S?bado, 04 de septiembre de 2010

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Mi amigo V?ctor ?lvarez acaba de escribir un art?culo titulado ?la burocracia como burgues?a funcional?, en el cual emite consideraciones sobre la tem?tica cl?sica de la burocracia como elemento de distorsi?n y destrucci?n de los procesos revolucionarios.

Al tiempo que no puedo sino coincidir con los planteamientos hechos por ?l, creo tambi?n que la experiencia hist?rica de los procesos revolucionarios anteriores, aunada a la nuestra propia, debe permitirnos afinar los an?lisis y renovar nuestra visi?n acerca de problemas recurrentes como ?ste, con el fin de encontrarles una soluci?n.

En mi caso particular, creo tener suficiente experiencia de la din?mica interna del Estado venezolano en tiempos de Revoluci?n Bolivariana, al igual que experiencias fuera de ?l, como para intentar hacer un aporte pr?ctico que permita atacar con eficiencia los obst?culos que se erigen en el camino que separa a nuestras intenciones de nuestros logros.

Tomando por descontado que el se?alamiento de la burocracia como obst?culo para el avance de las revoluciones es una constante, suelo ser esc?ptico a la hora de designarla como chivo expiatorio para la explicaci?n de los males de la Revoluci?n Bolivariana, y eso por las siguientes razones:

- La sociedad venezolana posee, independientemente del proceso pol?tico revolucionario que vive en la actualidad, rasgos (de desorden y desorganizaci?n) que inciden fuertemente en la ineficiencia de sus procesos institucionales en general y la colocan en posici?n desventajosa a la hora de emprender cualquier esfuerzo de coordinaci?n o planificaci?n como el que requiere una revoluci?n pol?tica y social. Quiero decir con esto que, en Venezuela, la ineficiencia es un rasgo transversal que afecta a toda la sociedad, incluyendo a los ?conos m?s representativos del capitalismo contempor?neo. En un hipermercado venezolano se tardar? dos o tres veces m?s en pagar que en un hipermercado europeo, se encontrar?n anaqueles mal organizados o desprovistos de productos, se estar? expuesto a estrategias menos eficientes de incitaci?n al consumo, etc. En otras palabras, hay que admitir que hasta el capitalismo en Venezuela es m?s ineficiente que en otros lugares del planeta, a prop?sito de lo cual traigo a colaci?n el comentario de un amigo extranjero quien, alguna vez me dijo, que para tener la experiencia ?nica de la combinaci?n entre burocratismo sovi?tico y capitalismo destructor, hab?a que ir a comer en un Mc Donald?s de Caracas, o intentar efectuar un tr?mite en una agencia bancaria venezolana?

- Igualmente, existe en nuestra idiosincrasia una alt?sima tolerancia a la transgresi?n de la norma que llega a establecer el relativismo moral que, en sus diversas variaciones y versiones, crea el terreno f?rtil para la corrupci?n. En una sociedad donde la apropiaci?n de un bien de consumo superfluo y banal es m?vil para un asesinato, o donde un banquero huye con los ahorros de cientos de miles de familias, parece rid?culo conmoverse de que los directores de administraci?n o los jefes de compras de los organismos p?blicos se determinen m?s en funci?n de la comisi?n que percibir?n que de las necesidades sociales. La corrupci?n, a menudo se?alada como uno de los rasgos caracter?sticos del execrado bur?crata, es en realidad otro rasgo transversal, otro c?ncer, presente en toda nuestra sociedad, a menudo con m?s fuerza fuera del Estado que dentro de ?l.

- En una sociedad tan desequilibrada como la nuestra, con diferencias abismales entre ricos y pobres, tan fragmentada entre grupos sociales incorporados a la organizaci?n salarial o la protecci?n social y otros rezagados en una servidumbre casi medieval, se tiende a estigmatizar a quien recibe un salario fijo y goza de un empleo estable, olvidando que a menudo estos dos puntos constituyeron banderas fundamentales del movimiento obrero. Adem?s, se olvida sobre todo que, por muy elevado que pueda ser un salario, ?ste siempre constituir? una remuneraci?n del trabajo y no del capital. En el caso de los ?bur?cratas? venezolanos, los sueldos m?s elevados no compiten ni de lejos con los salarios que devengan funcionarios p?blicos de mismo rango en pa?ses incluso m?s pobres, y mucho menos con las remuneraciones que obtienen grupos sociales que viven de la explotaci?n del trabajo (comerciantes), de la remuneraci?n del capital (burgues?a financiera), o muy a menudo de ambos. En t?rminos venezolanos, el que muchos de nuestros compatriotas no gocen de estabilidad o protecci?n social y econ?mica, nada tiene que ver con que algunos de ellos, como los funcionarios p?blicos, s? las tengan, sino con la inmensa facilidad que ofrece nuestra sociedad para que los sectores que viven de la explotaci?n del trabajo o de la renta del capital acaparen la renta petrolera y evadan cualquier contribuci?n al esfuerzo de desarrollo nacional por v?a de impuestos sobre la renta u otros. En efecto, por mucho que el Estado distribuya la renta petrolera, ?sta siempre va a parar al final, por v?a del consumo, al bolsillo de los comerciantes?

Podr?a multiplicar los ejemplos, pero en el fondo mi prop?sito es objetar esa cr?tica casi moral de la burocracia que busca personalizar una responsabilidad que, en realidad, es social.

Parece una verdad de Perogrullo, pero una Revoluci?n que otorga un papel central de regulaci?n, control y acci?n al Estado, funciones que el capitalismo delega en la ?autorregulaci?n? del mercado, debe hacer un esfuerzo sobrehumano de organizaci?n, planificaci?n, capacitaci?n y fortalecimiento. Este esfuerzo, sin duda, la Revoluci?n Bolivariana lo ha hecho, pero probablemente lleve en s? mismo la marca de nuestra proverbial desorganizaci?n, y vaya arrojando resultados valiosos aun cuando sea de manera imperfecta y a veces ca?tica. Adem?s, sus resultados no pueden ser perceptibles sino con el paso del tiempo, vi?ndose nuestra acci?n actual condenada a portar el fardo de las taras e imperfecciones hist?ricas de nuestra sociedad.

De manera que achacar nuestros desaciertos, errores e incluso retrocesos a un fen?meno como la burocracia o el burocratismo, constituye una suerte de diagn?stico parcial y, en el fondo, in?til. La primera virtud de la Revoluci?n y de su liderazgo debe ser tener conciencia de la inmensidad de la imperfecci?n de la sociedad que se ha propuesto transformar, de manera de no exigirle que sea hoy aquello en lo cual la Revoluci?n debe transformarla en un futuro. All?, yace el principal desaf?o de la Revoluci?n Bolivariana: construir una sociedad nueva desde y en medio de una sociedad imperfecta que, por definici?n, no puede ser destruida por quienes la conformamos, y es capaz de autorreproducirse con la eficiencia que la c?lebre expresi?n de Marx grafica: en ella ??el muerto atrapa al vivo!?.

Pero al fin y al cabo, se trata de una incitaci?n a dedicarnos cuerpo y alma a la tarea obligatoria, impostergable y personal?sima, de transformar la sociedad trabajando desde y en medio de su cochina imperfecci?n.

Fuente: http://temirporras.blogspot.com/

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Tags: burocracia, socialismo, Marx, capitalismo, regulación, consumo, agencia

Publicado por blasapisguncuevas @ 21:43  | Socialismos
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