Jueves, 17 de febrero de 2011

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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del textoPartir el texto en columnasVer como pdf 17-02-2011

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Texto Introductorio al debate con los intelectuales realizado el martes 15 de febrero de 2011 en el Palacio de las Convencion

Juventud Rebelde


Supe que varios intelectuales prestigiosos, y amigos sinceros de Cuba, visitaron nuestra Capital para participar en la XX Feria Internacional del Libro de La Habana.

Esa Feria es una de las modestas cosas buenas que hemos impulsado. Los libros y las ideas que ustedes elaboran y promueven han sido fuentes de aliento y esperanza; gracias a ellos, conocemos lo que vale el injerto del talento y la bondad. Sus nombres se familiarizan y se repiten a lo largo de la vida durante a?os, que siempre nos parecen breves.

Entre los factores que amenazan al mundo est?n las guerras. Los cient?ficos han sido capaces de poner en manos del hombre colosales energ?as, que han servido entre otras cosas para crear un instrumento autodestructivo y cruel como el arma nuclear.

Los intelectuales pueden quiz?s prestar un enorme servicio a la humanidad. No se tratar?a de salvarla en t?rminos de milenios, tal vez ni siquiera en t?rminos de siglos. El problema es que nuestra especie se encuentra ante problemas nuevos, y no aprendi? siquiera a sobrevivir.

Si logramos que los intelectuales comprendan el riesgo que estamos viviendo en este momento, en que la respuesta no se puede posponer, tal vez logren persuadir a las criaturas m?s autosuficientes e incapaces que han existido nunca: nosotros, los pol?ticos.

?C?mo?

Me correspondi? hace casi 20 a?os la desagradable tarea de advertir al mundo, en la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo, que nuestra especie estaba en peligro de extinci?n.

Lo razon? entonces, aunque el peligro no era inminente como ahora, se me escuch? con atenci?n, aunque tal vez ser?a mejor decir que con benevolencia.

Hubo aplausos. Un tipo se hab?a percatado de eso. Los superpoderosos all? reunidos se dieron cuenta de que era cierto, pero un problema que ellos, desde luego, se ocupar?an de resolver en los siglos que ten?an por delante.

La cara sonriente de Bush padre, y la monumental mole del Canciller alem?n Helmut Kohl, marchando con rapidez por un ancho pasillo, al frente del grupo despu?s de la foto final, propiciaba la impresi?n de que nada pod?a perturbar el feliz sosiego de nuestro espl?ndido mundo.

Tan tonto como los dem?s mortales, qued? con la idea de que tal vez hab?a exagerado.

Han pasado solo 19 a?os y hoy veo cosas perturbadoras que ya est?n sucediendo y no admiten dilaci?n alguna.

M?s vale parecer locos que serlo y no parecerlo. Si pensamos que estamos ya a un paso del abismo y nuestro c?lculo no fuera exacto, ning?n da?o har?amos a la humanidad. Cuando nos acercamos ya a los 7 mil millones de habitantes, no es cuesti?n de ponerse a filosofar sobre Malthus y las posibilidades de la soya, el trigo y el ma?z gen?ticamente modificado.

Los norteamericanos, que en eso son los m?s avanzados, saben bien cual es el tope de sus posibilidades.

Es hora ya de prestar atenci?n a los ecologistas y los cient?ficos como Lester Brown, la m?xima autoridad mundial en esa materia y la producci?n de alimentos.

Pensadores eminentes ven con claridad que el sistema capitalista desarrollado marcha hacia un desastre inevitable. Nadie habr?a sido capaz de prever las nuevas situaciones que se van creando a lo largo del camino, y en nada se niega sino, por el contrario, se confirman las crisis que nos convirtieron en revolucionarios. Ahora no se trata de la inevitabilidad del cambio de la sociedad, sino del derecho de la especie a una vida diferente por la cual no hemos dejado de luchar.

Ni siquiera entre las religiones que postulan el Apocalipsis, una idea en la que creen muchos, nadie que yo sepa sugiri? que ser?a este milenio y mucho menos este siglo.

