El término guanche se aplica genéricamente al pueblo de origen bereber que habitaba las islas Canarias antes de la conquista castellana, que ocurrió entre 1402 y 1496.
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Tradicionalmente se ha considerado que el origen del término guanche era el modo en el que los nativos de la isla de Tenerife se referían a sí mismos. Así, la voz guanche provendría del bereber, de los vocablos "Wa n Chinet" y que significaría "el (hombre) que es de Chinet" -Chinet = Isla de Tenerife-, es decir, tinerfeño. Con el paso del tiempo este gentilicio se ha generalizado para todos los pobladores aborígenes de las islas Canarias, aunque los habitantes del resto de las islas tenían nombres propios, no existiendo ningún término que se refiriera a todo el conjunto. Así a los de Gran Canaria se les denominaba canarii o canarios; a los de La Gomera, gomeros o gomeritas; a los de Fuerteventura y a los de Lanzarote, maxos o majos (castellanizado como majoreros); bimbaches a los de El Hierro y benahoaritas o auaritas a los de La Palma. En la actualidad popularmente se utiliza el término "guanche" para hacer referencia a los habitantes prehispánicos de todo el archipiélago, si bien la mayoría de los historiadores rehúsan de la utilización del término en este sentido (restringiéndolo a la isla de Tenerife), y utilizando otras denominaciones como "aborígenes" o "antiguos canarios"; el uso del término "guanche" para referirse a la totalidad de los aborígenes del archipiélago data de finales del XVIII y del siglo XIX, dado que muchos investigadores centraron sus estudios sobre los antiguos habitantes precisamente en los aborígenes de Tenerife.
Otras teorías minoritarias[1] hacen provenir la voz guanche del francés antiguo "guinchet", argumentando que guanche fue el nombre con el que los conquistadores normandos se referían no sólo a los indígenas de la isla de Tenerife, sino de toda Canarias. Según esta teoría, guanche no sería un termino nativo sino extranjero, y estaría relacionada con la primera etapa de la conquista llevada a cabo por franco-normandos. Hay quienes rechazan esta teoría[2] argumentando que el término guanche aparece en las fuentes a finales del siglo XV, mucho después del periodo franco-normando, y haciendo referencia a la isla de Tenerife.
Un 55% de los linajes aborígenes tienen sus homólogos más cercanos en el Magreb, confirmando así su procedencia norteafricana occidental. Sin embargo, éstos no incluyen al haplogrupo U6b1, por lo que el origen concreto de los primeros pobladores sigue siendo una incógnita.[3] Estas poblaciones estaban entroncadas con los antiguos bereberes del norte de África. Una evidencia de la procedencia norteafricana de los aborígenes canarios son los restos de escritura (como los de Garafía o el Julán) idénticas a otras encontradas en Libia o Argelia. También las palabras recogidas por los conquistadores, la toponimia o el sistema de numeración muestran un claro parentesco con las lenguas bereberes con el guanche.
En la población guanche se encuentran dos tipos raciales: cromañoides y mediterranoides. Los restos más antiguos son del siglo IV a. C., siendo la mayoría de la era cristiana, hasta el XV.
La colonización de las islas por norteafricanos se produjo probablemente en diversas migraciones, a las que contribuyó la desertización del Sáhara y el empuje de los establecimientos fenicios y romanos en el norte de África. Importaron animales domésticos (cabras, ovejas, cerdos y perros), que cambiaron por completo la frágil ecología de las islas y contribuyeron a la desertificación de las islas menores, e introdujeron el trigo, las arvejas o guisantes y la cebada.
Se sabe que la llegada de los aborígenes al archipiélago provocó la extinción de algunos grandes reptiles y mamíferos insulares, como por ejemplo, el lagarto gigante Lacerta goliath (que llegaba a alcanzar hasta un metro) y la Canariomys bravoi (rata gigante de Tenerife).
La sociedad guanche era patriarcal y matrilineal, y estaba dividida en estratos definidos por la riqueza, en cabezas de ganado especialmente. Cada isla se dividía en territorios cuyo rey era el mencey (en Tenerife) o guanarteme (Gran Canaria). El sistema de clase era también diferente en cada una de las islas, y sólo se ha identificado claramente para los casos de Tenerife y Gran Canaria, donde se puede resumir con las categorías de nobles (habiendo varias categorías dentro de esta) y pueblo. La pureza de sangre entre los nobles de alto rango era absoluta, y para llegar a ser mencey se tenía que demostrar dicha pureza (sólo consta un miembro del pueblo, Doramas en Gran Canaria, que llegó a ser guanarteme). Para el caso concreto de Tenerife, según Juan Núñez de la Peña, se distinguían tres grupos sociales:
Nótese que los términos con los que se identifican a las distintas categorías son similares a los existentes en la Europa de la Baja Edad Media. Esto se debe a que los cronistas extrapolaron la terminología propia de la organización social de la europa medieval al caso insular.
Posiblemente el mencey poseía la propiedad de la mayor parte del ganado. También se plantea la posibilidad de que el mencey también poseyera la propiedad de las canteras de extracción de materia prima para la producción lítica.
