Domingo, 22 de marzo de 2009
Fidel Alejandro Castro Ruz (Birán, Mayarí, actual Provincia de Holguín, Cuba; 13 de agosto de 1926) es un político cubano. Fue mandatario de su país, bajo los cargos de Primer Ministro (1959-1976) y presidente de Cuba (1976-2008). Actualmente ejerce como primer secretario del Partido Comunista de Cuba y como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Ejército) de Cuba. Es, además, uno de los condecorados por la Unión Soviética con la Orden de Lenin. Es doctor en Derecho Civil y licenciado en Derecho Diplomático.[1]

Castro se inició en la vida pública como político opositor y destacó especialmente tras el asalto al cuartel Moncada en 1953, por el que fue condenado a prisión. Tras ser indultado gracias a la presión de la opinión pública,[2] se exilió en México, donde planeó la invasión guerrillera de 1956. Llegó al poder tras encabezar la revolución cubana, que triunfó el 1 de enero de 1959, derrocando el régimen de Fulgencio Batista. Fue nombrado Primer Ministro el 27 de febrero del mismo año por el Presidente Manuel Urrutia. Lideró en 1961 la adopción del marxismo por el gobierno revolucionario, estableciendo el primer estado socialista de América. Tras las reformas de 1976, fue electo presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros. Desde la fundación del partido comunista en 1965, es el Primer Secretario del mismo.

El 19 de febrero de 2008, en una carta publicada en el diario Granma, anunció que no se presentaría ni aceptaría el puesto de presidente y comandante en la reunión de la Asamblea Nacional del Poder Popular del 24 de febrero del mismo año.[3] Como se ha mencionado, permanece como Primer Secretario del partido comunista.

En el ámbito internacional, inicialmente conservaba buenas relaciones con los EUA; entabló, luego, estrechos lazos con la Unión Soviética. Después de una serie de expropiaciones a propietarios estadounidenses, los desencuentros con los EUA desembocaron en el embargo económico contra Cuba. Desde entonces, su relación con la superpotencia ha sido abiertamente antagónica, lo que quedó confirmado tras la fracasada invasión de Bahía de Cochinos en 1961.

Debido a su larga gestión y a las características controvertidas de sus políticas, se ha generado un polémico e intenso debate entre opositores y partidarios sobre su gobierno: desde calificarlo como una dictadura hasta considerarlo la expresión de la voluntad del pueblo cubano.

Fidel Castro Ruz
Fidel Castro

Mandato
2 de diciembre de 1976 – 24 de febrero de 2008
Vicepresidente(s)   Raúl Castro (vicep. 1.ºGui?o
Precedido por Osvaldo Dorticós Torrado
Presidente de la República
Sucedido por Raúl Castro

Mandato
16 de febrero de 1959 – 2 de diciembre de 1976
Precedido por José Miró Cardona

En el cargo
Desde el 3 de octubre de 1965
Precedido por Cargo nueva creación

Nacimiento 13 de agosto de 1926 (82 años)
Bandera de Cuba Birán, Provincia de Holguín, Cuba
Partido político Partido Comunista de Cuba
Cónyuge Dalia Soto del Valle
Firma

 

Contenido

Infancia y juventud

Carta escrita en inglés por Fidel Castro a la edad de 12 años al presidente estadounidense Roosevelt mientras estudiaba en el Colegio de Dolores, en Santiago de Cuba.

Castro nació en el poblado de Birán, en Mayarí, un municipio de la antigua provincia de Oriente en 1926, como hijo natural de un emigrado gallego, Ángel Castro Argiz, casado en segundas nupcias años después[4] con Lina Ruz González, descendiente de canarios.[5] Contaba ocho años y medio Fidel cuando fue bautizado, y hasta después de 1940 su padre no obtuvo el divorcio de su primera esposa, María Luisa Argota, y pudo contraer nuevas nupcias con Lina Ruz[6] Ambos eran analfabetos, aunque los dos aprendieron a leer en su madurez. Su padre, de origen humilde, eventualmente alcanzaría una sólida posición económica. Con cuatro años comenzó a estudiar en una pequeña escuela en Birán. A causa de su destacada inteligencia, sus padres decidieron enviarlo a Santiago de Cuba a la edad de 6 años, junto con su hermana Angelita, al cuidado de la que había sido su profesora en Birán.[7] A pesar de la situación económica de su familia en el año 1932, Castro experimentó el hambre, ya que la institutriz que lo cuidaba empleaba su asignación para mantener a toda su familia, en un periodo de especial dureza económica en el país.[8]

En 1934 ingresó en el colegio lasaliano de Santiago. En septiembre de 1939 se inscribiría en el Colegio de Dolores, de los jesuítas, también en Santiago de Cuba.[9] En 1942 ingresó al colegio Belén de La Habana, donde fue seleccionado mejor deportista del curso 1943-1944.[10] Finalizó el bachillerato en junio de 1945, junto al que sería su cuñado, Rafael Diaz-Balart, su mejor amigo de entonces y después acérrimo enemigo.

