Del latín sacrificĭum, un sacrificio humano es la ofrenda de un ser humano a una deidad en señal de homenaje o expiación. En sentido amplio, es toda muerte ritual de una o muchas personas a manos de un tercero o de una institución.
Los sacrificios humanos fueron practicados en muchas culturas antiguas. Se mataba a las víctimas ritualmente de una forma que pretendía apaciguar a los dioses. Los sacrificios humanos fueron practicados en las religiones celtas de la edad de bronce y en los rituales relacionados con la adoración de los dioses en Escandinavia. Para los habitantes de la antigua Cartago, enemiga sempiterna de Roma, el sacrificio de infantes recién nacidos era también una manera de aplacar a sus dioses. La Biblia contiene también un relato sobre el sacrificio de su hijo Isaac que Dios le pide a Abraham. También, obras artísticas, como La consagración de la primavera del compositor Ígor Stravinski, hacen referencia a los antiguos sacrificios de doncellas en la actual Rusia.
La Biblia contiene un relato acerca de un sacrificio humano no consumado cuando Dios le ordena a Abraham ofrecerle en sacrificio a su hijo Isaac en un monte ceremonial (Génesis 22:1-19). Abraham se dirigió con Isaac hasta el monte sin decirle que él sería el sacrificado y luego de que éste juntara la leña para el holocausto lo ató, lo puso sobre el altar y se dispuso a degollarlo con un cuchillo. En ese instante fue detenido por Dios quien le dice que no mate a su hijo porque «ya conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo, tu único».
En el Islam, de acuerdo con el relato que hace el Corán, Ismael era el heredero de Abraham y fue a él a quien estuvo a punto de sacrificar. La enseñanza del sacrificio de primogénito es una imagen que habla acerca de entregar lo más preciado por amor y obediencia a Dios.
Otra relato sobre un sacrificio humano, en este caso realizado puede encontrarse en Jueces:11:30-39. Jefté ofrece sacrificar a Dios al primero que salga de su casa si venciera a los amonitas. Luego de vencerlos y volver a su casa, la primera en salir es su joven y virgen hija, cuyo nombre no se menciona. La hija acepta ser sacrificada a Dios y solo le pide a su padre dos meses para llorar su virginidad. Una vez transcurrido el plazo Jeftafé la mató en sacrificio para cumplir su promesa. Otras versiones afirman que el sacrificio solo era simbólico y realmente significaba que ella sólo sería apartada para servir en un tabernáculo (Éxodo:38:8) y no privarla de la vida.[1]
La práctica mencionada varias veces en La Biblia de cumplir la orden de Dios de matar a todos los habitantes de una ciudad, o variantes de la misma, como matar a todos los seres humanos pero no los animales, o solo los humanos, o solo los adultos, ha sido considerada por algunos estudiosos [cita requerida] como un acto de complacer al voluntad de Dios, y por lo tanto una forma de sacrificios humanos. Al Rey Saúl se le quitó su reino por no cumplir esos procedimientos ordenados por Dios. No obstante algunas ocasiones conservaban a las mujeres vírgenes como botín de guerra o para poder tomarlas en matrimonio.
Existe evidencia de que el sacrifico humano fue practicado por diferentes culturas del Antiguo Medio Oriente y Norte de África. Durante algunas épocas del Antiguo Egipto, se sacrificaron sirvientes y oficiales para que fueran sepultados junto con el faraón recién fallecido, de modo que pudieran servirle en el más allá.[2] Por otro lado, la Biblia, además de diversas fuentes grecorromanas se refieren a los sacrificios de infantes realizados por ciertos pueblos, como tribus de cananeos, fenicios y algunos israelitas. Estos sacrificios habrían sido realizados mediante fuego, quemando a las víctimas para obtener el favor y la protección de los dioses. El mismo tipo de sacrificio ha sido adjudicado a los cartagineses, quienes eran descenientes de los fenicios.[3] El Corán también menciona que el sacrifico humano habría sido practicado por algunos pueblos semitas preislámicos de la Antigüedad.
