En contraste con otros países de América Latina, donde los pueblos indígenas corresponden en su mayoría a un solo grupo lingüístico, cuyo idioma ha sido elevado a la categoría de cooficial en compañía del español, en México existen alrededor de 62 pueblos indios que hablan entre sesenta y dos y más de una centena de lenguas diferentes (dependiendo de la fuente consultada). Como parte de las leyes reglamentarias del artículo 2º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, las lenguas de estos pueblos son reconocidas como lenguas nacionales, en la misma categoría que el español, pero en la práctica su uso oficial está extremadamente limitado: publicación de algunas leyes, educación bilingüe en los niveles más bajos, publicación de materiales de divulgación.
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Cristobal Colón llegó a América el 12 de octubre de 1492 y, tras desembarcar en la isla de Guanahaní, en el archipiélago de las Bahamas, creyó haber llegado a alguna isla cercana a la India. El almirante llamó indios a los pobladores de la isla, aunque en realidad se trataba de taínos,[2] y para ser más específicos, se trataba de lucayos.[3] Lo que no imaginaba Colón es que al bautizar a los habitantes de Guanahaní con ese nombre —y luego hacerlo general para todos los habitantes de las islas y tierra firme que fue pisando en sus viajes— también estaba bautizando a innumerables pueblos de los cuales probablemente nunca tuvo noticia. Entre estos pueblos desconocidos están los mesoamericanos, oasisamericanos y aridoamericanos —y los descendientes de todos ellos—, pobladores del territorio que en la actualidad conocemos como México.
El término indio y sus derivados, como indígena, se emplean comúnmente para designar a los individuos pertenecientes a los pueblos originarios de América. El hecho de que también sea empleado a modo de insulto entre y por los grupos centrales de las sociedades latinoamericanas es revelador de su carácter como designación de un conjunto de personas que se ubican en la periferia de la estructura social. Llamar a una persona indio es equivalente, en ciertos contextos, a calificar a una persona como pobre, ignorante, gente sin razón. El significado social del término tiene una dimensión histórica que comienza precisamente en el tiempo del descubrimiento de América por parte de los europeos.
La llegada y establecimiento de colonias españolas en las Antillas tuvo consecuencias muy graves para los indígenas de aquella región americana. De hecho, prácticamente desaparecieron al paso de unas pocas décadas, forzados a trabajar en las encomiendas o asimilados cultural y racialmente a los recién llegados. Pero tras el descubrimiento de nuevas tierras más allá del Mar Caribe, hubo un replanteamiento de la posición que deberían tomar los españoles ante las sociedades más complejas que ocupaban el territorio continental. De entre los muchos pasajes que dejaron los cronistas españoles de la conquista de México, algunos de ellos revelan cierta sorpresa ante las ciudades de los mesoamericanos, establecimientos que poco tenían que ver con los que encontraron en las islas del Caribe. Bernal Díaz del Castillo describía en los siguientes un día de tianguis en Tlatelolco, según recordaba el día que los españoles subieron por primera vez al Templo Mayor.
Pocos años después de la Conquista, tuvo lugar un duro debate entre múltiples posiciones que pretendían un acercamiento a los habitantes de las tierras sometidas. La legislación introducida por la Corona consideraba a los habitantes de las nuevas tierras conquistadas como súbditos de la Corona, pero introdujo formas de explotación para su evangelización a cambio de trabajo (como la encomienda o la mita), lo que revirtió muy negativamente en sus condiciones de vida. Los conquistadores sostenían que las nuevas tierras les pertenecían por derecho de conquista, mientras otros españoles proponían que la dominación española en América era un acto de injusticia, y que sus consecuencias para los naturales eran nefastas. Una de las plumas más típicas de esta posición es la de Bartolomé de las Casas, fraile dominico que escribió varios textos acerca de los destrozos que causaban los recién llegados en América. Por ejemplo, a propósito de la conquista de la Nueva España, Las Casas se quejaba ante la Corona de que durante los doce años que iban de la llegada de los europeos al suelo americano, iban cometiendo tantos hechos espantables que no podría bastar lengua ni noticia e industria humana para describirlos.