La justicia se impartía en la plaza pública o Tagoror por un grupo de notables, y según los primeros visitantes de las islas era extremadamente dura.
Se han encontrado pruebas de infanticidio femenino y poliandria en varias islas. Este hecho se ha interpretado como una adaptación cultural a la escasez de recursos en forma de control poblacional.
Respecto al nivel tecnológico, los guanches pueden ser encuadrados entre los pueblos de la edad de piedra, si bien esta terminología es rechazada debido a la ambigüedad que presenta. La cultura guanche se caracteriza por un desarrollo cultural avanzado, que posiblemente está en relación con los rasgos culturales bereberes importados desde el norte de África y un desarrollo tecnológico pobre, determinado por la escasez de materias primas, sobre todo de minerales que permitan la extracción de metales. Su actividad principal era el pastoreo, pero también se dedicaban a la agricultura, la recolección, la pesca, marisqueo de orilla o la artesanía. En la isla de Gran Canaria la agricultura sí que desempeña un papel primordial, por encima de la ganadería, en esta isla existía además el regadío.
Los guanches vivían principalmente en cuevas naturales o en tubos volcánicos, aunque también existían refugios de piedra y cabañas (casas hondas) en aquellos lugares en que la orografía no era tan benefactora. En algunos casos se constata la utilización de cuevas artificiales y en Gran Canaria además existían pequeñas casas de piedra formando poblados.
Al contrario que en la mayoría de las culturas antiguas que surgieron en el entorno de islas oceánicas aisladas, como el Pacífico sur, en Canarias no se han encontrado evidencias arqueológicas o documentales de la existencia de embarcaciones marineras o conocimientos de navegación. Las crónicas de los primeros europeos llegados a Canarias recogen el hecho de que los guanches habían perdido por completo los conocimientos sobre navegación, de modo que las distintas islas permanecieron aisladas unas de otras durante siglos, desarrollando modos culturales diferentes.
Hay que señalar, sin embargo, que no todas estas demarcaciones territoriales corresponden a un mismo tipo de organización político-social. Así, mientras que en islas como La Palma los llamados "reinos" corresponde con un tipo de formación social cercano a la "tribu", en Gran Canaria correspondían con un tipo de organización protoestatal.
En el momento de la conquista se calcula que había entre 30.000 y 35.000 aborígenes en Tenerife y entre 30.000 y 40.000 en Gran Canaria. La corte de los menceyes en Tenerife era Adeje o Adexe en el sur de Tenerife, hasta que cada uno de los hijos de Tinerfe el Grande se repartieron la isla en nueve reinos.
En Tenerife es importante también destacar al mencey Tinerfe el Grande y a su padre el mencey de Sunta, que gobernaron la isla unificada, desde el Menceyato de Adeje, antes que los hijos de Tinerfe se la repartieran en nueve reinos. Otro mencey importante de esta dinastía fué Betzenuriya.
La mitología guanche tenía sus propios dioses, distintos en cada isla, pero ninguno común, aunque sí con conceptos comunes. La principal fiesta religiosa de los guanches era el Beñesmer, fiesta de la cosecha. Especialmente unidas a sus creencias, estaban las Momias guanches.
La Conquista de las Islas Canarias por la corona de Castilla duró casi cien años, de 1402 a 1496, y supuso la desaparición de gran parte de los elementos cultura aborigen en todas las islas. La conquista utilizó los métodos que después serían habituales en América: destrucción casi completa de la cultura local, conversión al cristianismo y mestizaje entre colonos y población local.
Como ejemplo de la actitud de los primeros visitantes a las islas están las palabras del expedicionario normando Gadifer de la Salle durante la conquista de Lanzarote: "Hemos cogido y muerto gran cantidad de ellos y hemos cogido mujeres y niños……, y la intención es, si no hallamos otro remedio, que matemos a los hombres del país….; y conservaremos a las mujeres y niños y los haremos bautizar y viviremos como ellos, hasta que Dios disponga de otra manera".
El descenso poblacional en las islas de Lanzarote y Fuerteventura hizo que los colonizadores buscaran mano de obra esclava en el continente africano. Se trata de los moriscos, que llegaron a fusionarse con la población aborigen que pervivió.
En la isla de La Gomera fue donde mayor pervivencia prehispánica hubo, siendo minoritaria la repoblación europea (portuguesa y castellana principalmente).
Pese a que en todas las islas hubo un importante descenso poblacional a raíz de la conquista, no puede hablarse de extinción de las poblaciones antiguas en un sentido biológico, pero sí de la desaparición de la mayoría de los elementos culturales de estas poblaciones. No obstante, sobre todo en las comunidades aisladas dedicadas a la ganadería, pervivió un mayor número de estos elementos culturales y modos de vida durante mucho tiempo. Historiadores como Aznar Vallejo hablan de que un tercio de la población de Canarias a inicios del siglo XVI sería aborigen, mientras que otros como Macías la estiman en un 40%.
Muchos de los museos insulares de las islas poseen en sus colecciones material arqueológico y restos humanos de la prehistoria del archipiélago y de la Historia de Canarias. Algunos de los más importantes son:
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