Martes, 12 de octubre de 2010

Por: Rafael Soto Carpio??
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El problema de las revoluciones pac?ficas y democr?ticas radica en la imposibilidad de aplicar el ?ca?da y mesa limpia?; es decir, una vez derrocado el antiguo r?gimen, ?demoler? el viejo Estado burgu?s, y construir sobre sus ruinas el nuevo Estado socialista, ya que las fuerzas revolucionarias no pueden limitarse simplemente a tomar posesi?n de la m?quina del Estado tal como est? y servirse de ella para sus propios fines.

En el proceso revolucionario venezolano nos encontramos con que, al ser pac?fico y democr?tico, se desarrolla en el marco mismo del Estado burgu?s heredado, de modo que los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias que existen y les han sido legadas por el pasado.

Una vez accedieron las fuerzas revolucionarias al poder, luego de las elecciones de diciembre de 1998, fue convocada una Asamblea Nacional Constituyente, donde se cre? la nueva Constituci?n de 1999, bastante moderada, por cierto, a mi entender; pero, que signific? el comienzo de un camino plagado de espinas, emboscadas y acechanzas hacia nuevos estadios de naturaleza pol?tica, social y econ?mica.

Ahora bien, para poder entender c?mo construir el socialismo, en la Venezuela del siglo XXI, debemos analizar el problema de la democracia en el sistema capitalista heredado de la IV Rep?blica y su sistema de Democracia Representativa, en la cual cada cierto per?odo de tiempo, el pueblo ?eleg?a? (fraudes aparte) sus autoridades, en un ambiente, donde dos o m?s partidos de la misma tendencia ideol?gica (la ideolog?a de la burgues?a) se turnaban en el poder, para dar la apariencia de aquella tan cacareada alternabilidad que no era tal, ya que representaban los mismos intereses, los del capitalismo, los de la oligarqu?a dominante, de las trasnacionales y el imperialismo; es decir, algo que podr?amos llamar, con gran exactitud, ?la dictadura de la burgues?a?.

As? las cosas, a la dictadura de la burgues?a es necesario oponerle nuestra dictadura, la dictadura del proletariado, la dictadura del pueblo, la dictadura de los trabajadores, conocida hoy, gracias a la Revoluci?n Bolivariana, como Democracia Participativa y Protag?nica. ?Y por qu? a aquella dictadura debemos oponerle la nuestra?: simple y llanamente porque al tomar el poder, las fuerzas revolucionarias e iniciar el proceso de transici?n hacia el socialismo, no debemos olvidar que funcionamos dentro de una estructura estatal burguesa, que como tal, tiende a reproducirse a s? misma.

Pero, ?c?mo construir esa dictadura del proletariado dentro del vientre del Estado burocr?tico burgu?s?: a trav?s de tres vertientes fundamentales: una, construyendo un poder paralelo al representado por la estructura estatal burguesa: el poder popular, representado por el poder comunal, el cual debe ir asumiendo el poder real progresivamente hasta sustituir completamente al poder burocr?tico estatal burgu?s. Otra, desarrollando, tanto cuantitativamente como cualitativamente las EPS (empresas de producci?n social), que asuman la tit?nica tarea de potenciar la productividad y por ende la producci?n nacional, bajo un nuevo sistema cogestionario, incluidas aqu?, las redes socialistas de distribuci?n de bienes y servicios. Y, finalmente, la construcci?n de un partido revolucionario capaz de organizar, coordinar y operativizar esa estrategia de construcci?n del nuevo modelo de sociedad. De esta manera el nuevo Estado ir? naciendo mientras el viejo ir? muriendo, la sociedad socialista ir? naciendo mientras la sociedad capitalista ir? muriendo.

De manera que se hace necesario abolir la propiedad monop?lica que convierte el trabajo de muchos en riqueza de pocos, transformando las relaciones de producci?n respecto a la propiedad de los medios de producci?n, que hoy son fundamentalmente medios de esclavizaci?n y explotaci?n del trabajo, en simples instrumentos de trabajo libre y asociado.

No perdamos de vista que la acci?n revolucionaria es un arte sometido a determinadas reglas. El desprecio de ?stas conduce al fracaso. En primer lugar, no hay que emprender una revoluci?n cuando no existe la decisi?n de afrontar todas las consecuencias; en segundo lugar, una vez iniciada la revoluci?n hay que obrar con la m?s firme determinaci?n y pasar a la ofensiva. La posici?n defensiva es la muerte de cualquier revoluci?n. Por ello, es ya hora de que los comunistas expresen a la luz del d?a y ante el mundo entero sus ideas, sus aspiraciones, sali?ndole al paso a esa leyenda del espectro comunista, inoculada en las conciencias de las masas por el viejo y apolillado macarthismo imperialista.

