| Guerra de Vietnam | |||||||
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| Parte de la Guerra Fría | |||||||
Con nuestra potencia de fuego podemos destruir cualquier ejército del mundo. Aquí la empleamos contra los árboles y la maleza. Un miembro del ejército de Estados Unidos. Estos bosques y montañas son nuestra tierra natal, nuestra arma. Un dirigente comunista.[1] |
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| Beligerantes | |||||||
| Bajas | |||||||
300.000 heridos 153.303 heridos 11.000 heridos 2.398 heridos |
600.000 heridos 4.200 heridos |
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La guerra de Vietnam parece haberse convertido en una guerra de siglas para los historiadores que han estudiado este conflicto. El ejército de Vietnam del sur se denomina ARVN (En inglés, Army of the Republic of Vietnam). El ejército de Vietnam del Norte se abrevia con el acrónimo, EVN (Ejército de Vietnam del Norte). A la guerrilla comunista que luchaba en el sur de Vietnam se le catalogaba como Viet Cong (vietnamita comunista). El Viet Minh era el ejército nacionalista que luchaba contra el colonialismo francés en Indochina.
La Historia de Vietnam comenzó hace 2700 años. Sucesivas dinastías de origen chino dominaron Vietnam desde el 111 antes de Cristo hasta 938 después de Cristo, año en el que los vietnamitas consiguen su independencia. Vietnam permaneció como un estado que pagaba tributos a China durante siglos pero consiguió repeler las numerosas invasiones chinas, así como las tres incursiones mongolas entre 1255 y 1285. El rey vietnamita Trần Nhân Tông utilizó sus dotes diplomáticas para alcanzar un acuerdo de paz. Vietnam accedió a pagar tributos a China para evitar más enfrentamientos. Este periodo de relativa independencia finalizó a mediados del siglo XIX cuando el país fue colonizado por el imperio francés. Durante la Segunda Guerra Mundial, el imperio nipón expulsó a los franceses para ocupar la península de Indochina, aunque retuvieron a los administradores franceses para que mantuvieran el engranaje de la colonia. Tras la guerra, Francia deseó restablecer su mandato colonial pero fracasó en el intento. La conferencia de Ginebra separó el país en dos mitades con la promesa de que se celebrarían elecciones democráticas para reunificar el país.
Pese a que colecciones como Nam, Crónica de la guerra de Vietnam comienzan a tratar el tema en profundidad desde el año 1965, cuando los marines desembarcaron en la base Da Nang, otros autores, como es el caso Peter Arnett, vienen a unirla con la Guerra de Indochina en un sólo conflicto; este último autor lo llama La guerra de los 10 000 días.[7]
En la Guerra de Indochina los comunistas del Viet Minh lucharon contra el colonialismo francés. Pero no debe considerarse que la metrópoli combatía en solitario contra todo el pueblo vietnamita; los nacionalistas apoyaron durante todo el conflicto a los franceses, incluso en la angustiosa Batalla de Dien Bien Phu, donde estaban cercadas las mejores tropas francesas y se consideraba casi imposible levantar el asedio, siempre salían voluntarios vietnamitas dispuestos a saltar en paracaídas sobre la posición.[8]
Al principio de aquel conflicto Estados Unidos ayudó a Francia con el 20% de los gastos, aproximadamente. Al terminar ya contribuía con el 80% del esfuerzo bélico y llegó a ofrecer a los franceses dos armas nucleares, que éstos rechazaron por no considerarlas útiles.[8] Pese a no prestarles todo el apoyo solicitado por los colonizadores, el presidente Eisenhower envió asesores y ayuda, especialmente aérea. Así, un tercio del material llevado a Dien Bien Phu formaba parte de la ayuda estadounidense.[9]
Tras la derrota francesa y los acuerdos obtenidos en la Conferencia de Ginebra de 1954, el apoyo estadounidense al régimen de Ngo Dinh Diem en Vietnam del Sur continuó, lo mismo que la oposición casi total de la administración estadounidense a la unión de las dos naciones llamadas Vietnam.[7] Por su parte, Vietnam del Norte continuó recibiendo ayuda de China y en mucha menor medida de la URSS. En un principio la ayuda militar recaía principalmente en la primera nación, especialmente con armas ligeras y portátiles; pero al mismo tiempo con este tipo de envíos Pekín trataba de marcar las líneas maestras que debían seguir los vietnamitas, como comenta María Teresa Largo.[9]
Aunque en los acuerdos de Ginebra se aprobaba la independencia de Camboya, Laos, Vietnam del Norte y Vietnam del Sur se incluyó una cláusula por la cual se celebraría un referéndum en 1958 para decidir si los dos Vietnam seguían por separado o se reunificarían.
