Domingo, 02 de agosto de 2009

De Wikipedia, la enciclopedia libre

Para los partidarios del Archiduque Carlos en la Guerra de Sucesión Española, véase Austracista.
La bandera tradicional carlista

El carlismo fue un movimiento político legitimista de carácter antiliberal y antirrevolucionario surgido en España en el siglo XIX que pretendía el establecimiento de una rama alternativa de la dinastía de los Borbones en el trono español, y que en sus orígenes propugnaba la vuelta al Antiguo Régimen.

En el siglo XX una parte del carlismo evolucionó hacia el socialismo autogestionario (el Partido Carlista), si bien más tarde se produjo una escisión del sector tradicionalista conservador, que formaría la Comunión Tradicionalista Carlista. Ambos movimientos tienen actualmente un apoyo electoral residual.

Contenido

[editar] Ideología

Los carlistas formaban el ala más conservadora de la sociedad española de la época, englobando a los denominados «apostólicos», tradicionalistas y, sobre todo, a la reacción antiliberal. La lucha entre pretendientes fue realmente una lucha entre dos concepciones políticas, de una parte los defensores del Antiguo Régimen y de otra los partidarios de las reformas liberales, surgidas como consecuencia de la Revolución Francesa y de la Revolución Industrial, que habían dejado desfasada la antigua sociedad agraria predominante hasta entonces en España. Así, el carlismo tuvo escasa repercusión en las grandes ciudades, siendo un movimiento predominantemente rural.

Otro aspecto de la disputa transcurría en el terreno religioso, con el deseo de los carlistas de conservar los privilegios e influencia de la Iglesia Católica en la sociedad y el estado, así como la restauración de la Inquisición.

Además, los partidarios del pretendiente Don Carlos alentaban la reinstauración de la totalidad de los fueros de los territorios de las zonas sublevadas (si bien existen discrepancias entre los historiadores respecto si la defensa de los fueros fue un rasgo característico del carlismo desde su origen o si se manifestó ya empezada la Primera Guerra Carlista), lo que explica el mayor auge del movimiento en los territorios que habían disfrutado de regímenes forales, caso de Aragón, Valencia y zonas de Cataluña, así como en los que aún los disfrutaban, caso del País Vasco y Navarra, donde los veían amenazados por el afán uniformizador de los liberales.

Así se conformó el ideario carlista: legitimidad dinástica, integrismo católico, monarquía absolutista y defensa de los fueros tradicionales. Su lema legendario: «Por Dios, por la Patria y el Rey».

[editar] Antecedentes

Ya durante el Trienio Liberal (1820-1823) había surgido un movimiento de carácter antiliberal y contrarrevolucionario como reacción a las políticas reformistas que se establecieron desde el poder y que tuvo continuidad en la denominada Guerra de los Agraviados de 1827. Sin embargo, el movimiento hundía sus bases ideológicas en el pensamiento español antiilustrado y antiliberal de autores como Fernando de Zeballos, Lorenzo Hervás y Panduro o Francisco Alvarado, enmarcados en una corriente europea de reacción contra el enciclopedismo y la Revolución Francesa.

[editar] Nacimiento

Fernando VII

Fernando VII había quedado viudo por tercera vez, sin descendencia y contrajo un nuevo matrimonio con María Cristina de Borbón-Dos Sicilias en 1829, habiendo designado como sucesor a su hermano Carlos María Isidro. Sin embargo, a finales de marzo de 1830, María Cristina quedó embarazada y ante la posibilidad de tener un heredero, el 31 de marzo de 1830 Fernando VII promulgó la Pragmática Sanción, la cual, aunque había sido aprobada por las Cortes el 30 de septiembre de 1789, en tiempos de Carlos IV, no se había hecho efectiva en aquella época por razones de política exterior. La Pragmática establecía que si el rey no tenía heredero varón, heredaría la hija mayor, lo que suponía de hecho la abolición de la Ley Sálica, que no permitía la transmisión de los derechos de sucesión de la Corona por vía femenina, importada de Francia por Felipe V y restableciendo la tradición castellana. Esta decisión excluía, en la práctica, al infante Carlos María Isidro de la sucesión, en tanto que fuera niño o niña, quien naciera sería el heredero directo del rey.

