sábado, 24 de julio de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 24-07-2010

 


Prensa Obrera


Nadie descorchó champagne paracelebrar ni tampoco ofreció una corona de flores en señal de duelo, de talmanera que el tercer aniversario del comienzo del derrumbe económico mundial, amediados de 2007, pasó sin la gratificación de un recuerdo. Los apologistas delcapital han preferido el olvido para esquivar el desafío de explicar losucedido y el fracaso de los recursos, que habían pretendido infalibles, paraconjurar la crisis o contenerla. Sin embargo, una crisis de conjunto, queatraviesa su tercer año sin el menor signo de reversión a la vista, tiene unalcance histórico. En especial, cuando ocurre después de haber proclamado unagran victoria: el desmantelamiento de los sistemas de protección social en lamayor parte del mundo, e impuesto nada menos que una extensión colosal delmercado mundial mediante la restauración capitalista en dos grandes bloquesterritoriales, como China y Rusia y su periferia. Ahora, los pronósticos másautorizados señalan una recaída de la producción industrial y nuevas quiebrasde bancos. Los detonantes de lo que se ha dado en llamar la “doble zambullida”son la crisis fiscales de los estados de la Unión Europea; ladeuda federal, estadual y municipal de los Estados Unidos, y el derrumbe delconsumo como consecuencia de una desocupación mayor; y la deuda creciente deJapón (200% del PBI), pero, por sobre todo, el persistente derrumbe del mercadohipotecario norteamericano. Este mercado es el principal mercado mundial dedeuda, con obligaciones por 9 billones de dólares – el 65% del PBI de losEstados Unidos. Una columnista del Financial Times (12/7) observa que “lacapacidad de la construcción de viviendas para motorizar un crecimiento económicode Estados Unidos se ha disipado, al menos por el momento”, pero esto no tieneen cuenta la creciente desvalorización del stock de viviendas existentes, o seael default de sus propietarios y la incapacidad para hacer frente a las cuotasde las hipotecas. “La industria de la construcción –prosigue la columnistacitando al Barclay’s Bank– descuenta una doble zambullida, o por lo menos unareducción significativa del crecimiento económico”. El economista NourielRoubini (Project Syndicate, 16/7), luego de señalar que una caída industrial esinevitable después del cese de las medidas de estímulo, observa lo que nosotrosmismos hemos señalado repetidamente: que “los excesos fundamentales que lemetieron gas a la crisis no han sido encarados”. Se refiere “al excesivoendeudamiento de hogares, bancos y otras instituciones financieras, así como ala mayor parte del sector de corporaciones”. O sea que estaríamos en el puntode partida, aunque con el agravante de que, en el camino, los Estados y bancoscentrales inyectaron billones de dólares en operaciones de rescate, que nofueron usados para reducir el excesivo endeudamiento sino para hacerlo mayor.

 

De infartos y colapsos

 

El manto de silencio que cubrióel aniversario sirvió para escamotear otro hecho más: el colapso de la zonaeuro en mayo, similar al que produjo la quiebra del banco de inversión LehmanBrothers y el default de la aseguradora AIG en septiembre/octubre de 2008. Elinfarto se manifestó en la paralización del funcionamiento del capitalismo e inclusodel sistema político norteamericano; los bancos dejaron de prestarse entreellos, las operaciones de rescate se dilataban por divergencias políticas.Ahora, el columnista Siaba Sarrate (Ambito, 16/7), en referencia a la crisis deGrecia y del euro de mayo pasado, dice (retrospectivamente, claro) que “lacorrida sin contención pudo (sic) ser terminal”, y que, además, “se alimentómás de la parálisis de las autoridades –y de su asombrosa impericia”. O sea, underrumbe político combinado con el económico. “Europa pasó de Dunkerque aNormandía”, rememora el columnista. En Dunkerque, en 1940, las tropas alemanasinfligieron una dura derrota a las británicas, que tuvieron que retirarse deEuropa, y abrieron el camino para la ocupación nazi de la Europa continental. EnNormandía, en julio de 1944, se produjo la invasión aliada que inició laliberación de Francia. Se trata, por cierto, de una comparación muy fuerte.Pero, invasiones aparte, la crisis reciente en Europa puso de manifiesto, porsegunda vez, que el derrumbe mundial no se compone solamente de recesiones,despidos y quiebras, sino también de colapsos cuando el mecanismo interior delsistema capitalista se paraliza, pero en este caso no a partir de un banco deinversión y una compañía de seguros sino de Estados y uniones políticas ymonetarias estatales. No hay tampoco que asustarse, nos dice Siaba, porque elplan de salida de Europa funcionó muy rápido. Vano consuelo: de un colapso sesale rápido o no se sale. Más allá de esto, deja una secuela permanente. Es loque ocurrió con la quiebra de Lehman Brothers y el rescate de AIG: el rescatede la economía por parte de los Estados y los bancos centrales desató la fasesiguiente de la crisis mundial, que incorpora crisis fiscales gigantescas y aúnmayores crisis monetarias. Las deudas públicas principales superan el 100% delPBI; y las emisiones de moneda, con respaldo en activos sin valor, han crecidoen torno al 150%; la base monetaria en Estados Unidos subió de 1,3 billones dedólares a 3,5 billones entre abril de 2007 y marzo de 2010, en tanto el PBIcaía en precios constantes. Ahora, los especuladores internacionales apuestan aun derrumbe del dólar.

