jueves, 07 de octubre de 2010

Hassan Dalband

Rebelión

 “La guerra de Irak vino a confirmar la hipótesis inicial. El imperio de la fuerza, el desdén a los mecanismos para la resolución pacífica de controversias, la propaganda, la mentira y el menosprecio del derecho internacional, son la realidad sobre la que operan los Estados Unidos en nuestros días.” [1]

Introducción

El añejo y reciente uso de la propaganda sofisticada y manipulable, así como de una guerra psicológica por parte de Estados Unidos, la Unión Europea y otros aliados contra la revolucionón y el socialismo cubano en los últimos meses, es una evidencia de como se intenta constantemente combatir, enjuiciar, desprestigiar y descalificar el ejemplo socialista de Cuba, como fue el caso de la conocida “huelga de hambre” iniciada por algunos presos aparentemente por mejores condiciones en las cárceles cubanas. Sólo hechos negativos en contra de la nación cubana ocupan la primera plana de sus detractores, la propaganda fabricada omite hablar de los avances en su sistema social y humano, de la calidad de su sistema educativo y médico reconocidos a nivel mundial por distintos organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y Índice Global de Paz, para quienes el desarrollo de la nación socialista cubana demuestra y lo sitúa como uno de los mejores lugares para vivir (entre 149 países estudiados en 2010, ocupa la posición 72 en comparación de Estados Unidos en el lugar 85), y con ello, se desenmascara y pone a la luz pública, la falsedad de esta propaganda occidental. [3]

La liberación de un grupo de presos cubanos por el gobierno de la Isla por razones humanitarias, y de los cuales, la mayoría era pagada, entrenada y dirigida por la Agencia Central de Intelegencia de Estados Unidos (CIA por su siglas en inglés), fue un hecho como muchos otros, manipulado por los monopolios y transnacionales de medios masivos de comunicación hegemónicos e imperialistas para quienes, los “presos políticos”, eran “disidentes”. [4]

Otro ejemplo de manipulación informativa y de guerra psicológica estadounidense contra Cuba fueron las declaraciones del líder historico de la revolución cubana, Fidel Castro a Jefferey Goldberg del periódico (revista) estadounidense, The Atlantic, respecto a que el modelo socialista cubano “no funciona”; dicha información se pone en tela de juicio al ser emitida por un vocero de los intereses de la extrema derecha y la elite reaccionaria estadounidense de quien aparece como “periodista”, por lo que resulta evidente la manipulación de las declaraciones, pues no se habla de la trayectoria cubana y de su resitencia a la dominicación neocolonial estadounidenese durante más de medio siglo, por lo que la información de Goldberg cae en la parcialidad y manipulación informativa. Finalmente hay que resaltar que la CIA no ha podido asesinar al líder máximo de la revolución cubana tanto del XX y XXI, es decir, Fidel Castro, quien de manera inteligente, utilizó a Goldberg para desenmascarar la guerra sucia de los medios de comunicación hegémonicos contra socialismo caribeño. [5]

Bajo este contexto y para entender el terrorismo de Estado que practica Estados Unidos en diversos países del mundo y específicamente hacia Cuba, es necesario mencionar algunos casos concretos de terrorismo durante los siglos XX y XXI, a fin de comprender la importancia que tiene Cuba en su resistencia ante los ataques de violencia y hostilidades norteamericanas [6] , así como su derecho a mantener su régimen político y su sistema socialista.

Tres casos evidencian el terrorismo de Estado norteamericano a nivel internacional: la ocupación de territorio cubano desde 1903 a través de la base naval de Guantánamo (actualmente convertida en campo de concentración donde se comenten todo tipo de violaciones a los Derechos Humanos, desde vejaciones, tortura física y psicológica, hasta asesinatos de presos que viven bajo condiciones infrahumanas); y las intervenciones militares en países como Afganistán e Irak a cargo de sus fuerzas armadas, grupos mercenarios y aliados europeos. [7]