He meditado mucho estos d?as en los sucesos que est?n teniendo lugar y les ruego hagan lo mismo, sin temor alguno de solicitarles un esfuerzo in?til.

Tengo el h?bito de leer cuanto an?lisis de ecologistas y cient?ficos prestigiosos llega a mis manos.

Ayer, cuando meditaba sobre lo ocurrido en T?nez y Egipto, me llam? la atenci?n un art?culo reci?n publicado de Paul Krugman, escritor renombrado y economista serio, cuyos an?lisis sobre las medidas de Roosevelt a ra?z de la Gran Depresi?n y la guerra, reflejaban un especial conocimiento de la econom?a en Estados Unidos y el papel desempe?ado por el autor del New Deal. No es marxista ni socialista. Recibi? el Premio Nobel de Econom?a en el a?o 2008. Vean lo que escribi? sobre la crisis de los alimentos, la persona tal vez m?s autorizada para hacerlo.

Sequ?as, inundaciones y alimentos Paul Krugman 13/02/2011

Estamos en mitad de una crisis alimentaria mundial (la segunda en tres a?os). Los precios mundiales de los alimentos batieron un r?cord en enero, impulsados por los enormes aumentos de los precios del trigo, el ma?z, el az?car y los aceites. Estos precios desorbitados solo han tenido un efecto limitado en la inflaci?n estadounidense, que sigue siendo baja desde un punto de vista hist?rico, pero est?n teniendo un impacto brutal para los pobres del mundo, que gastan gran parte o incluso la mayor?a de sus ingresos en alimentos b?sicos.

Las consecuencias de esta crisis alimentaria van mucho m?s all? de la econom?a. Despu?s de todo, la gran pregunta acerca de los levantamientos contra los reg?menes corruptos y opresivos en Oriente Pr?ximo no es tanto por qu? se est?n produciendo como por qu? se est?n produciendo ahora. Y hay pocas dudas de que el hecho de que el precio de la comida est? por las nubes ha sido un desencadenante importante de la c?lera popular.

?Y qu? hay detr?s del repunte de los precios? La derecha estadounidense (y la china) culpa a las pol?ticas del dinero f?cil de la Reserva Federal, y hay al menos un experto que afirma que hay ?sangre en las manos de Bernanke?. Mientras tanto, el presidente franc?s Nicolas Sarkozy culpa a los especuladores y les acusa de ?extorsi?n y pillaje?.

Pero las pruebas cuentan una historia diferente, mucho m?s siniestra. Aunque hay varios factores que han contribuido a la dr?stica subida de los precios de los alimentos, el que realmente sobresale es la medida en que los acontecimientos meteorol?gicos adversos han alterado la producci?n agr?cola. Y estos acontecimientos meteorol?gicos adversos son exactamente la clase de cosas que uno esperar?a ver a medida que el aumento de las concentraciones de los gases de efecto invernadero cambie el clima (lo que significa que la actual subida del precio de la comida podr?a ser solo el principio).

Ahora bien, hasta cierto punto, el vertiginoso ascenso de los precios de los alimentos forma parte de un encarecimiento general de los productos b?sicos: los precios de muchas materias primas, que abarcan todo el espectro desde el aluminio hasta el zinc, han estado subiendo r?pidamente desde principios de 2009, principalmente debido al acelerado crecimiento industrial en los mercados emergentes.

Pero la relaci?n entre el crecimiento industrial y la demanda est? mucho m?s clara en el caso del cobre, por ejemplo, que en el de los alimentos. Excepto en los pa?ses muy pobres, el aumento de la renta no tiene un gran efecto en la cantidad que come la gente.

Es cierto que el crecimiento en algunos pa?ses emergentes como China conduce a un aumento del consumo de carne y, por tanto, a un incremento de la demanda de pienso para los animales. Tambi?n es cierto que las materias primas agr?colas, especialmente el algod?n, compiten por la tierra y otros recursos con los cultivos destinados a la alimentaci?n (como tambi?n lo hace la producci?n subvencionada de etanol, que consume much?simo ma?z). De modo que tanto el crecimiento econ?mico como las malas pol?ticas energ?ticas han contribuido en cierta medida al repentino encarecimiento de la comida.

