Citando el artículo sobre Antonio Salieri en Wikipedia:
"Ocurrió en los años alrededor de 1790 que Mozart, entonces en la cúspide de la fama, acusara a Salieri, cuya popularidad decaía, de plagio y de querer atentar contra su vida. Según el historiador Alexander Wheelock Thayer, las sospechas de Mozart podrían tener origen en un episodio ocurrido diez años antes, cuando Mozart vio cómo Salieri le quitaba el puesto de profesor de música de la princesa de Wurtemberg. El año siguiente, Mozart no consiguió ni siquiera el puesto de profesor de piano de la princesa.
Cuando la ópera de Mozart Las Bodas de Fígaro tuvo en principio un juicio negativo tanto del público como del propio Emperador, el compositor acusó a Salieri del fracaso y de haber boicoteado el estreno ("Salieri y sus acólitos moverían cielo y tierra con tal de hacerlo caer", comentará el padre de Mozart, Leopold, refiriéndose al primer fracaso de su hijo, fracaso sólo temporal, como demostrará más adelante el éxito de esta ópera). Pero en aquella época Salieri estaba ocupado en Francia con la representación de su ópera Les Horaces, lo que nos hace dudar sobre las posibilidades que habría tenido de decidir a esa distancia el éxito o el fracaso de una ópera.
Mucho más probablemente (y siempre siguiendo a Thayer), quien debió de instigar a Mozart contra Salieri podría haber sido el poeta Giovanni Battista Casti, rival del poeta de la corte Lorenzo da Ponte, autor del libreto de Figaro. Una confirmación indirecta de hasta qué punto esta disputa entre Mozart y Salieri pudo haber sido algo artificialmente montado, está fundado en el hecho de que cuando en 1788 éste es nombrado Kapellmeister, en lugar de proponer para la ocasión una de sus óperas, prefirió reeditar Las Bodas de Fígaro.
Entre los pupilos de Salieri estuvo incluso uno de los hijos del propio Mozart, lo que junta una vez más sus nombres.
En sus últimos años de vida, Salieri vio cómo su salud empeoraba repentinamente y de modo irreversible. Quedó ciego y pasó los últimos años de su vida internado en un manicomio. En ese período, el mismo Salieri se pudo haber autoacusado de la muerte de Mozart, o al menos eso es lo que testimonian dos de sus enfermeras."
Mozart aparece hoy como uno de los más grandes genios musicales del mundo. Era capaz de concebir mentalmente obras enteras hasta en sus más mínimos detalles para escribirlas después tranquilamente en medio de la conversación y el bullicio. Fue excelente pianista, organista, violinista y director. Jamás se han superado sus improvisaciones, que no solían faltar en sus conciertos y recitales. Como compositor ocupa un elevadísimo lugar en todos los géneros; operístico, de cámara y religioso. Cualquiera que fuera el instrumento o combinación de instrumentos para los que compusiera, lo hacía con perfección insuperable. En su producción, la calidad igualó a la cantidad.
Bajo la influencia del romanticismo, sus obras son con frecuencia erróneamente comprendidas e interpretadas y suelen ejecutarse en un estilo denso, majestuosamente emocional, tan lejos de su intención como lo están de la realidad los retratos románticos que de él se hicieran. Sin embargo, su música perdura, mientras mueren los vanos preciosismos. Su cualidad más imperecedera es la perfección. Interpretada en el estilo adecuado, su música representa la quintaesencia de lo bello.
La obra de Mozart fue catalogada por Ludwig von Köchel en 1862, en un catálogo que comprende 626 opus, codificadas con un número del 1 al 626 precedido por el sufijo KV.
La producción sinfónica e instrumental consta de:
Mozart empezó a escribir su primera sinfonía en 1764, cuando contaba únicamente 8 años de edad. Esta obra está influida por la música italiana, al igual que todas las sinfonías que compuso hasta mediados de la década de los setenta, época en que alcanzó la plena madurez estilística. El ciclo sinfónico de Mozart concluye con una trilogía de obras maestras formado por las sinfonías Nº 39 en mi bemol mayor, Nº 40 en sol menor y Nº 41 en do mayor "Júpiter", escritas en 1788. Tres años después, el compositor morirá vencido por la enfermedad y el desaliento.
Con respecto a su producción operística, después de algunas obras «menores» llegaron sus grandes títulos a partir de 1781: Idomeneo rey de Creta (1781); El rapto en el serrallo (1782), la primera gran ópera cómica alemana; Las bodas de Fígaro (1786), Don Giovanni (1787) y Così fan tutte ('Así hacen todas', 1790), escritas las tres en italiano con libretos de Lorenzo da Ponte; La flauta mágica (1791), en la que se reflejan los ritos e ideales masónicos, y La clemencia de Tito (1791).
El grueso de la música religiosa que escribió forma parte del período salzburgués, donde encontramos gran cantidad de misas, como la Misa de Coronación, KV 317, sonatas da chiesa y otras piezas para los diversos oficios de la iglesia católica. En el período vienés disminuye su producción sacra. Sin embargo, las pocas obras de carácter religioso de este período son claros ejemplos de la madurez del estilo mozartiano. Compone la monumental misa en do menor KV 427 (la que queda inconclusa, al igual que el Réquiem), el motete Ave Verum Corpus K.618 y el Réquiem en re menor, K.626 Réquiem (Mozart).
También compuso bellísimas canciones, tales como Abendempfindung an Laura KV 523 entre otras. Compuso asimismo bastantes arias de concierto de gran calidad, muchas de las cuales fueron usadas en óperas de otros compositores a modo de encargos. De sus arias de concierto se pueden destacar por su calidad y encanto: Popoli di Tessaglia K.316, Vorrei spiegarvi K.418, ambas para soprano, o Per pietà K.420 para tenor.