 

Más que una gambeta

 

De todos modos, la afirmación deque el plan de rescate salvó el día en Europa es menos que media verdad. En unartículo anterior (“Gambeta china”, en Prensa Obrera 1134) se nos escapó uneslabón de ese rescate. Es cierto que al no ceder a las presiones para revaluarsu moneda, el yuan, respecto del dólar, China protegió al euro de un derrumbe,ya que esa revaluación hubiera amplificado la devaluación que estaba sufriendoel euro. Pero ante el anuncio del plan de rescate, China hizo algo más: salió acomprar deuda de los bancos españoles y griegos, y a transformar una parte desu reserva de dólares en euros. Las autoridades chinas habían pregonado,precisamente, que tenían la intención de atar su moneda a una canasta demonedas –lo cual supone una diversificación de sus reservas. “El mercadoeuropeo, le acaba de decir Wen Jiabao, primer ministro de China, a su homólogade Alemania, Angela Merkel, de visita en China, es y será una de lasprincipales plazas de inversión para las reservas chinas de divisasextranjeras”. Este señalamiento llevó al corresponsal de El País (17/7) enPekín al comentario siguiente: “suficiente para que el euro superara la barrerade los 1,30 dólares por primera vez en dos meses”. Voilà. Europa solamentesalió de terapia intensiva, por un lado por la gambeta china con relación conel dólar, que fue acompañada por una fuerte intervención de socorro de bancoseuropeos y del euro. Es cierto que al detener la devaluación del euro, Chinaactuó en defensa de sus propios intereses comerciales, como es frenar elencarecimiento de sus exportaciones y el abaratamiento de las de lacompetencia. Pero el problema comercial es de mediano y largo plazo, y estácondicionado por diferentes variables, en tanto que el hundimiento del euro eraun problema financiero inminente, pues hubiera podido acelerar las quiebrasbancarias en Europa y provocar una cadena de devaluaciones de otras monedas.

 

La intervención de China en elrescate del euro la eleva a una posición de arbitraje en la crisis monetaria,que hasta ahora había estado reservada a Estados Unidos. Después del shock de2008 y más tarde, cuando la crisis de Grecia sacudió a Europa, la Reserva Federalhabía realizado operaciones de canje del dólar con monedas locales (real, pesomexicano, euro) para cubrir las necesidades de dólares de los países queenfrentaban fugas de sus divisas. Ahora ese rol fue pactado por la Unión Europea conChina. Hay una lógica en esto, porque China tiene reservas superiores a los dosbillones y medio de dólares. China se ve obligada a arbitrar para preservar elvalor de estas reservas. En varias ocasiones, advirtió al gobierno de Obamacontra la tentación de desvalorizar el dólar. Pero bien mirado, este arbitrajepone de manifiesto la dependencia monetaria de China. Después de todo,conservar un porcentaje desproporcionado de la riqueza creada y comercializada(en sus gigantescas reservas, 31% de las mundiales cuando su población es el22% del total) constituye un despilfarro descomunal, pues la función deldinero, más allá de un nivel de atesoramiento y de reserva para transacciones,debe ser la inversión en nuevas capacidades productivas. Las reservas de Chinafinancian la emisión desmesurada de dólares sin respaldo (por eso el elogio delos Kirchner al monto alcanzado por las reservas de Argentina constituye undespropósito: son el vaciadero de basura de la Reserva Federal,su emisión de dólares, y tienen el único propósito de operar como garantía paraun ulterior endeudamiento internacional). El salvataje del euro por parte deChina es un nuevo estadio de la crisis monetaria internacional y una forma todavía‘pacífica’ de dirimir los conflictos comerciales. La protección del valor delas reservas internacionales, por parte de los países con excedentes, y elprivilegio emisor del dólar por parte de la Reserva Federal,constituyen los ‘casus belli’ de la presente crisis mundial.

