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La pirámide capitalista original fue creada en Cleveland, EEUU, en 1911, por un sindicato de trabajadores. A la que aparece ante tus ojos yo sólo le he añadido algunos de los medios de comunicación actuales, imitadores de Goebbels. Varias de las grandes mentiras de los imperialistas-capitalistas y sus mass medias:
Primera gran mentira: Exagerar los asesinatos del stalinismo para dar golpes de estado con el cuento de evitar males mayores e incluso asesinar con el mismo cuento Segunda gran mentira- Ganaron la guerra fría a varios lisiados de guerras y los muy necios se creen supermán. Millones de aneciados superficiales, de analfabetos políticos y alienadores periodistas también creen ver a superman en estos supermanes de hojalata made in USA. A este club de superficiales pertenece también Mario Vargas Llosa Tercera gran mentira para negar lo evidente mientras se ejerce a diario |
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Pirámide capitalista. Haz clic en la imagen si deseas verla al completo Ver mural de la pirámide original al completo |
| La explotación capitalista es evidente cuando a una mujer se le paga menos por igual trabajo; es decir, se la explota más que al varón. También es evidente la siguiente: compro un robot por 10000 dólares y le saco a su trabajo 15000; 5000 proceden de su explotación. Imaginemos que los obreros son máquinas. Su explotación consistiría justo en el beneficio obtenido tras pagar los gastos de uso de cada una de ellas y los requeridos para adquirirlas. Más fácil de entender para algunos: contratas a un obrero por 10000 dólares anuales y te produce 15000, 5000 que le has explotado Leer más |
| Cómo se explota a los jornaleros, braceros |
| El principio fundamental de la no violencia se basa en abstenerse de la explotación en todas sus formas. Gandhi |
| Capitalismo: cada empresa una dictadura o dictablanda que ordeña a las vacas: obreros, pequeños campesinos, artesanos, etc, con el cuento del riesgo, no muy distinto a los usados por los esclavistas siglos atrás. Si cada empresa es una dictadura o una dictablanda, el capitalismo será ambas aunque convoque elecciones de accionistas a diario.. El contenido lo es todo y no el nombre ni las autocalificaciones a su favor mientras demonizan a cualquier sociedad sin explotación que se intente construir |
| Laissez Faire, bonitas palabras para un timo |
| Atentado en 1976 contra el vuelo 455 de cubana de aviación. 73 muertos |
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Mentir sobre el cambio climático
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| Lo más parecido al socialismo somos los organismos pluricelulares más evolucionados. Varios ejemplos de la gran obra realizada durante millones de años por ese “socialismo”: Corazón, pulmones, venas, músculos y huesos equivalen a sectores publicos al servicio de los millones de células que te constituyen y nos constituyen. Entra con un clic en cualquiera de las cuatro imágenes |
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Capitalismo patronista, otra forma de esclavitud: Poco importa la proclamación del trabajo, porque con el nombre de proletariado el esclavo perdura. El que carece de propiedad en nuestras sociedades individualistas, vive obligado a someter su libertad y su fuerza productora al que mejor le pague. El salario es el precio de la servidumbre. Se contrata actualmente en el mercado público al jornalero poco más o menos como se contrataba antes al esclavo. Si la demanda sobrepuja a la oferta, el obrero puede hacerse pagar regularmente el alquiler de la fuerza. Si la demanda es inferior a la oferta, el precío del alquiler baja y queda a unos cuantos la libertad de despedazarse en la disputa por el apetecido mendrugo. Los más deben resignarse a perecer de hambre. Tal es el resultado efectivo de las conquistas democráticas. . Ricardo Mella Cea. Escrito en 1904 |
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El Líbelo Negro del comunismo A la pregunta: ¿Y dónde están las fosas comunes de los inocentes ejecutados, que se suponen millones? tampoco escucharán ninguna respuesta convincente Después de la propaganda antiestalinista de la Perestroika, lo lógico hubiera sido que hubiesen salido a la luz los lugares secretos de enterramientos masivos de millones de víctimas, donde poder levantar obeliscos y memoriales. Pero no hay ni huella de nada de eso. P Krasnov. Leer artículo completo |
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El imperialismo de EE UU surgió de la guerra con una enorme capacidad industrial, agrícola y financiera al mismo tiempo que todos sus competidores potenciales estaban postrados económicamente. Esto era especialmente cierto en el caso de la Unión Soviética. Horowitz cita una notable descripción aparecida en The Observer escrita por el experto ruso Edward Crankshaw: Viajar tan lentamente por tren sobre las recién abiertas vías férreas desde Moscú hacia la nueva frontera en Brest Litovsk en los días posteriores a la guerra, era una experiencia terrible. En cientos, en miles de millas, no había objeto en pie o viviente a la vista.. Cada pueblo estaba arrasado, cada ciudad. No había graneros; no había maquinaria. No había estaciones ni torres de elevación de agua. No había un solo poste de telégrafo en todo ese vasto campo y las amplias fajas de bosques habían sido cortadas por los guerrilleros a lo largo de la línea como protección Leer artículo fuente, de Ernst Mandel A partir de los anteriores hechos históricos, los ideólogos capitalistas han construido una de las mayores mentiras de la historia; su afirmación de que el socialismo fracasó.: La gran mentira del capitalismo: fracasó el socialismo |