Universidad e inicios de la vida política

Ingresó en la Universidad de La Habana el 4 de septiembre de 1945.[11] En estos primeros años, su vida académica fue caracterizada por su ausencia casi total de las aulas.[12] A partir del tercer año, Castro se dedicó con especial intensidad a su labor académica, matriculándose por libre, y llegando a matricularse de tres carreras (derecho, derecho diplomático y ciencias sociales) con la intención de obtener una beca para estudiar en Europa o EE. UU.[13]

Fue durante el periodo universitario que tuvo acceso a algunas obras literarias que, según él, le permitieron alcanzar una cierta madurez política. Sus primeros pasos en la política fueron en el ámbito estrictamente universitario. Fue elegido delegado de curso y llegó a recibir amenazas de muerte al enfrentarse a un candidato de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) apoyado por el gobierno de Ramón Grau San Martín.[14]

En 1947, con 21 años, como presidente del Comité Pro Democracia Dominicana de la FEU,[15] promovió acciones para reclamar la destitución del dictador dominicano Rafael Trujillo, y formó parte de la Invasión de Cayo Confites, con el objetivo de derrocarlo. Al ser interceptados en la Bahía de Nipe al intentar alcanzar suelo dominicano, se lanza al agua y escapa a nado hasta Cayo Saetía.[16]

En 1948 fue enviado a Colombia como delegado de la FEU a la IX Conferencia Interamericana; estaba citado para encontrarse con el candidato a presidente Jorge Eliécer Gaitán la misma tarde en que éste fue asesinado (fue el llamado «Bogotazo»Gui?o.

A su regreso a Cuba, contraería matrimonio con Mirta Díaz-Balart, una estudiante de filosofía de una acomodada familia habanera. Realizan su viaje de bodas a Nueva York, residiendo en el 156 West, 82th Street en Manhattan. Castro está tentado de inscribirse en la Universidad Harvard para terminar sus estudios. De este matrimonio nacerá su primer hijo, Fidel Félix Castro Díaz-Balart.

En 1950 obtuvo su diploma en leyes. En 1951, se suicidó Eduardo Chibás, líder del Partido Ortodoxo, con el que Castro había simpatizado desde sus años universitarios. En junio de 1952 se presentó por este partido como independiente, por una circunscripción de La Habana, como candidato al Parlamento, pero el golpe de estado del general Fulgencio Batista derrocó al gobierno de Carlos Prío Socarrás y anuló las elecciones. El golpe —reconocido por el gobierno estadounidense— provocó la desazón de Castro, quien utilizaría sus contactos con la Juventud del Partido Ortodoxo para aglutinar a un grupo de jóvenes que protagonizarían en el futuro el asalto al Cuartel Moncada.

El enfrentamiento con Batista

Artículo principal: Revolución cubana

En marzo de 1952, Fidel Castro denunció a Batista ante un Tribunal de Urgencia por violar la constitución. En ella exponía que los delitos cometidos eran competencia de aquel tribunal y sobre la posible actuación de éste argumentó:[17]

Evidenciará si es que sigue funcionando con plenitud de facultades, si es que no se ve imposibilitado por la fuerza, si es que no ha sido abolido también el cuartelazo. (...) Si existen tribunales, Batista debe ser castigado, y si Batista no es castigado (...) ¿cómo podrá después este tribunal juzgar a un ciudadano cualquiera por sedición o rebeldía contra este régimen ilegal producto de la traición impune?

Los tribunales rechazaron la demanda, por lo que Castro entendió que se legitimaba la lucha armada como única vía posible para derrocar la dictadura.

Asalto los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes

Artículo principal: Cuartel Moncada

Ante la convicción de que la única salida era la lucha revolucionaria (influido ya entonces por las ideas de Marx, Lenin y Martí), Castro participó de la elaboración de un ataque armado contra los cuarteles Moncada, de Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo (como avanzada para combatir el contraataque), ambos en la provincia de Oriente el 26 de julio de 1953.

