(Versiones Taquigráficas-Consejo de Estado)
Carina Soto (Moderadora).- Muy buenos días.
Bienvenidos a la presentación del informe de Cuba en virtud de la Resolución 61 de Naciones Unidas: Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba, que será presentado a la prensa aquí presente, por el Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, compañero Bruno Rodríguez Parrilla. Ministro, tenemos aquí la presencia de los medios de prensa nacional y de la prensa extranjera acreditada. De la prensa extranjera acreditada hay una representación de 63 corresponsales de 41 medios de 15 países. Esta presentación se está trasmitiendo por la cadena Cubavisión Internacional y por las ondas de Radio Habana Cuba.
Ministro, gracias. Usted tiene la palabra.
Bruno Rodríguez.- Muchas gracias.
Les agradezco su asistencia.
Es una conferencia de prensa para abordar un tema que todos los años tratamos, pero esta vez lo hacemos en circunstancias —a mi manera de ver— nuevas.
No hay cambio en la política de bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba. La política de bloqueo permanece intacta, las regulaciones del bloqueo están en completa aplicación; por tanto, por decimoctava ocasión consecutiva, el miércoles 28 de octubre, la Asamblea General de las Naciones Unidas considerará este tema de su agenda y tomará acción sobre un Proyecto de Resolución.
En el 2008, este Proyecto de Resolución que condena al bloqueo, concitó 185 votos. Esto significa una abrumadora mayoría de los Estados miembros de las Naciones Unidas, y es uno de los elementos que confirman el absoluto aislamiento internacional de la política de bloqueo contra nuestro país.
El Informe de Cuba será publicado en los próximos días, y ustedes lo recibirán al terminar esta conferencia de prensa.
Por su parte, el informe que presentará el Secretario General estará integrado por las respuestas a la Resolución anterior, que solicita a los países que presenten sus consideraciones sobre este tema al Secretario General de las Naciones Unidas por 122 informes de Estados miembros de Naciones Unidas; es decir, 122 estados se pronunciaron en contra del bloqueo y la aplicación de medidas coercitivas extraterritoriales contra Cuba, y se dirigieron, en respaldo a la solicitud de la eliminación de estas medidas, al Secretario General de Naciones Unidas. Esto significa cinco respuestas más que las del año anterior.
Veinticuatro organizaciones internacionales, agencias especializadas de Naciones Unidas, o fondos o programas de Naciones Unidas, es decir, organizaciones intergubernamentales, se dirigieron también al Secretario General en idéntica posición.
El bloqueo está calificado como un acto de genocidio, según las convenciones de Ginebra. Queda claramente expuesto en aquel memorando de 1960 —que se desclasificó 30 años después—, que el objetivo del bloqueo es causar hambre, sufrimiento y desesperación en el pueblo cubano.
Según las convenciones de Ginebra, calificado como un acto de genocidio, es una política criminal. El bloqueo es éticamente inaceptable, como en su momento enfatizó el Papa, es éticamente inaceptable. Es, además, una política fallida y obsoleta, no ha funcionado durante 50 años, no ha acercado a los sectores norteamericanos que buscan la destrucción de la Revolución Cubana a su objetivo, pertenece a una época distinta. No hay manera de explicar la permanencia del bloqueo en el mundo de hoy.
El bloqueo es, además, ilegal. Es una violación de la Carta de Naciones Unidas, en particular de sus propósitos y principios. Viola las normas del sistema de comercio internacional, impide la libertad de navegación. Es, además, una transgresión al derecho a la paz, al derecho al desarrollo y al derecho a la seguridad de un Estado soberano, según la manera en que Naciones Unidas precisamente conceptúa estos derechos como atributo de cualquier Estado.
El bloqueo constituye, además, una violación masiva, flagrante y sistemática de los derechos humanos del pueblo cubano, y es el principal obstáculo para nuestro desarrollo económico y social. Es cierto que hay impacto de la crisis económica global en nuestra economía, es cierto que hay otros factores; pero afirmo, en toda propiedad, que el obstáculo principal al desarrollo de Cuba es el bloqueo económico, comercial y financiero aplicado durante más de 50 años hasta este minuto.
La política de bloqueo permanece intacta. La llegada al gobierno de un nuevo presidente de Estados Unidos no ha significado ningún cambio en la aplicación del bloqueo, ni en el desarrollo de esa política.
De hecho, como medios de prensa internacionales han publicado en estos días, hace apenas 48 horas, el presidente Obama se dirigió a los Secretarios de Estado y de Comercio de su gobierno, para comunicar su decisión de continuar la aplicación de las medidas de bloqueo en lo que calificó en razón de “el interés nacional de Estados Unidos”, a pesar de las numerosas encuestas que demuestran que una clara, amplia y creciente mayoría de los norteamericanos se oponen al bloqueo a Cuba. Incluso, los datos también demuestran, según recientes encuestas, que la mayoría de la emigración cubana residente en Estados Unidos se opone al bloqueo y a las diversas medidas que le impiden una relación normal con su país de origen.
