Domingo, 31 de octubre de 2010

Liom?n Lima


El despliegue militar de Estados Unidos en Latinoam?rica a trav?s del aumento de sus bases militares y la acci?n coordinada entre estas y la IV Flota, podr?an poner en peligro la estabilidad de la regi?n. Seg?n un informe de la Oficina en Washington para Am?rica Latina (WOLA), esta expansi?n estrat?gica podr?a provocar como respuesta una carrera armamentista en la zona, semejante a la de la Guerra Fr?a. El reposicionamiento de Estados Unidos en la zona evidencia que la diplomacia se reemplaza nuevamente por una f?rmula agresiva, asegura la WOLA.

En contrapartida, gobiernos latinoamericanos refuerzan sus relaciones con potencias militares como Rusia, China o Francia y realizan grandes inversiones en la compra o en la tecnolog?a de armamentos de punta.

En los ?ltimos cinco a?os, los gastos en la adquisici?n de armas en Am?rica Latina crecieron cerca de un 150 por ciento, revela una investigaci?n del Instituto Internacional de Estudios Estrat?gicos del Reino Unido. No obstante, el general Douglas Fraser, Jefe del Comando Sur de Estados Unidos, declar? al Diario de Las Am?ricas que no ve?a una amenaza militar convencional hacia su pa?s. Se?al? que la presencia estadounidense en Latinoam?rica respond?a a "un desafortunado grupo de circunstancias".

Entre ellas cit? al tr?fico de drogas y de personas, as? como a los desastres naturales, que tambi?n -a su juicio- podr?an provocar ?xodos masivos hacia Estados Unidos, aunque indic? tambi?n la actitud de algunos gobiernos como el de Venezuela.De acuerdo con el Observatorio Latinoamericano de Geopol?tica, el despliegue de Estados Unidos no se concentra ?ltimamente en el control de los territorios donde ha multiplicado sus bases militares, como sucedi? a?os atr?s.Al parecer, la existencia de estos enclaves, unida a la implementaci?n de nuevas estrategias, podr?a garantizar ahora un control casi absoluto de toda la regi?n, asegura el Observatorio.

Las bases de la estrategia

El Pent?gono tiene actualmente en propiedad o alquiler m?s de 700 bases en cerca de 130 pa?ses, revela el anuario Base Structure Report, del Departamento de Defensa de Estados Unidos.Esto significa que esas tropas se encuentran en cerca del 70 por ciento de las naciones de todo el mundo.En Am?rica Latina, contaban hasta hace poco con 28 enclaves militares, n?mero que ascendi? hasta 39 cuando el gobierno paname?o cedi? otros 11 de su territorio.

Sin embargo, este es el n?mero reconocido oficialmente, pues expertos aseguran que operan adem?s en un amplio n?mero de bases secretas de la red de espionaje Echelon.Washington ha manifestado su inter?s en establecer nuevas instalaciones en Paraguay, El Salvador y Argentina, as? como en el control de la base a?rea de Alc?ntara en Brasil.

Durante el 2009, el entonces gobierno de ?lvaro Uribe firm? un controvertido acuerdo militar que permitir? a Estados Unidos el uso de siete bases en territorio colombiano.Aunque el Congreso de ese pa?s andino declar? inconstitucional el tratado, el nuevo presidente colombiano, Juan Manuel Santos, asegura que buscar? otros m?todos para hacerlo viable.En todo este tiempo, los militares estadounidenses que llegaron a esa naci?n suramericana tras el convenio con Uribe permanecen en suelo colombiano.

En julio ?ltimo Costa Rica autoriz? la llegada a su territorio de tropas estadounidenses, con el objetivo de realizar operaciones militares, antinarc?ticos y acciones humanitarias, al decir de la prensa local.

Seg?n se inform? entonces, entre julio y diciembre de 2010 realizar?n operaciones en las aguas de Costa Rica 46 nav?os, 200 helic?pteros, 10 aviones, dos submarinos y m?s de siete mil soldados estadounidenses.Esto sucede aun cuando la constituci?n de este pa?s proh?be la existencia de fuerzas armadas, al punto de no contar con ej?rcito nacional desde los a?os 40, ni con equipos de defensa propios.

En enero, tras el terremoto en Hait?, Estados Unidos envi? m?s de 20 mil soldados y equipos militares al Caribe.Declaraciones de la Casa Blanca indicaron que la movilizaci?n de las tropas buscaba asistir a los haitianos ante la cat?strofe y brindar asistencia humanitaria.Ante este hecho, gobiernos de la zona manifestaron su malestar por la desproporci?n en el n?mero soldados y de equipos de guerra, que inclu?a varios buques, uno de ellos de asalto anfibio.

Recientemente, el gobierno de Alan Garc?a en Per?, a pesar de las protestas populares, manifest? su disposici?n a acoger m?s fuerzas militares en el pa?s, donde ya existen tres bases.Analistas explican que esta forma de intervenci?n militar se hace peculiar al no realizarse por la fuerza, la amenaza o la presi?n, sino que cuentan con el apoyo y el acuerdo de los gobiernos.Para esto, el ej?rcito estadounidense justifica su presencia como una causa com?n para el beneficio y la estabilidad de Latinoam?rica.

Documentos del Pent?gono alegan que en los pa?ses donde existen convenios con sus tropas se garantiza la cooperaci?n militar, la asistencia humanitaria, atenci?n a desastres, seguridad mar?tima y lucha antidroga.

Esto muestra una nueva variante en las relaciones de Estados Unidos con Am?rica Latina, basada en convertir en "aliados" a gobiernos de la regi?n, asegura el Observatorio Latinoamericano de Geopol?tica.

