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Los primeros habitantes de las islas Antillas fueron los taínos, tribu sedentaria con creencias religiosas de carácter politeísta y que destacaban por ser buenos agricultores, pescadores y alfareros;[3] su lengua deriva de la de los arawak, familia de la que procedieron, migrando desde Sudamérica hace aproximadamente unos 3000 años.[4] En el momento del descubrimiento, los caribes, que destacaban por sus habilidades como navegantes y guerreros,[5] ocupaban predominantemente la región, provenientes de las márgenes del río Orinoco, y estaban en plena conquista de los territorios taínos. En sus primeras crónicas, los europeos también afirmaban que los Caribes comían carne humana,[6] idea que ha quedado registrada en la palabra canibal.[7]
El mar Caribe era un cuerpo de agua desconocido para Europa y Asia hasta 1492, cuando Cristóbal Colón lo navegó por primera vez tratando de encontrar una ruta a la India. Después del descubrimiento de sus islas, el área fue rápidamente colonizada por la civilización occidental, convirtiéndose en lugar común para las rutas comerciales europeas y eventualmente atractivo para la piratería. Los Reyes Católicos permitieron en 1495 a todos sus súbditos tripular naves a las recién descubiertas Indias, lo que hizo que muchas embarcaciones se lanzaran al Atlántico sin la debida preparación, siendo presa fácil para los "lobos del mar".[8] En las costas del Caribe, durante aquella época se desarrollaban algunas de las ferias comerciales más famosas, como la de Portobelo, que duraba 40 días, población en donde se producirían constantes ataques de piratas, por lo cual los españoles construyeron muy cerca de ella el Fuerte de San Lorenzo a finales del siglo XVI.[9] Este mismo problema se dio en otros puertos del Caribe como Cartagena de Indias y La Habana, en donde se construyeron sendas defensas militares, trabajo para el cual fueron transportados numerosos grupos de esclavos africanos a la región.
Poco después de su descubrimiento y ocupación por parte de España, el mar llamó la atención de las coronas inglesa y francesa, que enviaron marinos experimentados a la conquista de territorios y tomaron exitosamente las islas de Martinica y Guadalupe, para Francia, y Antigua, Montserrat, Barbados y Jamaica, para Inglaterra, siendo estas las posesiones más importantes que perdió el Imperio Español en el Caribe. En 1625 se conformó en la isla de la Tortuga una base en donde corsarios y bucaneros de ambas nacionalidades se asociaron para atacar embarcaciones procedentes de las colonias españolas y desde allí partían expediciones para asediar a las ciudades costeras hasta finales del siglo XVII. Otra famosa base de piratas se estableció en el puerto jamaiquino de Port Royal en 1656, hasta su destrucción parcial por un terremoto ocurrido el 7 de junio de 1692.[10] En la región fueron muy reconocidos y temidos algunos nombres de piratas como Morgan, El Olonés y Barbanegra, entre otros.[11]
A partir del siglo XIX comienzan a independizarse los países colonizados, aunque actualmente algunas posesiones francesas, inglesas y holandesas continúan bajo la administración europea.[12] En sus aguas se encuentran 22 territorios insulares y 12 países, siendo Cuba el último país en independizarse de España en el año 1898.
En 1903, con la intervención imperial de Estados Unidos, se separó Panamá de Colombia y se construyó el canal, que comunica el mar Caribe con el océano Pacífico. Fue inaugurado el 15 de agosto de 1914, pero fue administrado por Estados Unidos hasta el 31 de diciembre de 1999.
El 12 de diciembre de 2001, los jefes de Estado y de gobierno de los países miembros de la Asociación de Estados del Caribe, reunidos en la Isla de Margarita (Venezuela), adoptaron la Declaración de Margarita, «reconociendo el mar Caribe como patrimonio común de la región, y un activo invaluable al cual damos prioridad para su conservación», con el objetivo de la «consolidación de una identidad caribeña propia». Se han comprometido «a establecer la región del Gran Caribe como una Zona de Cooperación», que «consistirá inicialmente de acciones conjuntas en las áreas de prioridad de la AEC, es decir, Comercio, Turismo Sustentable, Transporte y Desastres Naturales».[13]
El nombre Caribe se deriva de los caribes, nombre utilizado para describir la etnia amerindia predominante en la región en la época del primer contacto con los europeos a finales del siglo XV.[14] El navegante italiano Américo Vespucio afirmaba que el término Charaibi entre los indígenas significaba "hombres sabios" y es posible que este fuese utilizado para describir a los europeos a su llegada a América.[15] Después del descubrimiento de las Indias Occidentales por Cristóbal Colón, el término español de Antillas fue común para este lugar; derivado de él, el "mar de las Antillas" ha sido un nombre común para el mar Caribe en varios idiomas europeos. Durante las décadas siguientes al descubrimiento, el dominio español en este mar fue indiscutible y, por ende, la denominación de Antillas se mantuvo durante muchos años.
