Viernes, 05 de febrero de 2010
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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 05-02-2010

Los muertos dejaron de votar en Cuba



 Desde los tiemposremotos, el hombre ha rendido culto a sus muertos. Los politiquerosdiseñadores e impulsores de las sucias y fraudulentas elecciones de lallamada democracia representativa, incluyendo las de Estados Unidos, nose olvidaron ni olvidan a sus muertos. Los han convertido en“electores”.

Aquí en Cuba, antes de 1959, eran miles de cédulas electorales depersonas fallecidas que se depositaban en las urnas. Ningún procesoelectoral, desde el primero en 1900 bajo la intervención militarnorteamericana hasta el último en 1958, escapó de la práctica de que enlos registros, censo o padrón electoral estuviesen los nombres yapellidos de gente que había abandonado el mundo de los vivos.

Desde 1976, cuando se realiza el primer proceso electoral convocadopor la Revolución Cubana, los muertos dejaron de votar en Cuba. Loimpiden los principios, las normativas, la ética, la transparencia y laparticipación del pueblo en cada uno de sus pasos.

En esta oportunidad quiero concentrarme en la confección del listadode todos aquellos ciudadanos que tienen derecho al voto. Cuba tiene unaventaja sobre otros países en este asunto, porque los Comités deDefensa de la Revolución (CDR), fundados en 1960, están organizados encada cuadra de ciudades o pueblos y en áreas rurales, y son losencargados de llevar los libros de Registro de Direcciones, base delRegistro Primario de Electores. Apenas se publica la convocatoria aelecciones parciales o generales, los CDR se encargan de hacer unarelación de ciudadanos residentes en su demarcación que, a su juicio,tienen derecho al voto.

Con tal listado, que contiene nombre y apellidos del elector, fechade nacimiento, dirección del domicilio en que reside, se hace por lasComisiones Electorales de Circunscripción -más de cinco mil en elactual proceso para la elección a delegados a las Asambleas Municipalesdel Poder Popular-lo que se conoce como el Registro Primario deElectores, es decir la inscripción de los ciudadanos con derecho alsufragio.

Ese paso es el que se cumple ahora, y hasta el 14 de febrero, encada circunscripción electoral a lo largo de todo el territorio deCuba, es decir la verificación, domicilio por domicilio, por parte delas autoridades electorales, del listado recibido.

Después, las comisiones electorales de circunscripción remiten eloriginal de su listado a la Comisión Electoral Municipal para que éstaelabore el Registro Primario de Electores del Municipio, el cual debepublicarse por un término no menor de 30 días en los lugares públicosde mayor acceso de los electores de la circunscripción, es decir en lasvidrieras o paredes de bodegas, farmacias, tiendas, consultoriosmédicos, sedes de instituciones u organismos.

Coincidentemente, a través de las organizaciones de masas y losmedios de comunicación, se llama a la población electoral a que vea enese Registro Primario si aparece inscripto o que compruebe si los datosestán correctos. Se pide, además, que se vea si en el listado aparecealgún fallecido o que ya no tiene su residencia en la demarcación. Sepuede, además, impugnar ante la Comisión Electoral de Circunscripcióncualquier ciudadano que está en el Registro y que por alguien seconsidere está incapacitado para ejercer el derecho al sufragio.

De manera que, desde su mismo comienzo, el proceso electoral en Cubacuenta con la participación consciente y voluntaria del pueblo. Ni loscederistas que llevan el Libro de Registro de Direcciones ni losintegrantes de las comisiones electorales reciben honorarios porrealizar su labor u obtienen una licencia de su centro de trabajo paraausentarse de él. El autor de esta nota fue integrante de la ComisiónElectoral Nacional en dos procesos y no recibió un centavo por esalabor, y debía cumplir además con las funciones que realizaba entoncesen la Unión de Periodistas de Cuba.

Ese principio favorece la transparencia del proceso y, además, haceposible que las autoridades electorales reciban del aparato de laadministración del Estado, de los órganos locales del Poder Popular yde otras instituciones, una amplia cooperación para el ejercicio de susfunciones.

En procesos electorales de otros países no acontece igual. En Chile,por ejemplo, los integrantes de las Juntas de Inscripción -queconforman el Registro Electoral-reciben honorarios por cada sesión a laque asistan y, además, por cada persona a la que inscriban, y estánexentos del pago de impuestos. Como es deducible, tales prácticaspueden llevar a acciones corruptas.

La inscripción en el Registro de Electores se produce de oficio, sinque medie trámite alguno por parte del elector, como pasa en otrospaíses en los que luego sus estadísticas giran en torno a los que seinscribieron y no al total de los que constitucionalmente tiene estederecho.

Ningún posible elector tiene en Cuba que dejar su puesto de trabajoo solicitar permiso a su empleador para acudir a una oficina deinscripción, lo cual pasa en muchos países cuando tienen procesoselectorales. Lo único que debe hacer es, una vez que se hace público elRegistro Primario en lugares próximos a su domicilio, verificar siaparece o no, si los datos sobre él u otros electores son exactos.

Una vez, en un proceso anterior, escribimos que como toda obrahumana, la confección de los registros no es perfecta. Nacen muchos deellos con errores en los nombres y apellidos de los electores o en losnúmeros de los carnés de identidad, o aparecen electores que hancambiado de domicilio, emigrado o fallecido, o donde faltan jóvenes queacaban de arribar a los 16 años y tienen derecho al voto. En fin, hayuna serie de diversas causas que determinan enmiendas, exclusiones oinclusiones, altas y bajas en el Registro.

El Registro Primario, hechas las rectificaciones iniciales, seconvierte en el Registro de Electores de cada uno de los 169municipios. Las comisiones de circunscripción reciben, a su vez, loscorrespondientes a su demarcación, y se desglosan por colegioelectoral, y nuevamente se publican en lugares visibles de cadacolegio, una semana antes de la fecha fijada para las elecciones, en elcaso actual será la semana anterior al 25 de abril. No obstante, cadaciudadano puede presentar cualquier reclamación sobre errores uomisiones, sobre inclusiones o exclusiones indebidas en el Registrohasta el propio día de las elecciones.

La participación de las masas en el proceso electoral desde su mismoinicio se convierte en un poderoso antivirus frente a cualquier fraudeo manipulación.

Desde 1976 los muertos descansan en paz en los cementerios. Votansólo todos los ciudadanos que reúnen los requisitos establecidos en elArtículo 6 de la Ley Electoral: los que cumplieron 16 años de edad, losque son residentes en el país por un período no menor de dos años antesde las elecciones y los que se encuentran en capacidad de ejercer losderechos electorales.

Tales normas, ética y transparencia de los procesos electorales enCuba no son informadas o comentadas en los sitios, blogs y medios decomunicación en el mundo al hablar sobre las elecciones en Cuba. Optanpor silenciar, manipular o mentir groseramente para envenenar lasmentes de sus receptores en el tema Cuba.

Fuente: http://www.cubadebate.cu/opinion/2010/02/04/los-muertos-dejaron-de-votar-en-cuba/



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Tags: muertos, votar, Cuba, elecciones

Publicado por blasapisguncuevas @ 16:10  | CUBA
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