| Para ser un 70% de agua, como sucede con el primate bípedo lector, es indispensable la previa existencia del agua. Lo que nos constituye es anterior a nosotros. Por consiguiente, Dios no puede ser un ser vivo consciente creador de todo. Para que él exista es necesario que existan previamente la energía o la materia X de la que estaría hecho. Sólo hay un creador: materia y energía en evolución. Darwin y Walace fueron sus descubridores a nivel de los seres vivos. Los panteístas, a nivel de la materia y la energía. Los seres vivos conscientes o inconscientes somos hijos de ambas. |
| El principio fundamental de la igualdad y el socialismo es la democracia; de lo contrario, la vida social se regiría por la ley del más fuerte o más astuto. Se podría hablar de socialismo pero existiría sólo en el nombre y no en el contenido. Blasapisguncuevas |
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Una critica desde la izquierda rusa. Superar a Chomsky Y mira por donde, que al poco tiempo abre Gorbachov los archivos y se aclaran las auténticas dimensiones de las “atrocidades bolcheviques”, y queda en evidencia que la creación inmortal de Solzhenitsyn no es ninguna “literatura del hecho”, sino más bien literatura fantástica, y, por tanto, acientífica. Leer más |
| Transformación del dinero en capital |
| Albert Einstein: Por qué el socialismo. Entrevista publicada en 1949 |
| Evolución Hacia una Sociedad sin Explotación |
| Efectos agente naranja. Vídeo, 16 segundos que te impactarán |
| Los tres personajes que oprimen a la humanidad |
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Autores Marxistas, Anarquistas, etc Escritos de León Trotsky |

| 14-06-2010 |
“Para el que quiere dominar no hay fidelidad ni vínculo sagrado alguno.”
Una de las elucubraciones más repetidas y concluyentes de los apologistas del imperio mundial estadounidense desde aproximadamente una década, es el de asemejarlo en variados aspectos a las peripecias, glorias y decadencia del muy recordado Imperio Romano, sin duda antepasado directo del occidente actual. De allí han emergido extensas comparaciones, citas, parangones, relacionando los acontecimientos actuales con los avatares de quienes dominaron el oeste de Europa unos dos mil años atrás. Inadvertidamente el Fatum tenido por los romanos como la personificación divina del destino, el cual se impone a los mismos dioses, pareciera haber devenido en el ‘destino manifiesto’ estadounidense de mediados del siglo XIX, del cual hoy el planeta siente penosamente su materialización.
No son estas simples cavilaciones de fantasiosos hinchas que se encuentran en las graderías del escenario mundial. Académicos neoconservadores y militares ensimismados alentando los planes del gobierno central de Washington, son exultantes en sus conceptos sobre el momento histórico presente y las similitudes con el imperio nacido en las orillas del Tiber:
“Vivimos en un mundo sin precedentes desde la época de los emperadores romanos… El paralelismo con los romanos salta a la vista”. [2]
“Después de Tito Livio, cabe incluso imaginar que Vietnam será recordado dentro de cien años como un oscuro conflicto fronterizo en los confines del imperio estadounidense de la guerra fría.” [3]
No faltan los parangones bélicos realizados mediante simplificaciones históricas sorprendentes pasando por alto milenios, continentes y civilizaciones:
“Quizá desde los tiempos del imperio romano no había habido una fuerza militar capaz de imponerse a cualquier adversario posible.” [4]
Hasta desde los predios de la débil izquierda estadounidense se hacen alusiones en el mismo sentido:
“Desde los tiempos de Roma, ningún otro país se ha mostrado tan amenazante a los ojos de los demás.” [5]
Las premisas para lanzar tales conceptos tienen por supuesto un inicial sustento en la realidad. Es palpable la preponderancia sobre todo militar del gobierno de Washington en el planeta convertido por el desarrollo de las comunicaciones en un Mare Nostrum.
No obstante, la nación llamada Estados Unidos de América, en el consenso de eruditos y profanos dista mucho de ser la de tan sólo una década, la del optimismo ilimitado en el mundo unipolar, y aún así la situación de fuerza le permite ejercer preponderancia mundial en el aspecto político, económico y sobre todo bélico, como una especie de efecto de inercia resultante de su decadencia apreciable a simple vista. Todavía “Estados Unidos impone el <<interés internacional>> estableciendo las reglas básicas para el desarrollo económico y el despliegue militar en todo el planeta.” [6]
Las consecuencias del deterioro de la influencia política en el mundo, en favor de desnudas estrategias sustentadas en la mera prepotencia militar, y la búsqueda de explicación a este supuesto momento contradictorio, inducen a las citadas comparaciones entre el estado dominador en el occidente europeo hace dos mil años y el que hoy afronta problemas inexorablemente conducentes a contemplar decisiones ya sea de abandono de su usual arrogancia a instancias de una parte creciente e informada de su pueblo, o sencillamente imponer sus intereses globales mediante misiles y fuerzas de ocupación propias o cipayas, incrementado la represión y el control social a límites no conocidos en su propio país.