En respuesta a estos abusos la Corona separó jurídica y geográficamente a los indígenas de los europeos en las llamadas República de indios y República de españoles. El establecimiento del régimen colonial en la Nueva España significó en principio la sustitución de la cúspide azteca del poder establecido por españoles, es decir, el sometimiento de los pueblos vasallos del Imperio Azteca a la Corona española. Esto significó el mantenimiento de las estructuras de poder locales en la 'República de Indios', con un régimen jurídico aparte pero inferior a la 'República de españoles': la Inquisición no tenía jurisdicción sobre los indios, pero éstos estaban obligados al pago de un impuesto personal. Los indígenas tenían un estatus jurídico intermedio entre los blancos y los miembros de otras razas ('República de castas'), pero su posición social era inferior, especialmente debido al desconocimiento del español. La política de evangelización fue en parte responsable de esta segregación social y lingüística pero también del mantenimiento de las lenguas indígenas, ya que en principio la Corona exigió a los evangelizadores predicar en las lenguas indígenas, después sólo en las principales y por último en náhuatl. Sólo en el siglo XVIII, cuando la proporción de hispanohablantes fue mayor, las escuelas e iglesias indígenas comenzaron a introducir el español.[6]
A largo plazo, sin embargo, los 'señoríos' indígenas cayeron en decadencia por la pérdida de población, su aislamiento geográfico y económico, la institución de la encomienda y la evolución política y económica, con lo que el poder pasó de forma definitiva a las ciudades habitadas por blancos y mestizos.
Los indígenas no aceptaron sumisamente la autoridad de la Nueva España y el predominio blanco y mestizo sobre sus tierras, sino que emprendieron numerosísimas rebeliones durante su historia: yaquis (1740, 1767)[1], mixes (1570), mayas (1712, 1761), rarámuris (1690, 1698), zapotecos (1660, 1770) y muchas otras, todas sometidas de forma sangrienta. Pero el Virreinato supuso una convulsión gigantesca en la forma de vida indígena, con nuevas relaciones de poder, una economía y alimentación diferentes (introducción del café, trigo, cebada, vacas, ovejas, gallinas, cerdos, aparición de la minería a gran escala) y una religión diferente (unida con la antigua en un sincretismo típicamente mexicano).
Aunque la participación de los indígenas, descontentos con el sistema colonial, fue importante en la Independencia de México, ésta no supuso grandes cambios para la aún entonces mayoría indígena de México (tres quintas partes de la población o un 60% al momento de la Independencia, frente al 6% actual)18.html. La declaración de igualdad de todos los ciudadanos del nuevo estado y la creación de una "cultura nacional" centrada en los valores criollos y la lengua española supuso que el único camino para alcanzar el poder económico o político para la población indígena fuera la asimilación y la pérdida de valores culturales. La imposición del español en todos los asuntos públicos[7] se acompañó de la obligatoriedad de la escuela primaria en español para toda la población.
Los procesos liberalizadores implicaron un nuevo golpe a la vida tradicional indígena, al eliminar los cabildos indígenas regidos por los usos y costumbres y las parcelas comunales, que fueron privatizadas y pasaron a manos de caciques locales. Esto empeoró aún más las condiciones de vida indígenas y los obligó en muchos casos a trabajar como semiesclavos para los nuevos amos.