Las medidas del 13 de abril, que ustedes conocen, no se aplicaron hasta hace apenas una semana, a partir de que las regulaciones que las pondrían en vigor y que explicaban la manera en que serían aplicadas, no habían sido emitidas. Disponiendo ya de estas regulaciones, afirmo que estas medidas solo eliminan la mayoría de las restricciones que prohíben los vínculos de los cubanos residentes en Estados Unidos con sus familiares en Cuba en cuanto a viajes y a remesas.
Es cierto que eliminan la mayoría de las más brutales y extremas restricciones que aplicó Bush, mutilando a la familia cubana. Dejan otras restricciones. No debería haber ninguna restricción a las relaciones de los cubanos emigrados con su país de origen.
Aunque incluyen también la autorización para que empresas norteamericanas realicen determinadas operaciones de telecomunicaciones con Cuba, ello dependerá de la modificación de otras restricciones que permanecen en vigor, y sobre las cuales no se ha dicho una palabra, que impiden su real aplicación.
Tampoco se ha dicho nada sobre la práctica, en violación de las propias leyes norteamericanas de robar directamente fondos cubanos congelados en bancos norteamericanos, en algunos casos relacionados con negocios de telecomunicaciones, a partir de decisiones judiciales, espurias y venales.
Todos los atributos del bloqueo, todas las prácticas del bloqueo, están en vigencia y completa aplicación. Se continuó impidiendo a Cuba la exportación de bienes y servicios a Estados Unidos y se prohíbe a los productores norteamericanos exportar a Cuba.
A las subsidiarias norteamericanas en terceros países, en un acto de aplicación extraterritorial de la legislación norteamericana, violatorio del derecho internacional, se les prohíbe cualquier tipo de transacción con empresas cubanas. Ni siquiera durante los momentos del impacto de los huracanes a nuestro país se permitió ninguna excepción a esta política.
Se mantiene la prohibición a empresas de terceros países; es decir, registradas en otros territorios, de vender bienes o servicios a Cuba cuya tecnología contenga más de un 10% de componentes estadounidenses. Es otra brutal aplicación extraterritorial contra la soberanía de terceros países, contra los empresarios de terceros países, de las leyes del bloqueo.
A los bancos de terceros países se les impide, hasta este minuto, abrir cuentas o realizar transacciones financieras en dólares norteamericanos, lo mismo con personas jurídicas que naturales de nuestro país.
A los buques que transportan mercancías desde Cuba o hacia Cuba, se les sigue prohibiendo atracar en puertos norteamericanos en un período de 180 días, lo cual es también otra implicación extraterritorial, que demuestra, junto a tantos otros elementos, como algunos de los que he mencionado, que el bloqueo no puede ser considerado en modo alguno un asunto bilateral entre Estados Unidos y Cuba, sino que afecta la soberanía de terceros Estados, afecta el Derecho Internacional y, por tanto, es materia de preocupación de la comunidad de Estados.
Algunos ejemplos recientes de la aplicación del bloqueo. Me voy a referir solamente a ejemplos del 2009; es decir, de los últimos meses:
El 30 de junio la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) multó a la filial norteamericana Phillips por la compra de equipos médicos realizada por Cuba, sobre lo cual ustedes han recibido amplia información y conocen nuestro pensamiento, a partir de las reflexiones del Comandante en Jefe Fidel Castro al respecto.
. La empresa Merck and Company no pudo vender a Cuba el medicamento Elspar para niños que padecen leucemia linfoblástica. Estamos hablando de niños enfermos de cáncer, niños enfermos de leucemia. Este producto se aplica a niños que tienen intolerancia o alergia a otros medicamentos similares que existen en el mercado.
El resultado de esta prohibición es que los niños alérgicos a otros medicamentos no pueden recibir este tratamiento y, por tanto, sufren efectos adicionales de esta enfermedad y se acorta dramáticamente su expectativa de vida. Es un ejemplo criminal de la aplicación del bloqueo contra sectores vulnerables como la infancia y áreas como la salud donde, ni siquiera en estado de guerra, las Convenciones Internacionales permiten aplicar bloqueo de medicamentos o alimentos.
A las empresas norteamericanas Numed, Aga y Boston Scientific se les prohibió vender catéteres, coils, guías y stents destinados al tratamiento de niños cubanos con cardiopatía congénita.
Estamos hablando aquí de dispositivos para tratar afecciones, tumores o aneurismas en el sistema circulatorio o neurológico a nivel pediátrico; niños pequeños que no pueden ser atendidos si no se dispone de esos dispositivos especiales que son de producción norteamericana. A falta de esos dispositivos especiales, comprenderán que tiene que movilizarse prácticamente todo nuestro sistema de salud para resolver cada caso o, incluso, atender algunos de estos casos en terceros países, porque son dispositivos indispensables para salvar la vida de niños con cardiopatía congénita o tumores.
