Viernes, 17 de septiembre de 2010

Avanza uno de los m?s incre?bles ataques a los bienes comunes del planeta y la humanidad: la privatizaci?n del aireSilvia RibeiroLa JornadaAvanza uno de los m?s incre?bles ataques a los bienes comunes del planeta y la humanidad: la privatizaci?n del aire. La principal herramienta para ello es un mecanismo llamado c?nicamente REDD (reducci?n de emisiones por deforestaci?n y/o degradaci?n evitada de bosques), que est? entre los puntos clave que promueve el gobierno mexicano en las negociaciones internacionales sobre el clima.La propuesta de los programas REDD es que como la deforestaci?n es un factor importante de la crisis clim?tica, hay que compensar econ?micamente a quienes ya no lo hagan. Por ello se llama deforestaci?n evitada: primero hay que deforestar para luego vender el dejar de hacerlo. Un t?pico escenario ganar-ganar, como dicen los empresarios y sus ONG amigas. Ganan los talamontes al deforestar y ganan por dejar de hacerlo. Quienes m?s se benefician de estos programas son los que m?s bosque y selva hayan destruido. Y que podr?n seguir haci?ndolo, ya que REDD acepta que dejando apenas 10 por ciento del ?rea original se cuente como deforestaci?n evitada.Al programa original se le agregaron versiones llamadas REDD++, que incluyen pagos por acrecentar los inventarios de carbono y pagos por conservaci?n y manejo sustentable del bosque. En el primer caso se trata de, adem?s de deforestar, establecer en su lugar monocultivos de ?rboles, otra fuente de lucro adicional, con fuertes impactos ambientales y sobre las comunidades.Lo m?s perverso de este mecanismo es lo que llaman conservaci?n y manejo sustentable, porque apunta directamente a despojar a las comunidades ind?genas y campesinas de sus derechos y territorios.La propuesta de REDD es que como se paga, lo que se haga con el bosque y su capacidad de absorci?n de di?xido de carbono debe ser verificable, es decir, definido por agentes externos a las comunidades. Para ?stas y los ejidos significa pagar caro a expertos para que les digan qu? pueden o no hacer en sus propios bosques y territorios, y firmar voluntariamente (o enga?ados por instituciones gubernamentales y ONG que gestionan estos programas) la alienaci?n de su manejo aut?nomo del territorio, para poder cobrar unos pesos por la supuesta capacidad de absorci?n de sus bosques. Esa capacidad la compran empresas altamente contaminantes y grandes emisores de gases de efecto invernadero, para seguir contaminando con la justificaci?n (no probada cient?ficamente, pero muy lucrativa) de que en otra parte del mundo habr? un bosque que absorber? sus emisiones. A su vez, esto entra en un mercado secundario de cr?ditos de carbono donde la misma empresa puede revender a otros por un precio mayor, recuperar toda su inversi?n y adem?s ganar dinero extra. El mayor volumen monetario de los mercados de carbono es la especulaci?n secundaria, es decir, la venta y reventa de, literalmente, puro aire.Este tipo de mercantilizaci?n y especulaci?n ya exist?a antes de REDD, con el pago y comercio de servicios ambientales. Con REDD, se trata de consolidar globalmente una nueva forma de derechos de propiedad. No la propiedad directa del bosque, sino la de derechos de emisi?n de ?stos, para comerciarlos en un mercado altamente especulativo.As?, las empresas m?s criminales del planeta, adem?s de devastar enormes zonas con sus actividades, calentar el planeta y maquillarse de verde con esta compra de cr?ditos de carbono, reclamar?n la propiedad de facto de los bosques, porque aunque las comunidades sigan teniendo sus t?tulos de propiedad, no podr?n tocarlos ni decidir nada sobre ellos.Un ejemplo reciente: el 7 de septiembre, la Red Ind?gena Ambiental y Amigos de la Tierra Internacional denunciaron que el proyecto REDD m?s grande hasta el momento, 100 mil hect?reas en Rimba Raya, Borneo, es financiado por la Shell, Gazprom y la Fundaci?n Clinton. En realidad no es financiaci?n, sino inversi?n, ya que Shell y Gazprom seguir?n lucrando con sus actividades contaminantes (que producen m?s calentamiento global) y adem?s ganar?n millones de d?lares con la venta de esos cr?ditos de carbono en el mercado secundario. Reuters estim? que en ese proyecto se podr?an captar m?s de 750 millones de d?lares en 30 a?os.Tom Goldtooth, de la Red Ind?gena Ambiental, declar?: Shell ya cometi? genocidio del pueblo Ogoni, en Nigeria, y ecocidio de la cuenca del N?ger. REDD hace posible que ?sta y otras empresas sigan con la extracci?n de combustibles f?siles mientras contin?an destruyendo el clima y a los pueblos ind?genas. La mayor?a de los bosques del mundo est?n en territorios nativos. Los proyectos tipo REDD han resultado en despojos de tierras, violaciones de derechos humanos, amenazas a la sobrevivencia de nuestras culturas, militarizaci?n, enga?os y servidumbre.En M?xico, los que promueven este lucrativo negocio de las trasnacionales junto al gobierno, antes gestionaban contratos de biopirater?a, luego metieron a comunidades a la venta de servicios ambientales y ahora, consecuentemente, promueven REDD++.Por todo esto, la V?a Campesina, en su convocatoria a movilizarse frente a las negociaciones sobre el clima, que se realizar?n en diciembre en Canc?n, llama a denunciar y oponerse a los programas REDD y a los mercados de carbono, una demanda que tambi?n expres? claramente la Cumbre Mundial de los Pueblos sobre Cambio Clim?tico, en Cochabamba.Silvia Ribeiro es investigadora del Grupo ETCFuente: http://www.jornada.unam.mx/2010/09/11/index.php?section=economia&article=028a1ecoEnv?a esta noticia


Tags: aire, créditos, carbono, Cambio Climático, La Jornada, gases, efecto invernadero

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