Las nuevas fronteras


El control estrat?gico de Estados Unidos no parece limitarse a la posesi?n de bases, sino que a esto se une la vigilancia de los mares por la Cuarta Flota estadounidense.Esta escuadra, uno de los 13 destacamentos de las fuerzas navales estadounidenses que patrullan los oc?anos del mundo, hab?a dejado de operar desde finales de la Segunda Guerra Mundial.Pero desde 2008, navega en el teatro de operaciones militares responsabilidad del Comando Sur (USSOUTHCOM), encargado del control de las fuerzas de Estados Unidos en Am?rica Latina.

El ?rea de control de este comando, uno de los 10 del Departamento de Defensa, abarca 19 pa?ses de Centro y Suram?rica y 12 pa?ses del Caribe, lo que representa cerca de 16 millones de millas cuadradas de envergadura.

El documento gu?a de la Fuerza A?rea estadounidense (el White paper. Air mobility command global en route strategy) establece que el recorrido de la Flota por las costas de Am?rica debe estar conectado directamente con el de los enclaves.La flota deviene as? otra base m?vil, que puede servir como un punto de apoyo estrat?gico y garantizar una respuesta militar inmediata o de "acci?n r?pida".De esto se deduce que la estrategia de control est? dise?ada de forma tal que lo importante ya no es ?nicamente estar en el lugar, sino poder llegar a ?l con rapidez.

A esto se une el recorrido que realiza desde mayo por varios pa?ses de Latinoam?rica el HSV 2 Swift, un catamar?n de grandes dimensiones y velocidad , "como parte de un programa de intercambio" en la regi?n.Esta nave, por su dise?o, permite presentarse r?pidamente ante cualquier misi?n, sin necesidad de permanecer mucho tiempo en puerto, al decir del USSOUTHCOM.

Del accionar conjunto de estas fuerzas podr?a surgir el llamado "escudo protector", una estrategia para alcanzar cualquier lugar en corto tiempo y garantizar la supervisi?n casi total por fuerzas de tierra, mar y aire.

Las causas de las cosas


En este tipo de operaciones participan tambi?n otras agencias estadounidenses, tanto del Ej?rcito y la Armada, la Fuerza A?rea y guardacostas, como grandes empresas de corte privado, informa la p?gina oficial del USSOUTHCOM.Este hecho ha levantado m?s de una vez la oposici?n de grupos progresistas de Am?rica Latina, como evidencia de que la militarizaci?n sirve tambi?n para garantizar el lucro de las transnacionales.Documentos de la Campa?a por la Desmilitarizaci?n de las Am?ricas (CADA) informan que estos proyectos militares mueven cerca de 100 mil millones de d?lares por a?o hacia las arcas de las grandes empresas.

Para el soci?logo James Petras, los arquitectos de la estrategia castrense de Estados Unidos en Am?rica Latina tienen en cuenta principalmente los intereses econ?micos a la hora de formular sus pol?ticas. Entonces beneficios, mercados y acceso a materias primas, en particular a fuentes de energ?a, constituyen las bases de esta pol?tica de Estados Unidos en la zona, asegura Petras. Sin embargo, expertos afirman que este no es el ?nico eje sobre el que se debe pensar el actual despliegue militar de Washington en la regi?n

Aunque Estados Unidos describe los acuerdos como una prolongaci?n de la cooperaci?n militar con Am?rica Latina, otros ven en ello una respuesta a las pol?ticas de gobiernos de izquierda como el de Venezuela o Bolivia. El mismo White paper establece que los movimientos de la flota estar?n tambi?n orientados a combatir, por razones de seguridad nacional, lo que denomina como "ideolog?as en competencia". Estas son, seg?n el documento, aquellas que el gobierno de Estados Unidos considere como una amenaza para la estabilidad y la democracia en la zona. Un estudio del Centro de Pol?tica Hemisf?rica de la Universidad de Miami consider? recientemente al presidente venezolano Hugo Ch?vez como una amenaza a la seguridad de Estados Unidos.

El gobernante latinoamericano, por su parte, denunci? en la ?ltima Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra Am?rica (ALBA, integrada por Antigua y Barbuda, Bolivia, Cuba, Dominica, Ecuador, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas y Venezuela) lo que consider? como una militarizaci?n de Am?rica Latina por Estados Unidos para intimidar a los gobiernos progresistas.

Como otras causas de esta creciente presencia militar, los estudiosos se?alan la posibilidad de confrontar en un futuro al actual modelo de seguridad brasile?o (encaminado a defender la Amazonia y grandes reservas petroleras submarinas) y de hacer un c?rculo alrededor del conflicto colombiano. Igualmente, afirman que se busca dar se?ales a Rusia y China, dos potencias con un papel creciente en asuntos de cooperaci?n internacional, militar y energ?tica en Am?rica Latina y a Ir?n, con inversiones en diversas ?reas.

Las consecuencias colaterales de estas pol?ticas son varias y se se?alan entre ellas la destrucci?n ambiental y la p?rdida de la soberan?a y la autodeterminaci?n de los pueblos. En la reciente Cumbre de las Am?ricas, de Puerto Espa?a, el presidente estadounidense Barack Obama asegur? que su pa?s vive una nueva etapa en las relaciones con Latinoam?rica, basadas en un di?logo amistoso y en la b?squeda de la estabilidad.

La red de bases y flotas de Estados Unidos en la regi?n tal vez sea la mejor coletilla para su discurso.

(*) El autor es periodista de la Redacci?n Sur de Prensa Latina.
Fuente: http://www.prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=231628&Itemid=1

Tags: paz, bases, Cumbre, Latinoamérica, inversiones, proyecto, control

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