. El Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular no ha podido comprar un dispositivo para la extracción de electrodos permanentes, cuya patente única la tiene la compañía Cook Vascular inc. norteamericana, dispositivo indispensable para realizar estos procederes.
A falta de esos dispositivos, hay que recurrir a la cirugía. El recurso alternativo a la falta de un dispositivo de estos, es la cirugía de elevado riesgo sobre pacientes con cardiopatía, lo cual constituye otra manifestación realmente criminal del bloqueo contra Cuba.
En el sector agroalimentario, en una época de escandalosa subida de los precios de los alimentos, a resultas de la especulación financiera; del impacto de la producción, lanzada por iniciativa de Bush, de agrocombustibles basados en alimentos; bajo el impacto de la crisis económica global, en un país que perdió el 20% de su Producto Interno Bruto, a consecuencia de tres huracanes; se produjeron pérdidas por impacto del bloqueo por valor de 122 millones de dólares. Por obstáculos a transacciones, solamente a la empresa ALIMPORT tuvo en el último año daños por 155 millones de dólares. Estas son cifras que, vistas en la magnitud de una economía pequeña, como la cubana, en condiciones de crisis económica global y de un país devastado por huracanes, a pesar del enorme esfuerzo y la marcha exitosa de los procesos de recuperación, que demandan tiempo y grandes recursos, sin embargo sufre estos impactos.
A consecuencia del bloqueo, la Industria Turística cubana dejó de percibir ingresos por más de 1.210 millones de dólares. Se sabe que es uno de los ingresos fundamentales del país.
La Industria Sideromecánica sufrió afectaciones por 38 millones de dólares. Solamente con ese dinero se hubieran podido adquirir, por ejemplo, 140.000 refrigeradores.
La empresa ETECSA, de Telecomunicaciones, ha sufrido pérdidas por más de 53 millones de dólares por no haber podido acceder al mercado norteamericano para comprar piezas de repuesto y otros insumos.
Las afectaciones al Sector del Transporte fueron de más de 357 millones de dólares; al de la Construcción en más de 47 millones y a la Industria Azucarera en más de 127 millones de dólares. El pasado 24 de agosto la OFAC multó por casi 6 millones de dólares —una de las multas más altas aplicadas a escala internacional— al conglomerado financiero Australia New Zealand Bank Group por realizar transacciones en beneficio de Cuba a través de cuentas de bancos estadounidenses. Otra aplicación de manera extraterritorial, de las leyes del bloqueo.
Sin las multas a Cuba quebraría la OFAC. La mitad de los ingresos de la OFAC, son resultado de la aplicación de leyes del bloqueo contra Cuba. Se supone que la OFAC se ocupa de perseguir todas las transacciones ilegales de empresas norteamericanas o que afectan a los Estados Unidos de América, pero dedica más tiempo, recursos y personal a perseguir las transacciones financieras y los negocios de Cuba que al resto de sus asuntos, como el terrorismo y el narcotráfico.
Ha impuesto —solamente entre enero y septiembre de 2009— 23 multas a empresas o individuos por supuestas violaciones de la legislación norteamericana, la mitad de ellas relacionadas con Cuba.
El daño total del bloqueo en estos 50 años es muy difícil de calcular. Implica daños indirectos, implica contabilizar efectos que se multiplican. ¿Cómo contabilizar el efecto disuasivo que tiene el bloqueo con relación a exportadores internacionales? ¿Cómo contabilizar el efecto amedrentador que tiene el bloqueo contra inversionistas extranjeros? ¿Cómo contabilizar el daño que hace el llamado riesgo-país, establecido, precisamente, a partir de que este es un país sometido a un bloqueo por la principal economía de este planeta que está a 90 millas de sus costas?
Los cálculos cubanos han sido validados internacionalmente, incluso, en una visita de una comisión del mecanismo de supervisión del Congreso de Estados Unidos, hace pocos años, que investigó la metodología cubana para los cálculos de los daños del bloqueo y consideró que era técnicamente irreprochable.
Cálculos muy conservadores indican que el bloqueo ha provocado, desde su inicio, daños por valor de 236.000 millones de dólares, a los precios actuales del dólar norteamericano. No incluye daños directos ocasionados a objetivos económicos y sociales del país por sabotajes y actos terroristas que, durante décadas, se organizaron y financiaron desde territorio norteamericano.
Cuba solicita una vez más el apoyo de la comunidad internacional al Proyecto de Resolución que será presentado el próximo 28 de octubre a la Asamblea General de las Naciones Unidas, titulado: “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba.”
Exigimos el cese inmediato e incondicional del bloqueo contra nuestro país.
Podremos responder preguntas ahora.
Moderadora.- Por favor, los corresponsales y los periodistas que quieran preguntar.

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