El intento de tomar el Cuartel Moncada se basaba en que, por sus características (un importante valor estratégico por su posición; agrupaba al menos 3000 armas; además de encontrarse en una zona activamente opuesta al golpe dado por Batista), podría propiciar un levantamiento popular armado, llamar al pueblo a la huelga general desde la radio y aprovechar las cualidades del terreno (rodeado de montañas y cerca del mar) pudieran posibilitar el desarrollo de la lucha armada.[18]

Fidel Castro detenido tras el fracaso del asalto al cuartel Moncada.

La táctica ideada consistía en llegar armados y disfrazados de sargentos (con la única diferencia del calzado para poder reconocerse entre ellos). Una vez dentro, emplear el valor simbólico de la «Rebelión de los Sargentos» (movimiento militar que en 1933 derrocó al presidente Machado) para contactar con las demás guarniciones y animarlos al levantamiento. Si la rebelión no recibiera apoyo, la idea era escapar a las montañas y armar al pueblo para continuar la lucha. Antes de salir, Castro pronunció el siguiente discurso:[19]

Compañeros: podrán vencer dentro de unas horas o ser vencidos; pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!, de todas maneras el movimiento triunfará. Si vencemos mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante. El pueblo nos respaldará en Oriente y en toda la isla. ¡Jóvenes del Centenario del Apóstol! Como en el 68 y en el 95, aquí en Oriente damos el primer grito de ¡libertad o muerte! Ya conocen ustedes los objetivos del plan. Sin duda alguna es peligroso y todo el que salga conmigo de aquí esta noche debe hacerlo por su absoluta voluntad. Aún están a tiempo para decidirse. De todos modos, algunos tendrán que quedarse por falta de armas. Los que estén determinados a ir, den un paso al frente. La consigna es no matar sino por última necesidad.

El ataque sería realizado por tres grupos: uno dirigido por Abel Santamaría (que debía tomar el Hospital Civil), otro dirigido por Raúl Castro (hermano de Fidel, que debía tomar el Palacio de Justicia) y el grupo principal dirigido por Fidel Castro (que debía tomar la jefatura del cuartel). El intento fracasó —entre otros factores— porque se perdió el factor sorpresa a partir de una posta que el regimiento en el cuartel agregó a causa de la celebración de los carnavales en la ciudad. A pesar de contar con el apoyo de algunos ciudadanos que trataron de camuflarlos,[20] muchos fueron atrapados, aunque Castro consiguió escapar con algunos hombres a la Sierra Maestra.

Tras varios días caminando, deciden entrar en una pequeña casa en la sierrra, siendo sorprendidos mientras dormían. Castro, salva la vida gracias al sargento que lo detuvo, que al entregarlo exigió que no fuese torturado.

Según el grupo de Castro, sólo 6 guerrilleros resultaron muertos en el combate, y acusaban al ejército de Batista de torturar y ejecutar a más de ochenta atacantes (de los 160 que integraban el grupo original, en el que había dos mujeres). Fidel Castro fue hecho prisionero, juzgado y sentenciado a quince años de prisión. En el alegato final del juicio, Fidel Castro pronunció un discurso de autodefensa. Posteriormente Castro escribió «La historia me absolverá», en el que defendió sus acciones y explicó sus puntos de vista políticos.

Tras 22 meses de prisión fue liberado durante la amnistía general de mayo de 1955. Meses después se exilió en Estados Unidos y finalmente en México.

La lucha revolucionaria

Artículo principal: Historia del ejército rebelde

Tras recolectar financiación mediante ayudas particulares, especialmente con el dinero que le proporcionó Aureliano Sanchez Arango, ex-ministro de Prío, regresó a Cuba con otros 82 miembros del denominado Movimiento 26 de Julio el 2 de diciembre de 1956 a bordo del yate Granma con la intención de invadir la isla. El desembarco debía ejecutarse de forma sincronizada con un grupo de miembros de la organización, encabezado por Frank País, que tratase de tomar Santiago de Cuba.

Bandera del Movimiento 26 de Julio creado en 1955 por un grupo de nacionalistas cubanos entre los que se destacaba Fidel Castro.