Las rebeliones indígenas contra las continuas expropiaciones y la explotación por parte de blancos y mestizos continuaron: zapotecos (1839-1853), nahuas de Guerrero (1842-46), huastecos (1879-1882), yaquis (1825-1897) y la llamada Guerra de Castas, rebelión maya que creó un estado independiente en Yucatán. Estas rebeliones fueron sofocadas por el nuevo gobierno mexicano con tanta saña como el colonial, incluyendo deportaciones masivas, como la de yaquis a Yucatán o la venta de mayas como esclavos a Cuba,[8] después de las masacres de mestizos y blancos en numerosas ciudades de la península de Yucatán. La intolerancia entre los dos grupos no parecía sino crecer, como señala Justo Sierra O'Reilly en su libro 'Los indios de Yucatán':
El siglo XIX vio sin embargo la llegada de un indio a la máxima jerarquía de la nación, Benito Juárez, zapoteco casado con criolla, y de un mestizo mixteco-criollo, Porfirio Díaz, quien sin embargo se distinguió por su política represora antiindígena y de 'blanqueamiento' de la población (Guerra del Yaqui, fin de la Guerra de Castas).
Aunque a finales del siglo XIX los indígenas mexicanos aún constituían más de la mitad de la población,[9] su proceso de aculturación y asimilación se aceleró al incorporarse más a la sociedad y economía Méxicana.La participación indígena en la Revolución Mexicana en demanda de tierras y mejores condiciones de vida desembocaron en la satisfacción parcial de sus aspiraciones (reforma agraria, creación de ejidos), pero no terminaron con la marginación y pobreza indígenas.
Las rebeliones se han seguido produciendo: yaquis (1927), EZLN (1994-), ya que las condiciones de vida de los indígenas han continuado muy por debajo de los de la población mexicana blanca y mestiza. Aunque su natalidad continúa siendo muy superior a la media nacional, su porcentaje en el total de población continúa bajando debido a la mayor mortalidad, la emigración y la aculturación. Los indígenas tienen una mortalidad infantil del doble de la general[2], y todos los municipios indígenas del país tienen un grado de marginación alto a muy alto. Asimismo, su IDH es de 0.7057, frente al 0.8304 nacional, una marginación que se acrecienta en el caso de las mujeres indígenas, sometidas a un severo régimen patriarcal.
La representación política indígena sigue siendo incipiente: un 2.6 % de los 500 diputados nacionales en la LIX Legislatura, de los que sólo una es mujer[3]. Existen 29 distritos indígenas entre los 300 distritos electorales mexicanos, pero la mayoría siguen siendo ocupados por mestizos. El gran reto indígena dentro de la sociedad mexicana es lograr su integración y elevar su nivel de vida sin perder su cultura, un objetivo ampliamente publicitado por los políticos y medios nacionales sin verdaderos efectos prácticos. A cinco siglos de la Conquista y dos de la independencia, las exigencias de la población indígena siguen intactas:
En tiempo de la guerra de la independencia de 1810 encabezada por el padre Hidalgo, somos los indígenas que más sangre dimos por la independencia y libertad de nuestra patria. Pero después de esa guerra de independencia y de libertad los indígenas seguimos ocupando el mismo lugar de esclavos, de pobres, de humillados y olvidados, se ignoraron la sangre de nuestros caídos y la existencia de los que sobrevivieron. Entonces no hubo libertad ni independencia de los indígenas, solo se cambiaron de amos y señor.