A esto hay que agregar que Estados Unidos es el primer país productor, exportador y vendedor de armas, según el Stockholms International Peace Reserch Institute, Instituto Internacional de Investigación por la Paz de Estocolmo, Suecia (SIPRI por sus siglas en inglés). [8] Este hecho lo confirma Amnistía Internacional (AI), organización reconocida en Derechos Humanos [9] que afirma que dicho país exporta y vende instrumentos y medios de tortura a nivel mundial. La “experiencia” norteamericana en esos sectores se observa en las acciones realizadas en África, Asia y América Latina, a través del entrenamiento y equipo proporcionado a policías y militares en golpes de Estado, invasiones militares y asesinatos políticos. Esta práctica sistemática de la tortura y violencia, se incrementó después de la Segunda Guerra Mundial a través de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) del gobierno norteamericano. [10]

En 1946 Estados Unidos creó la Escuela de las Américas en Panamá, con ella sistematizó el uso de la violencia estatal, estructurada por dictaduras civiles y militares latinoamericanas, cuyo objetivo principal fue asegurar la dominación y las ganancias de las empresas transnacionales norteamericanas; así como mantener el sistema predominante capitalista en el continente, para lo cual, ha instruido a más de 60 000 militares y policías de 23 países de este lado del mundo. El resultado ha sido un desastre y genocidio humano en gran escala, pues basta recordar la tragedia guatemalteca que arrojó la muerte de por lo menos 200 mil personas. [11]

La Operación Cóndor es otro ejemplo de Terrorismo de Estado norteamericano, el uso de violencia, tortura sistemática y asesinatos de adversarios políticos del imperialismo norteamericano, donde la CIA jugó un papel determinante en países como Argentina, Brasil y Uruguay entre otros, mediante asesinatos políticos y actividades de sabotaje contra la oposición democrática revolucionaria pro socialista. Alrededor de 400 mil personas fueron victimas de esta operación terrorista, según la reportera argentina, Stella Calloni y el investigador Cesar Mariano Nilson . [12]

Otra muestra del terrorismo de Estado estadounidense fue la Operación Gladio, financiada, apoyada y dirigida por Estados Unidos. Esta, consistió en una organización terrorista secreta y anticomunista, desarrollada y activada en Europa Occidental, e integrada por una serie de organizaciones paramilitares en varios países del viejo continente para combatir a las fuerzas progresistas obreras, marxistas y democráticas, así como a partidos políticos críticos. Operación Gladio utilizó acciones terroristas encubiertas, asesinatos políticos y sabotajes entre otros métodos ilegales, con el objetivo de generar miedo a los adversarios políticos del sistema capitalista y con el fin de mantener la dominación imperialista norteamericana en Europa occidental. Tanto Gladio como Cóndor, reclutaron a fuerzas de extrema derecha y nazi para sus actividades terroristas. [13]

Todos sabemos que Estados Unidos utiliza su poder militar, económico y la violencia sistemática para doblegar a diversos pueblos y países del mundo, sobre todo, en el llamado Tercer Mundo, así busca siempre asegurar los intereses económicos, geoestratégicos y hegemónicos de sus empresas transnacionales. [14] Es el único país que ha sido condenado por la Corte Penal Internacional de La Haya debido a sus acciones de terrorismo de Estado, luego de haber minado los puertos de Nicaragua en pleno siglo XX; así como por financiar, entrenar y dirigir a mercenarios (de la Contra nicaragüense) y torturadores nicaragüenses de la dictadura de Anastasio Somoza para destruir la revolución Sandinista, y con lo cual, se devasto al país centroamericano y se asesinó a miles de campesinos. [15]

Otros ejemplos del terrorismo de Estado norteamericano a nivel internacional se observan en las guerras en Corea (1950-1953), Vietnam, Camboya y Laos (1958-1975); en el golpe de Estado en Indonesia (1965); en las dictaduras militares latinoamericanas de los años 60 y 70 que se orientaron a oprimir todos los movimientos sociales que cuestionaban la dominación imperial y el terrorismo de Estado en sus respectivos países, como sucedió en Argentina, Chile, Uruguay y Brasil, entre otros. [16]

La intervención terrorista norteamericana también se observa en los procesos de liberación nacional de países africanos como Angola, Mozambique, Zimbabwe, Zambia y Tanzania, sobre todo, durante la administración del presidente Ronald Reagan, donde se utilizó la llamada “guerra de baja intensidad o contrainsurgencia”, con la cual se apoyó al régimen racista y antidemocrática del Apartheid de Sudáfrica y mercenarios europeos, y que dio como resultado, países devastadas y miles de muertos. [17]

Bajo este contexto se aborda el terrorismo de Estado que practica Estados Unidos hacia Cuba, con el objeto de explicar y profundizar en la violencia, hostilidades y resultados de estas acciones contra el pueblo y gobierno cubano durante más de medio siglo (1959-2010).