Dichos parangones parecen constituir una justificación histórica más de las acciones diplomáticas y de fuerza de las agencias del gobierno gringo. En suma, “Roma se ha convertido en el espejo lejano pero obsesivo de las élites americanas [7] ”.
No hay lugar a duda que las similitudes de los dos imperios simbolizados por águilas son evidentes en muchas situaciones. El afán de los EE.UU. por evitar el contagio de la independencia y la autonomía, llamada por los doctrinantes reaccionarios como ‘nacionalismo radical’, puesto de manifiesto cruelmente durante el siglo XX por ejemplo en Vietnam de 1955 a 1975, o en la actualidad en la invasión y ocupación de Afganistán e Iraq y las múltiples maneras de control violento en otras naciones mediante el apoyo irrestricto a gobiernos ostensiblemente cipayos como Puerto Rico o Colombia, tiene su equivalente en la Roma de los primeros emperadores cuando el astuto general romano Gneo Julio Agrícola durante una campaña en la isla de Britania llega la costa occidental de la misma y observa la existencia de pueblos libres del dominio imperial en la isla de Hibernia, hoy Irlanda. Su reflexión es la de un imperialista de todos los tiempos: se debe ocupar esta isla no por sus riquezas sino por el mal ejemplo irradiado por los nativos a los sojuzgados habitantes de Britania con su permanencia fuera del dominio del emperador [8] . Quien haya vivido los años sesenta puede dar fe de los motivos argumentados hasta la saciedad por los habitantes de entonces de la Casa Blanca: un Vietnam soberano conduciría a más desafíos al poder de Washington en la región o en el mundo, favoreciendo la expansión del comunismo. Es la teoría geopolítica simplista del dominó. En este orden de ideas Agrícola puede ser un predecesor del arrepentido Robert McNamara y un Lyndon B. Johnson, en este aspecto, representaría una versión moderna del emperador Domiciano.
No obstante, los romanos al parecer eran absolutamente sinceros en la apreciación de sus oprobiosas acciones. El historiador Cornelio Tácito en la obra dedicada a su suegro Agrícola, reconoce la conquista imperial en la forma de lo que llamaríamos hoy penetración cultural, como una manera de dominio destinada al sojuzgamiento y la esclavitud; Hablando del trabajo de Agrícola como general, Tácito relata una técnica durante la campaña de Britania en el presente considerada por algunos como una ‘novedosa’ operación psicológica de cuarta generación:
“Además, incitaba a los hijos de los jefes en las artes liberales; prefería el talento natural de los britanos a las técnicas aprendidas por los galos, con lo que poco antes rechazaban la lengua romana se apasionaban por su elocuencia. Despues empezó a gustarles nuestra vestimenta y el uso de la toga se extendió. Poco a poco se desviaron hacia los encantos de los vicios, los paseos, los baños y las exquisiteces de los banquetes. Ellos ingenuos, llamaban civilización a lo que constituía un factor de su esclavitud.” [9] (El subrayado es nuestro)
En este último párrafo, existe un reconocimiento expreso de la villanía a la cual se sometía a los pueblos conquistados por Roma, manifestado por uno de los más celebres historiadores romanos, algo que en el nuestros tiempos no tiene equivalente en los altos círculos del poder estadounidense, en los cuales se repite incesantemente que la fuerza de sus armas respaldando múltiples depredaciones por el mundo, es la materialización de “ la mayor fuerza del bien en el mundo [10] ” . J ustamente quienes aluden al paralelo con la historia de Roma, son los más proclives a declarar que las invasiones, bombardeos, bloqueos, ayudas resultantes en empobrecimiento, bases militares, etc., son manifestaciones de aquella bondad. Algo así como hay que destruirlos para salvarlos.
