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La pirámide capitalista original fue creada en Cleveland, EEUU, en 1911, por un sindicato de trabajadores. A la que aparece ante tus ojos yo sólo le he añadido algunos de los medios de comunicación actuales, imitadores de Goebbels. Varias de las grandes mentiras de los imperialistas-capitalistas y sus mass medias:
Primera gran mentira: Exagerar los asesinatos del stalinismo para dar golpes de estado con el cuento de evitar males mayores e incluso asesinar con el mismo cuento Segunda gran mentira- Ganaron la guerra fría a varios lisiados de guerras y los muy necios se creen supermán. Millones de aneciados superficiales, de analfabetos políticos y alienadores periodistas también creen ver a superman en estos supermanes de hojalata made in USA. A este club de superficiales pertenece también Mario Vargas Llosa Tercera gran mentira para negar lo evidente mientras se ejerce a diario |
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Pirámide capitalista. Haz clic en la imagen si deseas verla al completo Ver mural de la pirámide original al completo |
| La explotación capitalista es evidente cuando a una mujer se le paga menos por igual trabajo; es decir, se la explota más que al varón. También es evidente la siguiente: compro un robot por 10000 dólares y le saco a su trabajo 15000; 5000 proceden de su explotación. Imaginemos que los obreros son máquinas. Su explotación consistiría justo en el beneficio obtenido tras pagar los gastos de uso de cada una de ellas y los requeridos para adquirirlas. Más fácil de entender para algunos: contratas a un obrero por 10000 dólares anuales y te produce 15000, 5000 que le has explotado Leer más |
| Cómo se explota a los jornaleros, braceros |
| El principio fundamental de la no violencia se basa en abstenerse de la explotación en todas sus formas. Gandhi |
| Capitalismo: cada empresa una dictadura o dictablanda que ordeña a las vacas: obreros, pequeños campesinos, artesanos, etc, con el cuento del riesgo, no muy distinto a los usados por los esclavistas siglos atrás. Si cada empresa es una dictadura o una dictablanda, el capitalismo será ambas aunque convoque elecciones de accionistas a diario.. El contenido lo es todo y no el nombre ni las autocalificaciones a su favor mientras demonizan a cualquier sociedad sin explotación que se intente construir |
| Laissez Faire, bonitas palabras para un timo |
| Atentado en 1976 contra el vuelo 455 de cubana de aviación. 73 muertos |
| Los más de 7000 artículos del blog |
| El oso espera, al acecho, a que la foca salga a tomar aire. Imítalo en cada uno de los siguientes recuadros. Si posa la flecha del ratón en cualquier artículo, se detendrá la aparición de los siguientes. Si esta está detenida, con un clic en el fondo de la ventana, bastara para que ésta se ponga en marcha y aparezcan nuevos enlaces a artículos, en los que podrá entrar con uno o dos clic en ellos. |
| Artículo donde el diario El Mundo confunde sus deseos con la realidad o a sus lectores? |
| Cuando se comparte dinero... queda la mitad del dinero. Cuando se comparte comida.... queda la mitad de la comida; Cuando se comparte conocimiento ....queda el doble. Telesur |
| Las Venas Abiertas de América Latina |
| ¿Quién te lava el cerebro? ¡Descúbrelo! |
| El Che Guevara en los juicios de Nuremberg |
| ¿Por qué se bloquea a Cuba y no a Arabia, a China, etc? |
| ¿Por qué Hugo Chávez es Líder en Venezuela? |
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Mentir sobre el cambio climático
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| Lo más parecido al socialismo somos los organismos pluricelulares más evolucionados. Varios ejemplos de la gran obra realizada durante millones de años por ese “socialismo”: Corazón, pulmones, venas, músculos y huesos equivalen a sectores publicos al servicio de los millones de células que te constituyen y nos constituyen. Entra con un clic en cualquiera de las cuatro imágenes |
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Capitalismo patronista, otra forma de esclavitud: Poco importa la proclamación del trabajo, porque con el nombre de proletariado el esclavo perdura. El que carece de propiedad en nuestras sociedades individualistas, vive obligado a someter su libertad y su fuerza productora al que mejor le pague. El salario es el precio de la servidumbre. Se contrata actualmente en el mercado público al jornalero poco más o menos como se contrataba antes al esclavo. Si la demanda sobrepuja a la oferta, el obrero puede hacerse pagar regularmente el alquiler de la fuerza. Si la demanda es inferior a la oferta, el precío del alquiler baja y queda a unos cuantos la libertad de despedazarse en la disputa por el apetecido mendrugo. Los más deben resignarse a perecer de hambre. Tal es el resultado efectivo de las conquistas democráticas. . Ricardo Mella Cea. Escrito en 1904 |
