de su corte dio lugar a una serie de leyendas y mitos, muchos de los cuales se recogieron en poemas épicos y libros de caballerías, tanto en Alemania y Francia como en España, Italia y Portugal.
Su hijo Luis el Piadoso heredó un imperio aparentemente consolidado, pero durante su mandato comenzaron las luchas internas por el poder y, con ellas, la decadencia del Imperio.
Tras su fallecimiento, los territorios del Imperio carolingio se repartieron entre sus hijos Carlos el Calvo, Lotario y Luis el Germánico en virtud del Tratado de Verdún. Se deshizo, así, el Imperio carolingio, que se disgregó aún más con la llegada, entre los siglos IX y X, de nuevas oleadas de pueblos invasores (normandos, húngaros y sarracenos) que devastaron Europa occidental.
A pesar de sus esfuerzos y su empeño, Carlomagno no logró dotar a su Imperio de una organización política que pudiera subsistir por sí misma a las amenazas que se cernían sobre él. Toda la organización del Imperio descansaba sobre una condición necesaria: la fidelidad de los nobles al Emperador y Rey de los Francos y de los Lombardos. Todo ello en un contexto económico y social en el cual los condados se volvían cada vez más autónomos: en principio, como resultaba muy costoso mantener a un guerrero a caballo con todo su equipamiento, sólo los grandes propietarios podían permitírselo y los restantes guerreros no tenían otra alternativa que encomendarse a un señor como vasallos. Y cada vez con más frecuencia, este vasallaje comenzó a ser recompensado por los señores con la entrega de un feudo, es decir, comienza a darse una fusión de las preexistentes instituciones de vasallaje y beneficio. Hay que destacar que no existía un ejército permanente en el Reino de los Francos sino que se realizaban levas de armas y cada guerrero debía equiparse por su cuenta. Se vivía en una sociedad rural cuya economía era la agricultura de subsistencia, las ciudades estaban casi despobladas y reducidas a su mínima expresión. La burguesía aún no había surgido como clase social, el comercio estaba paralizado y las provincias tenían que subsistir con sus propios recursos.
Así, entre el Emperador y los hombres libres cada vez cobró más fuerza la casta intermediaria de los nobles a quienes sus vasallos debían responder. Era sólo cuestión de tiempo que en un tan extenso Imperio en el cual las comunicaciones eran tan escasas y deficientes, los vasallos respondieran más a sus señores locales que al Emperador.
Mientras Carlomagno vivió, su extraordinario prestigio, su mano firme y su férrea voluntad hicieron que se le obedeciera por encima de la desintegración que estaba en ciernes. Pero su hijo Carlos, quien tenía un gran talento militar y a quien Carlomagno había confiado algunas de sus misiones más difíciles, no le sobrevivió.
Ya en vida de Carlomagno se había producido un hecho que habitualmente la mayoría de los historiadores no menciona pero que permite inferir que algo malo estaba pasando con la fidelidad sobre la base de la cual estaba erigido el esqueleto del Imperio. En el verano del año 807, muy pocos de los señores y guerreros convocados a la asamblea anual se presentaron y, por primera vez, la asamblea no pudo realizarse. Fue un hecho sin precedentes. Carlomagno lo interpretó como una rebelión a su autoridad, envió a sus missi a investigar cada condado y castigó con edictos esa creciente deserción.
Muerto Carlomagno y dadas las pocas luces de su hijo y sucesor Luis el Piadoso, los hechos se precipitaron. Las guerras civiles entre el monarca y sus hijos acabaron con el prestigio del Emperador. La mágica fidelidad que sólo se mantenía por la prestigiosa figura de Carlomagno desapareció y el Imperio, ya herido de muerte, terminó de naufragar merced a la exacerbación de los ataques de los nórdicos, dando paso al pleno auge del Feudalismo.
Pero no conviene engañarse: el Imperio era inviable dadas las condiciones económicas, políticas y sociales de la época y sólo la fortísima personalidad y el talento de Carlomagno habían podido sostenerlo. Sus sucesores iban a sufrir, a su turno, el mismo destino que sus antepasados le habían prodigado a los reyes merovingios.[3]
| Predecesor: Pipino el Breve |
Rey de los francos 768–814 con Carlomán I (768–771) y Carlos el Joven (800–811) |
Sucesor: Ludovico Pío |
| Predecesor: Desiderio |
Rey de los lombardos 774–814 con Pipino (781–810) y Bernardo (810–814) |
Sucesor: Bernardo |
| Predecesor: nueva creación |
Emperador carolingio 800–814 |
Sucesor: Luis I (Ludovico Pío) |
En español:
Obtenido de "http://es.wikipedia.org/wiki/Carlomagno"
Tags: Carlomagno, imperio, política, expansión, invasión, frente, matrimonio