 

(Los países emergentes, seinforma, han recibido capitales especulativos en el último año por el monto de700 mil millones de dólares. Ante la incapacidad de esas economías de absorberesa suma sin provocar un colapso interno, sus bancos centrales compraron 600mil millones de aquellos, con lo cual evitaron una revaluación de sus monedas.Para esterilizar las monedas locales con las que compraron esos dólares, hantenido que pagar tasas de interés muy superiores a las que cobran cuandoinvierten esas reservas, por ejemplo en bonos de la deuda públicanorteamericana. Esta operación de desangre financiero de las economíasemergentes es saludada, naturalmente, por los países centrales y menosnaturalmente por los cipayos que gobiernan en estos países, que adoran laacumulación de reservas como un éxito nacional y popular).

 

La zona euro sigue en terapia

 

El rescate del euro ‘a la china’forma parte de una disputa que supera el marco del comercio entre naciones.Después de todo, las medidas proteccionistas de Estados Unidos contra lasexportaciones chinas apenas involucran al 3% del comercio bilateral. La peleaprincipal es por el acceso de los capitales internacionales que operan en Chinaal mercado de compras estatales de China, cuyo presupuesto anual es de dosbillones de dólares. Las restricciones al acceso de este mercado ya handesatado un enfrentamiento, en especial de capitales alemanes ynorteamericanos, con el gobierno de Beijing, particularmente porque China ponela condición de que las empresas extranjeras se asocien a las chinas y letransfieran tecnología sensible. Se trata de una exigencia imposible desatisfacer, porque el diferencial tecnológico es la fibra decisiva de lacompetencia mundial, en especial cuando la crisis ha horadado el diferencial definanciamiento. En forma simultánea, sin embargo, existe una restriccióngeneralizada a permitir inversiones chinas en los países centrales, o sea atransformar sus reservas en dinero en inversiones productivas. China ha logrado,a cambio de su socorro al euro, que se le permita comprar empresas en Grecia yen otros países de la periferia de Europa.

 

Sea como fuere, el salvataje porparte de China no ha resuelto la crisis del euro. Es cierto que obligó adesarmar posiciones a los fondos que habían especulado a la baja (recompraroneuros) y que esto provocó un giro hacia arriba en su cotización. Pero en esteviraje intervino también una depreciación del dólar, determinada por laevidencia de que Estados Unidos vuelve a la recesión y de que no tiene el mismomargen que en los años recientes para ejecutar rescates o estímulos económicos.La situación fiscal y bancaria de Europa es más grave que nunca. La zona eurotiene una deuda pública combinada de casi 8 billones de euros, que se eleva a12 billones para toda la UE. Gran Bretaña acaba de confesar que su deuda pública fuedibujada por el gobierno precedente (¡ya es un deporte mundial!) y que es, enrealidad, medio billón de dólares superior a la informada. En Clarín deldomingo 18, Rodolfo Terragno adjudicó los males de Europa a la convertibilidadde las viejas monedas europeas con el marco alemán, que quedó fijada en elvalor del euro. Pero olvida que la crisis europea envuelve en especial a lamisma Alemania, cuyos bancos tienen activos incobrables por 300 mil millones dedólares. Una salida del euro y una devaluación sumiría a los países que lohicieran en una crisis económica mucho peor que la actual. Grecia tiene unadeuda pública tres veces mayor a la de Argentina en 2001 y los bancos españoleshan contraído una deuda récord para ser rescatados por el Banco CentralEuropeo. Una parte de la banca griega ya ha sido calificada de zombi: es quecotiza sus activos incobrables, que carecen de valor, a la par, y reemplazanesta falta de recursos con inyecciones del Banco Central Europeo (esto mismoocurre con las Cajas españolas, los Landesbank germanos y los bancos locales ocooperativos de Italia). La semana que viene se conocerán los resultados de laspruebas de resistencia a situaciones de crisis, a la que han sido sometidos losbancos europeos. Todo el mundo anticipa que las pruebas han sido fraguadas, eincluso que son de imposible verificación, como ya se demostró en EstadosUnidos. Aun así le bajarán el pulgar a una decena de entidades de importanciarelativa, que seguramente serán absorbidas por otras… con el apoyo de unfinanciamiento de la Comisión Europea y los diversos Estados. En definitiva, losanalistas internacionales más destacados siguen pontificando sobre la necesidadde un default “ordenado” de Grecia y las probabilidades crecientes de unadesintegración de la zona euro.