Si se tiene incertidumbre sobre la visión de célebres voceros de la oligarquía romana sobre sus propias aventuras imperiales debemos leer este otro texto, esta vez del geógrafo e historiador Plinio El Viejo, donde califica sin eufemismos los procederes del paradigma del conquistador romano, Julio Cesar:
“Pues yo no pondría de ningún modo entre sus títulos de gloria, además de sus victorias sobre ciudadanos, haber matado un millón ciento noventa y dos mil hombres en los combates, un daño tan grande producido al genero humano…” [11] (El subrayado es nuestro)
En este punto encontramos a su vez una diferencia entre el imperio que forjó Europa occidental y el que irrumpió indemne luego de la Segunda Guerra Mundial erigiéndose como primera potencia en el fin del siglo XX. Es tal vez la razón por la cual se le tiene admiración a una cultura como la romana, equilibrando su carácter de instrumento de dominación de muchos pueblos en aquella época; esto es el hecho de haber surgido de su seno una visión crítica de sus propios procederes oprobiosos, proveniente de filosofías como la estoica, la cual atacaba el absolutismo estatal a la vez que a la institución sustentadora de la organización social de la antigüedad: la esclavitud, esgrimiendo para ello la igualdad entre los hombres y propendiendo por el cosmopolitismo, lo cual se verá reflejado en muchos de los principios jurídicos de entonces, aún presentes en los ordenamientos legales dominantes.
Para una parte de la élite romana cultivada existía una conciencia muy influenciada por el estoicismo acerca del carácter humano de todos los hombres como habitantes del planeta. Por tanto, si bien las conquistas imperiales constituían la base de esta civilización como tal, en el aspecto de la solidaridad humana, tan tenida de presente por el estoicismo, significaba en determinados momentos el reconocimiento de la realización de verdaderos crímenes contra la especie por parte del imperio.
El tema adquiere tales dimensiones que se ve reflejado en los textos de historia de escritores de la antigüedad como Dión Casio, en los cuales se deja entrever una tácita comprensión de los problemas de expansionismo militar de los inicios de la decadencia imperial, por parte de los soldados-emperadores en medio de su desbocada cabalgata bélica [12] . Al parecer, unos pocos tuvieron plena conciencia del destino que depararía la persistente orientación de Roma hacia el camino sin salida del soporte del imperio en lo castrense.
La misma máquina de guerra romana de efectividad sin igual en el mundo occidental antiguo, la legión, en su origen y desarrollo fue sencillamente una muy organizada comunión de hombres equiparables ligados por una formación escolar única para la época, donde las decisiones eran mucho más consensuadas de lo que se las describe en estos tiempos. Podemos observar las constantes rebeliones de las legiones, algunas de ellas vívidamente descritas en obras como los Anales de Tácito, en plena época del esplendor imperial, a manera de conscientes y armonizados actos colectivos de descontento de una soldadesca con un nivel cultural inusual para el momento histórico [13] . En este aspecto tan sólo reseñamos como “al estado romano le iba como le ha ido y le irá siempre al estado cuyos ciudadanos se pasan la vida leyendo ‘desde el dintel de su casa hasta el retrete´. [14] ”
La liberalidad de las autoridades del Palatino respecto a los cultos religiosos al interior de los múltiples pueblos sometidos, es desconcertante para este tiempo de cristianismos renacidos, tele evangelistas dogmáticos e iracundos y demás sucedáneos; Roma no conoció las persecuciones religiosas per se, pues cualquier deidad podía ser compatible con la visión universalista del imperio, siempre y cuando reconociese aquello de que ‘al César lo que es del César…” Bueno, hasta que llegó el cristianismo y se tomó el Estado, para perseguir otros cultos y las herejías dentro del propio.
No obstante, con todo y el aspecto de hartazgo crítico de algunos miembros de la misma oligarquía, a la vez no debemos perder de vista el carácter despótico, avasallador y brutal del gobierno de los emperadores, quienes no dudaban en aplicar tormentos, como el muy conocido de la crucifixión, a manera de castigo ejemplarizante previo a la muerte de los insumisos. Hoy este podría tener su equivalente sofisticado en el aislamiento de sospechosos o en el ‘submarino’, prácticas ya erigidas en verdaderas políticas de tratamiento de los rebeldes del siglo XXI, etiquetados como terroristas, fanáticos, radicales, etc., como mucho antes en Roma pudieron ser llamados sediciosos otros a causa de proclamarse hijos de alguna deidad asiática redimidora de su pueblo bajo dominio romano, y con ello desafiar la autoridad del César.
En el mismo sentido Montesquieu al estudiar las costumbres romanas también encuentra toda una cadena de actos contrarios a cualquier ética y asevera refiriéndose a la intromisión abusiva de los romanos en los asuntos de otros pueblos:
“Estas costumbres de los romanos no eran hechos aislados, ocurridos por casualidad; eran principios constantes.” [15]
Es inevitable llegar a la conclusión de que si lo que se pretende es la dominación, se hace indispensable no acatar regla alguna, así sea las implantadas como esenciales en la civilización de donde surge la clase con ambición de tomar a mundo por asalto. A causa de esto protestas multitudinarias, resoluciones de las Naciones Unidas, rechazo de intelectuales humanistas, normas de la Convención de Ginebra y demás, no constituyen un dique efectivo contra las tropelías del imperio contemporáneo, sino en situaciones excepcionales y de conveniencia.
