Mi?rcoles, 21 de julio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 21-07-2010

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Entrevista a Federico ?lvarez Arregui, uno de los ?ltimos intelectuales republicanos refugiados en M?xico

Periodismo Humano

?No se podr? reparar la memoria de los exiliados, mientras los espa?olitos de a pie est?n de acuerdo en olvidar?, advierte. "En Espa?a, desde la ?poca de Carlos I, cada vez que la izquierda levanta la cabeza, se la cortan".

?Vienes a verme porque soy el ?nico que queda? exclama con sorna y se r?e. Federico ?lvarez Arregui me recibe en su austero despacho del Instituto de Investigaciones Filol?gicas de la Universidad Nacional Aut?noma de M?xico (UNAM). Este vasco es de los pocos exiliados republicanos que siguen vivos y en activo en M?xico. Desde este ajustado despacho, de unos 15 metros cuadrados y que comparte con su asistente, dirige desde hace 8 a?os, la revista Literatura Mexicana, una publicaci?n acad?mica sobre filosof?a y las letras en lengua castellana. Es su trinchera particular, desde donde, pese a sus 83 a?os, sigue aportando al acervo cultural local. Pertenece a esa generaci?n de intelectuales espa?oles que perdi? nuestro pa?s a causa de la Guerra Civil y la dictadura franquista y que en cambio, con su esfuerzo, engrandecieron la cultura mexicana y siguen haci?ndolo, aunque son cada vez menos, entre ellos ?lvarez Arregui, quien despu?s de la risa, prosigue su primera frase: ?no es cierto, quedan algunos m?s pero ya estan enfermos o muy mayores, con lo cual yo me convierto en bateador emergente?, agrega haciendo un s?mil con el b?isbol que me recuerda sus primeros a?os de exilio en Cuba.

El hijo del fundador de Izquierda Republicana en Guipuzcoa lleg? en 1940 a la Habana a reencontrarse con sus padres despu?s de 4 a?os de no verlos, pues ellos se hab?an quedado en Madrid despu?s de la toma de San Sebasti?n por el bando nacional, y ya en la derrota cruzaron la frontera a Francia donde sufrieron los campos de concentraci?n y finalmente pudieron salir a Cuba. Cuando ?lvarez desembarc? solito del Magallanes, ten?a 13 a?os y en la mochila tra?a 4 a?os de vivir en territorio franquista, rezar cada noche el rosario con su abuela e ir a la escuela de los Marianistas. Con este equipaje la isla le sorprendi? por su luminosidad, su sol, su m?sica, su diversidad racial y su exuberancia. ?Soy un exiliado particular porque mi llegada a Cuba fue de una felicidad infinita?, asevera y se le ilumina la cara recordando el colorido cubano.

All? pas? 7 a?os trascendentales de su vida, hasta los 20, y asegura que ?Cuba nos integr?, por lo menos a mi generaci?n pues el pueblo cubano era enteramente antifranquista, entonces nosotros los exiliados, ?ramos los buenos?. Con esta disposici?n, estudi? el bachillerato e ingres? en la carrera de ingenier?a. All? milit? en los movimientos estudiantiles de izquierda radical, y bebi? del caldo de lo que pocos a?os despu?s ser?a la revoluci?n.

Sin embargo, Cuba no integr? a los intelectuales exiliados en sus estructuras culturales como hizo M?xico. En las universidades hab?a cuotas para profesores extranjeros y muy pocos espa?oles tuvieron cabida. Por eso a sus 20 a?os, toda la fam?lia se mud? a M?xico, donde empez? a relacionarse con la flor y nata de la intelectualidad republicana. Esas relaciones le devolvieron su espa?olidad pues Federico en ese momento ya se sent?a un joven latinoamericano. ?Cuando llegu? a M?xico no sent? ninguna estra?eza cultural, social o pol?tica y al igual que el resto de mi generaci?n de exiliados, que no la de nuestros padres, particip? totalmente en la vida pol?tica de M?xico. Participaba en las movilizaciones de los ferroviarios, de los mineros, de los estudiantes? Eso s?, en las manifestaciones del 1 de mayo march?bamos en el contingente de la Rep?blica?.