 

Estados Unidos, siempre

 

El torbellino de la crisis haregresado, a partir de este desarrollo, a Estados Unidos; los pronósticosoptimistas de la Reserva Federal, en febrero, se han tornado, agoreros. Seprevé recesión o menor cifra de crecimiento del PBI (1,5%), agravamiento de lacrisis hipotecaria, cese de la reposición de inventarios. El quebradero de losquebraderos está representado por las agencias estatales hipotecarias FreddieMac y Fannie Mae, cuyo valor de capital en Bolsa ha caído a casi cero (lasacaron de las pizarras), pero que solventa bonos garantizados por hipotecas enel orden de los 5 billones de dólares (la mitad del mercado hipotecario), queno puede pagar. De ese monto, la Reserva Federal se ha hecho cargo de 1,3billones, o sea que la circulación del dólar no tiene respaldo. Una comisióninvestigadora ha determinado que el déficit fiscal ya tiene el carácter de “uncáncer”, que hará metástasis fiscal en regla en unos pocos años. Asimismo,además de la posibilidad de default de numerosos estados de la Unión, los fondos depensiones, que pagan jubilaciones predeterminadas, ya están más allá de labancarrota: es que con la baja de las tasas de interés por las contribucionesque manejan necesitarían aumentar sus fondos de sustentabilidad en varias vecespara poder pagar los retiros establecidos. Para resumir, la carga fiscalpotencial del Estado norteamericano no tiene soporte. No porque el fondo decapital en los Estados Unidos para solventar la deuda del Estado no seasuficiente –por el contrario, la crisis ha creado una abundancia de capital enforma de liquidez–, sino porque ese capital no bancaría asumir el riesgo queconlleva la deuda pública. Hoy mismo, la deuda americana se solventa solamenteen un 53% con capital interno – el 47% es exterior y saldría por la puerta deemergencia ante el primer síntoma de colapso. A esto se refieren loseconomistas que aseguran que cualquier despiste de ruta podría transformar alas nuevas manifestaciones de recesión en una depresión.

 

Los llamados países emergentes nopueden contrarrestar esta tendencia a partir solamente del comercio de materiasprimas que motoriza la demanda de China, porque esta misma demanda está siendoafectada por el nuevo retroceso de los países centrales. Otra cosa sería si lademanda de China estuviera sustentada en un vigoroso desarrollo de su mercadointerior, con independencia del capital internacional. Pero lo que ocurre esque el capital internacional quiere colocar su excedente de producción y decapitales en China. Sería una tercerización de su actividad en los paísescentrales, con la consecuencia de un violento crecimiento de la desocupación enellos. Por otro lado, la demanda de China y del resto de los emergentes seencuentra en gran parte fogoneada por los capitales especulativos y laacumulación de reservas de moneda extranjera, que se extinguirían comoconsecuencia de otro derrumbe financiero en los países centrales. La salida aeste derrumbe plantea una reorganización social en gran escala; entrañará ungigantesco retroceso social si se produce en los marcos capitalistas.

 

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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Tags: devaluación, Prensa Obrera, Altamira, Unión Europea, quiebra, invasión, China

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