Aunque Carlos IV había derogado la Ley Sálica mediante la Pragmática Sanción, la disposición no había sido promulgada, por lo que no había entrado en vigor al faltarle un elemento fundamental para la validez jurídica. Fue Fernando VII quien la sancionó —no sabiéndose a ciencia cierta si esto era preciso— y la promulgó en beneficio de su hija, la futura reina Isabel II y en detrimento del que hasta entonces era su heredero, su hermano Carlos María Isidro. Mucho tuvo que ver en el cambio de actitud, según todos los historiadores, la esposa del rey Fernando, María Cristina de Borbón, deseosa de coronar a su hija Reina de España. La enfermedad del Rey influyó en la Corte, donde unos y otros, partidarios de Isabel y de Carlos, trataron de que el monarca promulgase o no la norma. Fuera cierto o no que, muy poco antes de morir, había modificado el Rey de nuevo su criterio a instancias del Consejo de Ministros, y posiblemente influido por su hermano, lo cierto es que la reinstauración de la Ley Sálica no se produjo por faltar la obligada sanción y promulgación. Los carlistas, que sostienen la vigencia de este último acto del monarca y la nulidad jurídica de la Pragmática, consideran que el Rey pudo haber sido presionado, o bien se ocultó la disposición para que nunca entrase en vigor. Los partidarios de la reina Isabel, por su parte, consideraron inexistente norma válida alguna posterior a la derogación de la Ley Sálica, en su parecer perfectamente válida y, por tanto, la heredera del trono era la hija del monarca, futura reina Isabel. Ésta es la tesis defendida por la mayoría de los historiadores en la actualidad.

Tropas francas isabelinas llamadas "Peseteros" o chapelgorris en Miranda de Ebro (1835)
General carlista Ramón Cabrera, El Tigre del Maestrazgo.

Así las cosas, el 10 de octubre de 1830 nació la futura Isabel II, siendo proclamada heredera legítima, lo que produjo malestar entre los partidarios del infante Don Carlos, que comenzaron a ser conocidos como «carlistas». Ya en septiembre de 1832, con el rey gravemente enfermo en La Granja de San Ildefonso, se produjo la revuelta de los partidarios el infante Carlos para hacerse con el poder, y aunque fracasó, el ministro Francisco Calomarde, próximo a las ideas apostólicas, consiguió la firma del rey en un documento que anulaba la Pragmática Sanción, con lo que el infante Carlos se convertía en el heredero. A pesar de ello, una vez recuperado, Fernando VII anuló el documento derogatorio y el 1 de octubre de 1832 destituyó el gobierno presidido por Calomarde, sustituido por el liberal moderado Francisco Cea Bermúdez, intentando ganarse, con una amnistía y algunas reformas políticas, el apoyo de los liberales a la futura Isabel II, al tiempo que destituía a los partidarios de su hermano Carlos de los puestos de importancia.

Éste marchó en marzo de 1833 al exilio a Portugal, negándose a jurar a Isabel como princesa de Asturias, aduciendo que el rey Fernando VII no tenía potestad para promulgar la Pragmática Sanción y que, por tanto, seguía en vigor la Ley Sálica. El infante se proclamó rey con el nombre de Carlos V a la muerte de Fernando VII el 29 de septiembre, al tiempo que hacía un llamamiento al ejército para rebelarse. Consiguió un gran apoyo en el cuerpo de los Voluntarios Realistas.

[editar] Guerras carlistas

Artículo principal: Guerras Carlistas
General carlista Tomás de Zumalacárregui.

En el siglo XIX se produjeron varias insurrecciones de los carlistas contra el gobierno de Isabel II y sucesivos, denominadas en aquella época guerras civiles. Al producirse una nueva insurrección en 1936, que llevó a una guerra más destructiva, se hizo habitual designar como «guerras carlistas» a las del siglo XIX, y reservar el término «Guerra Civil» para la de 1936-1939.

El infante Carlos María Isidro, autoproclamado rey con el nombre de Carlos V.

[editar] Primera Guerra Carlista (1833-1840)

Artículo principal: Primera Guerra Carlista

Fue la más violenta y dramática, con casi 200.000 muertos. Los primeros levantamientos en apoyo de Carlos María de Isidro, proclamado rey por sus seguidores con el nombre de Carlos V, ocurrieron a los pocos días de la muerte de Fernando VII, pero fueron sofocados con facilidad en todas partes salvo en las Vascongadas, Navarra, Aragón, Cataluña y el Levante.