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El Líbelo Negro del comunismo A la pregunta: ¿Y dónde están las fosas comunes de los inocentes ejecutados, que se suponen millones? tampoco escucharán ninguna respuesta convincente Después de la propaganda antiestalinista de la Perestroika, lo lógico hubiera sido que hubiesen salido a la luz los lugares secretos de enterramientos masivos de millones de víctimas, donde poder levantar obeliscos y memoriales. Pero no hay ni huella de nada de eso. P Krasnov. Leer artículo completo |
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El imperialismo de EE UU surgió de la guerra con una enorme capacidad industrial, agrícola y financiera al mismo tiempo que todos sus competidores potenciales estaban postrados económicamente. Esto era especialmente cierto en el caso de la Unión Soviética. Horowitz cita una notable descripción aparecida en The Observer escrita por el experto ruso Edward Crankshaw: Viajar tan lentamente por tren sobre las recién abiertas vías férreas desde Moscú hacia la nueva frontera en Brest Litovsk en los días posteriores a la guerra, era una experiencia terrible. En cientos, en miles de millas, no había objeto en pie o viviente a la vista.. Cada pueblo estaba arrasado, cada ciudad. No había graneros; no había maquinaria. No había estaciones ni torres de elevación de agua. No había un solo poste de telégrafo en todo ese vasto campo y las amplias fajas de bosques habían sido cortadas por los guerrilleros a lo largo de la línea como protección Leer artículo fuente, de Ernst Mandel A partir de los anteriores hechos históricos, los ideólogos capitalistas han construido una de las mayores mentiras de la historia; su afirmación de que el socialismo fracasó.: La gran mentira del capitalismo: fracasó el socialismo |
| Para ser un 70% de agua, como sucede con el primate bípedo lector, es indispensable la previa existencia del agua. Lo que nos constituye es anterior a nosotros. Por consiguiente, Dios no puede ser un ser vivo consciente creador de todo. Para que él exista es necesario que existan previamente la energía o la materia X de la que estaría hecho. Sólo hay un creador: materia y energía en evolución. Darwin y Walace fueron sus descubridores a nivel de los seres vivos. Los panteístas, a nivel de la materia y la energía. Los seres vivos conscientes o inconscientes somos hijos de ambas. |
| El principio fundamental de la igualdad y el socialismo es la democracia; de lo contrario, la vida social se regiría por la ley del más fuerte o más astuto. Se podría hablar de socialismo pero existiría sólo en el nombre y no en el contenido. Blasapisguncuevas |
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Una critica desde la izquierda rusa. Superar a Chomsky Y mira por donde, que al poco tiempo abre Gorbachov los archivos y se aclaran las auténticas dimensiones de las “atrocidades bolcheviques”, y queda en evidencia que la creación inmortal de Solzhenitsyn no es ninguna “literatura del hecho”, sino más bien literatura fantástica, y, por tanto, acientífica. Leer más |
| Transformación del dinero en capital |
| Albert Einstein: Por qué el socialismo. Entrevista publicada en 1949 |
| Evolución Hacia una Sociedad sin Explotación |
| Efectos agente naranja. Vídeo, 16 segundos que te impactarán |
| Los tres personajes que oprimen a la humanidad |
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Autores Marxistas, Anarquistas, etc Escritos de León Trotsky |

| Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens y revisado por Caty R. |
Nunca se ha gastado tanta energía oficial para asegurarse de que los periodistas se coluden con los autores de guerras rapaces que, dicen los generales amigos de los medios, son ahora “perpetuas”. Al hacerse eco de los señores de la guerra más verbosos de occidente, como el ex vicepresidente de EE.UU. Dick Cheney, partidario del waterboarding [asfixia simulada], quien predicó “50 años de guerra”, planean un estado de permanente conflicto que depende enteramente de que se mantenga a raya a un enemigo cuyo nombre no se atreven a pronunciar: el público.
En Chicksands, Bedfordshire, los entrenadores mediáticos del establishment de la guerra psicológica (Psyops) del Ministerio de Defensa se dedican a la tarea, inmersos en un mundo de jerga de “dominación de la información”, “amenazas asimétricas” y “ciberamenazas”. Comparten el lugar con los que enseñan los métodos de interrogatorio que han llevado a una investigación pública de la tortura militar británica en Iraq. La desinformación y la barbarie de la guerra colonial tienen mucho en común.
Desde luego, sólo la jerga es nueva. En la secuencia inicial de mi película The War You Don't See [La guerra que no veis], hay una referencia a una conversación privada, previa a Wikileaks, en diciembre de 1917 entre David Lloyd George, primer ministro de Gran Bretaña durante gran parte de la Primera Guerra Mundial, y CP Scott, editor del Manchester Guardian. “Si la gente conociera realmente la verdad”, dijo el primer ministro, “la guerra sería detenida mañana. Pero, claro está, no la conocen, y no puede conocerla.”