Se presenta la somera percepción de que los problemas sociales de la antigua Roma no están tan distanciados de los de la era de los misiles inteligentes como se piensa. Quejas llegadas al presente desde aquella época permiten observar un descontento por los abusos que traspasa el tiempo; las súplicas parecen ser escritas apenas hace unos días, si cambiamos algunos términos como Procurador por Ministro de Finanzas o Secretario del Tesoro, y Arrendatario por Banqueros:
“ayúdanos; somos pobres campesinos que ganamos cotidianamente nuestro cotidiano pan con el trabajo de nuestras manos y no podemos obtener de tu procurador, justicia contra el arrendatario, el cual goza con su favor por que le hace grandes presentes y está en estrechas relaciones con él por la continua renovación de los arriendos y por su gran condición de arrendatario; apiádate, pues, de nosotros y dígnate ordenar por medio de un rescripto*.” [16] (* Decisión del emperador que resolvía una consulta o petición)
Ante la aguda injusticia la amenaza de huelga se esgrime como arma compensatoria tanto como lo es en el presente:
“Huiremos adonde podamos vivir como hombres libres.” [17]
Aunque nos pueda sorprender, también en algún sentido acerca de la explotación de la naturaleza se tuvo conciencia en aquella era de dominio imperial romano; dos milenios antes del saber concreto de la destrucción del planeta, empujado por la voracidad y el despilfarro capitalista, Séneca decía:
“¿Qué necesidad hay de tantas técnicas al servicio del vientre? ¿Qué necesidad de los negociantes? ¿Qué necesidad de asolar los bosques? ¿Cuál de escudriñar las profundidades? Por doquier se encuentran alimentos que la naturaleza a distribuido por todos los lugares; pero pasan por su lado como ciegos y recorren todas las regiones, cruzan los mares y, pudiendo aplacar su hambre con poco, la exacerban con mucho.” [18]
La conciencia estoicista del carácter incipiente del conocimiento humano es algo así mismo destacable en algunos pasajes de pensadores de entonces:
“Llegará un día en que el tiempo y la diligencia humana resolverán los problemas que ahora son oscuros. Divididos desigualmente los pocos años de nuestras vidas en estudio y vicio, y por ello será necesaria la labor de múltiples generaciones para explicar fenómenos tales como los siderales. Los hombres de nuestra posteridad se sorprenderán de que nosotros ignoremos las causas de las cosas que para ellos serán patentes… nos creemos que estamos iniciados en los secretos de la naturaleza, más en realidad estamos tan sólo en el umbral del templo.” [19]
Esto dista mucho de la prepotencia de las autoridades y científicos estadounidenses ligados al gobierno, quienes pretenden poseer todas las respuestas habidas y por haber y antiéticamente están prestos a ejecutar cualquier investigación permisiva del sojuzgamiento y la eliminación mediante la tecnología de unos seres humanos por otros.
Es pertinente aquí recordar la actitud del emperador Tito Flavio Vespasiano cuando le fue ofrecido un invento para trasportar grandes columnas a bajo costo, rechazándolo de plano, aduciendo dejar sin sustento a los obreros dedicados a ello [20] . Una conducta impensable para los habitantes de la Casa Blanca en cualquier época.
Muchos podrán esgrimir como aspecto positivo del estado actual de la única potencia militar del orbe, que el gobierno en Roma poseía un carácter evidentemente dictatorial y sólo buscaba el beneficio del gobernante y una pequeña oligarquía mediante el ejercicio de una fuerza brutal, lo cual es absolutamente cierto. Mientras la forma actual de mando dirigida desde Washington, está basada en la democracia íntegra y la libertad. ¿Pero acaso las diferencias son tan abismales en estos aspectos?
El lema ocultante de la dominación esgrimido por estos días contra los rivales del dominio estadounidense o a cualquier nación renuente a este es el de la propagación de la democracia, lo cual resulta muy curioso, dada la práctica de esta forma de organización social y política en este país. Desde ya los años 50 del siglo XX los EE.UU. fueron analizados como “más una democracia política de tipo formal que una estructura social democrática,” que incluso evidenciaba tener problemas tan graves como para firmar de que “el mecanismo político formal es débil”. [21]
La Constitución estadounidense en sus orígenes y desarrollo ha poseído ostensibles elementos antidemocráticos como la admisión de la esclavitud, las limitaciones al sufragio, un intricado sistema electoral dificultante del control directo de los gobernantes y permisivo del mando corporativo; si bien en algunos campos modificado y atenuado mediante veinte y siete enmiendas [22] , mantiene en la practica una forma de gobierno tutelado por el gran capital con restricciones efectivas y crecientes sobre la acción solidaria del pueblo. El problema ha empeorado de manera notoria en el siglo apenas iniciado pero proviene de mediados del siglo XX cuando es impuesto un estado de Seguridad Nacional de tendencia imperial [23] .
