domingo, 12 de septiembre de 2010

El Montaner, un fascista disfrazado de demócrata, como el imperio de la dictadura creada por el complejo militar estadounidense, es un digno heredero de Goebbls, de Yago, el malvado de Otelo, el moro de Venecia y Pinocho.  Llamar libertad a robar plusvalía con la excusa del riesgo y de la propiedad privada, es propio de alimañas con apariencia humana. Algunos están de carnaval los 365 días del año Blasapisguncuevas.

 


Por: Luís Fernando Angosto
Fecha de publicación: 12/09/10  
 
   imprímelo   Compartir
 
 
El diario quiteño El comercio publicó el pasado 31 de agosto un artículo de opinión de Carlos Alberto Montaner titulado “Venezolanos se la juegan”. Este breve artículo, escrito con el tono apocalíptico común a los que bajo ningún concepto pueden soportar que los de su bando pierdan cada vez que los venezolanos acuden a las urnas, contiene varias claves identificadoras del sector antidemocrático de la oposición al gobierno bolivariano.

Básicamente, lo que Carlos Alberto Montaner está haciendo circular es el bulo de que las elecciones parlamentarias del 26 de septiembre podrían ser las últimas que conozca la patria de Bolívar. ¿Por qué? Pues porque, según Montaner, todo indica que la oposición va a tener una victoria arrolladora en estas elecciones y Hugo Chávez no permitiría de ninguna manera que sus adversarios obtuviesen una mayoría parlamentaria. Con una certidumbre sólo al alcance de los profetas y de los que han sido cocineros antes que frailes, Montaner incluso adelanta cuál será la táctica que utilizará el presidente del gobierno para desconocer los resultados. Pero analicemos el artículo para ver en qué se basa este analista para dar su opinión.

Montaner alega estar haciéndose eco de unas declaraciones echas por Ramón Guillermo Aveledo, que ocupa un puesto ejecutivo en la Mesa de la Unidad. Aveledo habría dicho que desde el gobierno estarían tramando burlar los resultados de las próximas elecciones parlamentarias. En estas elecciones, según lo declarado por “el experto” Joaquín Pérez Rodríguez, la oposición tendría un 52% de apoyo, frente a un 42% de sus adversarios. ¿Cómo sabe esto Pérez Rodríguez y por qué puede por tanto citarlo Montaner como fuente de autoridad? Pues porque lo dice una encuesta de Consultores 21, que produce “la encuesta más fiable”. Los criterios con los que se califica la fiabilidad de esta consultora los mantiene Montaner en secreto, pero desde luego no deben estar relacionados con la proximidad entre los resultados de anteriores encuestas de esta empresa y el comportamiento de los electores venezolanos en las urnas. Podría uno aventurar que Montaner o Pérez Rodríguez son de los que valoran la calidad de las consultoras por la capacidad que éstas tengan de generar datos que les parezcan apropiados a los clientes, pero eso sería osado de mi parte y por tanto no lo haré. Lo que sí me ha quedado claro es que hay otros datos de Consultores 21 que animan todavía más los deseos de Montaner: según la consultora, un 56% de los venezolanos afirma que Chávez no les gusta, mientras que sólo un 37% gustaría del actual presidente.

Con estos datos, y con otras cinco sinrazones que enumera más adelante y que no voy a reproducir aquí, Montaner tiene claro que la popularidad de Chávez se hunde, que los candidatos de la Mesa de la Unidad van a barrer en las elecciones parlamentarias y que desde el gobierno ya están guisando una trampa para burlar la voluntad popular expresada en votos. Dicen que a buen entendedor, sobran las palabras; pero lamentablemente todavía estamos a la espera del refrán definitivo que nos hable de la poca evidencia que necesitan para construir teorías y emitir prognosis aquellos que piensan más a través del deseo que de la razón. Si lo tuviéramos, podríamos aplicarlo en este caso como anillo al dedo.

