martes, 17 de febrero de 2009

La llamada era de los descubrimientos o era de las exploraciones fue un periodo histórico que dio comienzo a principios del siglo XV extendiéndose hasta comienzos del siglo XVII. Durante esta época los navíos de Europa surcaron los mares del mundo en busca de nuevos socios y rutas comerciales con los que contribuir al incipiente capitalismo europeo. Durante estas exploraciones, los europeos descubrieron naciones y cartografiaron territorios que anteriormente no conocían. Entre los exploradores más famosos de la Era de los Descubrimientos se encuentran Cristóbal Colón, Vasco de Gama, Pedro Álvares Cabral, Juan de la Cosa, Bartolomé Díaz, Juan Caboto, Juan Ponce de León, Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano. Afrontaron la navegación oceánica con unos medios precarios: no podían determinar con precisión la longitud,[1] los cascos de madera de las naves eran atacados por teredos,[2] la alimentación resultaba inadecuada para largas travesías,[3] y la higiene y las condiciones de vida a bordo eran malas. Sin embargo, impulsados por la economía, y para acrecentar territorios de imperios y naciones, aquellos hombres realizaron expediciones que ensancharon el mundo conocido.

 
El mapa de
Fra Mauro (1459) en Venecia, constituyó una de las primeras descripciones prácticas de Europa, África y Asia.
La carabela, embarcación a vela que durante el siglo XV se utilizó ampliamente sobre todo en las expediciones que propiciaron la Era de los Descubrimientos.

Contenido

[editar] Sociedad de la época

Imprenta del siglo XV.
Leonardo Da Vinci.
Toma de la Bastilla, llevada a cabo durante la Revolución Francesa.

A comienzos de la era de los descubrimientos, en el siglo XV, Johannes Gutenberg inventó uno de los objetos que más ha cambiado el curso de la historia: la imprenta de caracteres móviles.[4] Desde finales de dicho siglo hasta la segunda mitad del siglo XVI tuvieron lugar las llamadas Guerras Italianas, que son un conjunto de conflictos europeos que tuvieron lugar entre Francia, España, Sacro Imperio Romano Germánico, Inglaterra, Escocia, la República de Venecia, los Estados Pontificios y otras ciudades estado italianas.

A lo largo del siglo XVI, varios religiosos, filósofos y políticos intentaron provocar un cambio profundo y generalizado en los usos y costumbres de la Iglesia Católica en la Europa Occidental. Así empezó la Reforma Protestante, mediante la predicación del sacerdote católico agustino Martín Lutero. Como respuesta a ésta surgió la Contrarreforma cuyos objetivos fueron renovar la Iglesia y evitar el avance de las doctrinas protestantes. Durante la segunda mitad de dicho siglo se desencadenaron una serie de ocho conflictos que fueron bautizados bajo el nombre de Guerras de religión de Francia. En estos sucesos se enfrentaron los hugonotes y los católicos. Hasta finales de este siglo se mantuvo de forma hegemónica en Europa una corriente filosófica, filológica, intelectual, artística y educativa denominada Humanismo, el cual estaba estrechamente ligado al Renacimiento. Precisamente sería esta era la que marcaría el comienzo de la expansión mundial de la cultura europea, lo cual rompe la concepción medieval del mundo, fundamentalmente geocéntrica. Algunos de los personajes más importantes del Renacimiento fueron Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, Miguel de Cervantes, el ya nombrado Martín Lutero, Alberto Durero, Johannes Kepler, Tycho Brahe, Joachim Patinir, Quintín Metsys, Antonio Moro, el Bosco, Erasmo de Rotterdam y Bruegel el viejo.

Durante el siglo XVII tuvieron lugar la expulsión de los moriscos de España y la Guerra de los Treinta Años. El Renacimiento del siglo XVI es la puerta de entrada para que en los 100 años que corrieron de 1600 a 1700, la sociedad pudiera zafarse del viejo molde que implantaba métodos rígidos de comportamiento y actuación, especialmente de impuestos, por la Iglesia.

Ya en el siglo XVIII se produjeron importantes avances tecnológicos como la máquina de vapor, culturales como la aparición de la enciclopedia y el desarrollo de la astronomía, y bélicos como la Guerra de Independencia de los Estados Unidos, la Revolución Francesa, las guerras de sucesión española, austríaca y polaca, y la Guerra de los Siete Años.

