| Monte Vesubio | |
|---|---|
| Elevación | 1.281 msnm |
| Ubicación | Italia |
| Prominencia | 1.281 |
| Coordenadas | |
| Tipo | Estratovolcano |
| Ruta más fácil | Camino |
El monte Vesubio (italiano: Monte Vesuvio; latín: Mons Vesuvius) es un volcán activo del tipo vesubiano situado frente a la bahía de Nápoles y a unos nueve kilómetros de distancia de la ciudad de Nápoles. Se encuentra en la provincia de Nápoles, perteneciente a la región italiana de la Campania. Tiene una altura máxima de 1.281 msnm y se alza al sur de la cadena principal de los Apeninos.[1]
Es famoso por su erupción del 24 de agosto del año 79, en la que fueron sepultadas las ciudades de Pompeya y Herculano. Tras aquel episodio, el volcán ha entrado en erupción en numerosas ocasiones. Está considerado como uno de los volcanes más peligrosos del mundo, ya que en sus alrededores viven unos tres millones de personas y sus erupciones han sido violentas; se trata de la zona volcánica más densamente poblada del mundo. Es el único volcán situado en la parte continental de Europa que ha sufrido una erupción en el siglo XX. Los otros dos volcanes italianos que han entrado en erupción en las últimas centurias se encuentran en islas: el Etna en Sicilia y el Stromboli en las islas Eolias.
Los griegos y los romanos consideraban que se trataba de un lugar sagrado dedicado al héroe y semidiós Heracles/Hércules, del cual tomó el nombre la ciudad de Herculano, situado en la base del monte.
Contenido |
Existen dos teorías acerca del origen del nombre Vesubio:
La topografía está formada por dos elementos:
La caldera comenzó a formarse durante una erupción hace unos 17.000 años (o 18.300),[6] ampliada por antiguas y violentas erupciones concluyendo con la del 79. Esta estructura ha tomado su nombre del término "volcán somma", el cual describe al volcán con una cumbre en caldera rodeada de un cono reciente.
La altura del cono principal ha cambiado constantemente por las erupciones, pero en el presente es de 1281 msnm.[6] El monte Somma tiene 1149 msnm de alto, y está separado del cono principal por el valle de Atrio di Cavallo, de unos 5 km de extensión. Las laderas de la montaña están marcadas por los flujos de lava, con mucha vegetación, con matorrales en cotas altas y viñedos en las bajas. El Vesubio es un volcán activo, aunque su actividad corriente produzca más que nada vapor emanado desde las grietas al pie del cráter.
El Vesubio es un volcán compuesto, sito en el límite convergente donde la placa africana empieza a ser subducida debajo de la placa euroasiática. Su lava está compuesta de viscosa andesita. Capas de lava, escorias, cenizas, y piedra pómez componen la montaña.
Las laderas de la montaña están cubiertas de coladas de lava, generalmente con gran densidad de árboles, con arbustos en altitudes altas y con viñedos en las bajas. Las coladas de lava de la erupción de 1944 son visibles al no estar cubiertas de vegetación.
La flora del Vesubio y del monte Somma varía según las estaciones, aunque comparte aspectos comunes, en concreto la fuerte antropización que caracteriza las primeras pendientes de la montaña. La diferenciación consiste en que el cono volcánico está más seco y soleado, con vegetación mediterránea típica compuesta de pinares artificiales y de acebos; mientras que el monte Somma es más húmedo, con una vegetación similar a la de los Apeninos, formada por castaños, robles, alisos, arces y acebos.[7]
La riqueza de la vegetación en la antiguas coladas de lava se debe a la rápida implantación del Stereocaulon vesuvianum, un liquen gris con aspecto de coral que coloniza las lavas enfriadas y prepara el terreno a las otras plantas. Hay 906 especies censadas.[7]
La fauna del volcán es particularmente interesante, con la presencia del lirón careto, raro en Italia; la garduña, el zorro, el conejo y la liebre. Más de 100 especies de aves se encuentran alrededor del Vesubio, migradoras y no migradoras, invernantes y no invernantes. Las especies más comunes de reptiles son el lagarto verde, Masticophis (un género de serpiente inofensiva) y el geco turco. Hay mariposas diurnas y nocturnas, muy coloridas durante el periodo de floración.[7]
El geógrafo griego Estrabón explica cuáles son a su entender las causas de la fertilidad de la zona:
El Vesubio se formó del resultado de la colisión de dos placas tectónicas, la africana y la euroasiática. La primera fue forzada por debajo de la segunda, llegando a mucha profundidad bajo la corteza terrestre. El material de la corteza fue calentado hasta fundirse, formando el magma. Puesto que el magma es menos denso que la roca sólida a su alrededor, es empujado hacia arriba, buscando un lugar más débil en la superficie de la Tierra, rompiéndola y formando el volcán.
