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El término holocausto deriva del griego ὁλοκαύτωμα (holokáutoma), compuesta de ὅλος (hólos) «todo, totalmente» y de καῦσις (káusis) «cremación» refreriendose a Sacrificio de animales que se quemaban como ofrenda a los dioses.
Ya en el siglo XII el monje y cronista inglés Richard of Devizes utilizó la expresión "holocaust" en su narración de la coronación de Ricardo I de Inglaterra (Ricardo Corazón de León), refiriéndose a las matanzas de judíos en Londres, iniciadas por el rumor de que hubiesen sido ordenadas por el Rey, quien según algunos historiadores mandó castigar a los judíos que se atrevieron a hacer reverencias en la coronación del Rey cristiano.
Desde el siglo XVI se utilizó la expresión "holocaust" en el idioma inglés para catástrofes extraordinarias de incendios con gran cifra de víctimas. En el siglo XVIII la palabra adquiere un significado más general de muerte violenta de gran número de personas.
Antes del genocidio Nazi de los Judíos, Winston Churchill usó la expresión "holocaust" en su publicación ¨El mundo en crisis¨ en referencia al Genocidio armenio en Turquía (The World in Crisis, volume 4: The Aftermath, New York, 1923, p. 158)
El uso de la expresión "holocaust" en referencia al plan de Adolf Hitler para la exterminación de los judíos esta recogido en un artículo de diciembre 1942 del diario ¨News Chronicle¨antes que hubiese conocimiento de los campos de concentración y la ejecución del genocidio.
En la época de post-guerra después de 1945, el término "holocaust" ganó en popularidad entre los historiadores anglo-sajones, convertiéndose en el término principal para el crimen nazi de genocidio.
Durante la Guerra Fría en los años 60, la palabra fue aplicada en referencia a la posible catástrofe de una guerra nuclear. En los años 70, el uso de la expresión "Holocaust" (escrito con H. mayúscula) era más restringida, refiriéndose al genocidio Nazi.
Organizaciones judías exigían la exclusividad de ese término para este ¨singular¨ crimen del genocidio Nazi contra los judíos como la culminación de una larga historia de antisemitismo persecución y criticaban la aplicación de la misma palabra para otros grupos de víctimas no judías como gitanos (Roma y Sinti), prisioneros de guerra, opositores políticos, homosexuales y discapacitados, así como la extensión de su uso para otros genocidios como el genocidio camboyano y el genocidio de Ruanda.[cita requerida]
Sin embargo la aplicación del término para el genocidio judío también provoca reservas y parece inapropiada, ya que el sentido original griego se refiere a rituales de sacrificio a los dioses y podría insinuar algún sentido divino del genocidio.[cita requerida]
Como alternativa de la palabra ¨holocaust¨gana popularidad la palabra hebrea "Shoah" lengua hebrea שואה (shoá), «catástrofe» . La palabra "Shoah" es desde el 12 de abril de 1951 el termino institucionalizado para el ¨Holocaust¨ por la Knéset (Parlamento), de Israel al establecer el día nacional de memoria Yom HaShoah ("Día de la Catástrofe").
Se calcula que murieron víctimas de este exterminio 6 millones de judíos, aparte de unos 800.000 gitanos, 4 millones de prisioneros de guerra soviéticos o víctimas de la ocupación (fueron también objeto de exterminio sistemático), polacos e individuos calificados de asociales de varias nacionalidades (presos políticos, homosexuales, discapacitados físicos o psíquicos, delincuentes comunes, etc.). La exactitud de las cifras de muertos es dudosa, pero las aproximaciones oficiales son las siguientes:[cita requerida]
La eliminación física de los judíos se realizó de forma sistemática, meticulosa y efectiva conforme a una estrategia bien elaborada que a veces se califica de "industrial". Ello no quiere decir, necesariamente, que el Holocausto tuviera un plan definido desde el principio: precisamente este es uno de los puntos que divide a los estudiosos, entre intencionalistas y funcionalistas:
En términos generales, la estructura del Holocausto fue la siguiente:
El Partido Nazi, que tomó el poder en Alemania en 1933, tenía entre sus bases ideológicas la del antisemitismo, profesado por una parte del movimiento nacionalista alemán desde mediados del siglo XIX. El antisemitismo moderno se diferenciaba del odio clásico hacia los judíos en que no tenía una base religiosa, sino presuntamente racial. Los nacionalistas alemanes, a pesar de que recuperaron bastantes aspectos del discurso judeófobo tradicional, particularmente del de Lutero, consideraban que ser judío era una condición innata, racial, que no desaparecía por mucho que uno intentara asimilarse en la sociedad cristiana. En palabras de Hannah Arendt, se cambió el concepto de judaísmo por el de judeidad. Por otro lado, el nacionalismo suponía el Estado nación, es decir, la homogeneidad cultural y lingüística de su población. Los judíos, considerados como personas pertenecientes a otra raza, inferior por lo demás, y por tanto inasimilables a la cultura nacional, sólo podían ser separados del cuerpo social. Frente a la raza judía, extraña a la nación, colocaban los nazis a la raza aria, que era la que constituía la nación alemana y estaba llamada a dominar Europa.[cita requerida]
La primera cuestión era determinar quién era judío. Los nacionalistas alemanes no habían logrado establecer una línea divisoria clara entre judíos y no judíos; había en Alemania numerosas personas descendientes de judíos conversos que no tenían ya ninguna relación con la cultura judía, así como numerosas familias mixtas y sus descendientes. En este sentido, la primera preocupación de los nazis fue crear un criterio para basar la posterior segregación.