1. Terrorismo, mercenarios y contrarrevolución

Como en muchos otros términos de la Ciencia Política, el de terrorismo no cuenta con una definición universal, más bien, existe una confusión del uso correcto del concepto, mismo que al ser negativo, puede ser considerado como un delito político. Para algunos, el terrorismo se concibe como el “uso sistemático de la violencia para lograr determinada conducta de un régimen político; y en ciertos casos, el terrorismo pretende derrocar un régimen”. [18]

Otro significado del término cita:

“…el terrorismo como la amenaza o el uso sistemático de la violencia contra individuos o instituciones representantes del sector gubernamental y/o de grupos sociales, políticos y económicos relevantes, nacionales o extranjeros, esta acompañado de una amplia campaña de propaganda, como parte de una estrategia tendiente a forzar, desde cambios en la conducta o en la política interna o internacional de éstos, hasta la caída del régimen establecido con objeto de implantar un nuevo gobierno con estructuras totalmente diferentes.” [19]

En otra concepción, el terrorismo es una:

“…intimidación contra el enemigo político, que puede llegar hasta su destrucción física. Los grupos reaccionarios apelan a tales métodos para tratar de detener o desviar la lucha abierta popular. Por ejemplo, la CIA norteamericana promueve la creación de bandas armadas al servicio del imperialismo”. [20]

A pesar de que el concepto de terrorismo padece de claridad y precisión, no hay una definición universal aceptada por todos los países del mundo, pero existe un consenso general sobre la importancia del uso de la violencia tanto masiva, como en casos aislados. [21]

Al respecto, el investigador Zidane Zeraoui señala que la confusión sobre el concepto se basa en el dilema de castigar un “acto terrorista” o “una opinión contraria y crítica”. Zeraoui crítica la postura de algunos investigadores pro occidentales que dan una imagen simplista y muchas veces inadecuada y errónea de los acontecimientos políticos a nivel internacional, es decir, mezclan este concepto con la lucha anticolonial por la independencia nacional y la resistencia popular contra la dominación colonial e imperial de los diferentes pueblos. [22]

La contrarrevolución es una actividad que cobra importancia en la política agresiva y hostil norteamericana contra Cuba, y en ella, Miami ha jugado un papel determinante en este tipo de acciones, pues desde ese lugar, se han organizado actos que constituyen una violación reiterada a territorio cubano, sobre todo, a través de ataques terroristas con lanchas rápidas a costa de Cuba. De esta manera Estados Unidos utiliza a la contrarrevolución cubana radicada en Miami, en su afán de conseguir sus objetivos sobre la Isla. [23]

A continuación, una idea sobre lo que significa contrarrevolución:

Lucha de las clases reaccionarias contra la revolución en desarrollo con el fin de impedirla o contra la revolución triunfante y el régimen político-social resultante, destinada a destruir las conquistas revolucionarias y reimplantar por la fuerza de las armas y –generalmente- con ayuda exterior, el régimen viejo y caduco. La contrarrevolución opera hoy con el apoyo de las diversas agencias del imperialismo, especialmente yanqui, como la Central Intelligence Agency (C.I.A.), que organizan asesinatos, provocaciones, etc. y se inmiscuyen abiertamente en las cuestiones internas de otros países. Dada la actual correlación de fuerzas en la arena internacional, se ha tornado posible impedir al imperialismo exportar directamente la contrarrevolución, como lo hiciera en el pasado desencadenado guerras civiles y de intervención para impedir la victoria popular.” [24]

La contradicción entre fuerzas revolucionarias y contrarrevolucionarias es el fruto de una estructura clasista heredada del sistema colonial. La dominación neocolonial integró a la burguesía cubana dentro de un bloque hegemónico con bases transnacionales y con una ideología de dependencia. Por ello, el estudio de la contrarrevolución cubana no pude ignorar este carácter supranacional del conflicto, pues como Ernesto Che Guevara decía al filósofo francés, “Somos una revolución de contragolpe.” [25]

En un principio, l a organización y el estímulo de la contrarrevolución fue nativa, esencia de la política norteamericana hacia Cuba, hasta antes del triunfo revolucionario de 1959. La diferencia después de 1959 es que la contrarrevolución tuvo que constituirse y operar enajenada por el poder político, estableciéndose fuera de Cuba, en Estados Unidos, principalmente en Miami. En 1962 se reorganizó la contrarrevolución clandestina interna cubana por Estados unidos en la provincia de Pinar del Rió, bajo el mando de la CIA a través de la Operación Mangosta, con cientos de hombres. La Fundación del Frente Unido de Occidente (FUO) y el Movimiento de Recuperación Revolucionaria, porque la contrarrevolución interna estaba en crisis, con sabotajes y asesinatos como labor principal.

