Lunes, 30 de agosto de 2010
La ofensiva contra la negociaci?n colectiva y el sindicalismo de clase

Nou Treball





Cuando Zapatero present? el pasado mes de mayo el plan de ajuste salarial para la administraci?n p?blica no s?lo castigaba duramente el poder adquisitivo de la clase trabajadora del sector sino que traspasaba una l?nea roja en el ?mbito de la negociaci?n colectiva y de las relaciones con las organizaciones sindicales. Recordemos que el plan del gobierno central establec?a para los funcionarios una reducci?n salarial del 5% en 2010 y la congelaci?n de los sueldos en 2011. Pues bien, el decreto ley del PSOE se aprob? en Consejo de Ministros s?lo unos meses despu?s de que se firmara el Acuerdo de Negociaci?n Colectiva de la Funci?n P?blica para 2010-2012. Era, por lo tanto, el propio gobierno el que vulneraba un acuerdo ya firmado, pisoteando as? un derecho laboral ejecutado por ley como es el que afecta a los incrementos salariales acordados en Convenio Colectivo. No se trata de un tema menor cuando es jurisprudencia del Tribunal Supremo la que establece que se puede modificar la estructura de las retribuciones salariales pero nunca los derechos adquiridos de las mismas. Es decir, el gobierno central podr?a congelar los salarios pero jam?s recortarlos habiendo un convenio vigente que regule los incrementos salariales.

El plan de ajuste de Zapatero lo recurrieron las federaciones del ?rea p?blica de CCOO presentando ante el Tribunal Supremo un recurso contencioso administrativo sobre la protecci?n de derechos fundamentales reconocidos en el art?culo 28 de la Constituci?n Espa?ola en relaci?n con los art?culos 7 y 37 sobre el derecho a la negociaci?n colectiva y la fuerza vinculante de los convenios colectivos. Hace escasamente unas semanas la Audiencia Nacional admiti? a tr?mite el recurso interpuesto por CCOO contra el recorte salarial del gobierno. No obstante, sobre la inconstitucionalidad del plan de Zapatero poco o nada se ha dicho en el ?mbito de la opini?n p?blica e incluso en el escenario pol?tico. Da la sensaci?n de que nos hemos acostumbrado a que se vulneren convenios y a que se menoscabe la libertad sindical y ciertamente corren tiempos poco propicios para el desarrollo, tanto en las empresas como en el contexto general, de la acci?n sindical.

La ilegalidad se ha convertido en la norma y en una de las pautas de trabajo tanto del gobierno como de la patronal. Porque en paralelo a la actitud unilateral exhibida por el gobierno contra el di?logo social, la negociaci?n de los convenios colectivos en Espa?a sigue paralizada por expreso deseo de la patronal y en lo que va de a?o 2010 se han registrado m?s de 1.600 convenios colectivos menos que en 2009. Ello unido a la inexistencia de un IPC previsto reconocido por el Ministerio de Trabajo (el IPC previsto sigue siendo el 2% conforme al mandato en materia de pol?tica inflacionista del Banco Central Europeo) ha provocado por un lado, el estancamiento de la negociaci?n colectiva en las empresas y sectores y por otro lado, el incumplimiento por parte de la patronal de los incrementos salariales firmados en convenios vigentes que se ajustaban a la referencia del IPC previsto. Las consecuencias de la vulneraci?n reiterada y de la ausencia de negociaci?n colectiva no dejan de ser profundamente lesivas para la clase trabajadora puesto que nos aboca a la desregulaci?n de las relaciones laborales como fin empresarial. Es el ?laissez faire? del siglo XXI o la destrucci?n del sindicalismo de clase.

La destrucci?n del sindicalismo de clase no es un juicio victimista sino el objetivo del neoliberalismo. No es casual que el ex ministro de Trabajo del Partido Popular, Manuel Pimentel, declarase hace unas semanas que la reforma de la ley de huelga no se pod?a demorar m?s o que desde el gobierno de la Comunidad de Madrid y medios afines se criminalizase a los huelguistas del Metro de Madrid llam?ndolos ?salvajes? y ?delincuentes". No en vano, en los ?ltimos meses se ha orquestado una furiosa campa?a antisindical contra los sindicatos mayoritarios en la que han coincidido ciertos medios de comunicaci?n (correas de transmisi?n de determinados lobbies empresariales), la derecha pol?tica, la patronal y en ocasiones la llamada ?extrema izquierda? (v?ase el portal de internet "kaosenlared"), centrando los ataques en las subvenciones a las organizaciones sindicales m?s representativas, en las liberaciones y los cargos sindicales, en el derecho a la huelga, en la propia convocatoria de la Huelga General del 29 de septiembre (?se hace tarde y mal? o ?los delegados sindicales no perder?n econ?micamente el d?a? ha sido la cantinela de los tertulianos de Intereconom?a y alrededores) y como no, en la existencia de la negociaci?n colectiva, la cual se juzga como algo ?vintage? y fuera de lugar.

?Por qu? se ha desatado tal ofensiva contra los sindicatos en el momento actual?. Es muy sencillo. Las organizaciones sindicales son la ?ltima barrera que separa al neoliberalismo de alcanzar sus objetivos de desregulaci?n del mercado de trabajo. La presencia en absoluta minor?a de los referentes electorales de la izquierda (IU-ICV cuenta con s?lo 2 diputados en el congreso) y su actual debilidad social en cuanto a influencia pol?tica ha propiciado que sean los sindicatos, con sus imperfecciones y errores si se quiere pero con millones de afiliados y presencia activa en los centros de trabajo, el muro de defensa m?s s?lido del que dispone la clase trabajadora para hacer frente a la crisis y a los ataques de la clase empresarial por individualizar las relaciones laborales y precarizar las condiciones de trabajo. Es por ello que desde la izquierda hemos de realizar un esfuerzo pedag?gico que visualice y transmita la gran importancia de los sindicatos como herramienta colectiva de defensa de los intereses de los trabajadores y trabajadoras. Porque cuando desde determinados ?mbitos se ataca al movimiento sindical se hace con el ?nimo de discutir la misma existencia de las organizaciones sindicales.

Ante el panorama descrito, el ?xito de la la Huelga General del 29 de septiembre es m?s necesario que nunca, para las organizaciones sindicales y para el conjunto de la clase trabajadora espa?ola. Aquellos que apuestan por el deterioro de las condiciones laborales y de los derechos sociales esperan una Huelga General de perfil bajo para justificar futuros recortes sociales en el futuro como el retraso de la edad de jubilaci?n o el desmantelamiento de los servicios p?blicos. La huelga hay que ganarla s? o s?. No valen intereses corporativos o locales. Por ejemplo, el hecho de que en el Pa?s vasco los sindicatos nacionalitas ELA y LAB a?n no hayan mostrado p?blicamente su apoyo a la Huelga General es un acto de irresponsabilidad sindical muy alejado del inter?s de la clase obrera que ser?a de una gravedad enorme si finalmente ambas organizaciones sindicales no secundaran la convocatoria de huelga. Los trabajadores y trabajadoras nos jugamos much?simo en los pr?ximos meses y la unidad es fundamental cuando hay tantos intereses esperando la derrota del movimiento obrero.

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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Tags: negociación colectiva, Huelga General, IPC, sindicatos, Intereconomía

Publicado por blasapisguncuevas @ 20:33  | ESPA?A
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