Lunes, 14 de junio de 2010
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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 14-06-2010




El pasado 27 de mayo, el diario alem?n Frankfurter Allgemeine Zeitung abr?a una serie dedicada a Europa con un art?culo demoledor sobre Espa?a firmado por el gran novelista valenciano Rafael Chirbes. A trav?s de los corresponsales en Alemania de varios diarios espa?oles, as? como, a partir de ellos y manipulatoriamente, del blog interesadamente sesgado hacia posiciones rayanas con la nueva extrema derecha espa?ola mantenido por un pol?tico socialista retirado con cuentas personales que pasar a Zapatero, el art?culo tuvo una enorme e inmediata repercusi?n en Espa?a. Reproducimos a continuaci?n la versi?n castellana original del art?culo, que el propio autor ha tenido la amabilidad de enviar a Sin Permiso.

El mi?rcoles 12 de mayo, Jos? Luis Rodr?guez Zapatero anunciaba en el Parlamento espa?ol una serie de medidas anticrisis que inclu?an: congelaci?n de las pensiones de los jubilados, bajada de salarios a los funcionarios, restricciones en los pagos de las ayudas a ancianos y enfermos, y en el uso de los medicamentos; y el fin de su oferta estrella de las elecciones: el cheque-beb? (una medida por la cual quien engendrara un hijo o lo adoptara, fuese cual fuese su salario o posici?n econ?mica, recibir?a autom?ticamente un aguinaldo de dos mil quinientos euros). Como colof?n, augur? tambi?n el presidente un notable recorte de las inversiones en obra p?blica, y ?esto ya fuera de discurso- filtr? a la prensa la caducidad de los cuatrocientos euros mensuales que el Estado concede a los parados de largo alcance. En cinco minutos, dinamitaba su ret?rica de presidente de los derechos sociales. Apartaba de un manotazo a los can?bales del liberalismo, y se sentaba ?l a la mesa para comerse a los d?biles con un apetito m?s que notable.

Una semana antes hab?a declarado que jam?s tomar?a ninguna medida que implicara recortes sociales. ?Por razones ideol?gicas?, dijo. Pero, la ideolog?a es una materia moldeable, y, entre tanto, hab?a viajado a Bruselas y se hab?a encontrado con las largu?simas caras de los jefes de Estado y de Gobierno del Eurogrupo que le hab?an dicho que se buscara otra nueva ret?rica (el lenguaje que entiende el mercado) y que, a partir de ese instante, la econom?a de su pa?s ya no iba a dirigirla ?l, porque hab?a mostrado una incapacidad manifiesta. El propio Obama le telefone? unas horas antes de su intervenci?n parlamentaria, al parecer preocupado por la situaci?n espa?ola. Desde ambas orillas del oc?ano, se nos enviaba a los espa?oles el mensaje de que no somos un pa?s soberano, sino intervenido; que somos algo parecido a lo que fue Marruecos para Espa?a a principios del pasado siglo: un protectorado (nos lo tem?amos desde el mismo d?a que entramos en el euro; o a?n antes, cuando empez? a llegarnos una lluvia de millones para que desmantel?semos nuestra modesta econom?a productiva). El presidente que, hace tres a?os, se preci? de haber adelantado en PIB a Italia y amenazaba a Sarkozy con que pronto dejar?a a sus espaldas a Francia, se tragaba amargamente sus palabras. No le quedaba m?s remedio que acudir al Parlamento espa?ol a dar cuenta de la nueva situaci?n en esa lengua comprensible para los mercados: como han dicho algunos peri?dicos, se hac?a su propia enmienda a la totalidad, o lo que, en la mec?nica parlamentaria espa?ola, se llama su propia moci?n de censura. Mientras hablaba, ten?a la triste cara de los suicidas.

En pocos minutos se ven?a abajo todo el armaz?n ideol?gico sobre el que se ha sostenido durante seis a?os esta variante contempor?nea de la socialdemocracia, que se ha cre?do a salvo de los avatares econ?micos, gracias a una estrategia por la cual los problemas de la vida cotidiana se retiran de la escena p?blica y son sustituidos ?en una cuidada estrategia- por la jugueter?a de lo que algunos han definido como Cultural War: es decir, por la puesta en primer plano de conflictos m?s o menos intrascendentes, amortizados, silenciados u olvidados, y cuya dram?tica escenificaci?n le ha servido para mantener la ficci?n de una pol?tica progresista; de que hay una diferencia esencial entre democristianos y socialdem?cratas, obviando que el meollo del progresismo tiene que ver, sobre todo, con la forma en que uno se gana el pan de cada d?a (y si puede gan?rselo o no), y con la estrategia con que se reparte la gran tarta nacional entre los ciudadanos. El prestidigitador Zapatero ha conseguido ocultar durante a?os esa primac?a de lo econ?mico, gracias a que, en Espa?a, la lista de conflictos que pueden extraerse de la guardarrop?a y sacarse a escena es numerosa: clericales contra laicos; abortistas contra antiabortistas; espa?olistas contra nacionalistas; defensores de la negociaci?n con ETA y partidarios de la mano dura; ecologistas contra negacionistas; partidarios de los trasvases de agua contra partidarios del caudal natural de los r?os; machistas contra feministas y hom?fobos; e incluso, y sobre todo -s?, setenta a?os despu?s-, herederos de las v?ctimas de la guerra civil contra herederos del franquismo. Si a ello a?adimos el manejo pol?tico de los tiempos judiciales en los esc?ndalos de corrupci?n que afectan al partido de la oposici?n, el despacho en el Palacio de la Moncloa parec?a asegurado durante unos cuantos a?os. Como le dijo Zapatero en v?speras electorales a un locutor amigo, y recogi? un micr?fono indiscreto: ?A nosotros nos conviene tensionar?. Seg?n los c?lculos del l?der socialdem?crata, en medio de este agitado guirigay nacional, pod?a seguir caminando sobre las turbias aguas de la econom?a sin mojarse ni las zapatillas: s?lo faltaba que Europa se recuperase en un par de a?os, es decir, en v?speras de las pr?ximas elecciones espa?olas: el tap?n espa?ol flotar?a de nuevo sobre el mar de riqueza continental y ?l podr?a seguir present?ndose como adalid del progresismo.