Apreciaciones como las anteriores se ven agravadas con las crisis del capitalismo que tiene a ese país como su punto de referencia y a la vez afilado guardián. Cuando ocurren crisis del sistema en lo relacionado a su funcionamiento, es más visible aún aquello dicho por Howard Zinn, de que el capitalismo siempre ha sido una calamidad para los pobres, sólo que ahora se ensaña con las manipulables y frágiles capas medias. Hablar de democracia en Estados Unidos es difícil cuando se evidencia el dominio de la ínfima minoría de financistas y jugadores de casino de Wall Street sobre Washington en todas sus dependencias federales, como dijo expresamente un congresista: “Los bancos se han enseñoreado de este lugar” [24] . Ya antes irreprochables patriotas del estilo de Dwight Eisenhower habían advertido del control creciente del complejo militar-industrial, con lo cual puede completarse la triada oligárquica de los EE.UU., es decir banca-industria bélica-militares.
Un punto en el cual podrían existir aspectos en común dentro de nuestros paralelos, es el relacionado con el crisol de pueblos del mediterráneo, es decir Europa, Asia y África constitutivos del crecimiento del imperio romano por la conquista, en el mundo conocido con certeza para aquel momento, frente a la sobreviniente expansión y repoblamiento de los EE. UU. al occidente, a costa del genocidio de los originarios habitantes de ese territorio y al previo secuestro y explotación de millones de africanos. No obstante, el trato discriminatorio a gentes de otro color de piel o de otra cultura, no parece haber sido parte de los valores imperiales romanos, si hemos de tener en cuenta los relatos existentes, a diferencia de la bien definida exclusión motivada en prejuicios étnicos y culturales, los cuales a pesar de luchas incesantes, no han sido derribados hasta el punto en el cual exista una igualdad real, luego de transcurridos más de 200 años de la declaración universal de los derechos del hombre y de la disposición de todos los elementos materiales para establecer un elevado nivel cultural en la población. Leyes estaduales prohibitivas del uso de idiomas diferentes al inglés, o la penalización por no ser caucásico son apenas unos ejemplos actuales de la discriminación en Estados Unidos.
Una vez es disuelta la Unión Soviética el júbilo permite a los más que juiciosos comentaristas, entusiastas apologistas del imperio estadounidense lanzar con el deseo cánticos de alabanza a las fuerzas liberadas de enfrentar tan odioso rival:
“Eliminada la amenaza soviética, Estados Unidos quedó con las manos libres para intervenir prácticamente en cualquier lugar y momento que lo considere oportuno.” [25]
De acuerdo con esto, un gobierno absoluto había tomado para sí el globo terráqueo. Sin embargo, pueblos y gobiernos en varios continentes han hecho caso omiso de las amenazas de fuerza del poder imperial, haciendo ver sus actos de presión diplomática en el papel de exteriorizaciones de su egoísmo histérico, y sus ataques e invasiones como respuesta decadente de quien va perdiendo el dominio de la situación.
A pesar de tan extraordinarios poderes anunciados y la correspondiente existencia de un músculo bélico templado durante 45 años, paradójicamente el planeta tierra no parece ser un lugar tranquilo para quienes dominan a esta nación teóricamente ocupante de un lugar indisputado de supremo gobernante del orbe. La Pax Americana equivalente de la Pax Romana no aparece en ningún continente. Unos pocos años después del optimismo enunciado en el centro capitalista, se da paso intempestivamente a la narración de un presente y un futuro especialmente sombríos, un mundo dominado por la nación más armada y sin aparentes enemigos de peso y al mismo tiempo depositario de incesantes incertidumbres y letales sobresaltos. Un defensor del poder imperial presente dice:
“Será difícil que los estados y los gobiernos locales protejan físicamente a sus ciudadanos… De ahora en adelante el mapa del mundo nunca será estático… será una representación siempre mutante del caos.” [26]
Las razones de fondo para la ocurrencia de tales hechos en un momento como este son misteriosas para la inmensa mayoría de los mortales. La obvia pregunta emanada de tan intimidante afirmación no puede ser otra que ¿Y como enfrentar este caos, este maremágnum universal?
Hay una explicación dirigida a la galería, al populacho, a las masas, que somos todos aquellos no pertenecientes a los círculos plutocráticos y a las burocracias del alto gobierno en Washington. Es la de que el caos se enfrenta con medidas duras pero necesarias de recorte o supresión de las libertades, junto con el correlativo aumento de los poderes represivos a todos los niveles, a la vez que la sospecha se cierne sobre los inconformes, los críticos, los dubitativos o los meros escépticos, sean activos o no. De allí el lema repetido de ¡Seguridad! ¡Seguridad!