Por otra parte, uno de los grandes desastres que ocurrieron en el siglo XVIII tuvo lugar en Lisboa, que fue asolada por un terremoto que destruyo prácticamente la ciudad. La corriente cultural que predominó en este siglo fue la Ilustración.

[editar] Antecedentes

El comercio tuvo mucho que ver con los orígenes de la Era de las Exploraciones. Se trataba de encontrar una ruta marítima hacia Asia para traer a Europa occidental las especias de Oriente,[5] que hasta ese momento llegaban por tierra, en caravanas que tenían que cruzar los territorios de los países asiáticos, y cuyo comercio en Europa era prácticamente un monopolio de los mercaderes italianos, fundamentalmente venecianos y genoveses.[6]

En la esquina superior izquierda, el Mediterráneo oriental. Entre Irán y África, la península de Arabia, flanqueada por dos corredores marítimos naturales: el mar Rojo, al oeste, y el golfo Pérsico al este. Por ellos salían las naves al mar de Arabia, en el océano Índico, rumbo a Oriente.

Desde la Antigüedad se habían establecido dos rutas comerciales hacia el Oriente, el Este: una, marítima, que partía de Egipto e Iraq, y otra terrestre, la Ruta de la Seda.[7] La primera, estacional, aprovechaba los vientos monzónicos: entre abril y junio partían las naves hacia Asia oriental, desde Suez o Basora navegando por el mar Rojo o el golfo Pérsico, respectivamente,[8] hasta el mar de Arabia, donde el monzón del sudoeste –que sopla hacia tierra- las impulsaba hacia el océano Índico y el mar de China.[9] Unos seis meses después, entre octubre y diciembre, el monzón del nordeste –que sopla hacia el mar- facilitaba el retorno a los puertos de origen.[10] [11]

La Ruta de la seda, vía terrestre, hundía sus raíces occidentales en las costas del Mediterráneo oriental principalmente -Alejandría, Damasco y Alepo-,[12] [13] y del mar Negro, desde donde se internaba en Asia pasando por Bagdad y el sur del mar Caspio, recibiendo ramales de territorios interiores de hasta las proximidades del mar de Aral. De Bujara, en el centro de Asia, partía una derivación hacia Delhi y Agra en la India. Más allá de Bujara, en Samarcanda,[14] al norte del Pamir, la ruta de la seda se bifurcaba de nuevo: por el norte, hacia Almaty; por el Este, recorriendo toda el Asia central, y bordeando el Himalaya, alcanzaba la ciudad china de Xian.[15] Finalmente, desde aquí sendas vías terminaban en Pekín y Shanghái.

Desde las costas del Mediterráneo oriental la Ruta de la seda cruzaba toda Asia hasta Xian en China, y aún más allá, llegando al Océano Pacífico.

El acceso a esa inmensa vía de comunicación con Oriente solía estar cerrado en manos musulmanas. Alejandría, Alepo y Damasco eran un telón de acero[16] infranqueable. Sólo entre mediados del siglo XIII y del XIV los europeos tuvieron libre acceso a Catay[17] durante el apogeo del imperio tártaro de Kublai Khan,[18] anfitrión de Marco Polo.

Las vías comerciales existentes traían las codiciadas especias, pero también las encarecían extraordinariamente por los innumerables tributos que se pagaban al cruzar tan vastos territorios. Y esto sin contar con avatares políticos, o incluso el bandidaje. Urgía resolver el problema: encontrar una ruta hacia el Poniente. Además hubo una serie de mejoras de las técnicas de navegación así como los avances en cartografía, navegación y construcción naval. El logro técnico que posibilitó la aventura fue la invención de la carraca y posteriormente de la carabela en la península Ibérica. Estos barcos eran una combinación de modelos tradicionales de navíos árabes y europeos y fueron los primeros capaces de salir del apacible mar Mediterráneo para hacerlo con cierta seguridad en aguas abiertas del océano Atlántico.

La organización social de los reinos de la península ibérica determinaba una empresa así. Las grandes familias tenían la institución del mayorazgo, por la que el primogénito heredaba las posesiones familiares. Los segundones podían dedicarse a la Iglesia o probar fortuna en la guerra contra los moros, en la que podían ganar honores y tierras con su esfuerzo. Al acabar la conquista se acabaron las tierras por conquistar, aunque se podía seguir la reconquista por el norte de África, la Mauritania Tingitana de los romanos. Portugal terminó su reconquista antes que Castilla y se lanzó a establecer colonias en el norte de África como paso previo a seguir la ruta por el sur del continente. Aragón, también terminó antes que Castilla y se lanzó a buscar la ruta directamente por el Mediterráneo.