El intento de Montaner de ofrecer evidencia para respaldar su intento de difamación y desestabilización es tramposo por numerosas razones. Para empezar, se puede criticar su caprichosa (nunca justificada) selección de una determinada consultora como la empresa que produce las encuestas más fiables (encuestas las hay en estos días de todos lo colores, pero por desgracia escuchamos poco acerca de la metodología que utilizan, o de las relaciones que ha habido entre sus anteriores trabajos en períodos pre-electorales y los resultados reales de las votaciones). Pero dejando esto de lado, es tramposo, o en el más benial de los casos irresponsablemente desinformado, querer relacionar directamente porcentajes totales de apoyo a un bloque de los que concurren a las próximas elecciones con el número de escaños que se obtendrán: como sabemos, el vigente sistema electoral no traduce de forma directa las proporciones de votos, pues parte de los escaños a la Asamblea Nacional se obtienen en circunscripciones en las que el vencedor se lo lleva todo. De esta forma, e incluso en el hipotético caso de que un bloque determinado obtuviese, por ejemplo, el 52% de los votos en el agregado nacional, no tendría necesariamente en la cámara ese porcentaje de representación. De hecho, podría tener menos del 40% de los escaños, también por ejemplo.

Es por tanto doblemente tramposo querer utilizar estos datos de una encuestadora para ofrecer sustento a la idea de que la Mesa de la Unidad va a ganar el 26-S y que Hugo Chávez está preparando una trampa: ni son los resultados de una encuesta los resultados de una votación reglamentada y supervisada por las instituciones nacionales (CNE), ni, en caso de que sorpresivamente fuesen a coincidir en este caso (digo sorpresivamente por los antecedentes de los últimos años en Venezuela), esos resultados se traducirían necesariamente en una mayoría de la oposición en la AN. 

Pero mucho más grave que esas trampas argumentativas es el mensaje que Montaner se dedica a transmitir a partir de estas infundamentadas elucubraciones: la idea de que Chávez “desconocerá los resultados”. Montaner incluso ya sabe cómo: “Fabricando un guión de fraude con alguna compañía de encuestas controlada por el Gobierno: presentar cifras de opinión positivas a Chávez: un ‘exitpoll’ favorable a esa encuesta y, en la noche, el Consejo Nacional Electoral daría números finales obtenidos electrónicamente – parecidos a los de la falsa encuesta y el falso ‘exitpoll’”. Me parece oportuno reproducir textualmente lo escrito por Montaner para no dejar pasar por alto el detallado descaro con el que en un artículo de opinión circulado internacionalmente el autor irrespeta las instituciones públicas venezolanas. Al actual presidente del gobierno se le presenta  como totalmente predispuesto a desconocer unos resultados electorales, y además como maquinador de un plan para manipularlos; al CNE se le presenta como una institución-marioneta; y a los venezolanos en general como un grupo de bobos. Y no pasa nada.

Para colmo, Montaner termina su artículo con una tenebrosa recomendación que le habría dado el ex-embajador de Venezuela Thor Harvorssen. Éste le habría dicho que “la estafa” (que ellos mismos imaginan) sólo se podrá evitar si los “venezolanos salen a votar masivamente y si están dispuestos a defender sus votos en las calles a cualquier precio”. Parece increíble que todavía se juegue con esto, pero ahí lo tienen: se anticipa, sin ningún fundamento y con toda la malicia, que los resultados de unas elecciones van a ser manipulados por el gobierno; se desvirtúa el valor de instituciones públicas clave (CNE); se deja asomar que estas serán las últimas votaciones en el país; y se llama a que la gente a que salga a defender su voto (independientemente de cuáles sean los resultados oficiales, supervisados nacional e internacionalmente) “a cualquier precio”.  ¿Les suena de algo?

angostoluis@mixmail.com

 
 


Tags: Alberto Montaner, El comercio, Chávez, Elecciones, Asamblea, CNE, Venezuela

Publicado por blasapisguncuevas @ 17:16  | VENEZUELA
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios