miércoles, 13 de octubre de 2010

La fotografía fue tirada durante el sepelio de las víctimas del atentado siguiente:

La explosión de La Coubre
CRIMEN TERRORISTA SIN CASTIGO

Por Ángel Rodríguez Álvarez Servicio Especial de la AIN

En la extensa y sangrienta historia de agresiones de Estados Unidos contra Cuba, la voladura del buque francés La Coubre, el cuatro de marzo de 1960, tiene una trascendencia.

Esa acción terrorista es hasta hoy, con un saldo de 101 víctimas fatales y 209 heridos, la segunda en envergadura sufrida por el pueblo cubano en estos 46 años.

La primera resultó la invasión mercenaria por Playa Girón. Procedente de Hamburgo, Bremen, Amberes y Le Havre, el carguero arribó al puerto habanero a las ocho de la mañana de ese día, para descargar armamento adquirido por el Gobierno Revolucionario a la industria belga.

A las tres horas y ocho minutos de la tarde se produjo la explosión inicial y 48 minutos después la segunda, causante del mayor número de víctimas al ocurrir cuando decenas de soldados y otros trabajadores habían acudido a brindar auxilio.

Sangre cubana y francesa engrosaron así y para siempre el altísimo precio pagado por Cuba para defender su independencia y autodeterminación.

Frente al horrible genocidio una pregunta se hizo indispensable entonces y hasta hoy: ¿quién o quiénes podían estar interesados en que la Isla no contara con esos medios indispensables para su protección?

Durante las investigaciones realizadas por expertos nacionales y extranjeros fue descartada la posibilidad de un accidente, por el tipo de carga, las medidas de seguridad en su embalaje, las adoptadas para la descarga y la pericia y experiencia de los braceros.

Los resultados de los experimentos confirmaron que la causa de las explosiones obedeció a un sabotaje preparado en algún punto de embarque o de la travesía.

Todo apunta a EE.UU., tanto por su conducta durante las investigaciones como por los antecedentes previos a la salida del buque.

Fue comprobado que el gobierno de Washington, encabezado entonces por el presidente Dweigh Eisenhower, hizo presiones y amenazó a la administración belga para impedir la venta de las armas, algunas de las cuales, como los fusiles FAL, habían sido contratados antes por el tirano Batista y estaban pendientes de entrega.

En el vapor viajaba, sin explicaciones lógicas, un periodista norteamericano, quien embarcó en Le Havre y se dirigía a Omaha, en Estados Unidos. La nave, además, hizo escala en Miami sin justificación conocida.

A pesar de que Francia y Bélgica, aliados europeos de la Casa Blanca, pidieron colaboración a ese país para investigar el siniestro, apenas recibieron apoyo y muchas preguntas quedaron sin respuestas.

Buzos estadounidenses participaron en el reflote de la embarcación, mas nada fue informado. Hasta hoy ningún documento ha sido desclasificado por las autoridades norteñas.

Después de cuatro décadas y media, mientras las víctimas cubanas de las acciones agresivas de 10 administraciones norteamericanas suman alrededor de seis mil entre muertos y heridos, y cuando el actual gobierno proclama, en documentos y planes oficiales, sus intenciones de derrocar a la Revolución, los autores del bárbaro atentado están fuera de toda duda.

El crimen tuvo la respuesta viril encarnada en el nacimiento del vibrante Patria o Muerte, que ha quedado en la historia como consigna irrenunciable de la Revolución, totalmente vigente frente a las renovadas amenazas de Estados Unidos y su actual mandatario.


Tags: fotografía, Che Guevara, explosión, víctimas, Patria o muerte, atentado

Publicado por blasapisguncuevas @ 5:14  | CUBA
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