Los griegos, romanos, celtas, cretenses, vikingos y otros pueblos bárbaros europeos, realizaron sacrificios humanos. Es célebre el caso de Agamenón, personaje de Esquilo, que, al partir para la guerra, para obtener vientos propicios de los dioses, decide sacrificar a su hija, Ifigenia, de belleza excepcional. Como en el relato bíblico del sacrificio de Isaac, Ifigenia es salvada en el último momento. Roma prohibió los sacrificios humanos en el año 97 a. C. e intentó imponer la prohibición en toda Europa con éxito diverso. Sin embargo las prácticas romanas de sangrientas muertes circenses, constituyen un derivación de los sacrificios humanos que pasaron de manera diversa. También en el Imperio Romano la extendida práctica de matar a los hijos (filicidio) se relacionaba con la patria potestas que autorizaba a los pater familias a «vender, matar, ofrecer a los dioses, subordinar a cualquier ocupación y devorar a los hijos».[4]
El sacrificio humano en las diversas teocracias del mundo Mesoamericano está documentado tanto por los códices como la iconografía precolombina en general, especialmente la azteca y las inscripciones mayas. Además, existen los relatos de los conquistadores españoles, los misioneros y los hallazgos recientes en arqueología. Algunos autores como Pablo Moctezuma Barragán[5] quisieran atribuir la evidencia a la mala fe de los conquistadores o ver en los códices representaciones simbólicas. Pero esta posición es considerada sin fundamento alguno por la mayoría de los historiadores y arqueólogos, como puede comprobarse en el número de septiembre de 2003 de la revista Arqueología mexicana, publicada como respuesta a la controversia sobre los sacrificios (Arqueología mexicana es la revista oficial del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México). Los hallazgos arqueológicos dan cuenta de la historicidad de los sacrificios.[6] [7] [8] Ni siquiera los eruditos que más defienden la causa del indigenismo, como Miguel León-Portilla, niegan la historicidad del sacrificio humano en Mesoamérica, como se comprueba en el mencionado número de Arqueología mexicana, pero critican el abordaje "amarillista" de muchas publicaciones.
En Japón, el tipo de sacrificio humano más común fue la práctica de enterrar vivo a la víctima debajo de diques, puentes, y castillos, como una oración a los dioses.
En nuestra época todavía se dan casos de sacrificios humanos, definiendo como tales al acto de asesinar a una víctima con el objetivo de apaciguar, obedecer, no desagradar o mantener contenta a una deidad.
Los Testigos de Jehova, los cuales tienen como uno de sus principales dogmas la abstención a las transfusiones de sangre, no permiten que se les realicen estas bajo ninguna forma a ellos ni a sus hijos, aun cuando este les cueste la vida a los menores de edad pues argumentan que el dios judeocristiano Jehova considera una abominación y una muy grave ofensa el uso indebido de la sangre. Entre este uso indebido de la sangre esta, por supuesto, las transfusiones de sangre.
Sin embargo, los practicantes de este secta religiosa aceptan otros métodos donde no implique el uso de la sangre, como por ejemplo: la solución salina, el lactato de Ringer o el dextran, que se utiliza para expandir el volumen del plasma. De esta forma, según sus creencias, no corren el riesgo de contraer enfermedades por medio de la sangre (aunque este riesgo es inferior al 1%), y no violan lo que ellos creen que dice el pasaje biblico de Hechos 15:29 (el cual llama a no ingerir sangre pero que ellos, en su particular interpretacion de la biblia, radicalizan esta actitud al punto de tampoco aceptar transfusiones de sangre).
Los medicamentos que los lideres de este peculiar culto religioso (llamados por ellos el cuerpo gobernante) estan disponibles generalmente para paises del primer mundo, ademas de ser sumamente caros, por lo que los Testigos de Jehova del tercer mundo (donde estan la mayoria) y de escasos recursos (que son la mayoria) no podran tener accesso a ellos con la siguiente inmolacion de ellos o de sus hijos.
Ver enlaces:
http://www.foroswebgratis.com/tema-ino_colombiano_muere_en_manos_de_sus_pdres_testigos_de_jehova-20072-1097097.htm http://www.disier.net/enblogeo/2007/02/03/testigos-de-jehova-prohiben-transfusiones-para-salvar-a-sus-bebes/
Entre las distintas razones que han existido para la práctica del sacrificio humano, parece haber las siguientes:
A lo largo de la historia se han dado casos en diferentes culturas de sacrificios humanos por varias razones, entre ellas esta la civilización azteca y en el dia de hoy, por citar un ejemplo, las auto inmolaciones de los testigos de Jehova al rehusarse recibir transfusiones de sangre, quienes de acuerdo a su creencia de obedecer estricta y al pie de la letra lo que ellos interpretan como correcto, o el sacrificio humano de sus hijos menores al negarles a ellos la transfusion de sangre.
Por ello, en las religiones occidentales se ha establecido un vínculo directo entre el sacrificio humano y el pacto con el Diablo.[11]
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