Pero antes de que dicho referéndum se llevara a cabo, Ngo Dinh Diem dio un golpe de estado y anuló los comicios. Al mismo tiempo la escasa entidad de Vietnam del Sur como país y la enorme corrupción existente en el gobierno, provocó que el régimen de Ngo Dinh Diem se hiciese tremendamente impopular. Ante esta situación ocurrieron dos acciones paralelas, pero complementarias:
Al Vietcong le resultaba muy fácil conseguir voluntarios para terminar con un gobierno incompetente, represivo y corrupto. Un aldeano que se unió a ellos declaró que cuando llegaba el cobrador de impuestos exigía a los habitantes del pueblo los tributos y cuando se marchaba prácticamente no les quedaba nada;[1] además el Vietcong contaba con buen número de veteranos del Viet Minh que habían derrotado a los franceses una década antes, aunque la mayoría de aquellos veteranos fueron repatriados al norte tras la Guerra de Indochina.[9]
El presidente Diem murió en 1963 en un golpe de estado, patrocinado por la administración estadounidense de John Fitzgerald Kennedy a quien no le convenía apoyar a un general católico dentro de un país con otra mayoría religiosa; escenas como la que dio la vuelta al mundo de un monje budista sentado en una calle y cubierto por las llamas por el ritual bonzo, para protestar contra la guerra, marcaba las diferencias religiosas entre los dirigentes y su pueblo. Diem, a pesar de su mano dura era el único jefe de estado capaz de controlar la agresión de las guerrillas. Diem fue sustituido por el débil y falto de voluntad Nguyen Van Thieu.
Mientras en Vietnam del Norte la cancelación del referéndum no constituyó un escollo insalvable. Su presidente Ho Chi Minh, Vo Nguyen Giap como ministro de Defensa y el politburó, consideraron la independencia de Francia como un paso más de su estrategia a largo plazo. Según esta estrategia la reunificación del país por votación o por la fuerza sería el siguiente paso, e incluso más aún con la posterior dominación de toda Indochina (viejo sueño vietnamita desde la Edad Media).[1]
Los combates por parte de los guerrilleros del Vietcong comenzaron pronto ayudados por los comunistas del norte en forma de envíos de munición, armas, víveres y otros enseres por ruta marítima. También se realizaron algunos envíos por tierra en lo que después fue la famosa Ruta Ho Chi Minh; pero inicialmente los hombres del sur llevaron la iniciativa ayudados desde el mar.
Por su parte el ARVN, el Ejército de Vietnam del Sur, resultaba muy ineficaz luchando en su propio país. El armamento poco adecuado, los escasos pilotos de helicópteros nativos y especialmente la gran corrupción e ineptitud de sus mandos (la mayoría colocados por compromisos políticos entre familias con una escasa cualificación militar y aún más escaso valor) hacían que los soldados del sur se arriesgasen lo imprescindible; incluso viendo luchar a sus compañeros a escasas decenas de metros, no tuvieran confianza en sus mandos y no siguieran las mínimas obligaciones de un soldado. Como ejemplo valga el testimonio de un estadounidense que se asombraba al verlos hacer guardia con una radio a todo volumen.
A pesar de los puntos a favor de los insurgentes, las victorias y la dominación masiva de territorio se dieron cuando llegaron los hombres del norte (como se les ha llamado algunas veces a los soldados del EVN[1] ), porque pese a lo que pueda parecer, no todos los vietnamitas del sur veían con buenos ojos a los comunistas. Tampoco el Vietcong confiaba mucho en sus aliados, y éstos no terminaban de vencer su resistencia a obedecer las órdenes dadas desde Hanoi.