Es famoso por la erupción que en el año 79 sepultó a las ciudades romanas de Pompeya y Herculano, permitiendo conservarlas intactas hasta que se redescubrieron en el siglo XVI, aunque las excavaciones sistemáticas comenzaron en 1738 y 1748, respectivamente. Hoy ambas ciudades son emplazamientos arqueológicos que permiten investigar la cultura romana y la vida de unas ciudades que han permanecido sin alteraciones desde la Edad Antigua. La erupción del año 79 supone, asimismo, la primera descripción histórica de una erupción vesubiana, realizada por Plinio el Joven, poco después de que sucediera. Debido a esto, los volcanes vesubianos son también conocidos como plinianos, y así también, por extensión, ese tipo de erupciones. Ha entrado en erupción muchas veces y hoy es considerado como uno de los volcanes más peligrosos del mundo, por la población de 3.000.000 de personas que viven en sus inmediaciones y la tendencia del Vesubio a tener erupciones explosivas.
Otras erupciones importantes son, secuencialmente, las del 472, 512, en 1631, seis veces en el siglo XVIII, ocho veces en el siglo XIX (notable la de 1872), y en 1906, 1929, y 1944. No ha habido erupciones desde 1944. Las erupciones variaron en gran medida en la gravedad, y se caracterizaron por explosivos estallidos. En ocasiones, las erupciones han sido tan grandes que la totalidad de la Europa meridional ha sido cubierta por cenizas; en 472 y en 1631, las cenizas del Vesubio cayeron sobre Constantinopla (Estambul), cubriendo una extensión aproximada de unos 1.600 km. Desde 1944, los desprendimientos de tierras del cráter han levantado nubes de polvo y ceniza, las cuales han provocado falsas alarmas de erupciones.
La montaña comenzó a formarse hace 25.000 años. Aunque la zona ha estado sujeta a la actividad volcánica por lo menos desde hace 400.000 años, la capa más baja de material eruptivo de hace 34.000 años de la montaña Somma yace en lo más alto: la ignimbrita de Campania,[9] roca formada por fragmentos heterogéneos arrastrados por el flujo piroclástico, producida en la compleja llanura Flegrea, y que fue el producto de la Cordola pliniana de la erupción de hace 25.000 años.[10]
Por entonces empezó una serie de flujos de lava más intensos, con una sucesión de erupciones explosivas intercaladas entre ellos. Sin embargo, el tipo de erupción cambió hace unos 19.000 años con una secuencia de grandes y explosivas erupciones plinianas, la última de las cuales fue la del año 79. Desde entonces, las erupciones toman su nombre según los depósitos de tefra que producen:[11] [12]
Las erupciones más grandes del 79 (IVE 5) y de 1631 (IVE 4), con el aumento de depósitos piroclásticos distribuidos por el noroeste del cráter, y con oleadas viajando hasta 15 km de allí, llegaron hasta el área ahora ocupada por Nápoles.[15]
El volcán en aquella época entró en un estado más frecuente, pero menos violento, de erupciones hasta la más reciente erupción pliniana, la cual destruyó Pompeya.
La última de estas erupciones pudo ser la del 217 a. C. [16] Hubo terremotos en Italia durante aquel año y el sol apareció enturbiado por una neblina o niebla seca. Plutarco escribió que el cielo estaba en llamas cerca de Nápoles y Silio Itálico mencionó en su poema épico Púnica que el Vesubio había tronado y producido llamas dignas del monte Etna en aquel año, aunque ambos autores lo escribieron unos 250 años más tarde.[17] El núcleo helado de Groenlandia prueba que hacia esta época hubo una acidez relativamente alta, lo cual supone que fue por causas atmosféricas, como el sulfuro de hidrógeno.[18]
La montaña estuvo en esta época callada durante cientos de años y fue descrita por los escritores romanos, cubierta con jardines y viñedos, excepto en lo más alto por ser escarpado. A un paso, un gran anfiteatro de precipicios perpendiculares fue un espacio llano lo bastante grande para el campamento del ejército del gladiador Espartaco en el 73 a. C. Esta área fue sin duda un cráter. La montaña probablemente tuvo solo una cumbre en esa época, a juzgar por el fresco, "Baco y Vesubio", encontrado en una casa pompeyana, la (Casa del Centenario).
