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La pirámide capitalista original fue creada en Cleveland, EEUU, en 1911, por un sindicato de trabajadores. A la que aparece ante tus ojos yo sólo le he añadido algunos de los medios de comunicación actuales, imitadores de Goebbels. Varias de las grandes mentiras de los imperialistas-capitalistas y sus mass medias:
Primera gran mentira: Exagerar los asesinatos del stalinismo para dar golpes de estado con el cuento de evitar males mayores e incluso asesinar con el mismo cuento Segunda gran mentira- Ganaron la guerra fría a varios lisiados de guerras y los muy necios se creen supermán. Millones de aneciados superficiales, de analfabetos políticos y alienadores periodistas también creen ver a superman en estos supermanes de hojalata made in USA. A este club de superficiales pertenece también Mario Vargas Llosa Tercera gran mentira para negar lo evidente mientras se ejerce a diario |
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Pirámide capitalista. Haz clic en la imagen si deseas verla al completo Ver mural de la pirámide original al completo |
| La explotación capitalista es evidente cuando a una mujer se le paga menos por igual trabajo; es decir, se la explota más que al varón. También es evidente la siguiente: compro un robot por 10000 dólares y le saco a su trabajo 15000; 5000 proceden de su explotación. Imaginemos que los obreros son máquinas. Su explotación consistiría justo en el beneficio obtenido tras pagar los gastos de uso de cada una de ellas y los requeridos para adquirirlas. Más fácil de entender para algunos: contratas a un obrero por 10000 dólares anuales y te produce 15000, 5000 que le has explotado Leer más |
| Cómo se explota a los jornaleros, braceros |
| El principio fundamental de la no violencia se basa en abstenerse de la explotación en todas sus formas. Gandhi |
| Capitalismo: cada empresa una dictadura o dictablanda que ordeña a las vacas: obreros, pequeños campesinos, artesanos, etc, con el cuento del riesgo, no muy distinto a los usados por los esclavistas siglos atrás. Si cada empresa es una dictadura o una dictablanda, el capitalismo será ambas aunque convoque elecciones de accionistas a diario.. El contenido lo es todo y no el nombre ni las autocalificaciones a su favor mientras demonizan a cualquier sociedad sin explotación que se intente construir |
| Laissez Faire, bonitas palabras para un timo |
| Atentado en 1976 contra el vuelo 455 de cubana de aviación. 73 muertos |
| Los más de 7000 artículos del blog |
| El oso espera, al acecho, a que la foca salga a tomar aire. Imítalo en cada uno de los siguientes recuadros. Si posa la flecha del ratón en cualquier artículo, se detendrá la aparición de los siguientes. Si esta está detenida, con un clic en el fondo de la ventana, bastara para que ésta se ponga en marcha y aparezcan nuevos enlaces a artículos, en los que podrá entrar con uno o dos clic en ellos. |
| Artículo donde el diario El Mundo confunde sus deseos con la realidad o a sus lectores? |
| Cuando se comparte dinero... queda la mitad del dinero. Cuando se comparte comida.... queda la mitad de la comida; Cuando se comparte conocimiento ....queda el doble. Telesur |
| Las Venas Abiertas de América Latina |
| ¿Quién te lava el cerebro? ¡Descúbrelo! |
| El Che Guevara en los juicios de Nuremberg |
| ¿Por qué se bloquea a Cuba y no a Arabia, a China, etc? |
| ¿Por qué Hugo Chávez es Líder en Venezuela? |
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Mentir sobre el cambio climático
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| Lo más parecido al socialismo somos los organismos pluricelulares más evolucionados. Varios ejemplos de la gran obra realizada durante millones de años por ese “socialismo”: Corazón, pulmones, venas, músculos y huesos equivalen a sectores publicos al servicio de los millones de células que te constituyen y nos constituyen. Entra con un clic en cualquiera de las cuatro imágenes |
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Capitalismo patronista, otra forma de esclavitud: Poco importa la proclamación del trabajo, porque con el nombre de proletariado el esclavo perdura. El que carece de propiedad en nuestras sociedades individualistas, vive obligado a someter su libertad y su fuerza productora al que mejor le pague. El salario es el precio de la servidumbre. Se contrata actualmente en el mercado público al jornalero poco más o menos como se contrataba antes al esclavo. Si la demanda sobrepuja a la oferta, el obrero puede hacerse pagar regularmente el alquiler de la fuerza. Si la demanda es inferior a la oferta, el precío del alquiler baja y queda a unos cuantos la libertad de despedazarse en la disputa por el apetecido mendrugo. Los más deben resignarse a perecer de hambre. Tal es el resultado efectivo de las conquistas democráticas. . Ricardo Mella Cea. Escrito en 1904 |