Por estas razones el régimen del Sur no se desmoronó; pero cada vez cedía más territorio. En 1965, año de la intervención directa de Estados Unidos, aproximadamente el 60 % del país estaba en poder del Vietcong y no había expectativas de un cambio en la tendencia porque la iniciativa en los combates la llevaban los guerrilleros y los soldados del Norte.
Los avances del comunismo preocupaban a Estados Unidos desde casi el fin de la Segunda Guerra Mundial. Países como Malasia, Indonesia o Filipinas habían estado muy cerca de caer del lado comunista; ya lo habían hecho China, Vietnam del Norte, Birmania, Cuba y todas las naciones europeas bajo la ocupación soviética.
Estados Unidos temía quedar rodeada de una constelación comunista de la que Vietnam sería una pieza más de una cadena. Era la teoría del dominó.
A las razones políticas de geoestrategia se unen los intereses económicos de las empresas estadounidenses en esa región. Ya en la época del presidente Eisenhower, se le había instado al apoyo de los franceses para mantener bajo control las explotaciones de caucho, tungsteno, estaño (todos ellos materias primas estratégicas) además del famoso arroz y opio vietnamita, por las que Vietnam era considerada La Joya de Asia.
Esta fue la razón por la que Kennedy continuó con las ayudas al régimen del Sur y el envío de asesores (hasta llegar a unos 60.000). En la década de los 50, Estados Unidos ya había ayudado económicamente a otras naciones y había comenzado la Carrera espacial para conseguir que países como Indonesia no cambiaran de bando.[10] El caso indonesio fue un éxito y la posibilidad de repetirlo se consideraba posible.
Al principio los asesores estadounidenses estaban allí para instruir al Ejército de Vietnam del Sur en tácticas, mantenimiento de aviones y helicópteros, formación de una defensa irregular en las Tierras Altas Centrales y otras funciones auxiliares; pero no tenían permiso para intervenir en los combates y mucho menos para preparar acciones contra los guerrilleros; aunque se rumorea que más de una vez se saltaron esta prohibición en la que sería, quizá, la primera de una larga lista de violaciones jurídicas e ilegalidades que harían famosa esta guerra.[1] En julio de 1959 el comandante Dale Buis y el sargento Chester Ovnard fueron los primeros estadounidenses muertos en Vietnam durante los ataques a la base de Bien Hoa.
A lo largo de la década de los 60 los asesores estadounidenses habían sido atacados en varias ocasiones e incluso existen rumores de que participaron en operaciones de búsqueda y destrucción junto a los vietnamitas o de forma individual; pero fue en agosto de 1964 cuando dos destructores que navegaban en el Golfo de Tonkín informaron haber sido atacados dos veces por lanchas vietnamitas, en la segunda ocasión llegaron a decir que les fueron lanzados decenas de torpedos. Este hecho fue desmentido más tarde. El presidente Lyndon B. Johnson decidió actuar con todo el poder de que disponía.
Después del incidente el propio presidente Johnson comentó que los tripulantes de los buques habían confundido a los vietnamitas con una bandada de peces voladores y actualmente es difícil, por no decir imposible, encontrar expertos que no consideren lo de Tonkin un error provocado por las condiciones meteorológicas; pero resultó la excusa definitiva de Johnson para solicitar al Congreso aprobar la Resolución del Golfo de Tonkín. Esta resolución conferiría plenos poderes para que los asesores presentes en Vietnam realizaran operaciones fuera del recinto de sus bases, además de poder incrementar la presencia militar en ese país. A estos factores debe añadirse el de ser campaña electoral en Estados Unidos y necesitar Johnson mostrar una imagen de fuerza ante el comunismo que le permitiese ganar votos, incluso su rival tuvo que apoyar la petición.
El Congreso aprobó la Resolución solicitada por el Presidente unos días después de los mencionados ataques. Entonces el gobierno de los Estados Unidos tenía lo que se calificó como el camisón de la abuela, donde debajo cabe todo. A principios de marzo de 1965 desembarcaron en la base de Da Nang los 3.500 marines que se unirían a los 22.500 asesores que ya servían en Vietnam.