La emigración de cubanos a Estados Unidos y el trato preferencial así como los beneficios otorgados a ellos por el sistema norteamericano, fue un factor importante en la contrarrevolución cubana. Cerca de un millón de personas de origen cubano (casi 10 por ciento de la población de la Isla) viven en Estados Unidos. El núcleo opositor principal al proyecto revolucionario cubano radica en Miami, minoría militante estrechamente vinculada y ligada al gobierno norteamericano, base subversiva y profesional que recibe el total apoyo estadounidense.

La función contrarrevolucionaria cubana en Estados Unidos, obliga a una participación en la política domestica norteamericana, con un trato especial a los en ese país, quienes han alcanzado niveles económicos y posición social mucho mejor que la comunidad latinoamericana en general. La comunidad cubano-americana ha apoyado activamente la dominación y penetración imperialista norteamericana en América Latina, y ha tenido una alianza significativa con los sectores de extrema derecha del continente, sobre todo, en su función contrarrevolucionaria.

Por ello, la posición y actividades de la contrarrevolución cubana en Estados Unidos, concretamente en Miami, debe ser vista en el contexto del conflicto entre Cuba y Estados Unidos y en sus relaciones con América Latina, bajo la lógica de una estrategia norteamericana hacia el continente. Allí está su importancia en estudiarla.

Otro término importante de análisis en el contexto del terrorismo es el de “mercenario”. La palabra viene de latín, merces - eris, que quiere decir, “pago”. Un mercenario es un soldado, o una persona que combate y participa en un conflicto bélico por su propio beneficio económico y personal. Generalmente se les menciona como asesinos a sueldo, criminales apátridas o sicarios. [26]

Bajo estas concepciones, analizaremos brevemente los aspectos más importantes de la política agresiva norteamericana contra Cuba desde el caso de la Operación Mangosta.

Primeramente, la Operación fue una  venganza norteamericana contra Cuba por la derrota en la invasión mercenaria en Playa Girón. Con ella se reactivación bandas criminales de mercenarios, grupos y contrarrevolucionarios dentro de Cuba en 1961; especialmente en la provincia de Pinar del Rió y en Escambray, con actividades subversivas, acciones de guerrillas, redes de espionajes y, acciones de sabotaje bajo el mando de la CIA y el Pentágono. La Mayor parte de los bandidos o contrarrevolucionarios eran ex militares batistianos, terratenientes, lumpen, campesinos y trabajadores políticamente confundidos; solamente en la zona de Escambray lograron estructurar una comandancia central. El saldo fue de 75 personas asesinadas y 152 ciudadanos cubanos heridos, de esta manera, Estados Unidos violó, a través, de sus agentes y mercenarios contrarrevolucionarios, los Derechos Humanos del pueblo cubano.

Durante 1961-1963 grupos contrarrevolucionarios efectuaron 5 780 acciones terroristas en Cuba, de las cuales, 716 constituyeron sabotajes de gran importancia contra instalaciones industriales. Otra forma de actuar fue a través de Planes de una auto provocación, como en la base naval de Guantánamo, buscando con ello, que Estados Unidos pudiera invadir a Cuba militar y directamente en 1962. [27]

Según el líder cubano, Fidel Castro, Estados Unidos ha utilizado el terrorismo de Estado contra Cuba a partir del triunfo de la revolución cubana de 1959, con el presidente Eisenhower. Luego, con la aprobación de la Ley de Reforma Agraria del 17 de mayo de 1959, se intensificaron las agresiones norteamericanas contra Cuba.

Algunas otras operaciones terroristas norteamericanas contra Cuba han sido las siguientes: Operación Pluto, Operación Marte, Operación Patty-Candela, Operación Puma y la Operación Peter-Pan. Estos planes de terrorismo de Estado norteamericano contra Cuba, son algunos puntos importantes que han tenido como objetivo esencial, destruir la revolución cubana. Para la instrumentación y ejecución de estas operaciones, se crearon bandas contrarrevolucionarias dentro de Cuba a principios del proceso revolucionario, como un instrumento central en la política antagonista de Estados Unidos contra Cuba.