Y es que los exiliados mantuvieron la llama de la democracia encendida desde la distancia. Y M?xico fue uno de sus principales bastiones. ?lvarez Arregui recuerda como en 1945, se reconstituy? la II Rep?blica en la Sala de Cabildos, en la sede del gobierno del Distrito Federal, la residencia de los Virreyes en el periodo colonial. ?Durante 24 horas, aquel hemiciclo fue Espa?a?, espeta con un repentino brillo en los ojos y contin?a, ?vinieron diputados de todos lados, exiliados en Par?s, en Argentina, y se reunieron las Cortes por primera vez desde el 39, Jos? Giral fue electo presidente, fue el ?nico que recogi? el variopinto sentir de los exiliados?.

Los exiliados no eran una masa uniforme. Por encima de las diferencias sociales y econ?micas, prevalec?an las diferencias pol?ticas que exist?an en la Rep?blica y que se acentuaron en la Guerra Civil. Sin embargo, a todos les un?a el sue?o republicano y la nostalgia de la patria perdida.

?El exilio es un destierro, te fuiste y perdiste la tierra, porque sabes que no puedes regresar, al menos por un tiempo largo. La mayor?a de los exiliados ten?amos esa sensaci?n permanente de destierro, una desaz?n que nos acompa?aba siempre, y que de repente, se volv?a hac?a dentro y sent?as como angustia de no poder volver a Espa?a?, recuerda con los ojos empa?ados de agua. Y contin?a ?saber, por ejemplo, que tus abuelos se est?n muriendo y no puedes ir a verlos?? Es el ?nico momento de la entrevista en que, a este en?rgico hombre de 83 a?os, se le enturbian los ojos, porque, de car?cter afable y jovial, recuerda con alegr?a el peregrinaje vital que le ocasion? el exilio, y de hecho reconoce que ahora ya no vuelve porque ya no quiere. ?Yo soy tric?falo, soy mexicano, cubano y vasco?, confiesa. Y se explica: ?este es mi pa?s, aqu? vivo, aqu? trabajo, aqu? me dan premios??.

Sin embargo hay algo dentro de ?l que se resiste a serlo del todo. Pese a haber vivido m?s de 40 a?os en M?xico sigue conservando, casi intacto, el acento vasco, y mantiene sus relaciones con sus compatriotas ib?ricos.

De hecho, un telefonazo interrumpe la conversaci?n. Es Joaquin D?ez Canedo, qui?n ha continuado la gran labor editorial que hizo su hom?nimo padre primero en la editorial Joaqu?n Moritz y en el Fondo Econ?mico de Cultura, publicando tanto a los exiliados espa?oles como a los grandes escritores mexicanos, incluso antes de que se les reconociera. Le habla para comentarle que ha recibido el ?ltimo manuscrito de otro exiliado, el fil?sofo Adolfo S?nchez V?zquez. ?lvarez Arregui ya conoce de su existencia.

?Hemos sido como una gran fam?lia?, me cuenta. De hecho ?lvarez Arregui se cas? con Elena Aub, la hija de Max Aub, y uno de los testigos fue Juan Rejano, por no nombrar a todos los intelectuales que estaban invitados a la boda. Al igual que la mayor?a de exiliados pol?ticos, la pareja se involucr? en la lucha antifranquista. A finales de los 50, participaron en el Movimiento Espa?ol (ME/59), con la idea de llenar el exilio de contenido ideol?gico y organizarse con la resistencia contra el r?gimen del interior del pa?s.

Cuando ya ve?an acercarse la ca?da del dictador, conformaron, junto a otros intelectuales y l?deres de izquierda, la Junta Democr?tica que pretend?a movilizar unitariamente a la oposici?n antifranquista, con un programa pol?tico rupturista que abogaba por una consulta ciudadana para volver a la Rep?blica. Un proyecto que se frustr? con la transici?n, que ?lvarez Arregui califica de ?verg?enza?. ?La transici?n nos permiti? llenar las calles de banderas rojas, ver pornograf?a e ir a unas elecciones donde acab? ganando la derecha?, apostilla, y contin?a: ?los pactos de la Moncloa son un pacto de olvido. Se prohibi? hablar del exilio y de la guerra, esa fue la tercera y ?ltima derrota de los exiliados?.

Y asegura que el exilio fue una derrota permanente, que empez? con el destierro, pero que tuvo su segundo golpe en el 1955 cuando la comunidad internacional levanta el aislamiento al gobierno franquista y lo acepta en el seno de las Naciones Unidas, y por lo tanto, desconoce el gobierno republicano que ten?a sede en Par?s y embajada en M?xico. S?lo este ?ltimo pa?s y Yugoslavia, con Tito a la cabeza, mantendr?n el apoyo al gobierno del exilio hasta la transici?n.