La reina Isabel la Católica en su testamento encargó que la reconquista siguiera por tierras de África,[19] pero el descubrimiento de la ruta a las Indias por Occidente (en realidad el continente americano) cambió los planes de estos segundones y abrió posibilidades inesperadas para continuar el ímpetu conquistador de los ocho siglos anteriores.

[editar] Exploraciones por tierra

Marco Polo (1253 - 1324)

Una serie de expediciones europeas que cruzaron Eurasia por tierra a finales de la Edad Media fueron las antecesoras de la Era de las Exploraciones. Aunque los mongoles amenazaban saquear Europa también unificaron gran parte de Eurasia estableciendo vías de comunicación y rutas comerciales entre China y Oriente Medio. Algunos europeos las aprovecharon para explorar las regiones orientales. La gran mayoría de estos fueron italianos ya que el comercio entre Europa y Oriente Medio prácticamente estaba bajo el control de los comerciantes de las ciudades estado italianas.[6] Sus estrechas relaciones con el Oriente Próximo mediterráneo suscitaron un gran interés comercial por las regiones que se encontraban más hacia el Este. El Papa también envió expediciones con la esperanza de encontrar conversos al cristianismo o el mítico reino del Preste Juan.

El Imperio Mongol en el siglo XIV, en un mapa de 1923. Fue uno de los mayores imperios de la historia, habitado por casi la mitad de la población mundial de la época.

El primero de estos viajeros fue Giovanni da Pian del Carpine que alcanzó Mongolia y regresó a Europa entre 1244 y 1247. Sin embargo, el viaje más célebre es el de Marco Polo que cruzó todo Oriente de 1271 a 1295. La relación de su viaje es profusamente narrada como Los viajes de Marco Polo, obra que tuvo una gran difusión en toda Europa.

Estos viajes no ejercieron un efecto inmediato. Sin embargo, el Imperio Mongol se derrumbó casi tan rápidamente como había surgido. De este modo las rutas hacia el este se hicieron más peligrosas y difíciles de transitar. La peste negra del siglo XIV también obstaculizó los viajes y el comercio. La ruta por tierra hacia el este sería siempre demasiado larga y difícil como para sostener un comercio rentable, estando además en manos de imperios islámicos que habían combatido durante siglos a los europeos. La ascensión de un Imperio Otomano agresivo y expansionista limitó aún más, si cabe, las expectativas de los europeos.

[editar] Las exploraciones de Zheng He

Zheng He (1371 - 1435) fue un explorador y marino chino que dirigó la mayoría de las expediciones llevadas a cabo bajo el mandato del emperador Yongle, de la Dinastía Ming.[20] El navegante escribía un diario y contaba con una de las primeras brújulas del mundo, además de hacer algunas de las primeras cartas náuticas.[21] Zheng He exploró el Sureste asiático - Cochinchina, Malaca, Siam, Java, Calcuta, Sri Lanka - además del Golfo Pérsico, África Oriental y Egipto.[20] Además, algunos investigadores apuntan a que el famoso explorador chino también llego hasta el continente americano, es decir, que descubrió América antes que Cristóbal Colón.[22] Zheng He comerció con marfil, tintes y piedras preciosas, y ofreció como presentes a su Emperador animales exóticos como jirafas, avestruces, leopardos y leones.[21]

Sus expediciones se realizaron a lo largo de siete viajes que se llevaron a cabo desde 1405 hasta 1433. En su primer viaje, Zheng He contaba con un enorme barco que fue probablemente el mayor buque de su época. Contaba con nueve mástiles y doce velas, y estaba tripulado por unos 200 marineros.[21]

En 1998, la edición estadounidense de la revista National Geographic alababa su figura por ser el único navegante oriental que merecía ser recordado, en gran parte por ser de un país que nunca tuvo aspiraciones confesables de colonialismo.[23]

[editar] Las exploraciones portuguesas

Vasco de Gama (1469 - 1524)

El mítico Oriente sólo pudo volver al pensamiento de los europeos una vez que se inventaron en la península Ibérica la carraca y posteriormente la carabela.