 

1.1 Concepción marxista del terrorismo

Para Karl Marx, Federico Engels y Vladimir Ilich Lenin, la violencia es una forma de terrorismo dentro del contexto histórico de la dominación y explotación de la clase obrera por parte de la clase dominante o capitalista y el Estado. La propiedad privada y las ganancias a través de la explotación capitalista, son condiciones previas bajo las cuales se fomenta el ejercicio de la violencia sistemática y clasista. La producción y el uso de armas son la base del triunfo de la violencia, afirman Marx y Engels, de ahí que el desarrollo de la industria militar europea haya sido un proceso industrial y por lo tanto, económico, es decir, la producción militar y el uso de violencia a favor de la clase dominante capitalista. [28]

El doctor Esteban Morales Domínguez, investigador de origen cubano, argumenta que Estados Unidos a través del denominado “complejo militar industrial” y su monopolio, tiene la supremacía en este contexto, sin su rival soviético; así, amenaza la paz mundial a través de su llamada lucha contra el terrorismo. Para el doctor Morales, el complejo militar industrial cumple de manera efectiva con el mayor objetivo de la racionalidad capitalista, es decir, obtener la máxima ganancia a través de la producción de armas, aunque esto resulta irracional dentro del orden social cuando se trata de armas de destrucción masiva. [29]

Morales afirma que la economía militar norteamericana y su monopolio transnacional de fuerza bélica, es utilizada como táctica de terrorismo de Estado en su política exterior contra pueblos que no aceptan sus presiones. El especialista cubano llega a la conclusión de que el imperialismo norteamericano consolida y asegura su hegemonía imperial con ocupaciones militares, como fueron los casos de Afganistán e Irak, a través de militarizar la economía norteamericana dominada por las corporaciones del complejo militar industrial. Así es como se da una relación entre lo económico, político y militar, lo cual coopera activamente con su Estado imperial.

Esta economía militar produce las más altas ganancias y genera además, un aparato ideológico, político y hegemónico en Estados Unidos, país que utiliza al mundo entero como un subsistema transnacional de comercio de armas, patentes e inversiones para la producción conjunta de armamentos con la naciones capitalistas desarrollados de la Unión Europea y Japón. De la misma forma utiliza los convenios militares y el sistema de bases castrenses que tiene a nivel internacional, así como los programas de entrenamiento y colaboración militar para consolidar su hegemonía en esta materia. Esto significa un poder bélico poderoso que permite y facilita a Estados Unidos sacar grandes ganancias de la producción militar y utilizarlas como un terrorismo de Estado a nivel mundial. [30]

La mayoría de los investigadores desde Marx, Engels y Lenin hasta la actualidad, coinciden en que el uso de una política de miedo, y la amenaza constante de violencia, es una forma de terrorismo. Recordemos que para el Marxismo, el terrorismo se traduce en el empleo de la violencia desde la base del poder estatal legitimando, y es así como el terrorismo de Estado, cuenta con monopolios a través del uso de una violencia estructural.


 

1.2. El terrorismo según la Organización de las Naciones Unidas (ONU)

En 1987 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó en forma unánime (salvo Estados Unidos e Israel), una enérgica resolución contra el terrorismo y llamó a todos los Estados a combatirlo. Los dos países no firmantes, estaban en contra de los miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU), respecto al terrorismo. Por ello habría que preguntarse ¿porqué Estados Unidos e Israel no aceptaron tal acuerdo internacional sobre el terrorismo? La respuesta es simple, porqué en un párrafo de esta resolución se legitimaba los derechos de los pueblos que luchaban contra regímenes colonialistas y racistas y contra la ocupación militar extranjera. Asimismo, el reconocimiento de su autodeterminación les permitía continuar con su resistencia contra la dominación extranjera, con la ayuda solidaria de otros países, para logra su justa causa. [31]

Recientemente en este milenio, se creo en las Naciones Unidas un Comité para combatir el terrorismo, cuya estrategia se basa en un consenso unánime de los líderes asistentes a la Cumbre de septiembre de 2005, mismo que condena el terrorismo en todas sus formas y manifestaciones.

