Los de la división de operaciones especiales de la SDU ((Surveillance Detection Unit) que han sido descubiertos haciendo de las suyas en los países nórdicos tienen todavía la esperanza de que el miedo que atenaza al político implicado y al editor con problemas financieros acabe por enterrar el caso y de una u otra manera salgan airosos como cuando cometen una de sus travesuras por el bien del imperio.
Un asunto con todos los ingredientes del guiso podrido en el que se cuecen las libertades y todas las líneas divisorias que garantizan la democracia y el Estado de Derecho: Embajada de los EE.UU, servicios secretos, filtraciones, ficheros informáticos, abuso de poder, topos salvajes o cultivados, violación de la intimidad (y la soberanía nacional).
Una pesadilla de Navidad que al despertar es una triste realidad. Aunque los diputados se vayan de vacaciones sin preguntar. Los amigos de la SDU (Surveillance Detection Unit) están en todas las embajadas (o aledaños) espiando al personal “por su seguridad”. Formalmente dando protección a la embajada.

Libertad para los cinco. Prisión para Bush, Blair, Aznar, piratas y asesinos del pueblo iraquí y afgano, también para el terrorista Posada Carriles