Pese a lo que pudiera parecer por la marcha que tomaron posteriormente los acontecimientos, el primer contingente de marines fue muy bien recibido por los habitantes de Da Nang, con guirnaldas de flores y bailes. Al mismo tiempo, en Estados Unidos, el apoyo popular rondaba el 60% de la población; pese a que las protestas en contra y las denuncias al descaradamente clasista sistema de reclutamiento comenzaron muy pronto.
Tampoco debe pensarse que Estados Unidos entró en guerra contra ninguna nación desde el punto de vista del Derecho Internacional. No hubo declaración de guerra ni tampoco una invasión de Vietnam del Sur que este país no hubiera solicitado. Estos motivos hacen que siempre deba escribirse guerra de Vietnam con minúsculas; pues nunca fue reconocida como tal. Este punto hacía imposible imponer una censura de prensa como en cualquier otra contienda hasta la fecha. Por estas características particulares los periodistas pudieron lanzarse a la caza de historias, cosa que resultó más difícil en otros conflictos posteriores, caso de las dos guerras del Golfo Pérsico.
Al igual que buena parte de la población estadounidense y parte de la vietnamita en el año 1965 la mayoría de los medios de comunicación estaban a favor de la intervención.[1] Fue después cuando la actitud de los periodistas comenzó a cambiar. Con motivo de los matanzas que pudieron mostrar el movimiento pacifista hablaba con conocimientos de causa, el cambio de actitud de varios políticos, como el propio McNamara, y el horror de una guerra de guerrillas fueron invirtiendo la actitud de los periodistas hacia el conflicto de Vietnam y siendo esta, la falta de apoyo popular, una de las causas de la derrota. Otros autores, entre los que destaca el propio Ejército de Estados Unidos, prefieren concretar que fueron las restricciones impuestas por los políticos a los militares, a consecuencia de la presión mediática entre otras, las que contribuyeron decididamente a la derrota.[1]
Estados Unidos quería dejar claro que había llegado al sudeste asiático para quedarse y, en segundo lugar, deseaba desplegar su enorme potencia de fuego con la que aniquilar a su enemigo en poco tiempo.
Para lograr el primer objetivo los envíos de más soldados no cesaron en varios años y a finales de 1965 ya eran más de 100.000 los efectivos destinados a Vietnam. En la parte presupuestaria el primer año de conflicto Estados Unidos destinó 1.000 millones de dólares en ayuda, gracias a esta riada económica los suministros alcanzaron la cifra de casi 10 millones de toneladas al mes. Además Estados Unidos siempre se ha enorgullecido de abastecer bien a sus soldados con uniformes limpios cuando no podían bañarse, regalos de casa e incluso periódicos.[11] Los militares llegaban incluso a garantizar al menos una comida caliente al día para todos sus hombres, llevadas en tarrinas de aluminio en helicóptero, aunque a veces la variedad creaba algo de desorganización y errores en la rotación de los ingentes recursos disponibles. Un veterano se quejaba de que recibían uniformes nuevos, galletas y otros artículo, pero ni una sola comida decente en siete días.[11]
Las cosas resultaban muy diferentes para los enemigos. Ellos pasaban necesidades de medicamentos, víveres e incluso agua en sus magníficos sistemas de túneles; tanto es así que los estadounidenses montaron una base sobre el sistema de túneles de Cu Chi, sin darse cuenta nunca de lo que tenían debajo, los vietnamitas salían principalmente para robar comida.
Toda esta ingente cantidad de materiales y suministros requería una enorme cadena logística que lastró mucho al Ejército y lo convertía en un elefante lento y torpe, como lo veían los comunistas. Así uno de cada siete soldados estadounidenses se vio realmente envuelto en combate, los demás pertenecían a cuerpos logísticos, administrativos, médicos, mecánicos.[11]
Para cumplir la segunda meta, el despliegue de potencia de fuego, los camiones y los helicópteros llevaban cañones de distintos calibres a donde hiciera falta para dar cobertura a las tropas de infantería. Cuando las piezas no podía descargarse por lo espeso de la selva aviones de distintos tipos lanzaban bombas de cientos de kilos de explosivo que abrían un cráter para permitir el aterrizaje de los helicópteros.[12] También comenzó a equiparse a los helicópteros con misiles y pronto aparecerían los nuevos helicópteros artillados.
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