Asimismo, en junio de 2009 el Secretario General del organismo inició preparativos para institucionalizar un Equipo Especial, es decir, una Secretaría del Equipo Especial para la Ejecución de la Lucha contra el Terrorismo en el Departamento de Asuntos Políticos (DAP). Esta Secretaría tiene como objeto “catalizar y movilizar las actividades de lucha contra el terrorismo de diversas entidades del sistema de las Naciones Unidas, con el fin de ayudar a los Estados Miembros a poner en práctica la estrategia”, esto según la Estrategia Mundial de las Naciones Unidas contra el Terrorismo [32] ;   en ella se reitera la condena al terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, independientemente de quién lo cometa y de dónde y con qué propósitos, puesto que constituye una de las amenazas más graves para la paz y la seguridad internacional.

La estrategia incorpora nueve iniciativas para combatir el terrorismo, dentro de las cuales se incluye la asistencia técnica y sistemas voluntarios de asistencia a las victimas del terrorismo y sus familiares; la participación de la sociedad civil y organizaciones regionales; establecimiento de asociaciones de colaboración con el sector privado para prevenir ataques terroristas contra objetivos vulnerables; modernización de sistemas de control de fronteras y; aduanas y aumento de seguridad de documentos, entre otros.


 

2. El concepto de terrorismo occidental (estadounidense)

Para poder entender mejor la política agresiva de Estados Unidos contra Cuba, hay que partir de algunas definiciones del término terrorismo, el cual contiene confusiones ideológicas y manipulaciones políticas, de ahí que el concepto dominante a nivel mundial sea el norteamericano, mismo que comparten sus aliados europeos, es decir, para ellos toda lucha social, laboral y de corte socialista (la lucha anticolonial) es “terrorismo”. Bajo esta idea occidental (norteamericana), una forma de terrorismo, es aquella que cuestiona la dominación imperialista del mundo. Por lo que en realidad, no hay una definición universal que todos los países del mundo puedan aceptar. [33]

A fin de clarificar un poco mas esta idea, a continuación se ofrecen las siguientes ideas sobre terrorismo:

... el terrorismo como la amenaza o el uso sistemático de la violación contra individuos o instituciones representantes del sector gubernamental y/ o de grupos sociales, políticos y económicos relevantes, naciones o extranjeros; acompañada de una amplia campaña de propaganda, como parte de una estrategia tendiente a forzar, desde cambios en la conducta o en la política interna o internacional de estos, hasta la caída del régimen establecido, con objeto de implantar un nuevo gobierno con estructuras totalmente diferentes.”

Intimidación contra el enemigo político, que puede llegar hasta su destrucción física. Los grupos reaccionarios apelan a tales métodos para tratar de detener o desviar la lucha obrera popular. Por ejemplo, la CIA norteamericana promueve la creación de bandas armadas, al servicio del imperialismo.”

Uso sistemático de la violencia para lograr determinada conducta de un régimen político.” [34]

Dentro del Derecho Penal, el término es negativo y es considero como un delito. [35] Asimismo, el terrorismo de Estado se distingue de otros tipos de terrorismo, el de individuos o de grupos, con el cual se incrementa el poder represivo del Estado; su objetivo principal es, aniquilar a la oposición política y la protesta social. [36] Así, otra definición sobre lo que es terrorismo es la siguiente:

Terrorismo es dominación por el temor. Actos de violación que se realizan para generar terror.” [37]

Para varios especialistas, el concepto de terrorismo de Estado se define como el terror y la masiva destrucción de las poblaciones enteras, como en el caso del ataque nuclear de Estados Unidos contra las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, donde murieron 250 mil personas. [38] Según el investigador norteamericano Noam Chomsky, el terrorismo de Estado ha sido la política exterior de Estados Unidos a nivel internacional, debido al nivel de destrucciones humanas y materiales que este país ha causado.

Así las cosas, Estados Unidos y Europa Occidental comparten un perfil sobre el terrorismo, el cual implica toda forma de lucha social, popular, obrera, campesina, estudiantil, sindical y revolucionaria pro socialista, que cuestione y critique el sistema capitalista y sus defectos en busca de una alternativa no capitalista y que a menudo, pretenda crear un sistema socialista.