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El Líbelo Negro del comunismo A la pregunta: ¿Y dónde están las fosas comunes de los inocentes ejecutados, que se suponen millones? tampoco escucharán ninguna respuesta convincente Después de la propaganda antiestalinista de la Perestroika, lo lógico hubiera sido que hubiesen salido a la luz los lugares secretos de enterramientos masivos de millones de víctimas, donde poder levantar obeliscos y memoriales. Pero no hay ni huella de nada de eso. P Krasnov. Leer artículo completo |
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El imperialismo de EE UU surgió de la guerra con una enorme capacidad industrial, agrícola y financiera al mismo tiempo que todos sus competidores potenciales estaban postrados económicamente. Esto era especialmente cierto en el caso de la Unión Soviética. Horowitz cita una notable descripción aparecida en The Observer escrita por el experto ruso Edward Crankshaw: Viajar tan lentamente por tren sobre las recién abiertas vías férreas desde Moscú hacia la nueva frontera en Brest Litovsk en los días posteriores a la guerra, era una experiencia terrible. En cientos, en miles de millas, no había objeto en pie o viviente a la vista.. Cada pueblo estaba arrasado, cada ciudad. No había graneros; no había maquinaria. No había estaciones ni torres de elevación de agua. No había un solo poste de telégrafo en todo ese vasto campo y las amplias fajas de bosques habían sido cortadas por los guerrilleros a lo largo de la línea como protección Leer artículo fuente, de Ernst Mandel A partir de los anteriores hechos históricos, los ideólogos capitalistas han construido una de las mayores mentiras de la historia; su afirmación de que el socialismo fracasó.: La gran mentira del capitalismo: fracasó el socialismo |
| Para ser un 70% de agua, como sucede con el primate bípedo lector, es indispensable la previa existencia del agua. Lo que nos constituye es anterior a nosotros. Por consiguiente, Dios no puede ser un ser vivo consciente creador de todo. Para que él exista es necesario que existan previamente la energía o la materia X de la que estaría hecho. Sólo hay un creador: materia y energía en evolución. Darwin y Walace fueron sus descubridores a nivel de los seres vivos. Los panteístas, a nivel de la materia y la energía. Los seres vivos conscientes o inconscientes somos hijos de ambas. |
| El principio fundamental de la igualdad y el socialismo es la democracia; de lo contrario, la vida social se regiría por la ley del más fuerte o más astuto. Se podría hablar de socialismo pero existiría sólo en el nombre y no en el contenido. Blasapisguncuevas |
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Una critica desde la izquierda rusa. Superar a Chomsky Y mira por donde, que al poco tiempo abre Gorbachov los archivos y se aclaran las auténticas dimensiones de las “atrocidades bolcheviques”, y queda en evidencia que la creación inmortal de Solzhenitsyn no es ninguna “literatura del hecho”, sino más bien literatura fantástica, y, por tanto, acientífica. Leer más |
| Transformación del dinero en capital |
| Albert Einstein: Por qué el socialismo. Entrevista publicada en 1949 |
| Evolución Hacia una Sociedad sin Explotación |
| Efectos agente naranja. Vídeo, 16 segundos que te impactarán |
| Los tres personajes que oprimen a la humanidad |
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Autores Marxistas, Anarquistas, etc Escritos de León Trotsky |

Joaquim Sempere
Profesor titular de Sociología de la Universidad de Barcelona
Resumen
En el último medio siglo ha tenido lugar una explosión del consumo de masas que ha tenido consecuencias de gran alcance, de signo económico, ecológico, político, cultural y moral. Esta explosión no obedece a ningún impulso innato –aunque se pueda admitir que hay en el ser humano una tendencia a la desmesura— sino a una situación estructural e histórica: el capitalismo, un sistema socioeconómico intrínsecamente expansivo que sólo puede funcionar ampliando incesantemente la escala de su intervención. El capitalismo ha instalado en el corazón mismo del sistema económico la tendencia al crecimiento.