Se trataba sobre todo de una guerra civil, sin embargo tuvo su impacto en el exterior: los países absolutistas (Imperio Austríaco, Imperio Ruso y Prusia) y el Papado apoyaban aparentemente a los carlistas, mientras que el Reino Unido, Francia y Portugal apoyaban a Isabel II, lo que se tradujo en la firma del Tratado de la Cuádruple Alianza en 1834.

Espartero y Maroto, de Bernardo López

Ambos bandos contaron con grandes generales (Zumalacárregui y Cabrera en el bando carlista, y Espartero en el bando isabelino, lo que se tradujo en un conflicto arduo y prolongado). Pero el agotamiento carlista llevó a que una parte de ellos, los Moderados dirigidos por el general Maroto se dividieran y buscasen un acuerdo con el enemigo. Las negociaciones entre Maroto y Espartero culminaron en el Acuerdo de Vergara en 1839 que marcaba el fin de la guerra en el norte del país. Sin embargo, Cabrera resistió en el Levante casi un año más.

[editar] Segunda Guerra Carlista (1849-1860)

Artículo principal: Segunda Guerra Carlista
onCarlosVI.jpg" title="Carlos VI, hijo de Carlos V y abuelo de Carlos VII, fue pretendiente carlista tras su padre al trono español.">
onCarlosVI.jpg" title="Aumentar">
Carlos VI, hijo de Carlos V y abuelo de Carlos VII, fue pretendiente carlista tras su padre al trono español.

No fue tan dramática como la primera y tuvo un impacto mucho menor. El conflicto se prolongó de forma discontinua entre 1849 y 1860. Su principal campo de batalla fueron las zonas rurales de Cataluña, aunque hubo algunos episodios en Aragón, Navarra y Guipúzcoa. En 1845 el Infante don Carlos había abdicado en favor de su hijo Carlos Luis de Borbón, conde de Montemolín, que toma el nombre de Carlos VI, como pretendiente a la corona. Al mando del general Cabrera, la contienda se caracteriza por acciones guerrilleras que no consiguen resultado, haciendo que Cabrera tenga que cruzar la frontera, si bien algunos focos resistieron hasta 1860 en acciones más propias del bandolerismo.

[editar] Tercera Guerra Carlista (1872-1876)

Artículo principal: Tercera Guerra Carlista
El pretendiente Carlos VII, en un dibujo de la revista Vanity Fair de 1876

La tercera guerra carlista se inició con el levantamiento armado de los partidarios de Carlos VII (en 1868 el pretendiente publicó un manifiesto en el que exponía sus ideas, entre ellas la de constituir unas Cortes de estructura tradicional y promulgar una Constitución o carta otorgada, así como realizar una política económica proteccionista) sobre la monarquía de Amadeo I y después contra Alfonso XII, hijo de Isabel II, proclamado rey por el general Martínez Campos en Sagunto.

Los principales escenario de conflicto de esta guerra fueron las zonas rurales de las Vascongadas, Navarra y Cataluña, y con menor repercusión en zonas como Aragón, Valencia y Castilla.

Este nuevo conflicto fue uno de los factores que desestabilizaron la monarquia constitucional de Amadeo I y de la I República

La guerra finalizó en 1876 con la conquista de Estella, la capital carlista y la huida a Francia del pretendiente. Hubo algunos intentos posteriores de sublevación, aprovechando el descontento por la pérdida de las posesiones ultramarinas en 1898, pero no tuvieron éxito.

[editar] Del fin de las guerras carlistas a la guerra civil

[editar] Carlos VII

En 1879 Cándido Nocedal, como representante del pretendiente en España, reorganizó el carlismo enfatizando su carácter de movimiento católico y apoyándose en una red de periódicos afines que efecturaron una política muy agresiva, lo cual le enfrentó con sectores carlistas que formaron la Unión Católica, grupo dirigido por Alejandro Pidal, que acabó uniéndose con los conservadores de Antonio Cánovas del Castillo.