Varias obras escritas más de 200 años antes de la erupción del 79 describen la montaña como de naturaleza volcánica, aunque Plinio el Viejo no la describió así en su Naturalis Historia:
El área tenía entonces, como hoy, una gran densidad de población, con pueblos, ciudades y pequeñas ciudades como Pompeya, y sus laderas estaban cubiertas de viñedos y granjas.
En el siglo I a. C., Pompeya era sólo una de las numerosas ciudades localizadas alrededor de la base del monte Vesubio. El área tenía una considerable población que se hizo próspera por la famosa fertilidad de la región. De las muchas localidades vecinas de Pompeya, la más conocida fue Herculano. También sufrieron daños o la destrucción durante la erupción del 79, que duró cerca de 19 horas, liberando en ese tiempo el volcán cerca de 4 km3 de ceniza y roca sobre una extensa área del sur y sureste del cráter, con cerca de 3 m. de tefra cayendo sobre Pompeya. La blanca ceniza pumítica asociada con esta erupción fue principalmente una composición de leucita y fonolita.
Tito era el emperador de Roma en el año 79.
La erupción del 79 fue precedida por un potente terremoto, 17 años antes, el 5 de febrero del 62, que causó la destrucción general alrededor de la bahía de Nápoles, y en particular de Pompeya.[20] Algunos de los daños no habían sido aún reparados cuando el volcán entró en erupción.[21] Sin embargo, este suceso pudo ser un suceso de carácter tectónico en lugar de estar asociado con el redespertar del volcán.[22]
Otro minúsculo terremoto tuvo lugar en el 64; que fue recordado por Suetonio en la biografía de Nerón, en la Vida de los doce Césares,[23] y por Tácito en el Libro XV de Anales. Seísmo que tuvo lugar mientras Nerón estaba en Nápoles ejecutando una canción por vez primera en público en el teatro romano. Suetonio nos recuerda que el emperador continuó cantando durante el terremoto hasta que finalizó la canción; Tácito escribió que el teatro se desplomó poco después de ser evacuado.[24]
Los romanos se acostumbraron a los débiles temblores de tierra de la región. El naturalista Plinio el Joven escribió que ellos "no estaban en particular alarmados, ya que los temblores eran frecuentes en Campania". A principios de agosto del 79 hubo sacudidas. Pequeños terremotos comenzaron a tener lugar el 20 de agosto del 79,[25] [21] llegando a ser más frecuentes los cuatro días siguientes, pero las advertencias no fueron escuchadas (hay que señalar que los romanos no conocían el concepto de volcán, sólo de una vaga idea sobre montañas similares como el monte Etna, hogar de Vulcano), y en la tarde del 24 de agosto, una catastrófica erupción del volcán empezó. La erupción devastó la región, sepultando Pompeya y otras poblaciones. Por casualidad, la fecha era la de la Vulcanalia,[26] el festival del dios romano del fuego.
La erupción del Vesubio del 24 y 25 de agosto del año se desarrolló en dos fases:[27] una erupción pliniana que duró de 18 a 20 horas y produjo una lluvia de pumita en dirección al sur del cono que aumentó la profundidad en 2,8 m en Pompeya mediante un flujo piroclástico, y una nube ardiente en la segunda, una fase peleana que llegó hasta Miseno y que se concentró en el oeste y el noroeste. Dos flujos piroclásticos sepultaron Pompeya, quemando y asfixiando a los rezagados que permanecieron allí. Oplontis y Herculano recibieron la peor parte de los flujos y fueron enterradas por cenizas y depósitos piroclásticos.[28]
El único superviviente y testigo ocular fiable relata que el suceso fue registrado por Plinio el Joven en una famosa carta remitida al historiador Tácito.[29] Lo observó desde Miseno (latín: Misenum), (cabo junto a Cumas y distante unos 35 km del volcán), mientras que su tío que andaba por terreno peligroso, vio una extraordinariamente densa, cambiante y creciente nube apareciendo encima de la montaña:
Se calcula en la actualidad que la columna eruptiva tenía más de 32 km de altura.
Luego, Plinio, describió la nube precipitándose hacia las laderas de la montaña y cubriendo todo a su alrededor, incluyendo la costa. Esto es
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