Para que este sistema pueda funcionar adecuadamente, hace falta una demanda de mercancías en expansión incesante. Si la demanda de bienes y servicios tiene que ver con las necesidades humanas, ¿cómo se fraguan las necesidades en este preciso contexto histórico y social?
Hay
necesidades fisiológicas comunes a todos los seres humanos, e incluso a todos los animales: nutrición, protección física, respiración, descanso, ejercicio físico, etc. Pero el ser humano es un animal peculiar, muy dependiente del grupo social y capaz de imaginar mucho más allá de las exigencias naturales de su propio organismo. Al nacer, el ser humano es incapaz de sobrevivir sin la protección del grupo; atraviesa un largo periodo de inmadurez durante el cual busca afanosamente el reconocimiento y la protección de los demás. Por eso se puede afirmar que tiene un segundo nivel de necesidades, las llamadas necesidades psicosociales: reconocimiento, autoestima, seguridad, pertenencia a una comunidad, confianza, etc., que aun originándose en la prematuridad del recién nacido, se prolongan en la edad adulta con otras manifestaciones. De hecho, las necesidades psicosociales son inseparables de las fisiológicas. Cuando satisfacemos el hambre lo hacemos según las pautas recibidas de la sociedad que nos acoge. Hay definiciones sociales de lo que es bueno para comer, de cómo cocinarlo, cómo llevárselo a la boca y cómo ingerirlo. Al comer saciamos el hambre pero a la1
Este artículo es una síntesis elaborada por el propio autor del libro Mejor con menos, Ed. Crítica (colección Noema), Barcelona, 2009.CIP-Ecosocial – Boletín ECOS nº 11, abril-junio 2010 1
vez reproducimos las acciones sociales que ratifican una y otra vez nuestra pertenencia a la sociedad. Lo mismo ocurre con el vestir, que no sólo nos protege de la intemperie, sino que nos confirma en nuestra pertenencia social y transmite a los demás una imagen que queremos dar. O con el sexo, cuya práctica está rigurosamente pautada por normas sociales.
Por eso nunca satisfacemos nuestras necesidades animales fuera de marcos sociales, y al hacerlo satisfacemos a la vez la necesidad de ser reconocidos y aceptados por los demás. En otras palabras, satisfacemos humanamente incluso las más fisiológicas de nuestras necesidades animales porque a la vez satisfacemos necesidades psicosociales.
Por otra parte, las necesidades patentizan la tensión entre carencia y potencia propia de los seres humanos. Necesidad, por un lado, es carencia: necesitamos lo que no tenemos. Sentimos la sed cuando nos falta agua. Pero también hay necesidades no asociadas con la falta de algo, sino con el potencial que somos capaces de desarrollar. En la medida en que las necesidades comprometen, motivan y movilizan a las personas, son también potencialidad. La necesidad de participar es potencial de participación. La necesidad de afecto es potencial de afecto. Así, pues, además de las necesidades asociadas a la carencia, los seres humanos tenemos
Hasta aquí hemos hecho un inventario de necesidades universales, presentes de muy distintas maneras en todas las sociedades y épocas. Pero estas necesidades se plasman de muy distintas maneras en distintos tiempos y lugares. Ahí viene al caso la noción de
Así, pues, el mundo de las necesidades no termina en los objetos ("
necesidades asociadas al potencial para realizaciones superiores de nuestro espíritu: autorrealización, autonomía, libertad, participación, amor. Sin ansia de superación, la especie humana no habría recorrido el largo itinerario que le ha llevado desde sus etapas más elementales a las más complejas. necesidades instrumentales. Si necesito un objeto –un alimento como el pan— necesitaré también todo lo que permite disponer de él: el trigo y las herramientas que hacen posible cultivarlo, trillarlo, molerlo y fabricar el pan con la harina resultante. La necesidad de objetos implica la necesidad de los medios para conseguirlos. Esto remite al mundo de la técnica. Los humanos somos seres esencialmente técnicos. Nacemos en sociedades que poseen ya un acervo de técnicas y satisfacemos nuestras necesidades gracias a ellas. Esto introduce un elemento histórico en el devenir humano. Las técnicas enriquecen la interacción entre hombre y naturaleza. Con las técnicas vamos modificando nuestros modos de