De hecho, desde que se inici? la crisis, el enredo ideol?gico ha permitido que los sindicalistas hayan seguido haci?ndose enternecedoras fotos con el presidente del Gobierno mientras las cifras oficiales hablan de cuatro millones seiscientos mil parados, y las reales superan con creces los cinco millones. Los l?deres sindicales han apoyado sin fisuras a un gobierno cuyas ?nicas medidas anticrisis se han sustanciado en la concesi?n de ayudas a las empresas automovil?sticas y en una entrega de decenas de miles de millones a la banca, ejecutada sin ning?n control, con la excusa ideol?gica de que esos millones iban a servir para que las entidades dieran cr?ditos a las familias y a los peque?os empresarios en apuros. Pero la banca, entre tanto, se ha dedicado a comprar firmas extranjeras, a conceder jubilaciones fastuosas a sus directivos y a mostrar unas brillantes cuentas de resultados fin de ejercicio. Los sindicatos (engrasados con donaciones multimillonarias) no han movido un dedo por los que ve?an desaparecer sus puestos de trabajo, los que perd?an sus pisos y los que ten?an que cerrar sus empresas. Durante los ?ltimos meses, la ?nica batalla sindical visible ?siguiendo la estrategia del Gobierno- ha sido la defensa de un juez que lleva veinticinco a?os intrigando en pol?tica. Zapatero y su Ministra de Econom?a han podido presumir ante la oposici?n de paz social en esa l?nea postmarxista de que la socialdemocracia es la mejor gestora del capitalismo, y que, por lo dem?s, cuenta con tan buena tradici?n en Espa?a: en los ochenta fue el Gobierno del socialdem?crata Felipe Gonz?lez el encargado de llevar adelante la dur?sima reconversi?n industrial que solicitaba el implacable capitalismo europeo; de multiplicar los despidos empresariales hasta elevar el paro a tasas antes nunca imaginadas, de domesticar a varazos a los sindicatos, y de meter al pa?s en la OTAN.

Zapatero ha estado trabajando en sordina a favor de la gran banca y de los especuladores a los que de cara a la galer?a ataca con demagogia populista: Las vicepresidentas del Gobierno (hay dos) llegaron a amenazar con llevar a la c?rcel a quien difundiera bulos acerca de la crisis para beneficiarse. Al parecer, acababan de descubrir que la esencia del capitalismo es la especulaci?n: comprar barato y vender caro. Palabrer?a. En sus actuaciones, ni una sola referencia a tocar el estatus de unos bancos que, seg?n leo en la prensa, son las entidades europeas que m?s cobran a sus clientes por servicios y las que menos pagan por rendimientos; bajo su mandato, se ha suprimido el impuesto de patrimonio y no se han gravado los bienes suntuarios, tampoco se ha mirado hacia las sociedades de inversi?n, esos refugios de grandes fortunas que se conocen con el nombre de SICAV, Sociedades de Inversi?n de Capital Variable, escondites financieros, para entrar en los cuales hay que contar con un m?nimo de 2.300.000 euros, y que cotizan al uno por ciento. El discurso del 12 de mayo, levanta el tel?n de la ret?rica y, en escena, aparece la amarga realidad. El excitante ajetreo del dinero. Bambi (as? se le conoce a Zapatero, por su discurso buenista) tiene agudos colmillos con los que da dentelladas, incluso a sus ingenuos votantes. Empiezan a o?rse las voces de altos cargos del partido socialista que ven su sill?n en peligro: no se quejan de que el presidente sea injusto al tomar estas medidas, sino de que los deja sin discurso pol?tico ante la derecha. Quieren otro gui?n que sirva para echar de nuevo la manta por encima de la realidad. Y ?l mismo ha cre?do necesario anunciar precipitadamente que pronto llegar?n impuestos que gravar?n a los que m?s tienen: a la banca, a la Iglesia, a los ricos (se les llena la boca, salivan al decir la banca, los ricos, la iglesia: cultural war en estado puro). La batidora populista vuelve a girar. A lo mejor queda alguien que se crea algo. No lo s?.

Rafael Chirbes es un escritor espa?ol firmemente comprometido con los valores de la democracia republicana y el socialismo. Uno de los m?s grandes y brillantes cultivadores vivos de la gran tradici?n realista espa?ola de Cervantes, Gald?s y Max Aub, Rafael Chirbes es autor de agudos ensayos cr?ticos como El novelista perplejo (2002) y de aclamadas novelas como Minoun (finalista del Premio Herralde en 1988), La larga marcha (Premio de la SWR-Bestenlste alemana), Los viejos amigos (Premio C?lamo del Libro del A?o en 2003) y Crematorio (Premio Nacional de la Cr?tica en 2007, Premio C?lamo Libro del A?o en 2007 y Premio Dulce Chac?n en 2008).

Fuente: http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=3405

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Tags: Zapatero, Chirbes, Sin Permiso, ideología

Publicado por blasapisguncuevas @ 23:10  | ESPA?A
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