Tras la muerte de Cándido Nocedal el pretendiente asumió la dirección del partido para evitar enfrentamientos, pero en 1888 acabó expulsando a Ramón Nocedal, hijo de Cándido y heredero de su pensamiento, que creó un partido integrista, de pequeño tamaño pero con mucha influencia en círculos radicales, el Partido Católico Nacional. A partir de 1890 el marqués de Cerralbo estuvo al frente del carlismo, reconstruyéndolo como un moderno partido de masas, centrado en asambleas locales, llamadas círculos, que llegaron a ser cientos en toda España y con más de 30.000 asociados en 1896. Esas asambleas fueron copiadas por otras fuerzas políticas; además de la actividad política, realizaban acciones sociales, lo que llevó al carlismo a una participación activa de oposición al sistema político de la Restauración como Comunión Tradicionalista. Esta formación conseguiría 5 diputados en 1891, 7 en 1893, 10 en 1896, 6 en 1898, 2 en 1899, participando en coaliciones como Solidaritat Catalana en 1907, junto con regionalistas y republicanos.

A partir de 1893 Juan Vázquez de Mella se convierte en el líder parlamentario y principal ideólogo del carlismo, secundado por Víctor Pradera; ambos tuvieron una amplia influencia en el pensamiento conservador español.

En 1895, Sabino Arana y su hermano, evolucionan desde el carlismo hasta el nacionalismo vasco, reclamando los fueros de los territorios vascos, fundando el Partido Nacionalista Vasco (PNV).

Con la pérdida de las colonias en 1898 los carlistas sopesan una acción insurreccional que no llegó a producirse, aunque en octubre de 1900 se levantaron algunas partidas en Badalona sin autorización de los jefes carlistas. Ello llevó al carlismo a una crisis y al cierre de círculos y publicaciones por parte de las autoridades. El representante del pretendiente desde 1898, Matías Barrio Mier, se dedicó a reconstruir el movimiento, potenció las juventudes del mismo. En las elecciones de 1901 el carlismo consiguió 6 diputados, 7 en 1903, 4 en 1905 y 14 en 1907 gracias a la participación en Solidaritat Catalana.

[editar] Jaime III

El 18 de julio de 1909 muere el pretendiente Carlos VII y será su hijo Jaime de Borbón, con el nombre de Jaime III, quien asume el puesto de pretendiente carlista. Bartolomé Feliú fue su representante en España hasta 1912 y Juan Vázquez de Mella el encargado de la secretaría política del carlismo, a pesar de las malas relaciones entre él y el pretendiente.

En 1910 los carlistas ocuparon 4 escaños y en 1914 quedaron reducidos a tan sólo 2. Entre 1912 y 1918 una junta presidida por el marqués de Cerralbo ostentó la jefatura del partido. En 1913 comenzó a organizarse el requeté como la organización paramilitar del partido.

Durante la Primera Guerra Mundial Jaime vivió bajo arresto domiciliario en el Imperio Austrohúngaro por su apoyo a Francia y a los aliados, sin casi comunicación con la dirección política carlista en España, que seguía encabezando Vázquez de Mella, con un carácter germanófilo. Tras la derrota de los imperios centrales, Vázquez de Mella, Cerralbo, Pradera y otros líderes carlistas, conocidos como mellistas, dejaron el partido en 1919 y se organizaron en el Partido Católico Tradicionalista.

Los carlistas bajo el liderato directo del pretendiente evolucionaron hacia posturas socializantes de izquierda, llegando incluso Jaime III a definirse como socialista, inspirándose en la doctrina social de la Iglesia Católica, renovando su foralismo en clave confederal. En 1919 los carlistas consiguieron 3 escaños en el Congreso. En 1919 el carlismo tuvo un importante papel en la fundación de los Sindicatos Libres (sindicalismo católico).

El carlismo mantuvo una relación ambigua con la Dictadura de Primo de Rivera hasta 1925, cuando el pretendiente publicó un manifiesto contra ella, sucediéndose un período de represión de sus actividades por parte del régimen, del que tan sólo se recuperó en 1930 con la presentación de proyectos de Estatuto para Cataluña en 1930 y el Estatuto de Estella (Navarra y País Vasco) de 1931. Al tiempo, miembros de las otras familias carlistas colaboraron con la dictadura, como Víctor Pradera, líder de la Unión Patriótica.