 

2.1 El terror como base de la política exterior de Estados Unidos [39]  

Durante décadas, el concepto de terrorismo ha sido un tema vital dentro de la política internacional, sobre todo, con el presidente norteamericano Ronald Reagan (1980-1988). El terrorismo se aborda en reportajes, investigaciones y análisis en medios de comunicación, donde países occidentales con Estados Unidos a la cabeza, han afirmado que ellos han sido “victimas del terrorismo” y para convencer de ello recurren al uso de su poder propagandístico y monopolista a nivel internacional. Según varios especialistas e investigadores como Noam Chomsky, Richard Falk, Peter Franssen y Michel Chossudovsky, la realidad es totalmente diferente, contraria, es decir, Estados Unidos y sus aliados occidentales son patrocinadores y fuentes de todo tipo de terrorismo, tanto de Estado como internacional, conclusión a la cual llegan después de varios estudios sobre el tema. [40]

La conclusión de que Estados Unidos es la fuente y raíz de todo tipo de terrorismo, tanto de Estado, como Internacional es sostenida por los autores de Western State Terrorism , donde se afirma que Estados Unidos y países occidentales manipulan y falsifican información y datos relacionados con la definición del terrorismo, debido a que presentan publicaciones y fuentes que apoyan los intereses y la política de Occidente. Al mismo tiempo, ocultan el terrorismo de Estado que se ejerce hacia países occidentales en África, Asía y América Latina; al igual que el practicado en Líbano por Israel. Esto se aclara con el hecho de que Estados Unidos y sus aliados como Israel, han creado una industria de terrorismo que consiste en empresas de seguridad privada, compañías privadas de bancos, instituciones especializadas, publicaciones y conferencias, para dominar e influir en la opinión pública mundial, a fin de cubrir sus propias actividades criminales y terroristas a nivel internacional.

Durante las últimas cuatro décadas Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel, entre otros, han intimidado a países en África, Asia y América Latina para mantener su acceso y control a posiciones privilegiadas en estos continentes; su objetivo principal ha sido el de combatir movimientos populares nacionalistas e independientes, así como apoyar a los regímenes antidemocráticos y a la estructura económica pro-occidental, a través del terrorismo y otras forma de coerción. Es un hecho concreto que dictaduras militares como la Argentina, utilizaron la tortura sistemática y desapariciones forzadas a gran escala de miles de personas. [41] Es así como el terrorismo de Estado sigue creciendo.

Por otro lado, la manipulación de información y datos sobre lo que es y no es el terrorismo, por parte de Estados Unidos y sus aliados occidentales, sirve para acusar de “terroristas” a organizaciones de lucha popular y resistencia anticolonial y antiimperialista, como fue el caso de la African National Congress, ANC por sus siglas en inglés, (El Congreso Nacional Sudafricano), Sudáfrica y la Organización para la Liberación de Palestina, OLP , de Palestina; por ello, al mismo tiempo y falsamente, afirman que organizaciones realmente terroristas y mercenarias como la UNITA (acrónimo Unión Nacional para la Independencia Total de Angola) de Angola y RENAMO (La Resistencia Nacional Mozambiqueña por sus siglas en portugués), de Mozambique son “luchadoras por la libertad”, mismas que fueron asistidas por Estados terroristas como Israel, otros casos fueron los de Chile con Pinochet y de la Contra nicaragüense. La organización terrorista Contra fue un producto del gobierno estadounidense durante la administración del presidente Ronald Reagan con el propósito de destruir el gobierno Sandinista de Nicaragua. [42]

Por ello, cuando países satélites de Estados Unidos torturan y asesinan con sus escuadrones de la muerte, se dice que actúan con el apoyo masivo norteamericano, mismo que consiste en armas y entrenamiento. Los “especialistas” pro-occidentales del terrorismo no ven ninguna conexión con el terrorismo occidental. Tales “expertos” del terrorismo (policías y militares), son intelectuales orgánicos del capital y muchas veces financiados directa o indirectamente por Estados Unidos y la Unión Europea; su estrategia es el uso de una desinformación sistemática, cambian la definición de lo que significa terrorismo, es decir, crean hechos como una verdad absoluta y utilizan la misma opinión para apoyarse uno a otro, pretendiendo demostrar que son “autoridades” en materia de terrorismo, es decir, presentan un modelo de terrorismo, el cual queda bien con la propaganda occidental. [43]