Las primeras leyes dirigidas contra los judíos no incorporaban todavía una definición del ser judío y se hablaba en general de "no arios". La definición finalmente adoptada fue la siguiente: judío era quien tuviera al menos tres abuelos judíos, fuera cual fuera la religión de la persona interesada. Quienes tuvieran dos o un sólo abuelo judío eran Mischlinge, es decir, medio judíos. Los primeros, con dos abuelos judíos, eran "Mischlinge de segundo grado" y podían ser reclasificados como judíos en función de complejas consideraciones (su religión o la de su cónyuge, por ejemplo). Podían también ser "liberados" de su condición y convertirse en arios en pago a los servicios prestados al régimen, o podían seguir siendo Mischlinge, con lo que estaban sometidos a ciertas restricciones en tanto que "no arios", pero no a las persecuciones dirigidas contra los judíos. Los Mischlinge de primer grado eran los que tenían un único abuelo judío y en general eran tratados como arios plenos. Los Michlinge de uno u otro grado abundaban en Alemania y a menudo lograban ocultar su condición. El dirigente de las SS Reinhard Heydrich, El Carnicero de Praga, era Mischlinge de segundo grado, dato que fue ocultado celosamente por sus superiores nazis.
Dos elementos distinguen al Holocausto de otros casos de genocidio o asesinatos masivos.[cita requerida]
El primer elemento es la ideología nazi, la cual es fervientemente nacionalista, aunque de corte político centralizado con un componente mítico añadido, que divide al mundo en cuatro categorías:
El discurso y la estructura ideológica nazi están cargados de significación religiosa y mitológica.
El segundo elemento es la sistematización de los procesos de asesinatos masivos, los cuales comenzaron con la concentración de la población judía en guetos y posteriormente en campos de concentración y culminó con la implantación de la llamada «solución final al problema judío», que consistió en el asesinato masivo y sistemático de la población judía.
El principal elemento de dicha «solución» fueron los campos de exterminio, los cuales funcionaban como auténticas fábricas de muerte, cuya materia prima era la población a ser exterminada.
Durante el Holocausto, unos seis millones de judíos (alrededor de un tercio de la población judía mundial de la época) fueron exterminados. En algunos casos desaparecieron comunidades enteras, entre ellas la floreciente comunidad judía de Polonia (de más de tres millones de miembros) y la comunidad sefardí de Salónica (en Grecia).[cita requerida]
El número exacto de personas asesinadas durante el régimen nazi no se ha podido determinar, aunque se consideran fiables los siguientes números:[cita requerida]
En total las víctimas suman una cifra de entre 15.000.000 y 20.000.000 (quince a veinte millones de personas, aproximadamente).
El Holocausto dio el empuje final a la creación del estado de Israel, ubicado sobre parte del territorio del Mandato Británico de Palestina, que acogió a los judíos supervivientes del exterminio.
A continuación se muestra una lista de los campos de concentración nazis. Estos campos fueron establecidos dentro de Alemania poco después de la ascensión al poder del partido nazi en 1933. Posteriormente se crearían otros campos en aquellos países anexionados o invadidos por Alemania antes y durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, como Holanda y Polonia. Mientras que algunos campos tuvieron una existencia más bien efímera, otros permanecieron en activo hasta la definitiva derrota alemana en la guerra.[cita requerida]
Los campos de exterminio se encuentran marcados en color rosa, mientras que los mayores campos de otros tipos están señalados con color azul.
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