El mar Caribe es un mar mediterráneo situado a lo largo de la Placa del Caribe. Se estima que tiene una edad entre 160 a 180 millones de años y se formó por una fractura horizontal que dividió al supercontinente llamado Pangea, la cual ocurrió durante la Era Mesozoica.[16] La superficie del mar Caribe se divide en 5 cuencas oceánicas separadas por algunas cadenas montañosas submarinas. La presión que ejerce la placa Sudamericana al oriente del Caribe, hace que la región de las Antillas menores tenga una alta actividad volcánica,[14] destacándose eventos como la erupción volcánica del Monte Pelée en 1902, que fue la causante de mayor cantidad de víctimas mortales durante el siglo XX.[17]
El océano Atlántico entra al Caribe a través del Paso de Anegada entre las Antillas Menores y las Islas Vírgenes, y el Paso de los Vientos localizado entre Cuba y Haití, la cual es una importante ruta entre los Estados Unidos y el canal de Panamá. El canal de Yucatán comunica el mar Caribe con el golfo de México entre la península de Yucatán, en México y la isla de Cuba.
Los puntos más profundos se encuentran en la depresión de las Islas Caimán alcanzando 7.686 m. A pesar de esto, el mar Caribe es considerado un mar relativamente poco profundo en comparación con otros grandes cuerpos de agua.
El suelo submarino del mar Caribe tiene dos fosas oceánicas: la Fosa de las Caimán y la Fosa de Puerto Rico, las cuales ponen el área en un alto riesgo de terremotos. Los terremotos submarinos plantean la amenaza de generar tsunamis que podrían tener efectos devastadores en las islas. Los datos históricos científicos revelan que durante los últimos 500 años han ocurrido en el área doce terremotos con una magnitud superior a los 7,5 en la escala de Richter.[18]
En promedio, la salinidad del mar Caribe es de 35 a 36 partes por mil y la temperatura superficial es de 28 ºC,[19] mientras que en el fondo del mar el agua alcanza una temperatura de 4 ºC.[20]
Las corrientes del Caribe transportan cantidades considerables de agua desde el océano Atlántico a través de los pasos orientales en las Antillas Menores hacia el noroeste para salir al golfo de México a través del Canal de Yucatán.[21] En promedio, entre un 15 y 20% del agua de la superficie que entra hacia el Caribe es proveniente de las aguas dulces de los estuarios de los ríos Orinoco y Amazonas, conducidas hacia el noroeste por la Corriente Caribeña.[20] Por otra parte, el agua descargada por el Orinoco durante los meses de lluvia genera grandes concentraciones de clorofila en la zona oriental del mar.[22]
En el área comprendida entre el norte de Colombia y Nicaragua se presenta durante casi todo el año una corriente circular que gira en el sentido contrario a las manecillas del reloj. Esta corriente se genera por las fuertes precipitaciones en la región, las cuales también pueden reducir la temperatura y aumentar la salinidad y la densidad del agua,[23] aportando algunos nutrientes al agua como nitrógeno, fósforo y otros utilizados por las plantas.[19]
La vertiente hidrográfica del mar Caribe es una de las más extensas del mundo.[24] El río más largo que desemboca en él es el Magdalena, que cruza a Colombia desde el Macizo Colombiano a lo largo de unos 1.540 Km.[25] El Magdalena a su vez recibe el caudal de otros ríos como el Cauca y Cesar.
Otros ríos que desembocan en el Caribe son: Unare, Tocuyo, Catatumbo y Chama en Venezuela; Ranchería, Sinú y Atrato, en Colombia; San San, Chagres (Canal de Panamá
y Changuinola, en Panamá; Grande, Prinzapolca y Huahua en Nicaragua; San Juan en la frontera entre Nicaragua y Costa Rica, que conecta el Lago Cocibolca con el Caribe; Segovia, en la frontera de Honduras y Nicaragua; Patuca, Sico, Aguán y Ulua en Honduras; Motagua en Guatemala; Belice en Belice; el río Hondo en México; Cauto en Cuba; Yaque del Sur, Ozama, Rio Nizao, Rio Haina, Rio Chavon y Macoris en República Dominicana; Negro en Jamaica y Grande de Patillas en Puerto Rico. Los estuarios que se forman en la desembocadura de los ríos al mar crean ecosistemas y condiciones de vida especiales. Las condiciones ecológicas básicas en este medio son: una salinidad que fluctúa a lo largo del año, aporte de aguas dulces, cargadas con materia orgánica y nutrientes, los cuales contribuyen a la productividad biológica y también cargadas con sedimentos que enturbian el medio, e influencia permanente de aguas marinas costeras que en el Caribe son más claras y menos fértiles que las de cualquier estuario.[19]
También se destaca el Lago de Maracaibo, que se conecta al Caribe a través del golfo de Venezuela, es el lago más grande de Sudamérica con una superficie de 13.820 Km² y uno de los más antiguos sobre la tierra.[26]
El clima del Caribe está influido por las corrientes oceánicas del Golfo y de Humboldt.[28] La ubicación tropical del mar ayuda a que el agua se mantenga a una temperatura alta moderada, en un rango entre 21 y 32,2 ºC durante el año (70 y 90 ºF).