Este afán explorador se debe a una serie de causas. La más probable es la búsqueda de nuevas rutas para el comercio de especias sin depender de las caravanas terrestres que cruzaban Asia, donde las cambiantes condiciones políticas podían interrumpir en cualquier momento el suministro. Los monetaristas sostienen que el motivo principal que dio inicio a la Era de las Exploraciones fue la grave reducción de la cantidad de metal precioso que existía en Europa. La economía europea dependía de la circulación de moneda de oro y plata pero su escasez había sumido a Europa en la recesión. Otro de los factores fue la prolongada guerra de la Reconquista contra los estados musulmanes de la península Ibérica. Para los cristianos hispánicos era vital para la supervivencia poder sobrepasar la esfera territorial de los estados islámicos. Al mismo tiempo aprendieron mucho de sus vecinos árabes. En la carraca y la carabela introdujeron el uso de la vela latina, empleada por los árabes, mejorando la maniobrabilidad de los barcos. También a través de los árabes se redescubrió la obra de los geógrafos griegos de la antigüedad, dando por primera vez a los europeos una idea aproximada del contorno de África y Asia.

El logro de Vasco de Gama fue encontrar la ruta marítima a la India por el Este, Oriente, doblando el cabo de Buena Esperanza que había descubierto su compatriota Bartolomé Días.

La primera gran oleada de expediciones fue enviada por Portugal bajo el mandato de Enrique el Navegante. Internándose en pleno Océano Atlántico se descubrieron las Islas Madeira en 1419 y posteriormente las Azores en 1427, convirtiéndose ambas en colonias portuguesas. El proyecto de Enrique el Navegante consistía en explorar la costa occidental de África. Durante siglos las únicas rutas comerciales entre África Occidental y el mundo del Mediterráneo cruzaban el Desierto del Sahara. Estas rutas estaban controladas por los estados musulmanes del norte de África, viejos rivales de Portugal. Los portugueses esperaban comerciar directamente con África Occidental por la vía marítima, evitando así los territorios islámicos. Los navegantes portugueses progresaban lentamente pero con seguridad, consiguiendo cada año avanzar algo más hacia el sur. En 1434 se salvó definitivamente el obstáculo que suponía el cabo Bojador. En el lapso de dos décadas se había vencido la barrera del Sahara y dio comienzo el comercio de oro y esclavos en lo que hoy es Senegal. El avance continuó mientras se construían fuertes en La Mina y Santo Tomé y Príncipe se convertía en la primera colonia productora de azúcar. En 1482 una expedición al mando de Diogo Cão entró en contacto con el reino del Congo. El hito decisivo tuvo lugar en 1487, cuando Bartolomé Díaz dobló y bautizó el cabo de Buena Esperanza, demostrando que era posible alcanzar el Océano Índico. En 1498 Vasco de Gama cumplía ese designio llegando a la India. La Ruta de la Seda no era ya imprescindible para acceder a los mercados orientales.

[editar] Descubrimiento e inicio de la conquista de América

Artículo principal: Descubrimiento de América

El Reino de Castilla compite con Portugal, pero empezando sus exploraciones del Atlántico con retraso respecto a los lusos: hasta finales del siglo XV los exploradores castellanos no entrarían en competencia directa con sus vecinos peninsulares aunque su presencia comercial y pirática era activa en las aguas atlánticas. El primer enfrentamiento fue por las Islas Canarias, que fueron confirmadas como posesión castellana en el Tratado de Alcáçovas e incorporadas en su totalidad tras largas campañas contra los indígenas insulares entre 1478 y 1496.

Por otro lado, la marina castellana, estaba dedicada al esfuerzo bélico contra el Islam en la península. Una vez terminada la Reconquista, Castilla pudo dedicar la totalidad de su flota marina a la búsqueda de nuevas colonias y rutas comerciales ultramarinas. En 1492 los Reyes Católicos deciden financiar la expedición de Cristóbal Colón con la esperanza de encontrar una ruta que llegase al Océano Índico navegando hacia el Oeste, buscando una alternativa a la ruta de las especias y cumpliendo con el Tratado de Alcaçovas, que reservaba a Portugal el camino por el sur de África.

Colón no llegó a Asia, sino que descubrió sin saberlo un Nuevo Mundo, el continente de América. En rigor el continente americano había sido descubierto por culturas asiáticas, varios milenos antes de la llegada de Colón, pero hasta ese momento, su existencia había permanecido desconocida por la mayor parte de las cult

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