Aun as?, los precios de los alimentos iban a la zaga de los precios de otros productos b?sicos hasta el verano pasado. Entonces lleg? el azote del tiempo.

F?jense en el caso del trigo, cuyo precio casi se ha duplicado desde el verano. La causa inmediata del repunte del precio del trigo es evidente: la producci?n mundial ha ca?do en picado. La mayor parte del declive de dicha producci?n, seg?n los datos del Departamento de Agricultura de EE. UU., es el reflejo de una dr?stica bajada en la antigua Uni?n Sovi?tica. Y sabemos a qu? se debe eso: una ola de calor y una sequ?a sin precedentes, que elevaron las temperaturas de Mosc? por encima de los 38 grados por primera vez en la historia.

La ola de calor rusa solo ha sido uno de los muchos acontecimientos meteorol?gicos extremos recientes, desde la sequ?a de Brasil hasta las inundaciones de proporciones b?blicas de Australia, que han mermado la producci?n mundial de alimentos.

La pregunta, por tanto, pasa a ser qu? hay detr?s de estas condiciones meteorol?gicas extremas. Hasta cierto punto, estamos viendo las consecuencias de un fen?meno natural, La Ni?a, un acontecimiento peri?dico en el que el agua del Pac?fico ecuatorial se enfr?a m?s de lo normal. Y los fen?menos de La Ni?a se han relacionado hist?ricamente con crisis alimentarias mundiales, entre ellas, las crisis de 2007 y 2008.

Pero la historia no termina ah?. No se dejen enga?ar por la nieve: en conjunto, 2010 est? vinculado con 2005 por ser el a?o m?s c?lido del que se tienen registros, aun cuando nos encontr?bamos en un periodo de actividad solar m?nima y La Ni?a fue un factor de enfriamiento durante la segunda mitad del a?o. Los r?cords de temperatura no solo se batieron en Rusia, sino en al menos 19 pa?ses, que representan una quinta parte de la superficie terrestre del planeta. Y tanto las sequ?as como las inundaciones son consecuencias naturales de un mundo que se calienta: las sequ?as porque hace m?s calor, las inundaciones porque los oc?anos m?s calientes liberan m?s vapor de agua.

Como siempre, no es posible atribuir ning?n acontecimiento meteorol?gico concreto a los gases de efecto invernadero. Pero el patr?n que estamos viendo, con m?ximos extremos y en general un tiempo extremo que se vuelve mucho m?s habitual, es justo lo que uno esperar?a del cambio clim?tico.

Por supuesto, los sospechosos habituales se pondr?n como locos ante las insinuaciones de que el calentamiento global pueda tener algo que ver con la crisis alimentaria; quienes insisten en que Ben Bernanke tiene las manos manchadas de sangre suelen ser m?s o menos los mismos que insisten en que el consenso cient?fico sobre el clima es el reflejo de una descomunal conspiraci?n de la izquierda.

Pero las pruebas indican, de hecho, que lo que estamos viviendo ahora es un adelanto de la alteraci?n, econ?mica y pol?tica, a la que nos enfrentaremos en un mundo recalentado. Y dada nuestra incapacidad para actuar frente a los gases de efecto invernadero, se avecinan muchas m?s cosas, y mucho peores.

Han pasado casi 19 a?os de la Cumbre de R?o de Janeiro y tenemos el problema delante. All? est?bamos planteando esos problemas, sin imaginarnos que el fin de la especie puede ser dentro de un siglo o de decenios, si antes no se produce una guerra.

El aumento de los precios de los alimentos agravar? de inmediato sin ninguna duda la situaci?n pol?tica internacional. Si como consecuencia de todo esto se agravan los problemas, me pregunto: ?debemos ignorarlos?

Me gustar?a que sobre este tema se centrara nuestro debate.

La Humanidad hay que empezar a salvarla ya.

Fidel Castro



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Tags: humanidad, Fidel Castro, Fería Internacional, precios, alimentos, Juventud, ecologistas

Publicado por blasapisguncuevas @ 16:04  | Fidel y el Che
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