alimentarnos y vestirnos, de dotarnos de vivienda y de viajar, y así se va ampliando la panoplia de lo que la vida nos ofrece y se van ensanchando nuestras aspiraciones y necesidades. satisfactores") que satisfacen las necesidades "finales", sino que se amplía a los medios o instrumentos que nos permiten conseguirlos. Necesidades finales e instrumentales resultan inseparables. Si necesitamos las primeras, necesitamos también las segundas. La distinción de fines y medios se corresponde a la distinción entre consumo y producción. Consumo y producción son inseparables, porque el acto de consumir (que satisface unaCIP-Ecosocial – Boletín ECOS nº 11, abril-junio 2010 2
necesidad final) sólo puede conseguirse con los medios instrumentales correspondientes que permiten
El metabolismo socionatural implica la transformación de la naturaleza. El ser humano modifica el medio natural para sus propios fines. Pero al transformar el medio externo, se transforma también a sí mismo. A medida que inventa y crea nuevas realidades, adquiriendo las correspondientes habilidades creativas como animal técnico, modifica a la vez sus capacidades receptivas. A medida que crea belleza, adquiere sensibilidad para ella: se vuelve artista (creador y espectador a la vez). No puede gozar del pan y del vino sin haber creado antes el pan y el vino. Por esto la evolución humana no puede entenderse sólo como una historia de la
producir ese objeto. O dicho de otra manera: las necesidades se satisfacen en el marco de un metabolismo socionatural –la interacción entre los seres humanos y su entorno ecológico— del que producción y consumo son momentos complementarios inseparables. técnica, sino que debe entenderse también como una historia del refinamiento humano. A medida que afirma su poder sobre las cosas inventando nuevas realidades, el ser humano desarrolla un sinfín de habilidades receptivas como espectador de las artes visuales, como oyente de la música o como usuario de artefactos técnicos. La evolución humana comporta, así, un ensanchamiento permanente de la realidad humana más allá de lo biológico, un crecimiento especular del elemento activo y del receptivo en los seres humanos.De lo necesario a lo superfluo
La relación entre
lo necesario y lo superfluo se esclarece con las anteriores consideraciones. A primera vista, la distinción entre ambos conceptos parece clara: de lo superfluo podemos prescindir, de lo necesario no. Pero hay una tendencia universal a convertir en necesarios objetos y prácticas que nacieron antes como superfluos. Lujos como protegerse los pies con el calzado acaban redefinidos como necesidades y son adoptados por todos los miembros de la comunidad. En efecto, gracias a la permanente innovación, aparecen nuevas posibilidades para la vida humana que, en un primer momento, sólo están al alcance de una minoría poderosa o extravagante, pero que luego se generalizan y se convierten en símbolos de autorrealización humana para todas las personas, hasta tal punto que resulta inimaginable no servirse de ellos. Cuando la luz eléctrica está al alcance de cualquiera, usar lámparas de petróleo resulta inconcebible. Hay varias dinámicas que empujan por esta vía. La adopción de novedades a veces resulta de la lógica de la distinción: los grupos privilegiados desean mostrar su superioridad social mediante signos que los distingan del común de los mortales. Se visten distinto, comen distinto, viven en casas distintas. Otra dinámica es la lógica de la imitación: los de abajo quieren parecerse a los de arriba y los imitan. Esto sólo ocurre cuando hay medios materiales suficientes a disposición de los de abajo y cuando imperan valores igualitarios. En sociedades como las modernas, que proclaman el principio de igualdad –coexistiendo con enormes desigualdades de hecho—, la lógica de la imitación representa una fuerza motriz que impulsa el consumo de masas como mimetismo de las clases populares respecto de las privilegiadas, en una carrera indefinida hacia consumos crecientes en todas las clases de la sociedad. Unas y otras satisfacen su necesidad de autoestima, reconocimientoCIP-Ecosocial – Boletín ECOS nº 11, abril-junio 2010 3
y autorrealización comprando más y más cosas, de acuerdo con los valores adquisitivos y posesivos que predominan en el imaginario colectivo.
