Viernes, 17 de septiembre de 2010

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Adital


Muchos padres, profesores y psic?logos se quejan de que una parte importante de la juventud carece de referencias morales. Innumerables j?venes se zambullen de cabeza en la onda neoliberal de relativizaci?n de los valores. Vuelven p?blico lo privado (v?ase YouTube), son indiferentes a la pol?tica y a la religi?n, practican el sexo como deporte y, en materia de valores, prefieren los del mercado financiero.

Soy de la generaci?n que cumpli? los veinte a?os en la d?cada de 1960. Generaci?n literalmente innovadora (la bossa era nueva, el cine era nuevo, etc.), que se inyectaba utop?a en las venas y se dirig?a por ideolog?as altruistas. S?lo quer?amos cambiar el mundo. Derribar las dictaduras, el hambre y la miseria, las desigualdades sociales, el imperialismo y el moralismo.

En nombre del mundo sin opresi?n, que muchos de nosotros identific?bamos con el socialismo, luchamos por la emancipaci?n de la mujer, contra el apartheid y en defensa de los pueblos ind?genas. Sobre todo trajimos al centro de la atenci?n la cuesti?n ecol?gica.

Ya la generaci?n de nuestros padres cre?a en la indisolubilidad del matrimonio, en la virginidad preconyugal como valor, en la religi?n como inspiradora de la conducta moral, en la superioridad de la producci?n sobre la especulaci?n. En nombre de Dios las conciencias estaban marcadas por el estigma del pecado.

Todas las generaciones tienen aspectos positivos y negativos. Si la m?a se nutri? de ideolog?as libertarias, que inocularon en ella el esp?ritu de sacrificio y de solidaridad, la de mis padres crey? en la perenne estabilidad de las cuatro instituciones b?sicas de la modernidad: la religi?n, la familia, la escuela y el Estado.

Esta generaci?n de la primera mitad del siglo XX no logr? superar el patriarcado, el prejuicio respecto a quien no le era racial y socialmente semejante, la fe positivista en los beneficios universales de la ciencia y de la tecnolog?a.

La generaci?n posterior, la de la segunda mitad del siglo pasado, promovi? la ruptura entre sentimiento y sexualidad, idealiz? los modelos sovi?tico y chino de socialismo, con sus gulags y sus ?revoluciones culturales?, y hoy cambia la militancia revolucionaria por el derecho a ser burguesa sin culpa.

Ahora bien, la creciente autonom?a del individuo, pregonada por el neoliberalismo, hace que muchos j?venes se pregunten: ?en nombre de qu? debemos aceptar otras normas morales adem?s de las que yo decido que me convienen? Y las adoptan convencidos de que ellas tienen plazo de validez tan corto como la hamburgueser?a de la esquina.

Si la represi?n marc? a la generaci?n de mis padres y la revoluci?n (pol?tica, sexual, religiosa?) la de mi juventud, hoy el est?mulo a la perversi?n amenaza a los j?venes. Se respira una cultura de desculpabilizaci?n, ya que, en la traves?a del r?o, se dio la espalda a la noci?n de pecado y todav?a no se avanz? en la interiorizaci?n de la ?tica. Parafraseando a Dostoievski, es como si Dios no existiese y por tanto todo estuviera permitido.

?Qui?n es hoy el enunciador colectivo capaz de dictar, con autoridad, el comportamiento moral? ?La Iglesia? La cat?lica ciertamente no, pues las encuestas demuestran que la mayor?a de sus fieles, a pesar de las prohibiciones oficiales, usa preservativo, no valora la virginidad prematrimonial y frecuenta los sacramentos despu?s de haber contra?do una nueva relaci?n conyugal. Las evang?licas todav?a insisten en el moralismo individual, sin sentido cr?tico sobre el car?cter anti?tico de las estructuras sociales y la naturaleza inhumana del capitalismo.

?D?nde est? la voz autorizada? El Estado ciertamente no lo es, ya que establece sus decisiones de acuerdo con el juego del poder y de la contienda electoral. Hoy condena la deforestaci?n de la Amazon?a, los transg?nicos, el trabajo esclavo, y ma?ana aprueba lo que haga falta para no perder apoyo pol?tico.

El enunciador colectivo, el Gran Sujeto, existe: es el Mercado. ?l corrompe ni?os, induci?ndolos al consumismo precoz; corrompe j?venes, seduci?ndolos para priorizar como valores la fama, la fortuna y la est?tica individual; corrompe familias a trav?s de la hipnosis colectiva televisual que expone en los hogares el entretenimiento pornogr?fico. Y para proteger sus intereses el Mercado reacciona violentamente cuando se pretende imponerle l?mites. Furioso, grita que es censura, es terrorismo, es estatizaci?n, es sabotaje. ?Las generaciones futuras conocer?n la barbarie o la civilizaci?n? ?La neurosis de la competitividad o la ?tica de la solidaridad? ?La globocolonizaci?n o la globalizaci?n del respeto y de la promoci?n de los derechos humanos, que es la dimensi?n social del amor?

Padres, profesores, psic?logos, y todos cuantos se interesan por la juventud, est?n siendo desafiados a dar una respuesta positiva a tales cuestiones.

Fuente: http://www.adital.com.br/site/noticia.asp?boletim=1&lang=ES&cod=50868


Tags: ética, valores, amor, capitalismo, consumismo, relativismo, sexo

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