?lvarez Arregui se enerva al hablar de la transici?n, y aunque fue entonces cuando pudo y quiso volver al Estado espa?ol, los 10 a?os pasados en Madrid, entre el 1971 y el 1981, le decepcionaron. Ahora, va de visita una vez al a?o, a ver a sus hijos y a Congresos, pero asegura que se regresa tan pronto puede.

?No lo aguanto, cada vez que voy es un golpe, la ?ltima vez que estuve en Madrid, estaba sentado en un caf? y en la mesa de al lado un se?or le dec?a a otro: -Hay que matarlos a todos, y yo digo ?a qui?nes? Antes era a los rojos y ahora es a los ecuatorianos o a los marroqu?es. Espa?a no ha cambiado, sufre desmemoria hist?rica?, afirma y empezamos a hablar de la situaci?n pol?tica actual.

?Este pobre (Jos? Lu?s Rodr?guez) Zapatero que intent? al principio hacer una pol?tica de izquierdas, al final ha tenido que hacer una pol?tica de derechas y el Partido Popular todav?a est? en contra, la derecho espa?ola es algo impar, como ella no hay nada. En Europa hay muchos gobiernos de derechas pero el Partido Popular representa la vieja derecha, la historia espa?ola, la eterna derrota de la izquierda.

-?Qu? diferencia ve entre el PP y la derecha europea?

La derecha europea es anti fascista. En Alemania est? prohibido el partido nazi, pero en Espa?a la Falange Espa?ola se sigue presentando a las elecciones, en Francia est? prohibido llevar una esv?stica, en Italia colgaron de los pies a Musolini, en Espa?a Franco descansa en un sagrario. Adem?s el poder de la iglesia y del ej?rcito son enormes y no han tenido un saneamiento. En Francia, Alemania o Italia ha habido una desnazificaci?n pero en Espa?a los que torturaron a Grimau o a Sim?n Sanchez Montero, pasean por la calle. Ah? est? la diferencia con Europa?.

Es inevitable preguntarle por la suspensi?n de Baltasar Garz?n como juez de la Audiencia Nacional despu?s que iniciase tres procesos sobre las v?ctimas de la Guerra Civil la dictadura.

?Lo que le ha pasado a Garz?n es un ejemplo singular de lo que estoy diciendo. Un recurso de Falange Espa?ola, que debe tener un uno o dos por cien de los votos, es capaz de hundir a un juez como este. En cada pueblo hay una fosa com?n donde estan los abuelos de muchos de los que ah? viven, y la Justicia prohibe que se abran esas fosas, no permite que se reconozcan a los muertos y que sus familiares les den sepultura?.

Esta frustraci?n le provoca un sentimiento agridulce versus Espa?a. Por un lado recuerda con nostalgia las playas de Donosti donde jugaba de ni?o, por otro se enfurece con el olvido de los espa?oles hacia toda la barbarie que implic? el franquismo.

?No puedo volver a soportar la bandera franquista, un rey, todo lo que representa la existencia del Valle de los Ca?dos, y encima ver que a millones de espa?oles no les importa hacerlo,? Esa falta de memoria me desespa?oliz? y ya solamente me queda la patria chica, Guip?zcoa?.

Hablamos de la ley de Memoria Hist?rica. Le parece una buena iniciativa, aunque tibia y tard?a. ?No se podr? reparar la memoria de los exiliados, mientras los espa?olitos de a pie est?n de acuerdo en olvidar?, reitera. ?Hay algunas iniciativas positivas, exposiciones, trabajo de recuperaci?n hist?rica, pero no calan en una sociedad a la que se le cercen? la izquierda, en el exilio, en prisi?n o bajo tierra. En Espa?a cada vez que la izquierda levanta la cabeza, se la cortan. Ya lo hizo Carlos I con los comuneros de Castilla y desde entonces, hasta ahora sigue sucediendo. Espa?a es inasequible al desaliento?, concluye.

Fuente: http://periodismohumano.com/culturas/espana-no-ha-cambiado-sufre-desmemoria-historica.html



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Tags: España, memoria histórica, exiliados, izquierda, México

Publicado por blasapisguncuevas @ 14:52  | ESPA?A
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