Sin embargo, la acción fracasa al retrasarse dos días el desembarco. Ya alertado, el ejército se despliega en la zona a la espera de los expedicionarios. A los pocos días del desembarque son sorprendidos en Alegría del Pío. Los pocos sobrevivientes (entre ellos, Ernesto Che Guevara, Raúl Castro, Juan Almeida y Camilo Cienfuegos) se retiraron a la Sierra Maestra, desde donde comenzaron una guerra de guerrillas contra el gobierno de Batista.

Los revolucionarios llegaron a contar con más de 800 combatientes con los que comenzaron la invasión a escala nacional (frente a los más de 70.000 combatientes de Batista), aunque la carencia de armas fue un condicionante fundamental. Castro, comandante de la expedición, fue nombrando progresivamente como comandantes al Che, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Almeida y algunos otros, ostentando él desde aquella época la graduación de «comandante jefe» (lo que evolucionó hasta «comandante en jefe»Gui?o.[21]

El gobierno llegó a publicar la muerte de Castro. Los guerrilleros consiguieron desmentirlo gracias a la entrevista realizada por Herbert Matthews, corresponsal del diario New York Times.[22] También denunció el grupo la colaboración de los EE. UU. con el gobierno de Batista, facilitándole armas.

En el año 1957, Fidel Castro firmó el Manifiesto de la Sierra Maestra en el que se comprometió a «celebrar elecciones generales para todos los cargos del Estado, las provincias y los municipios en el término de un año bajo las normas de la Constitución del 40 y el Código Electoral del 43 y entregarle el poder inmediatamente al candidato que resulte electo» en el evento de que su movimiento llegase al poder.[23] Después del triunfo de la revolución, el gobierno de Fidel descartaría esa promesa.

El 24 de mayo de 1958 Batista envió diecisiete batallones contra los rebeldes en la Operación Verano, pero los revolucionarios encadenaron una serie de sorprendentes victorias. El 28 de diciembre, con 300 hombres, el Che inicia la batalla de Santa Clara, donde consiguiendo descarrilar un tren blindado cargado de armas que se dirigía a la capital, a pesar de que el gobierno había colocado en la ciudad a unos 3000 hombres. Consiguieron, en algunos casos, deserciones y rendiciones masivas de las tropas de Batista.

El 28 de diciembre, el general Eulogio Cantillo negocia con los rebeldes un posible apoyo del ejército mediante un golpe de Estado. Castro se niega, principalmente porque pensaba que el golpe sólo era un intento de Batista de facilitar su huida. Sin embargo, dos días después se produce el golpe, y Batista huye. Castro, desde Santiago de Cuba, ordena no detener los combates. También animan a la población a secundar una huelga general. La mañana siguiente, Fidel se reúne con el general Rego Rubido, quien entrega el Cuartel Moncada.[24]

Ese 1 de enero de 1959 se proclama el triunfo de la revolución, y Castro da un discurso desde el balcón del ayuntamiento de Santiago de Cuba en el que dijo:

Esta vez, por fortuna para Cuba, la Revolución llegará de verdad al poder, no será como en el 95, que vinieron los americanos y se hicieron dueños de esto, que intervinieron a última hora y después ni siquiera dejaron entrar a Calixto García, que había peleado durante treinta años, no lo dejaron entrar en Santiago de Cuba. No será como en el 33, que cuando el pueblo empezó a creer que una Revolución se estaba haciendo, vino el señor Batista, traicionó la Revolución, se apoderó del poder e instauró una dictadura por once años. No será como en el 44, año en el que las multitudes se enardecieron creyendo que al fin el pueblo había llegado al poder y los que llegaron al poder fueron los ladrones. Ni ladrones, ni traidores ni intervencionistas, esta vez sí que es la Revolución.

Fidel Castro hace su entrada triunfal en La Habana el 8 de enero, donde dice:

La tiranía ha sido derrocada. La alegría es inmensa. Y sin embargo, queda mucho por hacer todavía. No nos engañamos creyendo que en lo adelante todo será fácil; quizás en lo adelante todo sea más difícil. Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario. Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias, y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo.
Fidel Castro ante la estatua a José Martí, en La Habana.

Durante ese discurso, una paloma de las lanzadas por algunas mujeres del movimiento se posó en su hombro, lo que le otorgó tintes místicos de cara a sus seguidores.[25]

Gobierno

Fidel Castro fue nombrado primer ministro el 16 de febrero de 1959 y electo presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba el 3 de diciembre de 1976, cargos que ostentó hasta el 24 de febrero de 2008. Actualmente es Diputado a la Asamblea Nacional del Poder Popular y Primer Secretario del Partido Comunista de Cuba.

