martes, 07 de septiembre de 2010

El aliento mediático xenófobo genera monstruos
Por: Javier Colomo Ugarte
Fecha de publicación: 06/09/10  
 
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El pastor Terry Jones Líder de una congregación en Gainesville, Florida pretende quemar el Corán Libro Sagrado del Islamismo para conmemorar los nueve años del ataque terrorista a las Torres Gemelas de Nueva York. "Sabemos que esta no es sólo la decisión de una iglesia. Es la decisión del presidente y de todo Estados Unidos", estimó Abdul Shakoor, un estudiante de 18 años que dijo haberse unido a la protesta luego de escuchar a un vecino hablar sobre la quema del Corán, según información de AP del 6/09/2010.

Estas actitudes que se presuponen minoritarias pero que laten con la fuerza de una chispa en una pradera de hierba seca es una muestra del fanatismo que pueden producir las campañas contra el Islam que llevan a cabo la mayoría de los medios occidentales para justificar ante sus ciudadanos, la guerra y la injerencia en los asuntos interno de los países islámicos a los que quieren someter.

Las campañas mediáticas de Occidente contra el Islam son además malintencionadas pues, en unos casos, muestran costumbres atroces atribuidas al Islam en Afganistán, Irak e Irán, por ser países a los que Occidente pretende someter, a la vez que ocultan costumbres similares en Arabia Saudita por ser un país subordinado a Occidente, país que dispone además de un policía religiosa para la observación de las costumbres islámicas.

Los países que pretenden la hegemonía mundial como es el caso de EEUU y sus aliados occidentales, lo hacen en base a interese económicos y políticos, pero la moral de sus tropas y el apoyo de sus ciudadanos, necesariamente debe justificarse en base razones morales y los medios de comunicación cubren ese papel fundamental denostando las maldades del enemigo y ensalzando las bondades del bando amigo.

Así pues, la ambición de la hegemonía sustituye el debate moral por la confrontación moral y pervierte las relaciones entre los seres humanos y las naciones, y los medios de comunicación alientan y reflejan esa perversión.

Occidente no termina de asumir que debe dejar de lado sus ambiciones hegemónicas de creerse con legitimidad para invadir y someter cualquier país del mundo en base a una pretendida supremacía moral y  que, sin menoscabo del necesario debate moral, las naciones deben avanzar por si solas en sus costumbres, pues la agresión, bien sea por medios cruentos como la guerra, o incruentos como las campañas mediáticas contra el Islam, solo genera enrocamiento en sus costumbres y produce movimientos de fanáticos terroristas como Al Qaeda, y en el caso de Occidente, genera a su vez fanáticos del pensamiento como el pastor Terry Jones, o el socialdemócrata alemán Thilo Sarrazin quien en su libro “Alemania se disuelve” (que ha tenido gran eco en ese país), advierte del peligro de que Alemania en un futuro esté poblado por musulmanes, en su opinión, genéticamente menos inteligentes que otros grupos culturales.

Estas voces xenófobas y racistas, si bien ahora representan a sectores minoritarios, en la situación de decadencia que se encuentra Occidente, se corre el riesgo de que cobren un fuerte auge, como está ocurriendo ya en EEUU en la facción política del Té del partido conservador, y se hagan incontrolables y violentas.

La sombra del nazismo, un movimiento político minoritario en el periodo entre las dos guerras mundiales, pero que tras la decadencia alemana como consecuencia de su derrota en la primera guerra mundial y la gran depresión de 1929, se convirtió en un monstruo de masas incontrolable, está bajo formas nuevas latente y presente. No obstante, la esperanza no es dada en este siglo, una vez más, gracias a aquellos que se les ha negado su futuro y luchan por conseguirlo, los pueblos y naciones en desarrollo que componen la mayoría de la humanidad.

jacolomo@wanadoo.es

 
 


Tags: aliento, mediático, torres gemelas, fanatismo, Islam, Corán, costumbres

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