Domingo, 12 de septiembre de 2010

Segunda cita


Creo que la Revoluci?n Cubana dignific? a nuestro pa?s y a los cubanos. Y que el Gobierno Revolucionario ha sido el mejor gobierno de nuestra Historia.

S?: antes de la Revoluci?n La Habana estaba mucho m?s pintada, los baches eran raros y uno caminaba calles y calles de tiendas llenas e iluminadas. Pero, ?qui?nes compraban en aquellas tiendas? ?Qui?nes pod?an caminar con verdadera libertad por aquellas calles? Por supuesto, los que "ten?an con qu?" en sus bolsillos. Los dem?s, a ver vidrieras y a so?ar, como mi madre, como nuestra familia, como la mayor?a de las familias cubanas. Por aquellas avenidas fabulosas s?lo se paseaban los ?ciudadanos respetables?, bien considerados en primer lugar por su aspecto. Los harapientos, los mendigos, casi todos negros, ten?an que hacer rodeos, porque cuando un polic?a los ve?a en alguna calle ?decente?, a palos los sacaban de all?.

Esto lo vi con mis propios ojos de ni?o de 7 u 8 a?os y lo estuve viendo hasta que cumpl? 12, cuando triunf? la Revoluci?n.

En la esquina de mi casa hab?a dos bares, en uno de ellos, a veces, en vez de cenar, nos tom?bamos un batido. En varias ocasiones pasaron marines, cay?ndose de borrachos, buscando prostitutas y meti?ndose con las mujeres del barrio. A un joven vecino nuestro, que sali? a defender a su hermana, lo tiraron al suelo, y cuando lleg? la polic?a ?con qui?n creen que cargaron? ?Con los abusadores? Pues no. A patadas por los fondillos se llevaron a aquel joven universitario que, l?gicamente, despu?s se destacaba en las t?nganas estudiantiles.

Ah? est?n las fotos de un marine meando, sentado en la cabeza de la estatua de Mart?, en el Parque Central de nuestra Capital.

Eso era Cuba, antes del 59. Al menos as? eran las calles de la Centrohabana que yo viv? a diario, las del barrio de San Leopoldo, colindante con Dragones y Cayo Hueso. Ahora est?n destruidas, me desgarra pasar por all? porque es como ver las ruinas de mi propia infancia. Lo canto en ?Trovador antiguo?. ?C?mo pudimos llegar a semejante deterioro? Por muchas razones. Mucha culpa nuestra por no haber visto los ?rboles, embelesados con el bosque, pero culpa tambi?n de los que quieren que regresen los marines a vejar la cabeza de Mart?.

Estoy de acuerdo en revertir los errores, en desterrar el autoritarismo y en construir una democracia socialista s?lida, eficiente, con un funcionamiento siempre perfectible, que se garantice a s? misma. Me niego a renunciar a los derechos fundamentales que la Revoluci?n conquist? para el pueblo. Antes que nada, dignidad y soberan?a, y asimismo salud, educaci?n, cultura y una vejez honorable para todos. Quisiera no tener que enterarme de lo que pasa en mi pa?s por la prensa de afuera, cuyos enfoques aportan no poca confusi?n. Quisiera que mejoraran muchas cosas que he dicho y otras que no.

Pero, por encima de todo, no quiero que regrese aquella ignominia, aquella miseria, aquella falsedad de partidos pol?ticos que cuando tomaban el poder le entregaban el pa?s al mejor postor. Todo aquello suced?a al tibio amparo de la Declaraci?n de los Derechos Humanos y de la Constituci?n de 1940. La experiencia pre-revolucionaria cubana y la de muchos otros pa?ses demuestra lo que importan los derechos humanos en las democracias representativas.

Muchos de los que hoy atacan la Revoluci?n, fueron educados por ella. Profesionales emigrados, que comparan forzadamente las condiciones ideales de ?la culta Europa?, con la hostigada Cuba. Otros, m?s viejos, quiz? alg?na vez llegaron a "ser algo" gracias a la Revoluci?n y hoy se pavonean como ide?logos pro capitalistas, estudiosos de Leyes e Historia, disfrazados de humildes obreros. Personalmente, no soporto a los "cambiacasacas" fervorosos; esos arrepentidos, con sus cursitos de marxismo y todo, que eran m?s papistas que el Papa y ahora son su propio reverso. No les deseo mal, a nadie se lo deseo, pero tanta inconsistencia me revuelve.

La Revoluci?n, como Prometeo (le debo una canci?n con ese nombre), ilumin? a los olvidados. Porque en vez de decirle al pueblo: cree, le dijo: lee. Por eso, como al h?roe mitol?gico, quieren hacerle pagar su osad?a, at?ndola a una remota cumbre donde un buitre (o un ?guila imperial) le devore eternamente las entra?as. Yo no niego los errores y los voluntarismos, pero no s? olvidar la vocaci?n de pueblo de la Revoluci?n, frente a agresiones que han usado todas las armas para herir y matar, as? como los m?s poderosos y sofisticados medios de difusi?n (y distorsi?n) de ideas.

Jam?s he dicho que el bloqueo tiene toda la culpa de nuestras desgracias. Pero la existencia del bloqueo no nos ha dado nunca la oportunidad de medirnos a nosotros mismos.

A m? me gustar?a morir con las responsabilidades de nuestras desdichas bien claritas.

Por eso invito a todos los que aman a Cuba y desean la dignidad de los cubanos, a gritar conmigo ahora, ma?ana, en todas partes: ?Abajo el bloqueo!

Fuente: http://segundacita.blogspot.com/2010/09/invitacion.html

rCR


Tags: Silvio Rodríguez, bloqueo, Habana, socialismo, mujeres, Declaración, derechos humanos

Publicado por blasapisguncuevas @ 21:07  | CUBA
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