Pero en el plano de los postulados reales elaborados por quienes trabajan para los opulentos, el tema es tratado a nivel mundial con ideas recicladas que se van materializando día a día:
“ La manera más lógica para enfrentar el caos, y la que se empleó con más frecuencia en el pasado, es la colonización. Se necesita una nueva forma de imperialismo para imponer el orden y la organización... El mundo postmoderno debe acostumbrarse a aplicar dos pesos y dos medidas” . [27]
Esta profecía imperialista de autocumplimiento esta en perfecta concordancia con el acentuado militarismo del capitalismo estadounidense y en conjunción de con los planes de acumulación de capital de las corporaciones, unos y otros ya establecidos como señores de la guerra en el exterior [28] . La seguridad debe garantizar el despojo y disfrute practicado por los opulentos, la más o menos disimulada recolonización del mundo es el método.
Regresando a Roma dentro de nuestro ejercicio comparativo, a medida que fueron eliminados aceleradamente las tradiciones de los contrapesos institucionales, el autoritarismo se hizo más patente. Los legionarios terminaron por adueñarse del gobierno desde los tiempos de Septimio Severo hacia el año 193 de nuestra era, siendo muy distintos en la manera de justificar su gobierno frente a patricios y plebeyos de la era de la república, aquella de Escipión el Africano, Mario, Sila, Julio Cesar, o de la era imperial de Trajano, Adriano o Marco Aurelio, quienes poseían una aceptación basada en alguna forma en su prestigio como oradores, estrategas, prudentes administradores más que guerreros, e incluso filósofos; aquellos gobernantes de la llamada Anarquía Militar y su fundador Septimio Severo (asimilable étnicamente al Presidente trigueño y actual residente de la Casa Blanca), soportaban su mando fundamentalmente en el enriquecimiento de sus tropas, a la manera como hoy se sustenta el gobierno imperial de Washington en el enriquecimiento de las corporaciones financieras, la industria militar y las tropas.
A los pocos años de iniciado este periodo en Roma se otorga la ciudadanía a todos los habitantes libres del imperio, pero era ya notable la diferenciación de clases entre unos pocos ciudadanos Honestiores y las masas de ciudadanos denominados Humiliores. Así, la ciudadanía tuvo unos bien diferenciados grados en su ejercicio aunque nominalmente se pregonaba su universalidad, la cual, no se puede pasar por alto, excluía de por sí a los esclavos y las mujeres.
La similitud con la pregonada ‘globalización’ actual limitada cuidadosamente a los bienes, capitales y personas del primer mundo y la consecuente discriminación y segregación de dos terceras partes de la población planetaria es evidente, pareciendo seguir un patrón de protocolos y solemnidades maquillantes de una estructura real de control social al servicio del capital. Los dineros fluyen de un extremo a otro del mundo sin barreras de ningún tipo y a la vez los muros, alambradas y leyes de exclusión se van erigiendo en los puntos de contacto entre el sur pobre y el opulento norte. Ayer se extiende la ciudadanía y sin embargo son aumentadas las legiones por el peligro de invasiones de bárbaros y el estado de guerra es permanente. En el segundo milenio de nuestra era en el teórico mundo homogenizado el presupuesto estadounidense para la guerra supera al de todos los restantes países; las zonas de conflicto se encuentran por doquier para Washington.
El pensamiento social romano es muy difundido en el presente, debido a sus notables ingredientes conservadores respecto al poder, los cuales mantienen vigencia para la élite que nos domina. Uno de los aspectos de aquel, el más importante y practicado en la actualidad con lujo de detalles, es la creencia oligárquica y despectiva, de que al pueblo debe mantenérsele sumiso, calmado y leal, a través del binomio alimentos mínimos y diversión gratuita, denominado en Roma ‘Pan et Circenses’. El pan era entregado allí a los ciudadanos por cuenta del estado, los circenses, es decir el ‘circo’, poseía una acepción limitada y se refería esencialmente a los espectáculos de los juegos, las carreras, acrobacias con animales, etc., y estaba a cargo de los hombres ricos.
El pan entregado al pueblo llegó a conformar una institución sólida llamada Annona, dentro de la cual se evolucionó hasta dar a la población gratuitamente o subsidiada junto con el pan, carne de cerdo y aceite de oliva [29] ; es decir, en determinados momentos se generó una especie de estado de bienestar en manos del más despótico gobierno de la antigüedad. Paradójicamente el bienestar social universal y gratuito ha sido constituido en el paradigma de lo detestable por parte del feroz dogma del credo neoliberal, la ideología oligárquica desde el siglo XX hasta nuestros días.
Sin embargo, en justicia, es observable la utilización de distracciones institucionalizadas en la forma de manipulación de tensiones sociales como las descritas, ya por parte del historiador griego Heródoto por lo menos medio milenio antes de nuestra era [30] . En otras palabras, los romanos siguieron costumbres anteriores sobre el control social no violento, pero actuando también con un bienestar nada desinteresado, el cual es cuidadosamente ocultado en la actualidad por alentadores de la tesis del parangón exacto entre Roma y los EE.UU.