El carlismo llegaba muy debilitado al comienzo del periodo republicano. Desde 1931 adoptó una posición definida contra la Segunda República, formando una alianza electoral con el PNV, la Lliga Regionalista y pequeños partidos de la derecha, consiguiendo 7 diputados en las Cortes Constituyentes. El pretendiente Jaime celebró conversaciones con Alfonso XIII para la reunificación de sus ramas de la casa de Borbón, con la propuesta de establecer a Jaime como jefe de la casa de Borbón a cambio de que nombrara heredero al infante Juan, hijo de Alfonso XIII. Las negociaciones terminaron bruscamente con la muerte de Jaime a consecuencia de una caída de caballo el 2 de octubre de 1931.

[editar] Alfonso Carlos I

El único heredero directo era Alfonso Carlos de Borbón, hermano de Carlos VII, de 82 años, que tomó el nombre de Alfonso Carlos I en memoria de su hermano y reorganizó el movimiento carlista como Comunión Tradicionalista, adoptando nuevamente posturas ideológicas integristas, propiciando la vuelta de los mellistas y a la que se unieron otros movimientos católicos que temían una república laica. De esta forma el carlismo entró en una fase de expansión, aumentando la actividad y el número de los círculos o creándose secciones femeninas (las «Margaritas»Gui?o. Comunión Tradicionalista tuvo un importante respaldo en el País Vasco, Navarra, Cataluña y también en Andalucía, donde destacó rápidamente el integrista Manuel Fal Conde.

Los carlistas apoyaron el intento de golpe de estado del general Sanjurjo el 10 de agosto de 1932 y sus juventudes tuvieron serios enfrentamientos con los partidos de la izquierda. Además, a pesar de su apoyo inicial al Estatuto de Cataluña acabaron por oponerse a él, lo que acabó con la relación con la Lliga, y posteriormente con el PNV cuando los carlistas de Álava se opusieron al estatuto vasco.

En las elecciones legislativas de 1933 participaron dentro de las candidaturas de derechas, consiguiendo 21 diputados, pero la alianza radical-cedista empujó a Comunión Tradicionalista a una posición de extrema derecha, provocando la radicalización de sus bases. A partir de los sucesos revolucionarios de octubre de 1934, los carlistas pasaron a la conspiración y a la acción directa en contra de la República.

Continúa en Carlismo, wikipedia


Tags: carlismo, wikipedia, carlistas, rural, sociedad agraria, tradicionalistas

Publicado por blasapisguncuevas @ 22:36  | ESPA?A
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Lunes, 03 de agosto de 2009 | 13:18
He le?do su art?culo y le falta comentar que el Partido Carlista fue miembro fundador de la coalici?n electoral de izquierdas Izquierda Unida en 1986 y que ha participado y participa en numerosos movimientos ciudadanos, si bien es cierto que no tiene representaci?n parlamentaria mantiene numerosos concejales y alcaldes en algunas localidades de Euskalherria, Valencia y Catalu?a.

Asimismo es de indicar que mientras el Partido Socialista Obrero Espa?ol se entend?a con el Dictador General Primo de Rivera, los carlistas eran fuertemente reprimidos por los somatenes y la guardia civil primorriverista.

La participaci?n en la Guerra Civil de 1936-1939 fue una imposici?n de la Junta Carlista de Navarra siendo opuestos a la participaci?n en la misma tanto D. Manuel Fal Conde como los Carlistas Valencianos, Castellanos y Catalanes.

Un saludo
El Chouan Ib?rico
http://www.elgritodelalechuza.blogspot.co
Publicado por Invitado
Lunes, 03 de agosto de 2009 | 14:11
Y por ?ltimo a?adir que la II Rep?blica fue acogida por los carlistas con la misma esperanza y con la misma ilusi?n que demostraron el resto de los espa?oles, lleg?ndose en el caso del carlismo que S.M. don Jaime III dirigi? una circular a todos los carlistas prohibi?ndoles que hicieran actos hostiles al nuevo r?gimen.

Lo que inclin? a los carlistas a ir a la guerra contra la rep?blica fue su car?cter sectario y la persecuci?n religiosa que fomentaron los diversos gobiernos republicanos.

Aconsejo la lectura del art?culo "Un Rey ante la II Rep?blica" publicado en http://pordoncarlos.blogspot.com/2009/04/un-rey-ante-la-ii-republica-espanola.html

Un saludo
El Chouan Ib?rico
http://www.elgritodelalechuza.blogspot.com
Discurso Impecable de Fidel Castro y ¿Por qué MoReNa? @Taibo2 Paco Ignacio Taibo II

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada