Lunes, 24 de enero de 2011

El gobierno espa?ol ha destinado 24 millones de euros a comprar fincas del entorno de Las Tablas de Daimiel para evitar que, desde ellas, se fueran extrayendo nada menos que 4.200 millones de litros de agua cada a?o provocando la destrucci?n del humedal y el consiguiente desastre ecol?gico (P?blico, 15-1-2011). Sin duda hubiera sido peor no hacer nada, hasta tenemos que dar gracias a la Administraci?n, pero vale la pena reflexionar un poco sobre la cuesti?n. Lo que descubrimos es que, al final, el ?nico modo que existe en el capitalismo para resolver problemas es el dinero. Ni los Estados pueden hacer pol?tica alguna si no es comprando y pagando.

En el caso de Las Tablas de Daimiel, en la provincia de Ciudad Real, se descart? establecer una legislaci?n que impidiera a los propietarios de los terrenos adyacentes extraer agua de los acu?feros que pudiera terminar con un parque natural cuyo valor ecol?gico ha merecido la visita de 400.000 turistas en 2010. Tampoco se plante? una expropiaci?n (por supuesto, con indemnizaci?n) justificada por razones de inter?s com?n. Adem?s los ecologistas denuncian la existencia de miles de pozos ilegales alrededor de Las Tablas contra los que no se toman medidas. Hoy quedan 10.000 en el acu?fero 23, seg?n WWF. Sin embargo, la acci?n del gobierno ha sido comprar a los due?os de las tierras por el precio que ellos quisieron. Por ejemplo, la Administraci?n debi? pagar 14 millones del erario p?blico para comprarle a una familia de terratenientes la finca La Duquesa, nada menos que 565 hect?reas que colindaban con el Parque Nacional y desde las cuales se extra?an 2'3 hect?metros c?bicos de agua a los humedales cada a?o. Si los terratenientes no estuvieran destruyendo las tablas de Daimiel no hubieran podido vender a ese precio, gracias a su atentado al bien com?n han conseguido hacer un buen negocio de la mano de un gobierno que solo con la chequera puede atreverse a defender el inter?s p?blico.

Se pueden extraer varias conclusiones. La primera es que estamos haciendo una sociedad en que el Estado tiene s?lo el poder y el derecho del dinero que posea, es decir, como los ciudadanos. Somos lo que nuestra cartera pueda pagar. De nada sirven derechos y libertades si no se dispone de dinero para ?comprarlos?. Si el ministerio espa?ol no dispusiese de los 24 millones de euros, unos latifundistas se hubieran cargado un parque natural declarado bien p?blico -que adem?s no era suyo- con todas las de la ley. La segunda conclusi?n es que hacer da?o al bien com?n puede ser rentable: llega el gobierno y te paga para que dejes de cometer el crimen. Al fin y al cabo ya se hizo comprando en Almer?a un hotel que violaba la ley de costas, la comunidad aut?noma le pag? a los due?os para poder demolerlo. El pr?ximo paso puede ser comprar una empresa contaminante para que no termine con un r?o. El empresario contaminador har?a entonces mejor negocio que si su empresa no da?ara al mediambiente.

Hemos convertido el imperio de la ley y el poder p?blico en un talonario de cheques, s?lo mediante los fondos que puedan aportar pueden proporcionar derechos colectivos o responder al inter?s p?blico. Es el turbocapitalismo.

www.pascualserrano.net

Rebeli?n ha publicado este art?culo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.


Tags: dinero, Doñana, Tablas de Daimiel, terratenientes, ecológico, comprar, delito

Publicado por blasapisguncuevas @ 19:24  | ESPA?A
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