martes, 03 de agosto de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 03-08-2010

 




Desde antes del 11 de septiembre de 1973, cuando los militaresfascistas chilenos ejecutaran el golpe, que derrocó al gobiernolegítimo de la Unidad Popular, ya los terroristas anticubanos asentadosen Estados Unidos, prestaban servicios a los conjurados y tenían nexoscon organizaciones de extrema derecha en Chile, como Patria y Libertad.

Inmediatamente después se sumaron a los grupos de mercenarios, quepagados por la Dirección de Inteligencia Nacional de Chile, DINAimplementaron las fases de la Operación Cóndor, en la persecución deopositores políticos, defensores de los Derechos Humanos y críticos delrégimen tiránico chileno.

En esta práctica combinaron las habilidades adquiridas durante losentrenamientos y operaciones con la CIA, con métodos típicos empleadosen los países donde las dictaduras militares imponían su voluntad en elCono Sur.

Uno de ellos fue el secuestro y desaparición forzosa de personas ycomenzaron a aplicarlos en su enfrentamiento a la Revolución cubana. Enjunio de 1976, bajo la sombrilla de la llamada Coordinación deOrganizaciones Revolucionarias Unidas, CORU, fundada en RepúblicaDominicana con la asistencia de representantes de grupos terroristasanticubanos, comenzaron a fraguar el secuestro de diplomáticos cubanos.

El primer intento se ejecutó el 23 de julio de ese año, cuando uncomando de la CORU, intentó secuestrar el Cónsul de Cuba en la cuidadmexicana de Mérida, Yucatán, Daniel Ferrer Fernández, en el actofrustrado resultó asesinado el técnico cubano Artaigñan Díaz Díaz,quien eventualmente acompañaba al funcionario cubano.

Este plan concebía, además, volar la Embajada de Cuba en la capitalde México, que se abortó al ser detenido parte del grupo terrorista.

Once días después el 3 de agosto en el residencial barrio deBelgrano en Buenos Aíres, fue secuestrada Maria Rosa Clementi deCancere, una joven empleada argentina de la escuela José de San Martín,anexa a Embajada de Cuba en Argentina, donde estudiaban hijos de losfuncionarios diplomáticos y comerciales. Sigue desaparecida.

Seis días después, el 9 de agosto, son secuestrados en el mismobarrio capitalino bonaerense, los jóvenes diplomáticos cubanos JesúsCejas Arias y Crescencio Galañena Hernández cuando se dirigían a susviviendas. Fueron llevados al centro clandestino de detención de laoperación Cóndor en Argentina, denominado Automotores Orletti,torturados, asesinados y desaparecidos.

La organización terrorista CORU, se acredito el hecho y su jefeprincipal el terrorista internacional Orlando Bosch Ávila, lo calificóasí: “Nuestros aliados se hubieron de comprometer y así lorealizaron, el secuestro de dos miembros de la embajada cubana enBuenos Aires y que no han aparecido más.”

Otro terrorista de la época, Enrique Encinosa Canto en su libro Cuba en Guerra, se refiere al vil asesinato es estos términos: “Laoperación más audaz fue el secuestro y la ejecución, el 9 de agosto de1976, de Jesús Arias Cejas y Crescencio Galamena, dos diplomáticoscastristas radicados en Buenos Aires.”[1]

El 10 de noviembre es secuestrado el joven empleado argentino de laOficina Comercial de Cuba en Argentina, Ramón Lucio Pérez, quien seencuentra desaparecido. Los terroristas de la CORU, se adjudicaron elhecho.

Quince días después el 25 de noviembre es secuestrada la jovenempleada de la Oficina Comercial de Cuba en Argentina, Claudia Gorban,quien como resultados de gestiones fue liberada después de ser sometidaa vejámenes y amenazas.

Durante el año 1977, otros empleados argentinos de la Embajada yOficina Comercial de la misión cubana en Argentina, fueron víctimas desecuestros y desapariciones. Empleados cubanos de la agencia denoticias latinoamericana Prensa Latina, fueron hostigados por losgolpistas argentinos.

En total fueron secuestradas, asesinadas y desaparecidas 17 personasrelacionadas con entidades oficiales de Cuba en Argentina en el marcode la Operación Cóndor, con la participación de los terroristasanticubanos radicados en los Estados Unidos.

Todos estos crímenes permanecen aún impunes, sus autores materialese intelectuales cubanos y argentinos más tempranos que tarde recibiránel merecido castigo. Ya la memoria historia de Argentina y Cuba los hacondenado, porque en ellas no hay espacio para el olvido.

*El autor es profesor e investigador universitario



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Tags: Operación Cóndor, Cuba, secuestros, Pinochet, golpe, cubanos, atletas

Publicado por blasapisguncuevas @ 14:56  | CUBA
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