De lo anterior cabe concluir que las necesidades básicas universales, que reúnen las biológicas y las psicosociales, se pueden satisfacer de muy distintas maneras. El desarrollo económico y técnico de los dos últimos siglos ha hecho emerger sociedades con valores adquisitivos y posesivos. El poder de la técnica ha hecho posible materializar esos valores con una plétora de productos cuya producción supone un metabolismo insano con la naturaleza. La cuna de este desarrollo fue Europa occidental y Norteamérica, luego se extendió al Japón, y últimamente lo están asumiendo otros países, los llamados "emergentes", con China a la cabeza. La abundancia de energía fósil disponible y la enorme potencia de los artefactos técnicos ha desembocado en un metabolismo complejo y patológico. Para conseguir alimentos, ropa, calzado, vivienda y todo lo que consideramos necesario para vivir adecuadamente, hemos construido unos sistemas sociotécnicos que provocan tensiones insoportables sobre la biosfera y deterioran la base natural de recursos. Disponemos de equipos exagerados de artefactos técnicos en la industria y en los hogares, practicamos una agricultura con un exceso de medios químicos y mecánicos, hemos dejado que se hipertrofie nuestra necesidad de transporte, etc. El caso del transporte es muy significativo. Usamos artefactos cuyas materias primas vienen de África, se elaboran en industrias asiáticas y se ensamblan en maquiladoras centroamericanas para su envío a su destino final en Europa. Trabajamos y compramos lejos de donde vivimos, etc.
Esta plétora de bienes y servicios pone en peligro la continuidad de la biosfera tal como la hemos conocido y su capacidad para satisfacer nuestras necesidades básicas de supervivencia. De ahí que la consideración de las necesidades sea hoy un tema de importancia crucial. Ante el grave deterioro de las condiciones ecológicas, ¿será la humanidad capaz de reorientar su vida y reorganizar su metabolismo con el medio natural para asegurar su supervivencia civilizada? Se trata de un desafío sin precedentes en la historia. Otras sociedades del pasado sucumbieron debido a su mala gestión de los recursos ecológicos; pero se trató en todos los casos de colapsos locales. Hoy la amenaza de colapso es mundial porque la interdependencia entre las comunidades humanas está generalizada.
Un cambio necesario
Lo que se plantea en los dos últimos capítulos de este libro es que a la luz de las informaciones y de las conjeturas racionales sobre la posible evolución futura de la vida humana sobre la Tierra hace falta una reconsideración de muchos parámetros de la vida social. La idea central es que
hace falta modificar radicalmente el metabolismo socionatural, simplificándolo para que la satisfacción de las necesidades fisiológicas y de las otras necesidades que requieren recursos naturales sea compatible con la preservación de la biosfera. Y esto tiene dos caras: modificar la realidad productiva y modificar las necesidades, cambiar la realidad objetiva y cambiar nuestros deseos, motivaciones y necesidades. Hay que aprender a alimentarse, vestirse, etc. y aCIP-Ecosocial – Boletín ECOS nº 11, abril-junio 2010 4
lograr la autoestima, la autorrealización, etc. con procedimientos ecológicamente sostenibles. Se trata de un cambio socioeconómico y de un cambio cultural y moral.
El cambio socioeconómico requiere mejoras de la
Esto tiene implicaciones evidentes para el sistema productivo. Entre otras destaca la incompatibilidad entre capitalismo y sostenibilidad ecológica. Pero el libro, que gira en torno al tema de las necesidades humanas, se centra en los aspectos relativos a la demanda, al consumo y, en definitiva, a las necesidades. La idea-eje es que si las necesidades –aquellas que van más allá de las puramente animales— son construcciones humanas, aunque no conscientes ni deliberadas, debería ser posible
La "ética del consumo" propone una frugalidad voluntaria motivada por la conciencia ecológica de los límites de la biosfera. Pero esta salida es inviable salvo para minorías. De hecho, aunque los medios de difusión tratan de convencernos de que el consumo se compone de decisiones puramente individuales, lo cierto es que
