miércoles, 18 de agosto de 2010

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 17-08-2010

 




Iray hartazgo abruman a los trabajadores de este país, lo cual semanifestó en el acto de una sola persona esta semana, aunque hay por lomenos un sector donde continúa un auge sin precedente desde el 11 deseptiembre de 2001.

Un nuevo héroe apareció en el escenario estadunidense este semana:un sobrecargo encabronado. El lunes pasado, un avión de la líneajetBlue aterrizó en el aeropuerto JFK de Nueva York procedente dePittsburgh. Una pasajera se levantó apurada para sacar su maleta dearriba y al bajarla golpeó la cabeza de Steven Slater. Hubo unintercambio donde la pasajera le respondió de manera ruda, Slater sehartó y, tomando el micrófono del sistema de interfón, dijo algo asícomo a la chingada la cabrona que me dijo que me fuera a la chingada, han sido unos 28 buenos años. Ya me harté. Ahí muere.Acto seguido tomó un par de latas de cerveza y abrió una, activó lasalida de emergencia desplegando la resbaladilla, echó sus dos maletaspor adelante y bajó feliz.

Caminó hacia el tren del aeropuerto, tiró la corbata del uniforme,llegó a su auto en un estacionamiento. La policía lo encontró en camacon su novio en una casa frente al mar en Brooklyn. Slater, de 38 años,quien empezó a trabajar de sobrecargo hace 20 años, salió esposado yescoltado por la policía, pero con una sonrisa.

“Desearía que todos pudiéramos renunciar a nuestras chambas así.Parecía feliz, estaba así como ‘acabo de renunciar’”, contó un pasajerodel vuelo al New York Daily News. Otra trabajadora de jetBluedijo al rotativo: “todos tenemos la fantasía de hacer eso. Pero tenemoshijos y una hipoteca o somos demasiados miedosos –o cuerdos– como parahacerla realidad”. Sin embargo, consideró a Slater un héroe de la clase trabajadora.

Y por unos días el sobrecargo se transformó en héroe popular.Columnistas y comentaristas de todo tipo abordaron el tema, mientrasInternet se inundó de reacciones de costa a costa, muchas conexpresiones de admiración por lo que hizo Slater, lo que revela la iramasiva entre los trabajadores en este país por una situación económicaen la que tienen que aguantar condiciones laborales cada vez másdifíciles. Unos comentaron: todos deberíamos tener una resbaladilla de salida de emergencia de nuestras chambas.

Mientras tanto, Slater fue liberado después de depositar 2 mil 500dólares de fianza y enfrenta cargos judiciales diversos y su patrón loha suspendido. De forma espontánea, una amplia comunidad anónima haempezado a recaudar un fondo para su defensa legal a través de Facebooky otras redes sociales, donde ya estaban a la venta camisetas con laleyenda: Liberen a Steven Slater.

No son sólo las condiciones cada vez peores en el sector de laaviación comercial –donde los sobrecargos han padecido recortesconstantes en salarios y prestaciones y jornadas más intensas detrabajo mientras enfrentan pasajeros cada vez más incómodos con menosservicios, más cargos por rubros como maletas y comida, y sujetos alfastidio de la seguridad en cada viaje–, sino que estas condicionestienen sus paralelos en casi todos los demás sectores.

Todos sufren una creciente inseguridad económica por la que nadie seatreve a renunciar ni a quejarse, ya que no hay opciones. Con una tasade desempleo de 9.5 por ciento, uno de cada 6 estadunidenses sin empleoo subempleado, millones están perdiendo sus casas por no poder pagarhipotecas (los juicios hipotecarios se han incrementado en 75 porciento de las zonas metropolitanas más importantes del país, reportóReuters), junto con otros bienes como autos y posibilidades educativaspor falta de dinero.

Pero no todo está en crisis. Hay algunos sectores que continúan enauge y ofrecen empleo, como la enorme industria de seguridad nacional.

En su sector público, siempre hay chamba en las fuerzas armadas siuno está dispuesto a ir a Afganistán o Irak. Además, aparentemente haynuevas oportunidades de empleo en la frontera con México, ya que elgobierno está contratando mil 500 agentes más para vigilar esa zona.

Y hay oportunidades de oro en ser contratista militar. Por ejemploestá el caso de David H. Brooks, ejecutivo en jefe de DHB Industries,empresa que ha prosperado fabricando la armadura de cuerpo utilizadapor los soldados en Irak y Afganistán. Acusado de fraude y otras cosas,los millones que ganó de sus contratos también le ofrecieron una vidaextravagante revelada en su juicio, incluyendo más de 6 millones engastos personales para comprar autos de lujo, libros de texto para suhija, videos pornográficos para su hijo, cirugía plástica para suesposa, prostitutas para sus empleados, un cinturón con brocheincrustado con rubíes, zafiros y diamantes de valor de 100 mil dólarespara él, y una fiesta para su hija para la cual contrató a los artistas50 Cent y Aerosmith, reportó el New York Times. Uno de sus abogados afirmó en el juicio que Brooks representaba el logro del sueño americano, alguien que ganó dinero mientras ayudaba a su país cuando los militares lo necesitaban.

Desde 2001 el sector de seguridad nacional ha gozado un auge sin paralelo. En un extraordinario reportaje el Washington Post ofrecióun panorama de esta industria, en gran parte privatizada, que incluyeunas mil 271 organizaciones gubernamentales y mil 931 empresas privadasque trabajan en programas relacionados con antiterrorismo, seguridadinterna e inteligencia desde unos 10 mil sitios a través de EstadosUnidos. Agrega que en la región de Washington se ubican 33 complejos deedificios para trabajo secreto de inteligencia que ya operan o estánbajo construcción desde septiembre de 2001, y que juntos son del tamañode casi tres Pentágonos o 22 Capitolios. También calcula que unas 854mil personas –casi 1.5 veces más gente que la población de Washington–cuentan con autorización para trabajar con secretos oficiales.

No se sabe si algunos de los empleados de este sector cuentan conresbaladillas de salida de emergencia cuando las cosas no funcionan, ose cometen errores de inteligencia, o simplemente se hartan.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/08/16/index.php?section=opinion&article=029o1mun



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Tags: David Brooks, La Jornada, emergencia, Slater, trabajadores, internet, leyenda

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