Después de esa “guerra para terminar todas las guerras” Edward Bernays, confidente del presidente Woodrow Wilson, acuñó el término “relaciones públicas” como eufemismo para la propaganda “que se ganó mala fama en la guerra”. En su libro Propaganda (1928), Bernays describió las relaciones públicas como “un gobierno invisible que es el verdadero poder gobernante en nuestro país” gracias a “la manipulación inteligente de las masas”. Esto se logró mediante “realidades falsas” y su adopción por los medios. (Uno de los primeros éxitos de Bernays fue que se persuadió a las mujeres para que fumaran en público. Al asociar el hecho de fumar con la liberación de las mujeres, consiguió titulares que elogiaban a los cigarrillos como “antorchas de la libertad”).
Empecé a comprenderlo cuando era un joven periodista durante la guerra estadounidense en Vietnam. En mi primer trabajo vi los resultados del bombardeo de dos aldeas y el uso de Napalm B, que sigue quemando bajo la piel; muchas de las víctimas eran niños; los árboles estaban decorados con trozos de cuerpos. El lamento de que “esas tragedias inevitables ocurren en las guerras” no explicaba por qué virtualmente toda la población de Vietnam del Sur corría grave riesgo a manos de su “aliado” declarado, EE.UU. Términos de relaciones públicas como “pacificación” y “daño colateral” se convirtieron en nuestra divisa. Casi ningún periodista utilizaba la palabra “invasión”. “Participación” y después “cenagal” se convirtieron en elementos básicos de un vocabulario noticioso que reconocía la muerte de civiles simplemente como errores trágicos y pocas veces cuestionaba las buenas intenciones de los invasores.
En las paredes de las oficinas de las principales organizaciones noticiosas estadounidenses en Saigón se exhibían frecuentemente fotografías horripilantes que nunca se publicaron, y pocas veces se enviaron, porque se decía que harían “sensacionalismo" de la guerra, perturbarían a los lectores y televidentes y por ello no eran “objetivas”. No se informó de la masacre de My Lai en 1968 desde Vietnam, aunque varios periodistas estaban informados al respecto (y de otras atrocidades semejantes) y se conocieron gracias a un periodista independiente de EE.UU., Seymour Hersh. La portada de la revista Newsweek la llamó una “tragedia estadounidense”, implicando que los invasores eran las víctimas: un tema purgante que fue adoptado con entusiasmo por Hollywood en películas como El cazador [El francotirador] y Platoon [Pelotón]. La guerra era imperfecta y trágica, pero la causa era esencialmente noble. Además, estaba “perdida” debido a la irresponsabilidad de medios hostiles, no censurados.
Aunque son lo contrario de la verdad, semejantes realidades falsas se convirtieron en “lecciones” aprendidas por los autores de las guerras de la actualidad y por muchos de los medios. Después de Vietnam, el “empotramiento” de periodistas se convirtió en algo fundamental de la política bélica a ambos lados del Atlántico. Con honorables excepciones tuvo éxito, especialmente en EE.UU. En marzo de 2003, unos 700 periodistas y camarógrafos empotrados acompañaron a las fuerzas invasoras estadounidenses en Iraq. Si se miran sus entusiastas informes, es una repetición de la liberación de Europa. El pueblo iraquí no es otra cosa que un distante protagonista pasajero; John Wayne aparece de nuevo.
El apogeo es la victoriosa entrada en Bagdad y las imágenes en la televisión de multitudes que vitorean el derribo de una estatua de Sadam Hussein. Detrás de esa fachada, un equipo estadounidense de Psyops manipuló exitosamente lo que un informe ignorado del ejército de EE.UU. describe como un “circo mediático [con] la presencia de casi tantos periodistas como iraquíes”.
Rageh Omaar, quien estuvo presente para la BBC, informó en las noticias vespertinas centrales de que “La gente ha salido a saludar [a los estadounidenses] haciendo signos de victoria. Es una imagen que tiene lugar en toda la capital iraquí.” De hecho en casi todo Iraq, y en general no se informó al respecto, había comenzado la sangrienta conquista y destrucción de toda una sociedad.
En La guerra que no veis, Omaar habla con admirable franqueza: “Realmente no cumplí adecuadamente mi tarea”, dice. “Alzaría la mano y diría que no apreté con bastante fuerza los botones incómodos”. Describe cómo la propaganda militar británica manipuló exitosamente la cobertura de la caída de Basora, que según BBC News 24 cayó “17 veces”. Esa cobertura, dice, fue “una gigantesca caja de resonancia”.