El Caribe es el lugar de origen de algunos huracanes del hemisferio occidental. La temporada de huracanes del Caribe se presenta entre los meses de junio a diciembre, y con mayor fuerza entre agosto y septiembre. En promedio anualmente se producen cerca de 9 tormentas tropicales y 5 alcanzan la intensidad de huracán. De acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes en el Caribe ocurrieron 385 huracanes entre 1494 y 1900. Las corrientes de aire que se desarrollan en la costa oeste de África hacen su recorrido a través del océano Atlántico, algunas de estas se convierten en tormentas tropicales e incluso pueden convertirse en huracanes del Atlántico, especialmente en áreas de baja presión del Caribe oriental.
Dentro de los records históricos de los huracanes más devastadores se registran: el huracán San Calixto II entre el 10 y 16 de octubre de 1780 el cual pasó por las Antillas Menores, Puerto Rico, República Dominicana y posiblemente La Florida, dejando un saldo de entre 22.000 y 24.000 muertos,[29] y el huracán Mitch que se originó en el Caribe colombiano y recorrió Centroamérica hasta la península de Yucatán y La Florida entre el 22 de octubre y el 5 de noviembre de 1998, dejando entre 11.000 y 18.000 muertos.[30]
Los huracanes son un problema anual para las islas del Caribe debido a su naturaleza destructiva. Los arrecifes de coral también se encuentran en peligro de destrucción por los huracanes, ya que depositan en ellos gran cantidad de arena, barro, sedimentos y rocas.
La flora del mar Caribe presenta una gran biodiversidad. Se estima que el Caribe tiene 13.000 especies de plantas y que más de 6.500 de éstas son endémicas.[31] Algunas de las plantas que se pueden encontrar son el aceituno que se ubica principalmente en República Dominicana, el caimito que se extiende por toda la región Caribe, el guayacán (flor nacional de Jamaica),[32] la ceiba (árbol nacional de Puerto Rico y Guatemala) y la caoba (árbol nacional de República Dominicana).[33]
La fauna del Caribe es característica de clima subtropical, principalmente influida por las corrientes marinas calientes, es endémica en un 42% de sus especies.[34] Existen cerca de 450 especies de peces[35] entre las que se pueden mencionar la barracuda, el mero, la morena y diversas familias de caracinos.[34] También se contabilizan 600 especies de aves,[31] 155 de ellas endémicas[36] como las cortacubas (especie endémica y una de las más antiguas del Caribe); la mayoría de las especies de aves son migratorias como el canario del manglar y la garcita verde. De acuerdo con Bidlife International en el 2006 habían 29 especies de aves en peligro de extinción en Cuba y dos oficialmente extintas.[37] Especies de aves como la amazona puertorriqueña, la yacutinga y la paloma sabanera se encuentran en peligro de extinción.
Existen 500 especies de reptiles en el Caribe, de las cuales el 94% son endémicas[31] como la iguana verde y la iguana azul, endémica de la isla Gran Caimán (ambas en peligro de extinción), la iguana de Mona, endémica de la Isla de Mona (Puerto Rico), la iguana rinoceronte propia de República Dominicana, y el cocodrilo americano extendido por las islas del Caribe, Centroamérica y el norte de Sudamérica (en peligro de extinción), así como diversas especies de tortugas marinas como la carey.
Existen 170 especies de anfibios endémicos en el Caribe[31] y de acuerdo con el informe de la evaluación anfibia global, en el 2004 más del 80 % de los anfibios estaban amenazados en República Dominicana, Cuba y Jamaica, y el 92 % en Haití.[38] Especies como el coquí dorado se encuentran en grave amenaza de extinción.
Se contabilizan 90 especies de mamíferos en el Caribe,[31] dentro de los mamíferos nativos se pueden mencionar el delfín, el manatí, el almiquí (endémico de las Antillas) y diversas especies de murciélagos, y la ballena jorobada como especie migratoria. Otras especies como la foca monje del Caribe se han extinguido durante los últimos siglos por la acción directa del hombre.[39] En los últimos 1.500 años se extinguieron el 90% de los mamíferos de las Antillas.[36]