Llegada al poder

Tras el triunfo revolucionario, el nuevo presidente del país, Manuel Urrutia designa al liberal José Miró Cardona como primer ministro el 5 de enero de 1959, al frente de un gobierno de transición, de corte moderado y composición heterogénea, que aspiraba a agrupar a los distintos grupos políticos del país (con presencia de ministros del Movimiento 26 de Julio). EE. UU. reconoce este gobierno dos días después. Urrutia nombra a Fidel Castro Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas, y le encomienda la tarea de reorganizar los institutos armados de la República.[26]

Según Castro, su principal objetivo era desarrollar aquellas medidas que pretendían aplicar si el asalto al Cuartel Moncada hubiera fructificado (entre las que se reflejaban la reforma agraria, la reinstauración de la Constitución de 1940, la confiscación de los bienes usurpados durante la dictadura o la participación de los obreros en los beneficios de sus empresas).

Desde los primeros días se comienzan a juzgar en «tribunales revolucionarios» a militares y colaboradores de la dictadura, llegándose a condenar a algunos de los acusados a la pena de muerte.[27] Ante las duras críticas por parte de los medios de comunicación internacionales, que acusaba a estos tribunales, entre otras cosas, de condenar por motivos políticos, surge la llamada Operación Verdad, que constaba de dos actos fundamentales (junto a la creación de la agencia cubana de noticias Prensa Latina): una concentración de alrededor de un millón de ciudadanos en apoyo a las medidas, con la presencia de 380 periodistas de EE. UU. y Latinoamérica el día 21 de enero de 1959 ante el Palacio Presidencial de la Habana,[28] y la celebración de una rueda de prensa al día siguiente en el hotel Habana Riviera para que la prensa internacional plantease preguntas a Castro.[29] Posteriormente, el propio Castro criticó estos juicios en cuanto a las formas empleadas[30] ya que algunos juicios se celebraron en estadios multitudinarios y algunos fueron televisados. En su discurso del acto del día 21, Fidel propone por primera vez a su hermano Raúl para que le suceda en su cargo si a él le ocurriese algo.[31]

El 23 de enero de 1959 viaja a la capital de Venezuela, donde realiza un discurso en el acto central de conmemoración del primer aniversario del derrocamiento de Pérez Jiménez, en la Plaza Área del Silencio.[32] [33]

Al día siguiente es recibido en el congreso venezolano.[34] También visita la Universidad Central (con la presencia del poeta chileno Pablo Neruda).[35] El día 24 se reúne con el recién elegido presidente Rómulo Betancourt.[36]

El 7 de febrero de 1959, el Gobierno promulga la Ley Fundamental de la República, que mantiene vigente ciertos de los postulados básicos de la constitución de 1940. El 13 de febrero, ante las fricciones que se producían en el interior del Gobierno, varios ministros, argumentando lo insostenible de la situación, proponen a Castro la posibilidad de asumir la responsabilidad de Primer Ministro.[37] El 16 de febrero, Castro fue nombrado en ese cargo por el presidente Urrutia.[38]

Llegada de Castro a Washington (EE.UU.) el 15 de abril de 1959.

Entre el 15 y el 27 de abril realiza un viaje de buena voluntad a los EE. UU. en visita no oficial,[39] a invitación de la Asociación Americana de Editores de Periódicos.[40] No obstante, el 19 de abril se entrevista con el vicepresidente estadounidense Richard Nixon en su despacho del Capitolio (el presidente Eisenhower se excusa por no recibirlo aduciendo una partida de golf).[41] Durante su estancia en la ciudad de Washington realiza diversos homenajes visitando los monumentos a George Washington, Thomas Jefferson, Abraham Lincoln y la tumba del soldado desconocido en el Cementerio Nacional de Arlington. Es invitado al Lawrenceville School,[42] en Nueva Jersey, así como a la Universidad de Princeton[43] y a la de Harvard. Llega a Nueva York el día 21 donde se entrevista brevemente con el Secretario General de Naciones Unidas Dag Hammarskjöld,

Continúa en Fidel Castro, wikipedia

Tags: Fidel, Castro, embargo, invasión, hambre, misiles, beca

Publicado por blasapisguncuevas @ 17:41  | Fidel y el Che
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