La magnitud del sufrimiento iraquí en el ataque tuvo poco lugar en las noticias. De pie delante de 10 Downing Street en la noche de la invasión Andrew Marr, entonces editor político de la BBC, declaró: "[Tony Blair] dijo que podrían tomar Bagdad sin un baño de sangre y que al final los iraquíes celebrarían, y en ambos aspectos se demostró concluyentemente que tenía razón…” Pedí una entrevista a Marr, pero no recibí respuesta. Los estudios de la Universidad del País de Gales, Cardiff y Media Tenor, de la cobertura televisiva establecieron que la cobertura de la BBC reflejó abrumadoramente la línea del gobierno y que los informes de los sufrimientos civiles se relegaron. Media Tenor coloca a la BBC y a CBS en EE.UU. al final de una liga de cadenas occidentales por el poco tiempo que dedicaron a la oposición a la invasión. “Estoy enteramente abierto a la acusación de que fuimos embaucados”, dijo Jeremy Paxman, hablando el año pasado sobre las armas inexistentes de destrucción masiva de Iraq a un grupo de estudiantes. “Evidentemente así fue”. Como un presentador profesional muy bien remunerado, omitió decir por qué fue embaucado.
Dan Rather, presentador de CBS news durante 24 años, fue menos reticente. “Había miedo en cada sala de noticias en EE.UU.,” me dijo, “miedo de perder el empleo… miedo de ser etiquetado de alguna manera, antipatriótico u otra cosa”. Rather dice que la guerra “nos convirtió en taquígrafos” y que si los periodistas hubieran cuestionado los engaños que condujeron a la guerra de Iraq, en lugar de amplificarlos, la invasión no habría tenido lugar. Es un punto de vista que ahora comparte una serie de importantes periodistas que entrevisté en EE.UU.
En Gran Bretaña David Rose, cuyos artículos en el Observer jugaron un papel importante en la falsa vinculación de Sadam Hussein con al-Qaida y el 11-S, me concedió una valerosa entrevista en la que dijo: “No presento excusas… Lo que sucedió [en Iraq] fue un crimen, un crimen a una escala inmensa…”
“¿Convierte eso a los periodistas en cómplices?” le pregunté.
“Sí… involuntarios tal vez, pero sí”.
¿Cuál es el valor de que los periodistas hablen de esta manera? La respuesta la suministra el gran periodista James Cameron, cuyo valeroso y revelador informe filmado, hecho con Malcom Aird, sobre el bombardeo de civiles en Vietnam del Norte fue prohibido por la BBC. “Si nosotros, de quienes se espera que descubramos lo que se proponen los hijueputas, no informamos sobre lo que descubrimos, si no expresamos nuestra opinión”, me dijo, “¿quién va a impedir que todo el maldito asunto vuelva a ocurrir?”
Cameron no podría haber imaginado un fenómeno moderno como WikiLeaks, pero seguramente lo hubiera aprobado. En la actual avalancha de documentos oficiales, especialmente los que describen las intrigas secretas que llevaron a la guerra –como la manía estadounidense sobre Irán– pocas veces se nota el fracaso del periodismo. Y tal vez el motivo por el cual Julian Assange parece provocar tanta hostilidad entre los periodistas que sirven a una variedad de “lobbies”, aquellos a los que el vocero de prensa de George Bush una vez llamó “facilitadores cómplices”, es que WikiLeaks y su revelación de la verdad los avergüenza. ¿Por qué el público tuvo que esperar a que llegase WikiLeaks para descubrir cómo opera realmente el gran poder? Como revela un documento filtrado de 2.000 páginas del Ministerio de Defensa, los periodistas más efectivos son los que en los sitios del poder están considerados como no empotrables o indignos de los clubes, sino como una “amenaza”. Es la amenaza de la verdadera democracia, cuya “divisa”, dijo Thomas Jefferson es “el libre flujo de la información”.
En mi cinta pregunté a Assange cómo encara WikiLeaks las draconianas leyes del secreto por las que es famosa Gran Bretaña. “Bueno”, dijo, “cuando miramos los documentos clasificados según la Ley de Secretos Oficiales, vemos una declaración de que es una ofensa retener la información y que es una ofensa destruir la información, de modo que el único resultado posible es que tenemos que publicar la información”. Vivimos tiempos extraordinarios.
• The War You Don't See [La guerra que no veis] estará en los cines y en DVD [en inglés] desde el 13 de diciembre, y será transmitida en ITV el 14 de diciembre a las 10.35 pm [hora inglesa].
Fuente: http://www.informationclearinghouse.info/article27036.html
Tags: guerras, periodistas, Wikileaks, ejército, democracia, BBC