| Composición étnica de Bolivia | |||
| Amerindio | 55% | ||
| Mestizo | 35% | ||
| Blanco | 7% | ||
| Otros | 2,5% | ||
La composición etno-racial de la población boliviana comprende de una gran diversidad de culturas y orígenes étnicos, entre los cuales se pueden mencionar:
La mayoría de los amerindios han asimilado la cultura mestiza, diversificando y expandiendo sus raíces ancestrales. Consecuentemente, la cultura popular de la Bolivia contemporánea es una mezcla de culturas, que une aspectos de origen hispano con lo amerindio.
| Principales pueblos indígenas de Bolivia | |||
| Grupo | Población | ||
|---|---|---|---|
| Quechua | 1.558.277 | ||
| Aymara | 1.098.317 | ||
| Chiquitano | 184.288 | ||
| Guaraní | 133.393 | ||
| Moxeño | 76.073 | ||
| Movima | 5.162 | ||
| Guarayo | 9.863 | ||
| Chiman | 4.528 | ||
| Tacana | 3.056 | ||
| Fuente: Wigberto Rivero Pinto (2006) [2] | |||
Los grupos étnicos en Bolivia se dividen en dos principales ramas, el grupo Andino asentada en mayor parte en las regiones altiplanicas y valles del país; y el grupo de las regiones cálidas, otras étnicas con características propias, también forman parte de los antecedentes histórico-culturales de Bolivia. Entre ellas se destacan en los valles, los Yampara o Ampara y los Mojocoyas; y en la zona oriental, los Chiriguanos, Guarayos, Moxeños, Chapacuras, Itonomas, Movimas, Paraguas, etc.
Los pueblos andinos se agrupan arrededor de dos grandes grupos humanos: Aymara y Quechua:
Las regiones cálidas al nororiente de la cordillera central y las regiones del sudeste (Gran Chaco) se dividen:
Idiomas
Bolivia es un país rico en variedad lingüística. Los idiomas más utilizados son:
La Constitución Política del Estado reconoce a Bolivia como un país multiétnico y pluricultural. Por esto, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de Ley por el cual se eleva a rango de ley el Decreto Supremo 25894 el día 12 de diciembre de 2006.[45] Esta ley eleva a rango de idioma oficial muchos idiomas indígenas hablados en diversos sectores del país:
Además, otros 36 idiomas podrían ser reconocidos como idiomas oficiales en este contexto: baure, besiro, canichama, cavineño, cayubaba, chácobo, chimán, ese ejja, guarasuwe, guarayu, itonoma, leco, machineri, mojeño, trinitario, mojeño ignaciano, more mostén, movida, pacawara, reyesano, sirionó, tacana, tapiete, toromona, uru chipaya, weenhayek, yaminawa, auki y yuracaré.[46]
Además de los idiomas antes mencionados existirían en el territorio boliviano por lo menos 52 lenguas nativas y extranjeras y 127 dialectos de ellas.
En Bolivia se pueden encontrar alrededor de unos 35.000 sitios arqueológicos. Muchos de los más conservados, por razones climáticas (desiertos y áreas muy secas) o por el tipo de materiales usados (piedra), se encuentran en los Andes, pertenecientes a culturas preincaicas e inca. Sin embargo, en el sector oriental tropical del país (los 2/3 del territorio de Bolivia) son incontables los sitos arqueológicos, con pinturas rupestres, restos de cerámicas y hasta los vestigios de las enormes obras hidráulicas prehispánicas en los llanos de Moxos y Baures.
La zona arqueológica más importante del país son las Ruinas de Tiwanaku, en la que se halla la Puerta del Sol, con sus monumentos de observación astronómica y sus técnicas de cultivo, los cuales denotan un avanzado grado de conocimiento, no solo de su medio ambiente sino de las leyes del universo.
El Oriente tropical boliviano fue el centro de una importante civilización precolombina, conocida como Cultura Hidráulica de las Lomas. Desde más o menos 4000 años a.C. (probablemente antes: el dato actual se basa en las cerámicas datadas) hasta el siglo XIII d.C., la región fue asentamiento de importantes grupos humanos organizados en sociedades pre-estatales (en algunos casos muy centralizados), definidos como cacicazgos, potentados locales. El sistema se basaba, ambiental y económicamente, sobre el uso de específicas características ambientales (uso de plantas acuáticas como fertilizantes y gigantescos sistemas de pesca) y en la construcción de grandes obras hidráulicas que permitían la conexión entre los varios núcleos humanos en cualquiera estación, los cultivos también en la época de inundaciones (por esto la creación de campos de cultivo elevados visibles aun hoy en día desde el aire), de terraplenes, diques, canales y lagunas con función viaria y de pesca.
A la llegada de los españoles, la región ya estaba en plena decadencia desde hacía cerca de tres siglos. De toda forma, queda como uno de los centros de origen y propagación de muchos productos agrícolas de difusión mundial: tabaco, cacahuete o maní, algodón, yuca (Manihot esculenta), camote (Ipomoea batatas).