En la época de las legiones, actividades que hoy significan diversión para los contemporáneos como las artes, son en el caso de la literatura vistas con suma desconfianza por quienes detentan el gobierno en Roma; los líbelos anónimos etiquetados por las clases dominantes como ofensivos y escandalosos, pululan durante la era republicana y algunos años del principado y el imperio. Historiadores y en general autores de relatos poco favorables a los personajes renombrados de entonces como Tito Labieno, Aulo Cremucio Cordo, Aufidio Baso, o Quinto Asconio, no son nada conocidos en la actualidad pues sus escritos no se conservan hasta el presente, siendo estimados como los ‘historiadores de la libertad’; muchos de sus textos fueron quemados. Otros escritos de seguidores de quienes controlan el régimen si se han conservado, como es el caso de los de Valerio Máximo, Curcio Rufo, Veleyo Paterculo; en consecuencia se nos ha legado una literatura para su época ya empobrecida, tornándose árida, erudita, artificiosa, declamatoria, adulatoria [31] , asunto relacionado con el control de aquella por parte de la oligarquía romana en la forma de una represión conducente al arte de la adulación y el ocultamiento. Esto nos acerca al significado histórico de las contemporáneas maneras de diversión y su ropaje tecnológico, emitiendo su reiterada banalidad y cursilería de casi todas las horas de ocio, con su redundante carácter de alabanza expresa o tácita de quienes ejercen el mando y la forma de organización capitalista, sin tener en cuenta sus aciagos resultados
En el fondo queda expuesto aquello ya mencionado por David Hume de que la minoría mantiene a raya a la mayoría por medio de la opinión o de lo contrario su dominio se desvanecería. [32]
A partir del siglo XX se ha percibido con claridad que
“Desde arriba se moldea continuamente al pueblo porque así es necesario hacerlo para mantener el sistema económico general imperante, y la medida de energía utilizada en este proceso es función directa del grado de capacidad de la gente para apartarse del camino que se le quiere imponer . [33] ”
Para ello se fabrican verdaderos bulos propagandísticos moldeantes de las creencias comunes. Un buen ejemplo de ello en América Latina, lo significó la construcción del mito del “Milagro Brasileño”, una materialización entre otras tantas, de una táctica de control de la población mediante el engaño, como resultado de la lucha por el poder de los elementos oligárquicos nativos brasileños en estrecha alianza con los del centro del poder imperial [34] , en desmedro de amplias capas de la población pauperizada. De tal forma, las mayorías fueron manipuladas al presentárseles el enriquecimiento de unos pocos y sus congruentes obras suntuosas y faraónicas como destinadas a aquellas, con el ropaje de actos de beneficencia hacia la sociedad entera.
De su lado, las calzadas romanas, los foros, puentes, termas, coliseos, anfiteatros fueron expuestos como obras comunes de la civilización romana, hazañas del denominado S.P.Q.R. ( Senatus Populus-Que Romanus ), es decir en nombre del senado y el pueblo romano, cuando fundamentalmente fueron materializaciones del dominio y la expansión de una oligarquía esclavista hacia pueblos bajo su dominio o fuera de él, es decir sojuzgados o por serlo. Ya nos referimos al significado del circo en la sociedad romana, y sabemos que la extensa red de vías dentro del imperio era el resultado de planes de expansión y aseguramiento tanto en la era de la república como en la del imperio.
El tema de las comunicaciones es vital para los gobiernos y los poderes establecidos que les respaldan. Decía el escritor Manuel Vásquez Montalbán acerca de la existencia un monopolio de los medios de comunicación en cabeza de quienes se han atribuido el dominio de la sociedad: “A medida que se complica la máquina de comunicar, la capacidad de dar un proyecto alternativo al sistema es cada vez menor. [35] ”. A un líbelo anónimo en pergamino de papiro, o una pintada en una pared de una calle en una ciudad de la antigüedad, era posible enfrentarle otras sencillas acciones de difusión de ideas. Hasta no hace mucho ante una imprenta se le oponía otra imprenta. Con los satélites y demás artilugios sofisticados en extremo, es mucho más difícil competir y desvirtuar la hegemonía comunicacional [36] . Esta si es una importante diferencia entre lo que tenemos en el siglo apenas iniciado y la antigüedad.
Existe una razón fundamental por la cual la clase dominante se aferra al control de los aparatos de comunicación en las dos épocas. La misma concentración del poder junto con un empleo en su exclusivo provecho ante los ojos de las mayorías desposeídas, resulta indefectiblemente en la deslegitimación de quienes ejercen el mando, es decir, es evidenciado lo espurio del gobierno, generando un descontento en veces activo. A la par, se debe tener en cuenta también que no siempre es conveniente la utilización de la fuerza bruta para contener una agitación transformada en consciente insumisión, cuando las correlaciones de fuerza y las consecuencias de su uso son inciertas. Por ello se debe suplir esta crónica ilegitimidad y carencia de consenso hacia quienes ejecutan el papel de líderes frente a la población, gobernando en secreto o mediante falacias encubridoras de la verdadera situación política de ilegitimidad [37] .
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