Los “expertos” pro occidentales del concepto de terrorismo utilizan y se apoyan en fuentes oficiales del gobierno norteamericano como la CIA o el Pentágono, o bien, fuentes no verificadas. Los medios masivos de comunicación occidentales a su vez, contribuyen e institucionalizan la línea oficial y tratan el tema muy superficialmente, es decir, suprimen pruebas, hechos y datos del terrorismo occidental sin mencionar a los millones de victimas de ese terrorismo. [44]

Ante ello, el investigador Richard Falk llega a la conclusión de que la política exterior de Estados Unidos está construida y basada en el terrorismo, pues dice que desde 1945, el uso del terrorismo es un instrumento regular en la política exterior norteamericana, misma que se relaciona con su doctrina de seguridad nacional de Estado. Señala que históricamente, esta política se observa en la hostilidad y enemistad contra los movimientos revolucionarios y de liberación nacional del llamado Tercer Mundo, mismos que afectan la conservación y aseguramiento de mercados y rutas comerciales y marítimas, esenciales para mantener la seguridad y necesidades imperiales. [45]

Esta doctrina militar de contrainsurgencia se desarrolló con el presidente John F. Kennedy, y a partir de 1961, ha jugado un papel determinante en la política exterior norteamericana a nivel internacional, convirtiéndose en una forma de guerra política anti-guerrilla que ha usado el terror y fuerzas paramilitares para combatir movimientos populares, opositores e insurgentes. Su esencia fue legitimar el terrorismo de Estado norteamericano como medio para combatir lo que Estados Unidos contemplaba como enemigos y opositores. Por ello, la política de contrainsurgencia norteamericana ha sido utilizada en África, Asia y América Latina. Asimismo, el asesinato del líder nacionalista africano Patricio Lumumba en el Congo, y los planes de una invasión militar directa a Cuba, deben ser vistos en este contexto. [46]

Lo más importante en la doctrina de contrainsurgencia norteamericana son las dimensiones del uso de la violencia sistemática, el terror y los sistemas de organización militar y policíaca. Su objetivo ha sido eliminar físicamente las raíces de la insurgencia a través de escuadrones de la muerte entrenados, equipados y pagados por militares norteamericanos, es decir, a líderes campesinos, obreros [47] ; así como a luchadores sociales e indígenas.


 

3. El caso de Cuba y terrorismo estadounidense  

 Después del primero de enero de 1959, con el triunfó la revolución cubana, la Isla se convirtió en blanco principal de la guerra secreta de la Agencia Central de Inteligencia, el Pentágono y el Departamento de Estado norteamericano. Desde entonces, la CIA ha utilizado todo tipo de terrorismo contra el socialismo cubano, desde transmisiones ilegales y subversivas por Radio y Televisión, hasta atentados y asesinatos de diplomáticos cubanos a nivel internacional e invasiones militares como la de Playa Girón (Bahía de Cochinos) en 1961. [48] Incluso, información desclasificada de la CIA en Estados Unidos, demuestra que el presidente norteamericano Eisenhower en 1958 había ordenado a la CIA asesinar al líder cubano Fidel Castro, antes de la revolución cubana de 1959. [49]

En su guerra total hacia Cuba, la CIA ha creado bandas contrarrevolucionarias llamadas “disidentes” dentro de la Isla, sabotajes, guerra bacteriológica, introducción de epidemias como el dengue, el bloqueo o guerra económica, ataques terroristas desde Miami contra su población y cientos de planes para asesinar al líder revolucionario, Fidel Castro. Estas agresiones imperialistas contra Cuba han tenido como objetivo principal destruir la revoluciona socialista cubana, símbolo de resistencia social y alternativa socio-económica ante la explotación colonialista. [50]

Otra forma de terrorismo hacia la Isla es la ocupación ilícita de la base naval de Guantánamo en Cuba desde 1903 por Estados Unidos, y la creación de los campos de concentración en esta Base por los militares norteamericanos, el uso de la tortura sistemática, asesinatos de cientos de personas inocentes secuestrados por la CIA y llevadas a esa base, lo cual constituye un ejemplo vivo de la esencia del imperialismo norteamericano en el siglo XXI, antidemocrático e inhumano. [51]

Leer más en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=114313

 


Tags: terrorismo, Estado, Cuba, disidentes, guerra, derecho internacional, Derechos

Publicado por blasapisguncuevas @ 21:23  | CUBA
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