ecoeficiencia. Pero por mucha eficiencia ecológica que se logre, los resultados no bastarán para frenar o detener la carrera hacia el desastre si, a la vez, no se actúa deteniendo (y revertiendo) el crecimiento de la población mundial y deteniendo (y revertiendo también) la carrera actual hacia consumos crecientes. No sirve de nada doblar la eficiencia energética de los motores de los automóviles si doblamos el kilometraje: el consumo de carburante no habrá disminuido. Tenemos que mantener el kilometraje bajo, y preferiblemente más bajo incluso que antes. En suma: hace falta transitar hacia sociedades que reduzcan el consumo de recursos y la huella ecológica conjunta de la humanidad, basadas en valores de frugalidad, austeridad o suficiencia, lo cual implica detener el crecimiento económico para lograr una economía ecológicamente sostenible. Se ha hablado al respecto de crecimiento cero, estado estacionario o decrecimiento. deconstruirlas y reconstruirlas sobre una nueva base, que implique el logro de la autoestima y la autorrealización –pongamos por caso— con conductas frugales y no adquisitivas, cultivando el ser y el hacer y no el tener, desarrollando un sentido de equilibrio y no la desmesura, etc. El último capítulo explora temáticas y experiencias que pueden arrojar luz sobre esta perspectiva. el consumo es político, como parte del metabolismo socionatural que debería responder a una voluntad democrática y no, como ocurre hoy, al poder del gran capital, que impone sus prioridades a toda la sociedad. Observando, además, cómo se consume hoy en Occidente, se ve que predomina un estilo muy individualista: la gente vive en hogares-fortaleza sobreequipados con toda clase de artefactos. Se podrían obtener las comodidades de los modernos artefactos, en muchos casos, alquilándolos o compartiéndolos. Las administraciones públicas pueden intervenir con medidas de racionamiento, con reglamentaciones, con políticas de demanda, etc. que contribuyan a reducir el consumo individual o familiar en bienes y servicios que se pueden compartir. O planificando la producción o regulando los precios para orientar el abandono ordenado de las energías fósiles y el paso a un modelo energético limpio y renovable; el fomento de una agricultura ecológica; la reestructuración territorial de las actividades humanas para reducirCIP-Ecosocial – Boletín ECOS nº 11, abril-junio 2010 5
drásticamente las necesidades de transporte, etc. ¿Será posible generar una voluntad mayoritaria para adoptar medidas de este tipo?
Un tema crucial y de muy difícil resolución es el de las relaciones entre el Norte y el Sur del planeta. En uno de los dos capítulos finales se trata de "la pedagogía de los límites" aduciendo las argumentaciones más sólidas de que hoy se dispone a favor de la idea de que estamos cada vez más cerca de los límites de la Tierra y de que es preciso adaptarnos a ellos redimensionando a la baja la presión que ejercemos sobre la biosfera. Pero ¿cómo hacer compatible este objetivo con la satisfacción de las necesidades insatisfechas de más de dos tercios de la humanidad? ¿Cómo mejorar la alimentación, el suministro de agua y electricidad, el transporte, etc. de esta mayoría de la población humana sin aumentar la presión humana sobre los ecosistemas, o incluso reduciéndola como sería deseable? La respuesta no es fácil, pero tiene necesariamente dos caras. Una es la de que los países del Sur afectados por la pobreza, el hambre y la insuficiencia deberían adoptar sistemas técnicos distintos de los que Occidente utilizó en otros momentos de su evolución histórica, depredadores y contaminantes. Así, por ejemplo, la electrificación solar permitiría mejorar mucho las condiciones de vida sin agravar la presión humana –la huella ecológica— sobre la Tierra, e incluso disminuyéndola. El problema es que estos sistemas no están disponibles en cantidades suficientes y a precios asequibles para unas sociedades que siguen empobrecidas y que no pueden esperar la solidaridad de las sociedades ricas y sobredesarrolladas del Norte. El caso de China ilustra la dificultad de huir de la pobreza sin reproducir el modelo depredador y contaminante occidental. La otra cara es que para que el Sur mejore sus condiciones de vida con inevitables incrementos de su huella ecológica, el Norte debe reducir paralelamente la suya. Y dada la dificultad para que la gente renuncie a las comodidades a que se ha acostumbrado, parece que sólo un milagro puede lograr semejante resultado. La tendencia observable es la contraria: todo parece indicar que el Norte refuerza sus tendencias al encastillamiento xenófobo y racista y a la militarización para proteger sus fronteras en caso de deterioro de las condiciones de vida en el Sur que pudiera empujar a más emigrantes a tratar de penetrar en la fortaleza del Norte.
Sin embargo, la historia nunca está escrita de antemano, y la toma de conciencia de todo lo que está en juego puede tal vez abrir paso a una evolución compatible al mismo tiempo con la sostenibilidad ecológica y con la solidaridad de todos los seres humanos que compartimos el planeta.
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Tags: Autocontención, Joaquim Sempere, Sociología, consumo, masas