Otra zona de importancia, patrimonio de la humanidad de la Unesco, es el centro ceremonial de Samaipata, conocido también como el Fuerte, el más grande petroglifo terrestre construidos por poblaciones amazónicas en épocas remotas. El centro fue ocupado aparentemente pocos años antes de la conquista española por una avanzadilla incaica que ha dejado sobrepuestos a las decoraciones de las culturas amazónicas, algunos de los típicos motivos incaicos. En los alrededores se han descubierto más de 50 edificaciones en una zona de 30 a 40 hectáreas.
También se encuentran en el país caminos prehispánicos, pinturas repestres y las conocidas huellas de dinosaurios de Toro Toro. Muchos de estos sitios arqueológicos -algunos de antigüedad milenaria- han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
La cocina boliviana tiene numerosos elementos comunes con la gastronomía de los países vecinos, especialmente el consumo de productos considerados típicamente regionales. Sin embargo, debido a la variedad de zonas climáticas, la cocina boliviana es muy rica y diferenciada según la tradición culinaria de cada región.
En la gastronomía del altiplano abunda las féculas e hidratos de carbono, por ejemplo: la patata, ingrediente que suele acompañar casi todos los platos, especialmente las patatas deshidratadas llamadas chuño o ch'uñu. En los valles de Cochabamba, Chuquisaca y Tarija, se produce una gran variedad e frutas y vegetales, granos y legumbres. Sin embargo, el producto más importante es el maíz, del cual existen muchas variedades, como el Kulli o maíz morado, el ch'uspillu o el willkaparu. En las tierras bajas o llanos, Pando, Beni y Santa Cruz, la yuca reemplaza a la papa y es más frecuente el uso de hortalizas. Se producte azúcar, plátanos, almendras, frutas tropicales, soja y carne de res.
El plato principal de los llanos es el locro, una sopa de arroz con charque (ch'arki) o pollo. En esta parte del país, extremadamente húmeda se preserva la repostería de una manera muy ingeniosa: Se deja en el horno al fuego lento hasta que se deshidrata y endurece. Para consumirla, se remoja en el café o en la bebida caliente con la cual se está acompañado.
Entre las comidas más típicas de la gastronomía boliviana, sobresalen el chairo, un caldo de cordero u oveja con papas, chuño y verduras; La sajta, pollo servido en una salsa de pimientos picantes; el pacumutu, filetes de carne vacuna; el sillp'anchu, carne macerada con huevo encima; el pique macho, carne picada con cebollas; las empanadas de carne y los platos elaborados sobre la base de maíz, como el locro de maíz blanco, los tamales hechos con una base de maíz rellena con una rehogado en grasa de cebolla, ají picante pimentón y carne picada, y la huminta en chala, realizado con choclo (maíz tierno) rallado, azúcar y canela, con una salsa de tomates, morrones y pimentón, envueltos también en chalas (hojas de maíz) y hervidos como los tamales.
Entre los postres, destacan los pasteles de dulce, el queso de cabra y el dulce de lacayote. Bebidas típicas están la chicha, el tereré, el mate, el api y el mate de coca, así como bebidas alcohólicas como el singani el licor nacional del país, vinos, chicha y un etc. de diversas bebidas.
La gastronomía boliviana tiene unas profundas raíces étnicas, europeas y árabes, y transformadas por el mestizaje y los diferentes momentos históricos que el país ha experimentado, la gastronomía boliviana no ha hecho otra cosa que sumar platos, mezclas y preparados a una larga lista que abarcan todas las variedades. En el oriente boliviano se consume mucho el tujuré con leche, elaborado a base de maíz, lejía y leche, se consume caliente o frío.
El Chipilo, tradicional del departamento del Beni. Se trata de plátano verde cortado en láminas muy delgadas y frito en aceite. Su sabor se asemeja a una galleta salada.
El Plato Paceño [48] tiene la particularidad de no tener carne, consta de una porción de habas cocidas, una rodaja de queso criollo frito, una papa con cáscara cocida, un choclo cocido y abundante salsa de picante criollo que se llama llajwa.
El plato tradicional de Tarija es el Saice el mismo que se prepara con carne molidad de res, papa harinosa, arvejas y se lo acompaña con arroz, fideo y chuño rebosado con queso y huevo, también se lo sirve con ensalada de tomate, lechuga y cebolla.
Entre la llamada comida del oriente me permito destacar la sopa tapada que es un plato típico beniano que básicamente consta de tres capas: una de arroz y otra de un preparado de carne con huevo y plátano con unas aceitunas más o menos como un pastel de fideo.
Asadito colorado[49] es un plato típico de la provincia de Vallegrande; consiste en lo siguiente: está hecho de carne de cerdo, preparada con condimentos, especialmente un colorante rojo por lo cual lleva el nombre, se cuece en la misma manteca que escurre de la carne. Se acompaña con papas cocidas, ají, a veces pan, si se desea.
Las Qaras a la brasa es un plato típico de la región de los valles, en una zona próxima de los departamentos de Santa Cruz y Chuquisaca, más propiamente en la provincia de Vallegrande del departamento de Santa Cruz. Contiene mote, papas, chuletas de cerdo, y el cuerrillo de cerdo que está cocido sobre las brasas vivas, es un plato delicioso sobre todo el preparado de la carne y el cuerillo.
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