Luego la revolución de 1910, también somos los indígenas y campesinos los que más sangre y vida dimos por tierra y libertad porque fueron nuestros hermanos indígenas y campesinos los que pelearon con valentía y heroísmo sin temor de perder más que la propia vida. Pero después de esa revolución tampoco hubo tierra ni libertad para los indígenas y campesinos. Los que asumieron el poder a nombre de la revolución después del asesinato de nuestro general Emiliano Zapata también se olvidaron de los indígenas [...][10]| Pueblos indígenas de México | ||||||
| Grupo | Nombre nativo | Población étnica[11] | Territorio étnico | |||
|---|---|---|---|---|---|---|
| Nahua | Náhuatl | 2.445.969 | Centro de México | |||
| Maya | Maya | 1.475.575 | Península de Yucatán | |||
| Zapoteco | Binizaa | 777,253 | Valles, Sierra e Istmo | |||
| Mixteco | Ñuu sávi | 726.601 | Región Mixteca | |||
| Otomí | Hñähñü | 646.875 | Centro de México | |||
| Totonaca | Tachihuiin | 411.266 | Sierra Madre Oriental | |||
| Tzotzil | Batsil winik | 406.962 | Chiapas | |||
| Tzeltal | Winik atel | 384.074 | Chiapas | |||
| Mazahua | Jñatio | 326.660 | Valle de Toluca | |||
| Mazateco | Ha shuta enima | 305.836 | Región de Tuxtepec (Oaxaca) | |||
| Huasteco | Téenek | 226.447 | Región Huasteca | |||
| Chol | Winik | 220.978 | Chiapas | |||
| Purépecha | P'urhépechas | 202.884 | Meseta Tarasca | |||
| Chinanteco | Tsa jujmí | 201.201 | Región de Tuxtepec | |||
| Mixe | Ayüük | 168.935 | Sierra de Juárez | |||
| Tlapasnek | Me'phaa | 140.254 | Montaña Guerrerense | |||
| Tarahumara | Rarámuri | 121.835 | Sierra Tarahumara | |||
| Mayo | Yoreme | 91.261 | Valles del Mayo y del Fuerte | |||
| Zoque | O'de püt | 86.589 | Istmo de Tehuantepec | |||
| Chontal de Tabasco | Yokot | 79.438 | Chontalpa (Tabasco) | |||
| Popoluca | Tuncápxe | 62.306 | Istmo de Tehuantepec | |||
| Chatino | Cha'cña | 60.003 | Costa de Oaxaca | |||
| Amuzgo | Tzañcue | 57.666 | Montaña Guerrerense | |||
| Tojolabal | Tojolwinik | 54.505 | Chiapas | |||
| Huichol | Wixárika | 43.929 | Puerto Vallarta | |||
| Tepehuano | O'dami | 37.548 | ||||
| Triqui | Tinujéi | 29.018 | ||||
| Popoloca | [Ngigua] | 26.249 | ||||
| Cora | Nayeeri | 24.390 | ||||
| Mame | Qyool51 | 23.812 | ||||
| Yaqui | Yoeme | 23.411 | ||||
| Cuicateco | Nduudu yu | 22.984 | ||||
| Huave | Ikööds | 20.528 | ||||
| Tepehua | Hamasipini | 16.051 | ||||
| Kanjobal | K'anjobal | 12.974 | ||||
| Chontal de Oaxaca | Slijuala sihanuk | 12.663 | ||||
| Pame | Xigüe | 12.572 | ||||
| Chichimeca jonaz | Ézar | 3.169 | ||||
| Matlatzinca | Botuná | 3.005 | ||||
| Guarijío | Makurawe | 2.844 | ||||
| Chuj | Chuj | 2.719 | ||||
| Chocho | Runixa ngiigua | 2.592 | ||||
| Tacuate | 2.379 | |||||
| Ocuilteco | Pijejak | 1.759 | ||||
| Pima | Tohono o'odham | 1.540 | ||||
| Jacalteco | Abxubal | 1.478 | ||||
| Kekchí | K'ekchí | 987 | ||||
| Lacandón | Hach t'an | 896 | ||||
| Ixcateco | 816 | Ixcatlan Oaxaca | Seri | Comcaac | 716 | |
| Motocintleco | Qatok | 692 | ||||
| Quiché | Q'iché | 524 | ||||
| Kakchiquel | K'akchikel | 675 | ||||
| Paipai | Akwa'ala | 418 | Playas De Rosarito | |||
| Pápago | Tohono o'odam | 363 | ||||
| Cucapá | Es péi | 344 | Mexicali | |||
| Kumiai | Ti'pai | 328 | Cd.Tijuana | |||
| Kikapú | Kikapooa | 251 | ||||
| Cochimí | Laymón, mti'pá | 226 | Ensenada | |||
| Ixil | Ixil | 224 | ||||
| Kiliwa | Ko'lew | 107 | ||||
| Aguacateco | 59 | |||||
| Otros pueblos1 | 728 | |||||
| No especificado | 202.597 | |||||
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