En el caso del intento fallido de reforma constitucional de diciembre de 2007 se ve claramente como el car?cter pac?fico y democr?tico de la Revoluci?n Bolivariana hace m?s cuesta arriba el desarrollo del proceso revolucionario. Podemos ver como el poder econ?mico de la burgues?a, combinado con la fragilidad ideol?gica de la fuerza popular, sirvieron de caldo de cultivo donde se cocin? la derrota del 2 de diciembre del 2007. Recordemos, por ejemplo, aquella campa?a medi?tica de la carnicer?a, entre otras, respecto a la propiedad privada, desarrollada por la burgues?a a trav?s de sus empresas de comunicaci?n, que caus? tanto da?o en las sectores populares y de la llamada ?clase media?, en el marco de la guerra medi?tica o guerra de cuarta generaci?n.

En este punto, tenemos que hacer referencia al partido de la revoluci?n, cuyo fin no consiste simplemente en conseguir votos. Porque es el partido quien debe operativizar el proceso revolucionario, no los poderes formales del Estado, l?ase Ejecutivo, Legislativo y judicial. Claro, que por tratarse de un Estado, gobernado por l?deres del partido, los cuales no deben ocupar cargos de direcci?n en el mismo, por aquello de cobrar y darse el vuelto, aparte de la no menos importante raz?n de carecer de tiempo, debido a sus funciones propias como funcionarios de Estado, para realizar las tareas requeridas, ?stos si est?n llamados a contribuir y a apoyar al partido en las tareas de construcci?n del socialismo. No son los ministros o ministras, funcionarios o funcionarias p?blicas, ni el Presidente, quienes est?n llamados a organizar, dirigir y coordinar el proceso revolucionario. Ellos deben coadyuvar en esa obra de construcci?n del proyecto revolucionario, siguiendo los lineamientos emanados del partido, acordados democr?ticamente en su seno, con la participaci?n de todos sus integrantes.

Por otra parte, si bien es cierto, que sin partido revolucionario no hay revoluci?n, no basta con crear un partido, y llamarlo revolucionario. Este debe cumplir con sus funciones, las funciones que un partido revolucionario est? llamado a desempe?ar. Es claro que una de las funciones del partido revolucionario es de car?cter pedag?gico en cuanto a lo ideol?gico. Es precisamente el partido el encargado de realizar ese trabajo en el seno del pueblo, es esa su funci?n primordial. Para ello es necesario que cumpla con otra de sus funciones: organizar al pueblo, para poder llevar a cabo la funci?n pedag?gica ideol?gica y contribuir a elevar su nivel de conciencia, que en definitiva es lo ?nico que puede garantizar la permanencia y el ?xito del proceso revolucionario. Pero, ?c?mo podr?a llevar a cabo esta misi?n el partido, si sus propios cuadros fundamentales: directivos, delegados y voceros, con sus excepciones, obviamente, carecen de una formaci?n intelectual e ideol?gica adecuada. Generalmente (dec?a Marx) las creaciones hist?ricas por completo nuevas est?n destinadas a que se las tome por una reproducci?n de formas viejas e incluso difuntas de la vida social, con las cuales pueden presentar cierta semejanza; debemos tener el cuidado de no convertir al PSUV en una organizaci?n clientelar e inerte, al estilo de los partidos fracasados de la Cuarta Rep?blica.

Y, finalmente, los cuadros del partido: directivos, delegados, voceros, etc., tanto de base como de cualquier nivel, por ser los sectores, supuestamente, m?s avanzados de la sociedad, tienen el deber de andar por los caminos, los barrios, los pueblos en busca, por lo menos, de los siete millones de venezolanos y venezolanas inscritos en el partido, para realizar el trabajo pedag?gico, organizativo y de conducci?n revolucionaria que el momento hist?rico les demanda.


rafaelsotocarpio@hotmail.com
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Tags: revoluciones, burguesía, guerra mediática, masas, inoculada, trabajo libre

El primer vídeo pertenece al segundos, como todos los subidos por mi

Pirámide capitalista
Pirámide capitalista. actualizada


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