O
cómo los corruptos difamadores, periodistas capitalistas, ensucian la
imagen de alguien honrado y lavan la de quien es tan canalla como ellos
. Todo difamador es un corrupto. La prueba es la Misión Cristo, creada
por Chávez y su gobierno. Algún día Latinoamérica será independiente en
su unidad y podrá hacer frente a los lobos imperialistas hambrientos
que la han confundido con caperucita. Blasapisguncuevas
Público
Uno
de los mayores problemas que tiene la democracia española es la muy
limitada diversidad ideológica que existe en los medios de información
de mayor tiraje del país. Y ello es fácil de demostrar. Si miramos, por
ejemplo, el número de artículos críticos hacia el presidente Chávez y
su Gobierno en Venezuela que se han escrito en los últimos doce meses
en los cinco diarios de mayor difusión en España, vemos que se han
publicado nada menos que 72. Si buscamos, en cambio, artículos
favorables al presidente Chávez o a su Gobierno, no encontrarán ni uno
(sí, leen bien, ni uno). Esta falta de diversidad contrasta con la
existente en el país criticado –Venezuela–, donde pueden leerse, en la
prensa venezolana de mayor tiraje, artículos críticos del presidente y
de su Gobierno, así como artículos favorables. Lo mismo ocurre en los
medios televisivos. En realidad es mucho más fácil encontrar artículos
críticos sobre Chávez en los mayores medios venezolanos, que favorables
a tal dirigente venezolano en los medios de mayor difusión en España.
De tal hecho, fácilmente contrastable, puede deducirse que hay mayor
diversidad ideológica y libertad de prensa en Venezuela que en España.
Por mera coherencia ideológica, uno esperaría que las mismas voces
liberales que están alarmadas por lo que consideran como un peligro
para la democracia venezolana –la disminución de voces críticas en
aquel país– estarían escribiendo artículos críticos de la
extraordinaria limitación a la diversidad ideológica que existe en
España. Pues no, permanecen callados. En realidad, son los mismos
autores y editorialistas que denuncian alarmados la situación de
Venezuela (preocupados por las limitaciones democráticas en los medios
de aquel país), los que son responsables de la falta de diversidad
ideológica en el nuestro. La doble moral de aquellos medios, en su
supuesto compromiso con la libertad de expresión, es notoria y
fácilmente demostrable.
Este asfixiante sesgo de aquellos medios
de información y persuasión liberales tiene dos consecuencias. Una de
ellas es que constantemente se está proveyendo opinión como si fuera
información, la cual se convierte rápidamente en la sabiduría
convencional del momento, al no poder ser contrastada con puntos
críticos, que son excluidos de tales medios. Así, el colaborador de El País
Antonio Elorza escribía un artículo titulado “Eclipse de la democracia”
(27-02-09) en el que, además de homologar a Hugo Chávez y a Evo Morales
con Berlusconi, señalaba “el caos de la política económica llevada a
cabo por el Gobierno de Chávez” sin citar ningún dato o referencia que
avalara tal conclusión. En realidad, la evidencia empírica publicada
por instituciones que gozan de alta credibilidad como el prestigioso Center for Economic and Policy Research de Washington, o la Comisión Económica de las Naciones Unidas para América Latina y el Caribe,
no apoyan tal opinión. El Gobierno de Chávez ha sido uno de los pocos
gobiernos que ha conseguido sobrepasar el objetivo del programa de
Desarrollo Humano de las Naciones Unidas (de reducir la pobreza extrema
a la mitad), disminuyéndola de un 25% de la población en el año 2003 a
un 7,6% en 2007. Ha sido también uno de los países de América Latina
que: 1) ha reducido más las desigualdades y el desempleo; 2) ha
incrementado más el número de beneficiarios de la Seguridad Social,
doblándolo; 3) ha reducido su deuda pública más extensamente, pasando
de un 30% del PIB a un 14%; y 4) ha tenido un mayor crecimiento
económico, una tasa promedio del 10,4% durante los últimos 20
trimestres, habiendo aumentado su PIB de 99.000 millones de dólares en
1999 a 227.000 en 2007.
Ninguno de estos datos ha aparecido en
aquellos medios, donde la demonización de Chávez es una constante. De
ahí la sorprendente noticia de que, según una encuesta reciente del
Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), Chávez es el dirigente
internacional menos valorado por la población en España, menos incluso
que el presidente Bush de EEUU, valoración negativa que fue ampliamente
citada por tales medios. No se citó, en cambio, que según la misma
encuesta realizada en la mayoría de países de América Latina, la
población venezolana era la que indicaba, en mayores porcentajes en
aquel continente, que “su Gobierno actuaba para el bien de la
población”, y que expresaba mayor satisfacción con la situación
económica y social del país. Y era el segundo país de América Latina
que creía que “la democracia funcionaba bien en su país”.
Tal
negativismo hacia Chávez contrasta con el positivismo hacia el
presidente Uribe de Colombia, uno de los gobiernos de América Latina
donde los derechos humanos son más vulnerados. El Gobierno utiliza su
campaña contra la guerrilla para reprimir a las fuerzas de izquierda,
incluyendo partidos políticos, sindicatos y movimientos sociales que no
tienen ninguna relación con la guerrilla. El 60% de los sindicalistas
asesinados en el mundo lo han sido en Colombia, tal como documentó la
Confederación Sindical Internacional el pasado 10 de Junio en París.
Sólo en 2008 fueron asesinados 46 dirigentes sindicales. La conexión
entre el Gobierno y los paramilitares es bien conocida y documentada,
siendo estos últimos conocidos por su campaña de terror contra las
fuerzas progresistas. Muy pocas de estas noticias han aparecido en
aquellos medios.
Una última observación. Este artículo no es
sobre Chávez o sobre Uribe. No es mi objetivo ni defender a Chávez (con
quien tengo acuerdos y también muchos desacuerdos) ni denunciar a Uribe
(labor que otros han hecho, más elocuentemente de lo que yo pueda
hacerlo). Este artículo es sobre la falta de diversidad ideológica en
los medios mayoritarios de nuestro país, que debiera ofender a
cualquier persona demócrata que, independientemente de sus simpatías o
antipatías hacia aquellos dirigentes, debiera preocuparle lo que está
ocurriendo en aquellos medios, que son más de persuasión que de
información.
Vicenç Navarro es Catedrático de Ciencias Políticas
y Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de
‘Policy Studies’ en The Johns Hopkins University.
http://blogs.publico.es/dominiopublico/1410/la-doble-moral-de-los-medios/